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Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Mi Sistema De Yerno Es Un Desmadre: Cultivando Con Cero Vergüenza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / CEO
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

¡Al diablo con los protagonistas sufridos que lloran en un rincón! 💥

Dante era el Emperador del Caos, un dios místico que aplastaba deidades por diversión. Ahora reencarnó en el cliché más quemado de Internet: un yerno residente "bueno para nada". Su suegra le grita por no lavar los platos, los primos millonarios lo humillan y él... se está muriendo de la risa mientras hace breakdance con la escoba.

Para colmo, su alma despertó un Sistema que es un completo troll de internet. ¿La regla del juego? Entre más insoportable y predecible sea el villano, ¡más billones de dólares y poderes divinos recibe Dante por romperle el guion de la forma más ridícula posible!

⚡ En esta novela vas a encontrar:
Peleas brutales en sandalias de goma contra mafias armadas hasta los dientes.

Curaciones médicas milagrosas usando una tostadora vieja y un tenedor.

Una fría esposa CEO que no sabe si enamorarse de él o internarlo en un manicomio.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: La Manzana de la Discordia

El gran salón del Palacio de Cristal bullía con una opulencia que raspaba lo ridículo. Lámparas de araña con miles de cristales de Swarovski colgaban del techo abovedado, proyectando destellos dorados sobre vestidos de seda de cinco cifras y trajes de etiqueta impecables. Había un olor flotante a perfume caro, champaña de reserva y, sobre todo, a una profunda e insoportable hipocresía social.

Por supuesto, toda esa atmósfera de sofisticación aristocrática se iba directo al demonio cada vez que Dante Cruz daba un paso.

—Clack, clack, clack— resonaban las chanclas de goma verdes contra el reluciente suelo de mármol.

Valeria caminaba a su lado, con la espalda tan rígida que parecía de acero. Mantenía una sonrisa congelada, el tipo de expresión que usan las figuras públicas cuando están 内部mente calculando cuánto costaría contratar a un especialista para borrar una identidad y empezar una nueva vida en una isla desierta.

Dante, totalmente ajeno a la tensión de su esposa, miró hacia un lado, clavando sus ojos oscuros directamente en ti.

—Miren a toda esta gente —te susurró, inclinando la cabeza con una sonrisa burlona— Es fascinante. En las novelas de este género, el noventa por ciento de los invitados al banquete son literalmente clones sin alma creados por el algoritmo solo para pararse en círculos, sostener copas de vino y susurrar insultos aleatorios cuando el protagonista pasa caminando. ¿Ven a ese tipo gordo de la izquierda con el monóculo imaginario? Apuesto lo que quieran a que su única línea en toda la historia será decir: "¡Qué desvergüenza, un mantenido en pijama!". Es un arte menor, de verdad. Pero bueno, hay que dejar que cumplan su función dramática.

En el fondo del salón, sentada en un imponente sillón de terciopelo rojo que parecía más un trono real que un mueble de descanso, se encontraba la matriarca de la familia Vega: la abuela Leonor. Era una mujer de avanzada edad, con el cabello perfectamente cano recogido en un moño impecable y una expresión facial que sugería que acababa de morder un limón agrio.

Justo frente a ella, el primo Mauricio Vega dio un paso al frente, asegurándose de que la mitad de los fotógrafos locales apuntaran sus lentes hacia él. Con un gesto teatral, levantó la mano derecha, ordenando a dos hombres vestidos con trajes negros que cargaran una enorme caja cubierta por una tela de terciopelo azul marino.

—¡Querida abuela! —la voz de Mauricio resonó por todo el lugar, cargada de una devoción tan exagerada que resultaba empalagosa— En este día tan especial, donde celebramos la sabiduría y la guía de nuestra maravillosa líder, no podía presentarme con las manos vacías. Después de meses de búsqueda en el extranjero y de competir en las subastas más exclusivas de Asia, he logrado traer esto para ti.

Con un movimiento dramático digno de un mago de feria, Mauricio jaló la tela.

Las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar. Sobre la mesa reposaba una estatua de Buda de casi medio metro de altura, tallada en oro macizo de 24 quilates. La luz de las lámparas del techo rebotó contra la superficie dorada con tanta intensidad que varias tías de la tercera edad tuvieron que entrecerrar los ojos para no quedar temporalmente ciegas.

—¡Es oro puro! —exclamó una tía con las manos en las mejillas.

—¡Qué piedad filial la de Mauricio! ¡Un verdadero orgullo para los Vega! —añadió un tío, aplaudiendo con fervor.

El salón entero estalló en un aplauso unánime y ensordecedor. Mauricio infló el pecho, adoptando una pose de conquistador mientras miraba de reojo a Valeria con una obvia intención de superioridad. Su empresa familiar estaba en la cima, y la de su prima estaba tambaleándose; este regalo era el clavo definitivo en el ataúd del orgullo de Valeria.

Sin embargo, la sed de humillación de Mauricio no estaba completamente saciada. Su mirada bajó por el cuerpo de Valeria y se topó con los pantalones de pijama a rayas y las chanclas verdes de Dante. La comisura de su labio se elevó en una mueca de puro desprecio.

Mauricio caminó hacia el maestro de ceremonias, le arrebató el micrófono inalámbrico de la mano con total arrogancia y avanzó a grandes zancadas hacia donde se encontraba la pareja, abriéndose paso entre la multitud como un emperador romano.

—¡Un aplauso para mi hermosa prima Valeria! —dijo Mauricio a través del micrófono, haciendo que todos los ojos del salón se posaran instantáneamente sobre ellos— Es un milagro que hayas encontrado tiempo para venir, considerando que tu pequeña empresa de cosméticos está prácticamente en la ruina. Pero dime... ¿qué hay de tu brillante esposo?

Mauricio se detuvo a un metro de Dante. Con una sonrisa venenosa, extendió el brazo y le puso el micrófono prácticamente pegado a la nariz, amplificando el sonido de la respiración relajada de Dante para que todo el salón lo escuchara.

—Dante Cruz —pronunció Mauricio, goteando sarcasmo— El hombre que ha perfeccionado el arte de no hacer absolutamente nada durante tres años consecutivos. El mantenido número uno de la ciudad. Por favor, compártenos tu genialidad. Todos hemos traído regalos que valen millones para nuestra amada abuela. Dinos, ¿qué magnífico tesoro has traído tú en los bolsillos de ese... interesante pantalón de dormir? ¡Exigimos ver tu tributo!

Un murmullo de risitas burlonas y comentarios despectivos recorrió el salón como una ola. Valeria apretó los puños, con los nudillos tan blancos que cortaban la circulación. Estaba lista para dar la vuelta y salir corriendo, pero la mano de Dante se posó suavemente sobre su hombro, deteniéndola.

Dante miró fijamente el micrófono. Luego, desvió la mirada hacia ti por un breve segundo y arqueó una ceja.

—¿Ven? Aquí está el detonante —te susurró mentalmente— El villano me pone un micrófono en la cara. Es prácticamente una invitación formal con sello real para que le destruya la existencia. Sería de mala educación no aceptar.

Dante exhaló un suspiro dramático y miró a Mauricio con una lástima tan genuina que el heredero parpadeó, confundido.

—Vaya, Mauricio. De verdad que te esforzaste con ese pedazo de metal amarillo —dijo Dante, su voz saliendo clara y relajada a través del micrófono que el propio Mauricio sostenía— Pero es una lástima. Un regalo tan... predecible. Tan falto de imaginación.

Dante metió la mano derecha en el bolsillo profundo de su elegante saco de esmoquin. Mauricio y la mitad del salón se inclinaron hacia adelante, esperando que sacara una baratija barata, un cupón de descuento o alguna tontería humillante.

En su lugar, Dante sacó una manzana roja.

No era una manzana perfecta de exhibición. Era una manzana común y corriente, ligeramente golpeada de un lado, del tipo que compras en el mercado local por unas cuantas monedas.

La sala se quedó en un silencio desconcertado. Mauricio parpadeó, mirando la fruta como si fuera un artefacto alienígena.

—¿Una... una maldita manzana? —tartamudeó Mauricio por el micrófono— ¿Te atreves a traer una fruta barata como regalo de cumpleaños para la matriarca de la familia? ¡Esto es una ofensa intolerable!

Antes de que Mauricio pudiera seguir gritando, Dante levantó la manzana y, con una tranquilidad pasmosa, le dio un mordisco monumental justo en frente de toda la alta sociedad.

¡CRUNCH!

El sonido de la fruta fresca rompiéndose y siendo masticada de forma sumamente ruidosa fue captado perfectamente por el micrófono de Mauricio, resonando con un eco grotesco y cómico por los altavoces de alta fidelidad del Palacio de Cristal. Dante masticó con la boca semiabierta, saboreando el jugo, mientras miraba a la abuela Leonor con total desparpajo.

—Mmm, está dulce —dijo Dante tras tragar ruidosamente— Ahora, presten atención, ignorantes.

Dante cerró el puño izquierdo alrededor del resto de la manzana. En ese milisegundo, invisible para los ojos de los mortales comunes pero perceptible como una distorsión en la realidad, Dante canalizó una pizca del Qi del Caos que su Sistema acababa de reactivar.

Una sutil, casi imperceptible corriente de energía de color púrpura neón fluyó desde sus dedos, introduciéndose en las venas de la fruta. La manzana no explotó, pero su piel roja adquirió un brillo extrañamente vibrante, un matiz translúcido que hacía que pareciera tallada en el rubí más puro del universo, emitiendo un aroma sutil a ozono y frescura primaveral que limpió instantáneamente el olor a perfume barato del salón.

Dante dio tres pasos elegantes —haciendo que sus chanclas sonaran con orgullo— pasó de largo a un congelado Mauricio y se detuvo justo frente al trono de la abuela Leonor. Con una reverencia exagerada, estiró el brazo y le ofreció la manzana medio mordida.

—Abuela Leonor —declaró Dante con una sonrisa de lado— Ese Buda de oro que te dio mi querido primo no es más que un pisapapeles pesado que solo servirá para acumular polvo y atraer ladrones. No puedes comer oro, y ciertamente el oro no va a detener el tiempo. Pero esto que tengo en la mano... esto es un auténtico Elixir de Juventud del Caos. Le di un mordisco primero para asegurarme de que no tuviera veneno, por pura cortesía caballeresca, por supuesto. Un solo bocado de esta manzana y te aseguro que vas a borrar veinte años de arrugas, dolores de espalda y amargura familiar de un solo golpe. De nada.

El Palacio de Cristal se sumergió instantáneamente en el silencio más absoluto, denso y sofocante que jamás hubiera registrado la historia de la alta sociedad.

Nadie respiraba. Un mesero en la esquina soltó una copa de champaña, la cual se estrelló contra el suelo, pero nadie volteó a mirar. Todos los ojos estaban fijos en la manzana medio masticada y con marcas de dientes místico-púrpuras que el yerno residente le estaba ofreciendo a la mujer más poderosa y temida de la familia. La falta de respeto, el descaro y la absoluta ausencia de vergüenza de Dante habían roto por completo el tejido de la realidad social del lugar.

Valeria se cubrió el rostro con ambas manos, completamente segura de que este era el fin de sus vidas civiles.

Mauricio, parado en medio del salón con el brazo aún estirado sosteniendo el micrófono, sintió cómo toda la sangre se le subía a la cabeza. Su rostro pasó de un tono pálido a un rojo carmesí, y luego a un morado violento. Sus venas del cuello se hincharon tanto que parecían cuerdas de guitarra a punto de romperse. Toda su educación de escuela privada, su elegancia aristocrática y su fachada de joven maestro heredero se pulverizaron en un segundo.

Apretó el micrófono con tanta fuerza que el plástico crujió, abrió la boca y, perdiendo por completo los estribos, soltó un grito desquiciado que rasgó el silencio del salón como una sirena de ambulancia:

—¡¡¡DANTE, MALDITO INFELIZ, VOY A MATARTEEEEE!!!

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Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
Iba a dejar pasar esta novela porque el género de 'yerno inútil' ya está cansadísimo, pero el autor (¡grande Syraxes Crowley!) le dio una vuelta increíble. Dante no sufre, se burla del guion en nuestra propia cara. El arco del laboratorio de cosméticos rompió mi medidor de lógica: ¡meter una sábila mugrienta a una licuadora barata de oficina y crear un elixir místico! Me voló la cabeza."
GOROSEI©®™
Dante es mi nuevo padre. La pelea en el banquete de la abuela esquivando guardias armados mientras protege su canapé de salmón y se lo come a mitad del combo es cine puro. Romperle la cara a Mauricio con una servilleta de tela y mandarlo directo al pastel de bodas es el pico de la literatura. 10/10."
Coco-Chan
"Estoy atrapada con la dinámica de Dante y Valeria. Ella al borde de un colapso nervioso por la empresa y él inventando que se ganó una tarjeta de crédito platino ilimitada en un sorteo de Instagram, ¡es un descarado! Me dolió el manotazo que le dio en el carro cuando intentó besarla, pero la recompensa del Sistema valió la pena. ¡Actualiza rápido, autor!"
Marcus Sullivan
Vine por el arte de la portada del tipo en esmoquin y chanclas con un taco en la mano, y me quedé por la maravillosa locura de la trama. Dante rompiendo la cuarta pared para quejarse de las decisiones del autor me da vida. El mejor inicio de novela urbana de cultivo moderno en lo que va del año."
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