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La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

Status: Terminada
Genre:Equilibrio De Poder / Reencuentro / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:1M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Fabiana Camargo es una joven trabajadora, responsable y muy afectuosa, Aunque es un imán para meterle en problemas y meter la pata. Una accidente lo cambia todo, pone su ya frágil mundo patas arriba.

Lo peor de todo esto es que tiene enemigos terroríficos y resulta que la esposa, esa esposa es ella.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 21 ¿Dormiste bien?

La luz del amanecer se filtró por las cortinas automáticas, pintando la habitación de tonos dorados. Fabiana fue la primera en despertar.

La primera sensación fue calor, una placidez profunda y una pesadez reconfortante alrededor de su cintura.

Luego, el olor: a limpio, a hombre, a algo indefiniblemente familiar y a la vez nuevo.

Abrió los ojos.

Vio la mano grande y pálida de un hombre enroscada alrededor de ella.

Vio la costura perfecta de la camisa de pijama de seda contra su mejilla. Oyó el latido constante de un corazón bajo su oído.

El pánico fue un disparo de adrenalina fría que la despertó por completo. ¡Dios mío! ¡Me metí en la cama de Lucian!

Intentó retirarse con un movimiento sigiloso, pero el brazo que la rodeaba se tensó, no con fuerza, sino con una posesividad dormida.

—No te vayas —murmuró Lucian, su voz ronca por el sueño, sin siquiera abrir los ojos.

—Tus pies ya se calentaron.

La simpleza de la frase, la domesticidad absoluta de la queja, la dejó paralizada. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Sacudirlo y gritar "Soy tu asistente!"?

En vez de eso, una parte de ella —la parte que había pasado un mes velando por él, la parte que había sentido esa paz horas antes— se rindió.

Permaneció quieta, conteniendo la respiración, sintiendo cómo él se acomodaba a su espalda con un suspiro satisfecho.

Fue entonces cuando la puerta del dormitorio se abrió un centímetro y apareció el ojo curioso y divertidísimo de Lucrecia.

Vio la escena, su sonrisa se estiró de oreja a oreja y, antes de que Fabiana pudiera reaccionar, guiñó un ojo y cerró la puerta sin hacer ruido.

El mensaje era claro: "El show debe continuar. Y vaya show."

Fabiana cerró los ojos, deseando que la tierra se la tragara.

Pero, extrañamente, envuelta en su calor y con el sonido de su respiración en su nuca, el deseo no era tan fuerte como creía.

Salir de esa cama fue una de las cosas más difíciles que Fabiana había hecho en su vida. No por la comodidad (que era abrumadora), sino por la coreografía de vergüenza que requería: deslizarse del abrazo de Lucian sin despertarlo, escabullirse de la habitación como una ladrona, y llegar al dormitorio de huéspedes justo cuando Lucrecia se estiraba con una sonrisa que podía iluminar la ciudad.

—Buenos días, cuñada dormilona —saludó Lucrecia, con una voz cantarina.

—¿Dormiste bien? ¿O te desveló el… calor de la habitación de al lado?

Fabiana le lanzó una mirada que prometía muerte por sofocación con una almohada, pero solo logró un gruñido.

Se duchó a la velocidad de la luz, cambiándose con nerviosismo.

¿Qué ropa ponerse para un desayuno familiar con el hombre con el que acabas de dormir (por accidente) y que cree que es tu marido? ¿Algo demasiado casual? ¿Demasiado formal? Al final, optó por unos jeans y un suéter, esperando pasar desapercibida. Era una esperanza vana.

Cuando entró al comedor, la escena ya estaba montada.

Ana y Lino estaban en un extremo de la mesa, viendo con asombro cómo Marta disponía un bufé de desayuno que hubiera abastecido a un hotel.

En la cabecera, Lucian, impecable en pantalones de vestir y una camisa azul celeste abierta en el cuello, leía algo en su tablet con una taza de café negro al lado.

Parecía tan fresco y dueño de sí como si no hubiera pasado la noche abrazando a su asistente.

Al verla, bajó la tablet. Una sonrisa pequeña, íntima, jugueteó en sus labios.

No era la sonrisa triunfante del hombre que ha ganado algo, sino la sonrisa tranquila del que ha tenido un buen descanso.

—Buenos días, preciosa —dijo, y su voz era suave, matutina.

—¿Dormiste bien? En la cama al amanecer; estabas tan profundamente dormida…

Fabiana sintió que todo el oxígeno abandonaba la habitación. ¡Él SABÍA! ¡Y lo decía así, delante de todos! Ana dejó caer su cuchara con un tintineo.

Lino tosió. Lucrecia, que acababa de entrar, se sirvió jugo de naranja con una expresión de puro disfrute.

—Yo… sí, bueno, me desperté con sed y… me confundí de habitación —tartamudeó Fabiana, dirigiéndose a la silla más alejada de él.

—No hay habitaciones equivocadas aquí —respondió Lucian con naturalidad, como si estuviera citando una ley universal.

—Es tu casa. —Hizo una pausa y añadió, mirando a Ana y Lino:

—Aunque tal vez, para la próxima, podríamos buscar una cama más grande. Mi esposa se mueve más que un partido de tenis, papá Lino.

Lino enrojeció, sin saber si reír o esconderse bajo la mesa. Ana, sin embargo, recuperó la compostura más rápido.

—Eso es hereditario, Lucian. De mi lado de la familia. Prepárate para las patadas —dijo, con un tono tan seco y cómplice que por un segundo pareció la verdadera suegra.

La tensión se quebró en una risa incómoda pero general.

Fabiana quiso morir, pero también quiso abrazar a su madre. Lucrecia aprovechó para lanzar un panecillo directamente a la cabeza de Lucian, que lo esquivó con elegancia.

—¡Basta de coqueteo doméstico! —exclamó Lucrecia.

—Tengo hambre. Y tú, primo, tienes cita con el neurólogo en dos horas. Recordatorio amistoso de que tu encantadora amnesia sigue siendo un asunto médico, no solo una excusa para tener una esposa joven y cariñosa.

La mención del médico trajo de vuelta un velo de realidad. Lucian asintió, serio de nuevo.

—Tienes razón. Fabi, ¿vendrás conmigo?

Era una pregunta, no una orden. Y en sus ojos había algo más que la expectativa de su "esposa".

Había un atisbo de… ¿Necesidad real? ¿O era otra proyección de su delirio?

Fabiana, aún acalorada, con el panecillo de Lucrecia rodando cerca de su plato y la mirada cómplice de su madre sobre ella, asintió.

—Claro. Por supuesto que iré.

Desayunaron. El café sabía a normalidad forzada, los huevos a surrealismo, y el pan de plátano sobrante de la noche anterior a una complicidad que ya no podía ignorar.

El nido de mentiras era cada vez más acogedor, y Fabiana, la intrusa, se encontraba a gusto en él, aterrada por lo que eso

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Moniq
la gloria!! como siempre a las novelas de Adri!!
Natalia Benitez
le encanta su asistente
Natalia Benitez
h🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 pobre Fabi
Natalia Benitez
creo que las novelas que le leyo, hicieron la historia
Patty Molina
gracias por esta nueva historia, me encantó, muy refrescante 🥰
Karina Janeth Jimenez Garcia
🥰
IRLEN TROMPIZ
ok
Adriana Trejo
hay si fabi se equivoco de izquierda a derecha 😊 cuando se d3spierte , ojalá que cuando la memo de lucían se restablezca no piense mal de ellos 🤔 y no los hecho como que son ventajeros cuando no lo son 👍
Adriana Trejo
hay esto esta sospechoso lucre sabe del plan o que 🤔 pobre fabiana cuando se entere
Adriana Trejo
mmm ... mucho gim 💪 lucían 😄
Adriana Trejo
para que lucían ya esta enamorado de fabiana por eso le aguantaba las metidas de pata 🤔 y lo olvidadiza
Adriana Trejo
ni modo 🤷 fabiana de asistente a esposa 😊
uy ahora quien le garantiza a fabiana la protejan se lucian cuando recobre la memo o este hombre finje 🤔
🌺Lis🌺
alguna razón específica para poner esa palabra en chino???
Wolfita Albarez
Autora me encanto la historia!!! Fue increiblemente fascinante como el amor de flia y amigos se entrelazan en esta historia que supera todas las adversidades!!!! La lucha,la confianza y la fuerza de la union hace esta maravillosa historia!!! Gracias por compartir!!! Te seguire leyendo, por favor sigue escribiendo!!!👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
María Isabel Veitia Lucena
Pienso también lo mismo está fingiendo.
lauritha
excelente
Mery Herrera
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Mery Herrera
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Wolfita Albarez
Yo creo que Lucian ha escuchado todo lo que ella le hablaba y lo que hablo con su tia!!! Yo conoci a alguien que estuvo en coma mucho tiempo, 3 meses) y los medicos pensaban que no iba a recuperarse. Pero cuando salio del coma ella tenia recuerdos de todo lo que hablaban los medicos, enfermeras y visita, como si hubiera soñado. Al despertar reconocia las voces y ahi les ponia caras a las voces!!!
Eneida Acosta
excelente historia felicidades autora
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