Stellan Von Krause, fue el villano en una historia romántica, pero, también fue el príncipe heredero, aquel que se ganó su puesto siendo el héroe del imperio, aquel que desde joven lucho en las guerras para proteger su imperio, solo para finalmente morir en manos del "protagonista ", porque amo tontamente a una mujer que nunca supo apreciar su amor. Pero ahora, el rey de las sombras ha renacido en su cuerpo, y a ahora, lo que menos le importa es el amor de esa mujer, lo único que desea es mantener su puesto de príncipe heredero y aplastar a quien se interponga en su camino.
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Capitulo 03- Duque.
Los rebeldes se vieron obligados a retroceder, porque se les informo que las tropas del ducado pronto tendrían refuerzos enviados por el príncipe heredero de Atlanta. Pero, justo cuando se daban a la fuga, su camino fue obstruido por las tropas de Stellan que recién llegaban al lugar. El príncipe ordeno el ataque, incluso él bajo del caballo para abrirse paso entre el enemigo, necesitaba ejercitar su cuerpo, recuperar la fuerza y agilidad que tenía en su vida anterior, pues no puede confiarse si planea mantener su estatus como heredero al trono.
Stellan no duda en infringir una herida mortal a sus enemigos, por ahora, no necesitan ninguno vivo. Las tropas de Stellan tenían cierta ventaja, porque el enemigo ha estado combatiendo desde hace horas, y esto, lo deben aprovechar al máximo. Al final, muy pocos lograron huir y el príncipe ordeno no seguirlos, separarse no era buena opción por el momento, en especial si hay alguna probabilidad de que el enemigo tenga una trampa esperando.
—alteza...— el hombre albino detiene su caballo cerca del príncipe y baja de este.— saludos alteza, soy el duque Von Kleist, bienvenido sea a este territorio.
—Duque, supe lo que estaba pasando y vine personalmente a ayudarle, agradezco que haya logrado resistir hasta mi llegada.— responde Stellan.
—ha sido un honor alteza, y es mi deber proteger mi territorio.— asegura el duque.
El duque le pide seguirlo hasta el campamento para darle mayor información respecto a la situación actual. El duque señala un sitio entre las montañas en el mapa.
—pocos lo saben, pero en esta zona hay una serie de cuevas, y he llegado a creer que ellos usan ese lugar como su escondite.—
—su suposición podría ser cierta, ya que, hasta ahora ni mis espías han logrado encontrarlos, al menos no en todo el sur.— señala los alrededores de su campamento.
—si me lo permite, haré que mis mejores exploradores investiguen el lugar, si encuentran algo, se lo haré saber de inmediato.—
—entonces lo dejo en sus manos Duque, confío en usted.— Stellan aprueba su ofrecimiento.
Y es que, según la historia, el Duque Von Kleist ha sido por años el mejor aliado de la familia imperial. Gracias a esa lealtad se ha ganado un lugar en la corte y ser un consejero importante para el emperador.
El duque Von Kleist, no solo es parte importante de la corte, también son una familia de poderosos magos, esto debido a que, en su sangre corre la herencia de su antepasado, un demonio, de ahí que todos los descendientes nazcan con los ojos grises y el cabello blanco, prueba de que su antepasado fue un demonio de la realeza. Y Stellan sabe, que es conveniente tenerlo de su lado, algo que el verdadero olvido, todo, porque se obsesiono por esa mujercita sin gracia alguna.
《Bueno, así son las protagonistas, adorables y tontas, los hombres si que deben estar desesperados para pelearse por una mujer así.》hace una mueca de desagrado.
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Esa noche Stellan y sus tropas se han quedado a descansar en el campamento del duque. Mientras que a kilómetros de ese lugar, en la mansión Von Kleist, una hermosa joven de cabello blanco y ojos grises, observa desde su ventana, la oscuridad cubría todo alrededor de la mansión, las pocas luces eran la de los guardias dando sus rondas antes de regresar a sus puestos, y tenían que asegurar todo, pues esa noche el aire empezaba a sentirse más fuerte y frío, probablemente se trate de una tormenta.
La puerta de la joven suena con pequeños golpes, y ante su permiso, una doncella de cabellera y ojos negros da un par de pasos dentro de la habitación.
—señorita, las puertas y ventanas han sido aseguradas, no olviden cerrar la suya y poner las cortinas.— comenta la doncella de ojos negros.
—lo haré, Amelia. Por cierto, ¿que sabes de ni padre?— pregunta la albina.
—sigue en el norte, los rebeldes han entrado al territorio del ducado, y, con esta tormenta, probablemente les traiga complicaciones.— responde Amelia.
—entonces hay que prepararnos, si la tormenta es fuerte, mi padre necesitará provisiones y materiales para restaurar el campamento.—
—haré que a primera hora preparen todo y saldremos apenas la tormenta se calme.— asegura Amelia.
La joven albina asiente ante la respuesta de la doncella, y tras cerrar la ventana, permanece en silencio observa el cielo y como el aire se hace cada vez más violento, tal parece que será una noche inquieta.
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