Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 3
A la mañana siguiente, la pareja se levantó al mismo tiempo, y mientras Jared se preparaba para irse, Catalina le preparaba algo para que comiera antes de irse.
Debido a sus horarios, Jared era el primero en irse, ya que debía estar antes del amanecer en el campo de entrenamiento, así que, tras comer lo que Catalina le preparó, se despide de su esposa con un beso.
Tras despedirse de Jared, ahora es Catalina la que se prepara para irse, y una vez está lista, va a levantar a su hijo, a quien ayuda a levantarse y alistarse, y durante ese proceso el niño se va despejando poco a poco, por lo que cuando ya están listos para irse, Ren ya va despierto del todo.
Durante todo el camino, Catalina no deja de pensar en la familia de su esposo, preguntándose cómo serán. Jared siempre le ha dicho que algo dentro de él le asegura que son buenas personas, pero en realidad no lo saben.
Tras encontrar a Jared y convivir un poco más con él, Catalina llegó a creer que este era el hijo de algún noble, ya que Jared sabía leer, escribir, y también tenía conocimiento en administración de negocios, política e historia, conocimientos que eran comunes en los hijos de familias nobles, y es que Jared parecía haber olvidado únicamente todo lo relacionado con su persona. Pero rápidamente Catalina había desechado esa idea, porque nadie lo busco, y si fuera el hijo de un noble, su familia tendría los recursos para buscarlo, por lo que la teoría de que era hijo de campesinos que probablemente no vivían en la capital era la más viable, esos conocimientos los pudo adquirir en la capital, gracias a algún superior, no era descabellado pensar así, pero al haber probabilidades de que los padres de Jared no residan en la capital, buscarlos a ciegas no era viable, por eso necesitaban una pista que los guiara.
Catalina llega a su trabajo, y como siempre, tras ayudar con los guisos antes de que el restaurante abra, juega un poco con su hijo para después continuar su trabajo, al final del día vuelve a su casa, solo que esta vez madre e hijo cenan sin esperar a Jared, ya que el hombre estará fuera toda la noche, a Catalina siempre le preocupaba cuando Jared hacia guardias nocturnas, pero esas guardias eran un dinero extra para la familia, y con un niño creciendo día a día, todo ingreso extra era bienvenido.
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Unos días después, tristemente para la familia, la hermana del compañero de trabajo de Jared no había conseguido nada, dejando a la familia nuevamente sin dónde buscar.
—Sabía que las posibilidades de conseguir algo eran escasas, pero aun así tenían esperanzas —le dice Jared a su esposa, mientras reposa su cabeza en el regazo de esta.
—Lo sé, yo también tenía esperanzas, pero no por eso nos vamos a rendir. Sé que encontraremos a tu familia, tengo fe de que así será —le responde Catalina con confianza, mientras acaricia su cabello.
Tomando por sorpresa a Catalina, Jared se levanta y de un movimiento sienta a su esposa en su regazo, para luego besarla, en un beso largo y profundo.
—Tú siempre sabes cómo hacerme sentir bien —le dice Jared antes de volver a besarla.
—Por algo he sido tu esposa desde hace 5 años —le responde Catalina, para luego volver a besarlo.
Y si bien a la pareja le gustaría ir más allá, se detienen; no tienen tanto dinero para gastarlo en anticonceptivos, sobre todo porque estos no eran muy económicos, por lo que debían ser cuidadosos, ya que, a pesar de que deseaban tener otro hijo, querían esperar a que Ren fuera un poco más grande, así que solo intimaban en fechas específicas, en las que las posibilidades de embarazo eran muy bajas, fechas que habían calculado con ayuda de Aeson, el médico de confianza de la familia.
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—¿Cómo está mi ahijado favorito? —pregunta Aeson mientras levanta en brazos a Ren.
—Soy tu único ahijado —le responde Ren, quien está feliz de tener toda la atención de Aeson.
—Y eso que eres mi único ahijado porque así lo decidí, porque eres un niño muy especial —le responde Aeson, aun con el niño en brazos.
Por su lado, Jared y Catalina observan la interacción entre su hijo y su padrino y sonríen al ver lo mucho que Aeson quiere a su hijo; eso les da seguridad de que, si alguna vez algo malo les pasa, su hijo no estará solo.
Aeson era un médico estupendo que buscaba ayudar a las personas con sus conocimientos, aun si él no recibía mucho a cambio. “Un gracias sincero es una recompensa más que suficiente”, ese era su lema y vivía de acuerdo a este.
Aeson era un hombre apuesto; sus ojos amarillos le daban un aire misterioso y a la vez amable, y su cabellera azul complementaba perfectamente el color de sus ojos y sus masculinas facciones, y existían varias mujeres que deseaban casarse con él, pero para Aeson, en una relación debía de haber una entrega equitativa en ambas partes, alguien no podía dar más que la otra persona, y Aeson era consciente que su trabajo lo era todo para él e iniciar una relación no sería justo para la otra parte, quien posiblemente daría más, por lo que prefería estar soltero, aunque claro él no se cerraba a la posibilidad de encontrar a alguien con quien compartir su vida, simplemente eso no era prioridad, si el amor estaba en su camino lo encontraría y si no era así, bueno esa posibilidad no le quitaba el sueño ni un poco, al fin de cuentas él era feliz con lo que hacía.
La pareja invitó a Aeson a comer con ellos y los cuatro comieron juntos. Durante la comida, Ren le hizo un millón de preguntas sobre el libro que le dio, preguntas que Aeson contestó con alegría. El médico veía en Ren a la persona que continuaría con su tarea una vez a él le sea imposible seguir y se alegraba saber que, aunque él ya no pudiera hacerlo, alguien más se preocuparía por las personas que menos tienen.
—Es un niño maravilloso —le dice Aeson a la pareja, después de que Ren se va a dormir.
—Claro que lo es, y no lo digo porque sea mi hijo —presume Jared, quien infla su pecho de orgullo.
—Papá orgulloso, y con toda razón. Bueno, debo irme, ya es tarde y hoy tuve un día largo; intentaré venir pronto a verlos, pero ya saben, el trabajo me mantiene ocupado.
—Te entendemos, Aeson, y te admiramos, y si necesitas algo, no dudes en pedírnoslo, te apoyaremos —le ofrece Jared, a lo que Catalina asiente, mostrándose de acuerdo con su esposo.
—Gracias por su ofrecimiento; cuando los conocí, la verdad no creí que nos hiciéramos tan amigos —les dice Aeson, recordando el momento que conoció a la pareja, una joven señorita despreciada por su familia y un soldado casi moribundo, sin duda una situación de lo más inusual.
—En cambio, yo siempre lo supe —dice Catalina.
Aeson no demoró más en la casa de Catalina y Jared, y se fue a descansar a su propia casa, con la esperanza de encontrar pronto un momento para ver a sus amigos; ni en un millón de años se imaginó que vería a sus amigos más rápido de lo que pensó y en una situación aún más inusual que en la que los conoció.