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Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:7.1k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Gaby

Acompáñame a ver la historia de Luisa Mendez..

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La sentencia.

El otoño había teñido los árboles del campus de un tono cobrizo, pero para Luisa, el mundo se había vuelto gris plomo. Llevaba tres semanas cargando con un secreto que pesaba más que cualquiecosa. Había perdido peso, sus ojeras eran imposibles de ocultar y el simple olor del café en la cafetería le revolvía el estóma. Sabía que no podía esperar más. El tiempo, ese juez implacable, se le estaba agotando.

‎Esa mañana, Luisa se paró frente al edificio de la Facultad de Administración, donde Diego solía tener sus clases. Lo vio salir rodeado de amigos, riendo, con esa seguridad que emanaba de cada uno de sus poros. Y a su lado, como un trofeo reluciente, estaba Estefany. Se veían perfectos. Diego la tomaba de la cintura y le susurraba algo al oído que la hacía reír con coquetería.

‎Luisa sintió que iba a desmayarse. La náusea esta vez no era física, sino emocional. ¿Cómo podía ella romper esa imagen? ¿Cómo podía ser la portadora de la noticia que destruiría la felicidad del único hombre al que había amado? Pero cuando Diego levantó la vista y sus ojos se cruzaron con los de ella, la sonrisa de él se desvaneció instantáneamente, reemplazada por una mueca de fastidio.

‎—Espérame un segundo, preciosa —le dijo Diego a Estefany, dándole un beso rápido en la mejilla antes de caminar hacia Luisa con paso pesado.

‎—¿Qué haces aquí, Luisa? —preguntó él en voz baja, arrastrándola hacia un rincón apartado bajo la sombra de un gran roble—. Dijimos que no nos veríamos así. Estefany puede vernos y no quiero tener que explicarle nada sobre ti.

‎El "sobre ti" dolió como una bofetada. Luisa apretó los puños dentro de los bolsillos de su chaqueta.

‎—Diego, tenemos que hablar. Es importante. No puedo seguir ocultándolo.

‎—¿Ocultar qué? Si es por lo de aquella noche, ya te dije que fue un error. Te pedí perdón, ¿no es suficiente? Te puedo dar dinero si necesitas algo, pero por favor, deja de seguirme.

‎—Estoy embarazada —soltó ella de golpe.

‎El silencio que siguió fue ensordecedor. El ruido de los estudiantes pasando, las risas de fondo y el viento entre las hojas parecieron congelarse. Diego se quedó en shock. Su rostro pasó del fastidio a una palide, y luego a una expresión de puro horror.

‎—¿Qué acabas de decir? —su voz era apenas un susurro quebrado.

‎—Tengo seis semanas. Me hice tres pruebas, Diego. Fui al médico ayer. Es verdad.

‎Diego retrocedió un paso, como si ella fuera una criatura peligrosa. Miró por encima del hombro hacia donde Estefany lo esperaba. Ella lo saludó con la mano, impaciente. Diego volvió a mirar a Luisa, pero esta vez no había rastro de aquel chico que la defendió en el pasillo años atrás. Solo había odio.

‎—No puede ser mío —dijo él, y sus palabras fueron crueles—. Tú… tú seguramente estuviste con alguien más y quieres encajármelo a mí porque sabes que mi familia tiene dinero.

‎Luisa sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

‎—¡No he estado con nadie más! Tú lo sabes, Diego. Tú fuiste el primero… el único. Aquella noche… tú fuiste quien me buscó.

‎—¡Cállate! —la tomó del brazo con una fuerza que la asustó—. No vuelvas a decir eso. Esto es un error. Tienes que… tienes que deshacerte de eso. No voy a dejar que arruines mi vida por un descuido de una noche.

‎—No voy a hacer eso —respondió Luisa. Es mi hijo.

‎—¡Es mi ruina! —gritó él, aunque bajó el tono de inmediato al ver que algunos estudiantes volteaban—. Escúchame bien, Luisa. No te amo. Nunca te amaré. Si crees que esto te va a dar un lugar en mi vida, estás muy equivocada.

‎Pero la burbuja de secreto no duró mucho. El destino, o quizás la indiscreción de una chica conocida de la familia que por casualidad pasaba por ahi, hizo que la noticia llegara a oídos de la madre de Diego, Doña Elena Sotomayor, una mujer cuya reputación y linaje eran lo único que le importaba en la vida.

‎Tres días después, Luisa se encontraba sentada en la inmensa y fría sala de la mansión Sotomayor. A su lado, sus propios padres, gente humilde y trabajadora, estaban encogidos de hombros, abrumados por el lujo y la vergüenza. Frente a ellos, los padres de Diego se erigían como jueces.

‎Diego estaba en un rincón, de pie, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo. No la había mirado ni una sola vez desde que ella entró.

‎—Esto es una desgracia —sentenció el padre de Diego, un hombre de negocios implacable—. Pero los Sotomayor no abandonamos nuestra sangre. No permitiremos un bastardo con nuestro apellido rodando por ahí.

‎—¿Qué están sugiriendo? —preguntó el padre de Luisa.

‎—Sugerimos no, ordenamos —dijo Elena Sotomayor, clavando sus ojos en Luisa—. Se casarán por lo civil el próximo mes. Sin fiestas, sin escándalos. Luisa se mudará aquí y Diego terminará su carrera. Mantendremos las apariencias hasta que el niño nazca. Después, ya veremos.

‎—¡No pueden obligarme! —estalló Diego, dando un paso al frente—. ¡Yo amo a Estefany! ¡Tengo planes! ¡Esto es una trampa de ella! —señaló a Luisa con desprecio.

‎—Te casarás, Diego —rugió su padre—. O te corto los fondos, te quito el auto y te olvidas de la herencia y de la empresa. Elige: Estefany y la calle, o tu apellido y este matrimonio.

‎Diego se quedó lívido. Sus ojos buscaron una salida, pero no la había. Su cobardía y su apego a la vida fácil fueron más fuertes que su supuesto amor por Estefany. Volvió a mirar a Luisa, y la mirada que le lanzó fue tan cargada de veneno que ella tuvo que bajar la cabeza.

‎—Está bien —dijo Diego, su voz llena de una amargura que prometía ser eterna—. Me casaré. Pero que sepa ella —señaló a Luisa de nuevo— que desde hoy, su vida va a ser un infierno. Va a desear nunca haberme conocido.

‎Luisa no dijo nada. Aceptó el trato en silencio, creyendo erróneamente que, con el tiempo, cuando el bebé naciera y él viera su rostro, su corazón se ablandaría. No sabía que el maltrato emocional no siempre se manifiesta con gritos, sino con la indiferencia más absoluta, con el hielo que quema más que el fuego.

‎La boda fue una ceremonia rapida de quince minutos en un juzgado gris. No hubo flores, no hubo besos, no hubo fotos familiares llenas de alegría. Estefany, por supuesto, se había enterado de todo y había roto con Diego tras abofetearlo en público, lo que solo sirvió para que el odio de Diego hacia Luisa creciera hasta volverse una obsesión.

‎Esa noche, cuando llegaron a la casa que los padres de Diego les habían asignado para "guardar las apariencias", él entró primero sin siquiera sostenerle la puerta.

‎—Tu habitación es la del fondo —dijo él sin mirarla, quitándose la chaqueta con asco—. No esperes que comparta la cama contigo. No esperes que te hable, ni que me importe cómo te sientes. Eres la mujer que me quitó a Estefany, y eso es lo único que serás para mí: un recordatorio de mi peor error.

‎Luisa se quedó sola en la sala vacía, acariciando su vientre aún plano. El silencio de la casa era aterrador. Había conseguido el matrimonio que siempre soñó en sus fantasías infantiles, pero el precio era vivir con un hombre que la despreciaba más que a nada en el mundo.

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Cardona salazar yolanda
Que mujer sin sentimiento al contrario de Luisa que lucha por salir alante junto a su hijito y Diego esta pagando todo el desprecio hacia Luisa
Cardona salazar yolanda
Que mujer sin sentimiento al contrario de Luisa que lucha por salir alante junto a su hijito y Diego esta pagando todo el desprecio hacia Luisa
Nancy Parraga
Cuando andabas con Stefany allí no te acordabas de ella ahora quiere imponer tu presencia
Nancy Parraga
egoísta egocéntrico infeliz cuando la humillabas allí no te acordabas que llevaba tu hijo en au vientre
Nancy Parraga
Diego si no te ocupaste a en dos años de tu hijo ahora quieres venir a ser un padre un esposo
Nancy Parraga
Diego eres un imbécil espero que jamás ella y su hijo regrese a tu lado puedrete maldito infeliz
Nancy Parraga
Está gente piensan que imponiendo su voluntad y con dinero tienen todo resuelto
Nancy Parraga
Pídele ayuda a Mateo que estoy segura que el estará dispuesto a dártela si el no te dió estabilidad solo te dió humillación que se joda
Nancy Parraga
Diego es un idiota cree que con amenazas el puede forzar las cosas si no hizo nada en dos años por qué viene con amenazas y ha imponer derecho que el perdió es un maldito estúpido
Patricia Gallegos Cifuentes
seres despreciables ojalá la chica salga de ahi
juan andres palacios
no actualiza seguido de esta manera se pierde el hilo de la historia 😔
Nancy Parraga
El piensa que el bebé es un objeto maldito desgraciado
Nancy Parraga
Luisa asesorate con un buen abogado que te defienda y no permita que ese imbécil se salga con la de el
Nancy Parraga
En dos años no estuvo presente y ahora que lo hace es solo para exigir y creer que el lo puede todo que mal
Nancy Parraga
Diego como siempre arrogante y pensando pasar por encima de los demás
Nancy Parraga
En dos años no a aparecido el susodicho?🤔🤔
Nancy Parraga
Mateo a sido una pilar fundamental en tu crecimiento y por supuesto que no tienes por qué sentirte menos que nadie
Nancy Parraga
Que bien Luisa que decidiste alejarte de ese idiota y ahora eres segura de ti mismo ya no dependes de nadie
Nancy Parraga
Ahora te toca recojer lo que sembrastes
Nancy Parraga
Diego ahora te diste cuenta que perdistes un diamante 💎 por una piedra sin valor
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