Eleonor Baxter aprendió desde pequeña a ser perfecta.
Amable, inteligente y elegante, creció entre apellidos influyentes y cenas compartidas con familias amigas. Desde adolescente, Alex King fue parte de su vida… y también de sus sueños. Mucho antes del matrimonio, Eleonor ya lo amaba en silencio.
A los veintisiete años dirige SweetBaby, la empresa cosmética heredada de su familia, y sostiene un matrimonio que nunca se construyó sobre las promesas que ella imaginó. Casada desde hace tres años con Alex —uno de los cirujanos cardíacos más prestigiosos del país y dueño de una red de hospitales—, Eleonor aprendió que conocer a alguien desde siempre no garantiza ser elegida.
Durante años intentó ser paciente, comprensiva, invisible. Alex, marcado por la vergüenza de un matrimonio arreglado y consumido por el trabajo, dejó que la distancia creciera hasta volverse insoportable.
Cansada de sentirse desplazada, Eleonor toma una decisión que lo cambia todo.
NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 11 Firma el divorcio.
Eleonor estaba en su departamento, muy elegante y arreglada. Estaba nerviosa; no sabía cómo iba a reaccionar su cuerpo al ver a Alex.
A las 11 a.m., Sebastián iba a pasar a buscarla por su departamento, y así finalmente se reunirían con Alex.
—Aby, ¿segura que no quieres que te acompañe?
—No, está bien —respondió Eleonor—. Debo ir y hablar con él. Además, Sebastián me acompaña.
—Bueno, cuando termines, llámame, por favor —dijo Aby.
Se abrazaron, y finalmente Eleonor salió de su departamento para encontrarse con Sebastián.
En el auto, ella estaba callada, muy nerviosa y ansiosa.
—Sé que estás decidida, pero tómalo con calma. Estaré contigo, hago esto todo el tiempo —le dijo Sebastián.
—Sí, gracias. Recuérdame mandarle un mensaje a tu esposa, es muy amable.
—Sí, no la merezco, es muy buena para mí… mientras ella no se dé cuenta, la seguiré amando, jajaja.
—Hacen una pareja interesante: ella profesora y tú abogado familiar.
—Puedes decirlo, abogado Cuervo.
—Así me dicen todos: “El Cuervo de Manhattan”.
—Sabes que no te veo así.
Media hora después llegaron a la clínica. Algunas enfermeras que la conocían la saludaban, y Eleonor las correspondía cordialmente. Era imposible no verla: elegante, distinguida, sobria y refinada.
Los dos tomaron el ascensor hasta el piso 3, donde había una sala de conferencias para reunirse los tres. El viaje en ascensor resultó eterno; ella apretaba su cartera con nerviosismo.
Cuando finalmente llegaron al piso, caminaron unos pasos hasta el punto de encuentro. Sebastián abrió la puerta, ella entró y allí estaba Alex de pie.
—Hola, Alex.
—¡Ele! ¿Por Dios, qué está pasando? —dijo Alex—. ¿Qué es esta locura?
Él avanzó hacia ella; Eleonor dio un paso atrás, marcando distancia.
—¿Qué pasa…?
—Alex, por favor, vamos a sentarnos, así podemos hablar —intervino Sebastián. Alex se sentó, tratando de tranquilizarse.
—Bueno, ya vino Eleonor, así que podemos hablar de los detalles.
—Ele, ¿qué está pasando?
—Hablemos.
—Sebas… por favor, déjame un poco con él.
—Claro, ire por un café de la máquina, te esperaré afuera —dijo Sebastián.
Se fue, sin antes mirar a Eleonor. Ella se veía segura y firme en su decisión.
—Siéntate, Alex.
Él se sentó cerca de ella.
—¿Qué está pasando, Eleonor? ¿Por qué…?
—¿Por la cena de mi cumpleaños? Perdóname, de verdad… no quise hacerte sentir mal.
—Estabas…
—Trabajando, lo sé.
—Lo sé muy bien.
—Entonces… ¿me pides el divorcio porque falté a una cena?
—¡Por Dios, no entiendes nada!
—Yo no tengo ningún lugar en tu vida, Alex.
—¿Qué dices? —intentó agarrarla del brazo, pero ella se retiró—.
—¡Estamos casados hace 3 años! ¿Cómo dices eso?
—Un casamiento que tú no quisiste…
El teléfono de él comenzó a sonar. Lo sacó del bolsillo, cortó y lo puso sobre la mesa.
—Lo siento, Ele… de verdad. Prometo no faltar a una cena de nuevo, pero esto no es necesario; nosotros somos una pareja que funciona bien, estamos bien.
—¿Funciona bien? —dijo Eleonor con una sonrisa de enojo, con los ojos húmedos—. No soy máquina, Alex. Tal vez tú sí, pero yo no.
El teléfono volvió a sonar; él lo miró.
—Atiéndelo, ambos sabemos que quieres hacerlo —dijo Eleonor.
—No, estoy contigo hablando.
—Sé que descuidé este matrimonio, sé que te dejé plantada.
—No descuidaste el matrimonio; ella estaba sola en él.
Él escuchaba atentamente, abriendo los ojos al escuchar el planteo de ella.
—¡Yo estuve sola en este matrimonio todo este tiempo!
—Solo te hacía la vida más fácil y te calentaba la cama —dijo con enojo—.
—Traté de hacerlo funcionar, a pesar de ser la única que quería casarse.
El bajó la cabeza. El teléfono volvió a sonar; Eleonor vio en la pantalla el nombre de Katherine.
—Sé que al principio me enojé… pero…
—¡Pero nada, Alex, ya está! —justo en ese momento entró Katherine interrumpiéndolos—.
—¡No sabes tocar acaso!? —Alex volteó a verla—. Ella no era de gritar ni levantar la voz.
—Eleonor, por favor —dijo Alex.
Eleonor lo fulminó con la mirada y se puso de pie.
—Saben… mejor los dejo que hablen.
—No, no te vayas.
—Dra. Dumas, salga, por favor.
—Solo quería decirle que lo buscan en Urgencias.
—Gracias, retírese.
—Sí, Alex, perdón, señora.
Eleonor volteó cuando Katherine le dijo “Alex”.
La doctora se fue; ellos quedaron solos.
—Por favor, hablemos. Sé que nuestro matrimonio no empezó bien, pero sé que lo podemos arreglar.
—Quiero el divorcio, Alex.
—Lo tengo decidido, así que te pido que firmes.
-hay una excelente terapeuta en el hospital .
Alex se puso de pie rápidamente; ella caminó hasta la puerta.
—¿Me tomas el pelo? —dijo Eleonor, con los ojos llenos de furia—. ¿Terapia? ¡Te pedí ayuda y la ignoraste!
—Ele…
—No, Alex.
El se quedó en silencio, sin saber qué decir. Ella estaba con lágrimas de enojo y frustración.
—Hace poco más de un año te pedí ayuda… —dijo Eleonor.
—Reservé la cita y finalmente la cancele porque nunca podías.
—No lo recordaba… lo siento.
—No lo sientas, fima el acuerdo.
Ella salió del lugar. Él se quedó parado, sin saber qué hacer. Se llevó las manos a la cabeza, queriendo salir corriendo a buscarla.
Por otro lado, Eleonor estaba esperando el ascensor. Cuando llegó y se subió, en el momento en que se estaba por cerrar, alguien puso la mano y entró.
—Señora King.
Eleonor estaba en un costado, sin mirarla, sin salirse de su postura elegante.
—No quería interrumpir su conversacion, solo necesitaba decirle algo al doctor.
—Sé que se están por separar, me da mucha tristeza.
Eleonor la fulminó con la mirada.
—Ya veo que lo sabes. Tranquila, nunca serás especial para él; a él no le importa nada que no sea este hospital.
Finalmente salió del ascensor; Sebastián la estaba esperando con un café.
si realmente la quieres y amas
ahora veremos si en verdad exiten las segundas oportunidades.
claro todo depende de nuestra autora
no eres infiel y eso le suma puntos pero tú absoluto desinterés en la relación la falta especial de amor dan ganas de matarte por otro lado Jony podría ser un nuevo amor la nueva oportunidad que le guste a ele
Mi pregunta es aceptarás que ella se hizo una inceminacion y que va a ser madre sin ti?