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El Silencio Del Conde

El Silencio Del Conde

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencarnación / Matrimonio arreglado
Popularitas:76.5k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en la novela que estaba leyendo.. el día de la boda con el conde mudo.. Pero ella cambiará su destino.

* Esta novela es parte de un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Damian 2

El combate comenzó entre gritos y apuestas lanzadas al aire.

Damian se movía con soltura. Sus pasos eran rápidos, su postura firme, los golpes precisos. Se notaba que no era un improvisado.. había entrenado, había repetido esos movimientos hasta convertirlos en reflejos.

El hombre más grande, en cambio, confiaba en la fuerza bruta. Lanzaba puñetazos pesados, intentaba arrinconarlo, pero Damian esquivaba con agilidad y respondía con combinaciones limpias que arrancaban vítores del público.

Cada impacto certero de Damian hacía que el rostro de su oponente se tornara más rojo.

Más furioso.

Emma observaba con el corazón acelerado.

Sabía cómo podía terminar aquello.

No hoy exactamente.

Pero sí de esa manera.

Con ese tipo de hombre.

Con ese tipo de trampa.

Sus ojos descendieron de nuevo hacia las botas del rival.

Gruesas.

Demasiado rígidas en la parte frontal.

—Daniel..

Él no apartaba la vista del combate, listo para intervenir si era necesario.

Emma apretó su brazo.

—Daniel, ese hombre tiene algo en la bota.

Él la miró, confundido.

Frunció ligeramente el ceño.

Emma insistió, sin apartar la vista del cuadrilátero improvisado.

—Confía en mí. Hay algo malo con ese hombre.

Daniel negó apenas con la cabeza, como diciendo que no veía nada extraño.

Emma sostuvo su mirada con firmeza.

—Por favor.

Había algo en su expresión.

Algo que no era capricho ni temor exagerado.

Era certeza.

Daniel dudó apenas un segundo más.

Luego asintió.

Tomó la mano de Emma y avanzó hacia la orilla del cuadrado de madera, apartando a algunos hombres que murmuraron molestos al reconocer su porte noble.

Damian, en pleno intercambio de golpes, los vio.

Se quedó paralizado un instante.

—¡Estén tranquilos! Voy a ganar.

Intentaba sonar despreocupado, incluso divertido.

Emma no perdió tiempo.

—Ese hombre tiene algo en la bota.

Damian resopló.

—¿Qué?

—Tiene algo oculto en la bota..

—Emma…

Ella dio un paso más cerca del borde.

—Tú dijiste que me usarían de consejera.. Créeme. Hay algo raro.

Damian vaciló.

No era una mujer asustada lo que veía frente a él.

Era la misma que había salvado la vida de los caballos..

La misma que había tenido razón antes.

El hombre grande soltó una carcajada burlona.

—¿Ahora necesitas que tu esposa te proteja? —escupió hacia Daniel, confundiendo la situación—. ¡Cobarde!

Los murmullos crecieron.

Damian apretó los dientes.

Miró a Emma.

Luego al árbitro improvisado.

—Revisa sus botas.

El oponente explotó.

—¡¿Qué dices, maldito?! ¡Pelea como hombre!

El árbitro negó con desdén.

—Eso es imposible. Aquí no hay trampas.

Emma sostuvo la mirada de Damian.

Firme.

Sin titubeo.

El silencio se hizo incómodo.

Finalmente, el árbitro, molesto por la interrupción, dio un paso hacia el peleador más grande.

—Bien. Para callarlos.

Se agachó ligeramente y, con gesto brusco, descargó un golpe de puño directo contra la pantorrilla del hombre.

El sonido no fue el de carne contra carne.

Fue metálico.

Seco.

El árbitro soltó un grito inmediato, llevándose la mano dolorida.

El peleador retrocedió instintivamente.

La multitud quedó en absoluto silencio.

El árbitro cayó de rodillas, apretando los dientes.

—¡Maldita sea…!

Alguien gritó..

—¡Tiene metal!

Todo se paralizó.

Damian miró las botas.

Luego miró a Emma.

Comprendió.

Un golpe mal dado contra esa estructura habría destrozado su pie.

Exactamente como en aquel futuro que Emma se negaba a permitir.

Daniel dio un paso adelante, su presencia imponiéndose sin necesidad de palabras.

El hombre grande intentó retroceder entre la multitud, pero ya no había entusiasmo.

Solo acusación.

Emma sintió cómo el aire volvía a sus pulmones.

Había estado a segundos.

A segundos de que el destino comenzara a cumplirse.

Damian bajó la vista hacia sus propios pies.

Luego hacia Emma.

Y por primera vez, no hubo burla ni orgullo en su expresión.

Solo comprensión… y una sombra de gratitud que no sabía cómo expresar.

El murmullo volvió de golpe, más fuerte que antes.

Algunos hombres retrocedían, otros insultaban al peleador tramposo. Dos lo sujetaron antes de que pudiera escapar. Las botas fueron arrancadas bajo la mirada incrédula de todos.

Placas de metal, cuidadosamente ocultas bajo el cuero.

Damian permanecía inmóvil en el centro del cuadrado improvisado.

Miraba las botas.

Luego a Emma.

Luego otra vez las botas.

No lo podía creer.

Salió del cuadrilátero de un salto y se acercó a ella.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó aún agitado, la respiración acelerada por el combate y la adrenalina.

Sus ojos, que normalmente brillaban con desafío, ahora estaban abiertos de asombro genuino.

—Me salvaste la vida.

Porque lo entendía.

Un mal golpe con el empeine contra ese metal… habría sido suficiente para destrozarle el pie.

Emma sintió que varias miradas se clavaban en ella.

No podía decir la verdad.

No podía hablar del libro.

Sonrió con cierta timidez nerviosa y alzó ligeramente el borde de su vestido para mostrar apenas la punta de sus zapatos.

—Bueno… si alguno de estos hombres usara tacones, sabría lo que es caminar diferente cuando hay algo extraño en el zapato.

Hubo un silencio.

La explicación no era completamente lógica.

Pero tampoco era absurda.

Emma continuó, improvisando..

—Las botas se movían distinto. Más rígidas. El peso no estaba distribuido como debería.

Algunos hombres miraron al suelo, pensativos.

Otros asintieron lentamente.

Era cierto que la manera de caminar del peleador había sido pesada… forzada.

Y, en efecto, era probablemente la primera vez que una mujer distinguida, con vestido elegante y zapatos altos, pisaba aquel patio clandestino.

El contraste era casi irreal.

Damian la observaba como si la estuviera viendo por primera vez.

No solo como la esposa de su hermano.

Sino como alguien que había visto lo que ninguno de ellos vio.

Daniel, tenía su mirada era distinta.

Orgullosa.

Suave.

No solo era hermosa.

No solo era firme.

Era inteligente.

Y valiente.

Sin embargo, ese momento de reconocimiento se quebró cuando Daniel notó algo más.

Las miradas.

Demasiadas.

Hombres sudorosos, excitados por la pelea, observando a Emma con abierta curiosidad. Algunos con respeto renovado… otros con interés menos decoroso.

El aire ya no le gustó.

Sin advertencia, Daniel tomó la mano de Emma con firmeza.

No brusco.

Pero decidido.

La colocó ligeramente detrás de él, creando una barrera natural con su cuerpo.

Damian apenas alcanzó a decir..

—Hermano, yo..

Pero Daniel ya estaba guiando a Emma fuera del círculo.

Su paso era firme, protector.

No miraba a nadie.

No necesitaba hacerlo.

La multitud se apartó instintivamente ante la autoridad silenciosa que imponía.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, el ruido volvió a ser solo un murmullo distante.

Emma lo miró de reojo.

—¿Estás molesto?

Daniel negó suavemente con la cabeza.

Pero no soltó su mano.

Solo cuando estuvieron fuera del almacén y lejos de cualquier mirada ajena, aflojó un poco el agarre… aunque su palma permaneció cálida contra la de ella.

Había sentido orgullo.

Sí.

Pero también algo más primitivo.

No le gustaba que otros la miraran.

No en ese lugar.

No así.

Y mientras la ayudaba a subir al carruaje, sus ojos aún conservaban esa intensidad silenciosa que decía, sin palabras, que jamás permitiría que nada ni nadie la pusiera en peligro.

1
J. Casanova
los hombres son unos idiotas lo q tienes. hacer es armar otras donaciones
Alma Morales
La siguiente historia nueva es de la chica peleadora con gran apehido 🤔🤔🤔
Alma Morales
gracias por las pistas autora👏
juana maria meneses bautista
que fuerte inicio pero a la vez interesante 🌹🌹🌹🌹 como todas tus novelas
Mitsuki G
Me da gusto ver qué Emma se está recuperando siendo ella misma mientras los demás le dan apoyo siendo una familia unida
J. Casanova
Devlin?, pero no es un conde de Devlin te pasaste autora 🤣 no merecía tener un nombre de Devlin 🤣🤣🤣
Olga L. Rozo
hablando se entiende la gente... aquí hay un nuevo comienzo ☺️☺️☺️
Mitsuki G
Por lo menos por fin hablaron de lo sucedido Emma no se quedó callada sufriendo en silencio y Daniel se explico y pidió disculpas
Yolanda milagros Cardona
he leído varias novelas tuyas,todas me han gustado , gracias y felicidades por escribir tan lindo e interesante
Limaesfra🍾🥂🌟
si eso es lo.pelihroso de un acuwrdo.politico, no se conocen y solo se impone. Ahora a construir una base duradera
Laura Ojeda
bueno... 🙈🙈🙈 ya se calentaron el corazoncito... y al parecer ya se abrió una puerta para una nueva historia 🤭🤭 gracias autora
Beatris Avalos
para mí también va van hacer los de la siguiente historia 👏👏👏
Rose
que lindos ❤️❤️ que EMMA tenga trillizos autora quien apoya mi mosión 👌👌👌
Mela Gil
tenemos un nuevo protagonista a ver cómo es
Hanna
me encanta que conversen, que dijes uno al otro lo que piensan 🥰🥰
Hanna
exacto.... simplemente calaste como un idiota
Hanna
🥰🥰
Hanna
Evenson, conocemos, Amery también, pero quién és Rathbone??🤔🤔
Viviana Maldonado: creo q si tendremos otra historia !!¡grandioso autora bellas historias
total 4 replies
Marlucha💋
Estos Gemelos ya se parecen al antiguo Dylan Yard!, andan fijándose en todas las mujeres ocupadas! 🤭🤭🤭
Marlucha💋
Las cosas tienen que empeorar, para que puedan mejorar!.
Maravilloso Daniel sigue asi👏
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