Durante diecisiete años, Woo-jin ha vivido sin salir casi nunca de su propiedad, cumpliendo cada enseñanza y promesa que le dejó su padre antes de fallecer: cuida los huertos, prepara remedios con hierbas de la zona, mantiene las defensas y nunca revela que puede transformarse. Cree que el mundo sigue igual hasta que empieza a ver humo en el horizonte, encuentra animales muertos con marcas extrañas y descubre visitantes que no deberían estar ahí. Al abrir por fin la zona sellada del sótano, lee los informes completos: el virus de la Niebla Gris se extendió hace meses, la corporación Hanbiotech busca apoderarse de su investigación y él lleva todo este tiempo completamente aislado sin saberlo. Ahora deberá poner a prueba todo lo que aprendió, usar su secreto por primera vez y proteger su hogar con sus propias manos.
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Capítulo 18: El silencio bajo la nieve
La pequeña antorcha que habían encendido siguiendo las enseñanzas de Dae-jung ardía con una llama estable y clara, apartando a cualquier sombra que intentara acercarse. Pero el frío se había vuelto mucho más cortante: habían subido tanto que ahora el suelo estaba cubierto por una capa fina de nieve recién caída, que ahogaba cualquier sonido y dejaba al descubierto cualquier huella que dejaran a su paso. Woo-jin apagó la luz con mucho cuidado y la guardó dentro de un recipiente de madera que llevaba consigo; no podían permitirse que nadie ni nada viera su posición desde lejos. Caminaron pisando siempre sobre las rocas desnudas o siguiendo el rastro de corrientes de agua congelada, tratando de no dejar ni la menor señal de su paso.
Llevaban varias horas avanzando en medio de esa calma absoluta y pesada, cuando Ji-won se detuvo de golpe y le hizo una seña para que se quedara totalmente quieto. Al principio Woo-jin no entendió por qué, hasta que prestó mucha atención: el viento no movía las ramas, no se oía el canto de ningún pájaro ni el crujir de los animales que solían vivir por allí. Era un silencio tan perfecto que resultaba aterrador, como si toda la naturaleza hubiera dejado de existir en ese lugar. Se desviaron del camino principal y se acercaron arrastrándose hasta el borde de una gran hondonada cubierta de nieve, y lo que vieron les heló la sangre en las venas.
Allí abajo, junto a los restos de una estación meteorológica abandonada, se agrupaba un pequeño grupo de personas que parecían estar protegidos tras unas paredes improvisadas con tablas y chapas. Pero lo peor no eran ellos: rodeando todo el perímetro, había decenas de infectados que permanecían totalmente inmóviles, enterrados hasta el pecho en la nieve y mirando todos hacia el mismo punto, como si estuvieran esperando una orden. De repente, uno de los supervivientes salió un instante para recoger leña y apenas dio dos pasos fuera del refugio, cuando todos esos cuerpos salieron disparados hacia adelante con una rapidez imposible para quien había estado quieto tanto tiempo.
—Son los Durmientes —susurró una voz suave justo detrás de ellos. Ambos giraron de un salto con las armas listas, pero se encontraron frente a una mujer delgada, de ojos muy claros y manos manchadas de hierbas y ungüentos, que los observaba con calma—. Se quedan inmóviles aguantando el frío y el hambre durante semanas enteras, hasta que sienten el calor de alguien vivo. Entonces atacan todos a la vez, sin darte tiempo ni de reaccionar. Soy Lee Soo-ah, me dedico a buscar formas de curar los efectos del veneno, aunque ya casi no queda nada que hacer.
Les hizo señas para que la siguieran hacia una pequeña cueva oculta entre los riscos, donde tenía su pequeño centro de preparación de remedios. Les dio de beber una infusión caliente que les devolvió la fuerza a los huesos y les explicó que llevaba allí casi dos meses, observando a ese grupo porque tenían mapas antiguos de todas las cuevas subterráneas de la zona, el único lugar donde quizás aún quedara aire limpio y refugio seguro contra la niebla y las mutaciones. Pero nadie se atrevía a salir ni a entrar por culpa de los Durmientes.
—He descubierto algo muy importante —les dijo mientras les mostraba unos apuntes muy detallados—. No todos los que se transforman pierden la razón por completo. Algunos guardan instintos muy profundos, y saben que ustedes dos son diferentes. Buscan tu esencia, Woo-jin, porque es lo único que podría cambiar lo que ellos son ahora. Por eso te siguen aunque no dejes huellas visibles: te sienten, igual que una flor siente la llegada del sol.
Les enseñó cómo preparar una mezcla de hielos y raíces trituradas que crea un olor muy parecido al de la zona contaminada, suficiente para ocultar su propio aroma por varias horas. Juntos trazaron un plan: acercarse al refugio cuando cayera la noche más cerrada, aplicarse el preparado y sacar a las personas que quedaban con vida para llegar a las cuevas antes de que los Durmientes despertaran por completo. Todo parecía bien pensado, pero cuando llegaron el momento de actuar, algo salió terriblemente mal: uno de los supervivientes, al verlos llegar, gritó de alegría sin poder contenerse.
En un segundo, toda la ladera de nieve pareció cobrar vida. Soo-ah empujó a Woo-jin y a Ji-won hacia el pasillo de entrada de las cuevas, mientras ella misma encendía hogueras a los lados para intentar confundirlos y ganarles tiempo.
—¡Lleven los mapas, no dejen que esto se pierda! —les gritó por encima del ruido de la avalancha de cuerpos—. Recuerden que no importa cuánto se pierda, siempre queda algo por lo que luchar.
Corrieron hacia adentro sin mirar atrás, escuchando cómo su voz se iba apagando mezclada con el ruido de la pelea. Cuando lograron detenerse en un lugar seguro, Woo-jin sacó el mapa que ella le había puesto en la mano y vio que en el reverso había escrito: *“Tú eres el puente entre lo que se perdió y lo que aún puede nacer. No dejes que se rompa”*. Se sentaron allí en la oscuridad total de la caverna, con el corazón roto una vez más, pero sabiendo que ahora tenían el camino hacia un refugio real, y una responsabilidad mucho más grande que la que tenían antes.
Nadie que les ayudara quedaba a su lado, pero cada uno les dejaba una pieza más para poder terminar todo esto algún día.
¡Quiero más capitulos!. 🥰