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ESTIRGIA: La Guerra Primordial

ESTIRGIA: La Guerra Primordial

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Syraxes Crowley

El mundo no pertenece a los hombres. Pertenece a sus dueños.

Mientras los imperios mortales se desangran en guerras despiadadas e intrigas políticas por coronas de barro, los verdaderos hilos de Estirgia se mueven desde las sombras del plano divino. Doce Dioses Primordiales controlan el destino de la creación, y su voluntad se manifiesta en la tierra a través del Dogma: doce bendiciones místicas encarnadas en portadores mortales. Un poder absoluto capaz de reescribir la realidad, pero que exige un costo atroz: la erosión irreversible de la humanidad de quien lo canaliza.

En una tierra asfixiada por la traición, la necrosis y los caprichos de deidades implacables, las reglas del juego político están a punto de romperse. La guerra entre humanos es solo el preludio; el verdadero horror comienza cuando los peones divinos despiertan y Estirgia descubre el peso de la herencia de los dioses.

NovelToon tiene autorización de Syraxes Crowley para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El Rastro de la Ceniza

​Sus pulmones ardían, pero el fuego no venía del aire viciado de Tales. Un extraño escalofrío recorría las entrañas de Jake; era un vacío gélido y absoluto que se había instalado en su pecho desde que su mano tocó la armadura del oficial. Sentía como si hubiera tragado un pedazo de hielo eterno que se negaba a derretirse.

​Jake corrió por los laberintos de la zona baja, saltando sobre charcos de aceite irisado y esquivando a los borrachos que se arrastraban fuera de las tabernas. Nadie lo siguió, pero sentía las mil pupilas invisibles clavadas en su nuca. En una ciudad de soplones, el silencio de los testigos no era respeto, sino el sonido de alguien calculando cuánto pagaría Vox por una denuncia.

​Llegó al sector de los viejos almacenes de grano, un cementerio de metal oxidado donde las ratas eran más grandes que los perros y el olor a podredumbre era el único habitante permanente. Subió por la escalera de incendios, que se quejaba bajo su peso con crujidos de hierro viejo, hasta alcanzar el último piso. El edificio se mantenía en pie por pura terquedad.

​— ¿Jake? —una voz débil, una sombra de lo que solía ser, lo detuvo en el umbral.

​Él se congeló. Sus manos todavía no se sentían suyas. De la derecha brotaba esa energía dorada vibrante que pulsaba al ritmo de su corazón, aliviando mágicamente el cansancio de sus músculos. Pero la izquierda era una pesadilla: venas de un rojo oscuro, casi negro, que parecían absorber la escasa luz de la vela que agonizaba en el cuarto. Escondió ambas tras la espalda, apretando los puños hasta que las uñas se clavaron en su carne.

​— Soy yo, Elara. Solo... descansa —respondió él. Intentó suavizar la voz, pero salió rota, como el roce de dos piedras.

​Jake se acercó a la cama, un nido miserable hecho de sacos de arpillera y mantas remendadas. Elara estaba allí. A sus dieciocho años, debería ser el reflejo de la vida, pero la fiebre la estaba convirtiendo en cera. Su piel, húmeda y pálida, quemaba al tacto incluso desde la distancia.

​Sacó el frasco de medicina con un movimiento torpe. Al intentar dárselo, el pánico lo atenazó. El Dogma gritaba en sus oídos. Si la tocaba con la izquierda, la marchitaría como a una flor en un horno. Si usaba la derecha, se preguntaba si su cuerpo mortal soportaría una vitalidad divina pura. En su mente, los murmullos se volvieron un rugido; eran mil voces superpuestas, fragmentos de recuerdos que no eran suyos sobre batallas en mares de nubes y el llanto de una deidad.

​— ¡Cállense! —susurró, apretando los párpados.

​Con un esfuerzo que le hizo sangrar la nariz, obligó a la energía a retroceder. Fue como intentar contener el estallido de una caldera con las manos desnudas. Las venas negras y doradas treparon por sus antebrazos antes de desvanecerse lentamente bajo la piel. Con manos temblorosas, vertió la medicina en los labios de la joven.

​— Hueles... hueles a muerte, Jake —murmuró ella tras beber, con los ojos entreabiertos buscándolo en la penumbra— Y a algo más. Como a tierra mojada... como si hubiera llovido después de cien años de sequía.

​— Es el trabajo en la fábrica. Solo aceite y hollín. No te preocupes y descansa —mintió él para no alarmarla.

​Jake se sentó en el suelo, apoyando la espalda contra la puerta de madera astillada. En la distancia, el sonido de las campanas de bronce de Tales empezó a repicar. No era el toque de queda habitual de las fábricas; era un tañido seco y urgente: el código militar de Vox. Estaban sellando el anillo exterior.

​El Imperio no iba a permitir que un Pacificador fuera borrado de la existencia por una rata callejera. Para la lógica de Vox, los usuarios de Dogma no registrados eran anomalías biológicas que debían ser diseccionadas para alimentar motores de plasma o ejecutadas para mantener el orden.

​Jake miró por la ventana rota. A lo lejos, las lámparas de ozono de las patrullas empezaban a moverse en formación de barrido. No buscaban a un ladrón de pan; buscaban una señal de energía, una mancha de divinidad en su mapa de acero.

​— No podemos quedarnos aquí —se dijo a sí mismo, observando el pecho de Elara subir y bajar en un sueño agitado— Si te encuentran, te usarán para llegar a mí. O peor... te descartarán como residuo.

​Miró sus manos. El poder estaba allí, agazapado en sus huesos, esperando que lo llamara de nuevo. Era una maldición que le estaba robando el alma, pero era el único escudo que tenía contra los mosquetes de Vox. De repente, un golpe sordo retumbó en la planta baja, seguido del sonido de madera astillándose bajo una bota de hierro y un grito mecanizado.

​— ¡Por mandato del Emperador Luxius III! ¡Registro de nivel cinco! ¡Buscamos a un usuario de Dogma! ¡Cualquier resistencia será respondida con fuego de plasma!

​Jake se puso de pie de un salto con el corazón martilleando contra las costillas. El frío en su pecho se expandió de nuevo, pero esta vez con un hambre voraz. Ya no era solo miedo; era una premonición. La muerte estaba subiendo las escaleras, peldaño a peldaño, y traía el sello de Vox grabado en el plomo.

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GOROSEI©®™
La novela se está poniendo más interesante a medida que sigue avanzando 👏
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
Lete parece ser más buena que Anastasis
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
huele a muerte?? osea que tiene demasiada peste a animal muerto el pobre Jake 🤭😭
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
pobrecita Elara 😭
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
porque lo dejó ahí?? debió llevárselo con ella 😭que cruel
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
se está poniendo interesante 😭 👏 Tentapinokla no podrá contra el imperio del Eclipse
༆𝙸𝚜𝚊𝚋𝚎𝚕𝚕𝚊࿐: pagaría por verlo 🥰
total 2 replies
亗 T O K ϟ O ⁰⁷ 𖤍
hacia Tentapinokla 👏/Angry/
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
que viejo más traicionero /Panic//Cleaver/ojalá Jake lo elimine 🤭
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
ese Dios de sol se ve súper epico 😭👏
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
🤭que lindo es Jake 🥰
GOROSEI©®™
poder de vida y muerte uff esto se está poniendo interesante 👏
GOROSEI©®™
buen comienzo, el nacimiento de un Dios 👏
GOROSEI©®™
Recomiendo a los lectores amantes de la aventura epica, está novela es una obra maestra /Ok//Plusone//Plusone//Plusone//Plusone//Plusone//Angry/ una trama bastante adictiva y bien desarrollada, simplemente es impresionante como has logrado estructurar a "ESTIRGIA" tienes mas que merecido las 5 estrellas 💫
亗 T O K ϟ O ⁰⁷ 𖤍
que Jake sea un Dios osea híbrido entre dios y humano hijo de la mismísima Diosa Primordial de la vida y la muerte /Drool/ las cosas se están poniendo fuertes te doy las 5🌟🌟🌟🌟🌟
Coco-Chan
esa cumbre 🤭
Frankie Junior
SIGUE SIGUE SIGUE ASIIIIII/Angry/
Dɪᴏ፝֟sᴀ Žœ ღ᭄
🥰🥰🥰 la historia se está poniendo demasiado interesante quiero más capitulos!!!!👏
Frankie Junior
ohhhh/Panic/
༆𝙸𝚜𝚊𝚋𝚎𝚕𝚕𝚊࿐
PUBLICA MAS CAPITULOS POR FAVOR ESTA NOVELA ES INCREÍBLE ME ENCANTA!!!!!😱❤️❤️❤️🌟🌟🌟🌟🌟
亗 T O K ϟ O ⁰⁷ 𖤍
murió Elara 😭🥺
Syraxes Crowley: lo siento 😭
total 1 replies
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