"Él fue mi primer amor y yo el suyo, estuvimos juntos en nuestros peores y mejores momentos, sin embargo ahora me estaba cambiando por alguien más joven."
Karla nunca estuvo preparada para descubrir la infidelidad del hombre que consideraba el amor de su vida, y mucho menos para ser echada a la calle tras una vida entera de entrega. Por si fuera poco, el desprecio de sus propios hijos —al no encajar en su ideal de madre— termina de destrozar su mundo. Con el corazón roto y la vida en ruinas, Karla se encuentra en un punto de no retorno: dejar que el dolor la consuma o reunir las fuerzas para sanar y reconstruirse desde cero.
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Tú eres la única culpable
Después de decir esto, Armando empujó la funda de basura que guardaba mis pocas pertenencias para luego agarrarme del brazo y empujarme hacia la salida. Por más que intenté detener sus acciones, mi fuerza no era comparable a la de él.
Yo solo pesaba 53 kg mientras que él rondaba los 80 kg. Incluso era mucho más alto que yo. Era como una hormiga a su lado que podía ser pisoteada a su antojo.
— ¡Perra, ni se te ocurra venir a mi casa! ¡Eres una zorra! ¡Una cualquiera, vete con esos grasientos muertos de hambre! ¡Solo eres una meretriz! —gritó en cuanto me sacó de la sala y me lanzó al suelo—. ¡No vuelvas a pisar mi casa, golfa!
Lo miré asombrada por lo que estaba gritando a viva voz, ya que no eran más que mentiras. Incluso me causaron confusión sus palabras. ¿Por qué era yo la cualquiera? ¿Por qué me estaba insultando cuando debería ser yo la que lo hiciera?
— ¿Qué estás diciendo? —le pregunté consternada.
Armando sonrió de lado, pero más que una sonrisa de felicidad, era una llena de desdén, orgullo y arrogancia. Nunca me había mirado con ese tipo de mirada. No, tal vez sí lo había hecho, es solo que yo fui demasiado ciega para verlo. Estaba encerrada en mi burbuja de felicidad, así que nunca me dispuse a pensar en lo que se escondía detrás de cada una de sus sonrisas, de cada una de sus palabras. Ingenuamente pensé que nuestra relación duraría toda la vida, pensé que él sería mi para siempre. Pero me doy cuenta de que "siempre" es mucho tiempo, tiempo suficiente para que las personas cambien y los sentimientos también.
— Estoy haciendo lo que planeabas hacer. Vamos a ver si estos hipócritas van a estar de tu lado —susurró en mi oído mientras miraba a los ojos curiosos que nos rodeaban.
— ¡Bastardo! ¡Canalla! ¡Hipócrita!
¿Acaso pensaba que nuestros vecinos eran tontos? Hasta dónde llegaba su desvergüenza.
— Pues observa lo bastardo que puedo ser —sentenció en voz baja antes de añadir—: ¡Ese es el ejemplo que le quieres dar a nuestros hijos! ¡No eres más que una cualquiera! ¡Hasta cuándo me querías ver la cara de estúpido!
— ¡Eso es mentira! —grité—. Nunca lo engañé, él es el que me está engañando. Y ahora me está echando como si yo fuera la culpable.
Los vecinos alrededor miraban nuestro intercambio con ojos curiosos. Ingenuamente pensé que alguno de ellos se iba a poner de mi lado y me iba a proteger; sin embargo, no pensé que ideas tan misóginas aún estuvieran inculcadas en sus mentes.
— Vamos, Karla, estás tratando de excusar tu engaño. Vives rodeada de hombres grasientos —gritó como si estuviera indignado—. ¿Con cuántos más te has de haber revolcado, meretriz?
Ante sus palabras, las personas alrededor empezaron a asentir y a mirarme con malos ojos, como si ellos hubieran sido la cama en la que supuestamente me acosté. Como si mis palabras de protesta no hubieran significado nada. Y poco a poco, empezaron a justificar las falacias de Armando.
— Siempre llega tarde a su casa.
— La he visto en autos desconocidos.
— La otra vez vi que un hombre le daba un fajo de billetes.
— Yo la vi bebiendo una cerveza con varios.
— Siempre está rodeada de hombres.
— No es de extrañar…
Dios, esto es ridículo.
¿Acaso una mujer no podía ser mecánica? ¿El que me reúna con hombres significa que me estoy acostando con todos ellos?
El mundo ha avanzado y la gente parecía seguir estancada con los mismos pensamientos misóginos. Parecía que la palabra de un hombre valía más que la de una mujer. Estaba tan consternada con el juicio de los demás; sin embargo, lo que me estaba volviendo loca era la facilidad con la que Armando torció los hechos, haciendo como si yo fuera la que lo estuviera engañando cuando no era así, sino que era él el que me engañaba.
¿Por qué no me di cuenta de lo manipulador y basura que podía llegar a ser?
Realmente Armando estaba perdiendo dinero, bien podría ser actor con la frialdad que actuaba.
Al notar cómo los ojos curiosos empezaban a multiplicarse, me puse de pie enfrente de Armando. Aunque no quería llorar, no podía controlarme.
— Crees que has ganado, crees que esto terminará así, que tus mentiras taparán la verdad. Estás equivocado, la verdad siempre triunfa. Me la vas a pagar.
Armando sonrió de lado como si mi furia le causara gracia.
— Ya veremos. Ve a llorar a donde quieras, todos me darán la razón. Me descuidaste, por eso me perdiste. Tú eres la única culpable, Karla. Solo tú. Ahora lárgate antes de que llame a la policía.
Estaba tan indignada y decepcionada. No, en realidad no había palabras para expresar cómo me sentía en este momento.
¿Cómo podía él echarme de mi casa como si no le importara? ¿Cómo podía hacerlo? Parecía que todo el tiempo que pasamos juntos no significaba nada para él. Lo que me hacía pensar que quizás nunca me amó y que lo nuestro solo fue una ilusión de nuestros años de juventud que luego se tornó en obligación.
Cálidas lágrimas caían por mis ojos mientras pensaba en qué hacer. No me quería ir así, como si yo hubiera sido la que había hecho algo mal.
¿Acaso esto tiene sentido? Él me engaña, él me ultraja, él es el que está equivocado y ¿la que se debe ir soy yo?
Armando y Cristel que quieren ahora 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Ahora llegará acompañada de Johan y Armando se agarrará de allí veremos qué pasará en la fiscalía.
Karla lo mejor que te ha pasado es haber salido de ese parásito bueno para nada tienes ahora a tus hijos, a Johan que te está conquistando y de paso te ganas la lotería mejor imposible.
Karla se acaba de ganar la lotería ya tiene el dinero para montar su propio taller, comprar una casa y darle una buena vida a sus hijos.