Sufrí un accidente y fingí perder la memoria para poner a prueba el amor de mi esposo y de mi hija. Me llevé una sorpresa desagradable cuando me dijeron que yo era la esposa del guardaespaldas y que no teníamos ningún lazo familiar.
Decidí seguir con el juego y, cuando se arrepintieran, ya sería demasiado tarde. Su amor, para mí, ya no valía nada.
Cuando mi esposo llevó a su primera novia a casa para que fuera la niñera de mi hija, no imaginaba que ella planearía quedarse con todo lo que era mío.
Después de que mi esposo y mi hija me abandonaron sola en la calle por culpa de la niñera, aun sabiendo que yo padecía síndrome de pánico, terminé sufriendo un accidente tras entrar en crisis.
Fue entonces cuando decidí darles una última oportunidad, una última prueba… la cual no lograron superar.
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Capítulo 22
POV Narrador
Al principio, Jeremy pensó que no extrañaría a Clara, de hecho, pensó que ella lo extrañaría a él.
Pero el tiempo pasaba y detalles que no percibía ahora comenzaban a ser evidentes en su mente.
Vanidoso, a Jeremy siempre le gustó escuchar elogios sobre su apariencia impecable.
Su ropa siempre tenía un olor suave y estaba siempre bien planchada y alineada.
A veces escuchaba a la gente comentando cómo él siempre parecía perfecto y preguntando cómo conseguía estar así todos los días.
Jeremy no había pensado mucho que esto era debido al esfuerzo de Clara, sin embargo, de un tiempo a esta parte él percibió que sus ropas no estaban más planchadas como a él le gustaba.
El olor de ellas no era más el mismo.
Los elogios que acostumbraba recibir, disminuyeron y él no escuchaba más conversaciones paralelas comentando sobre su apariencia.
Era como si su presencia estuviera siendo borrada y él estuviera siendo rebajado a la apariencia de un hombre común. Una buena apariencia, pero sin los detalles que lo hacía destacarse.
Y coincidentemente, o no, él comenzó a percibir que su prestigio estaba decayendo desde que Clara partió.
Jeremy intentó ignorar el pensamiento de que Clara hacía diferencia en su vida, sin embargo, durante una reunión importante con inversores, su celular comenzó a sonar sin parar.
Él se irritó, apagó algunas veces, pero las llamadas no paraban.
—Sr. Ford, nosotros esperamos. Es mejor que el Sr. atienda a que sigamos siendo interrumpidos por las llamadas a cada minuto.
Uno de los inversores dijo, ya impaciente.
Jeremy acabó atendiendo y para su sorpresa, era de la escuela de Millie.
—Sr. Ford, necesitamos que comparezca a la escuela ahora. Su hija, Millie está vomitando mucho y no sabemos qué hacer.
Jeremy interrumpió la reunión y salió inmediatamente.
Era la primera vez que esto acontecía, la primera vez que él recibía una llamada de la escuela de Millie para que él compareciera.
Desde que Millie se sintió mal por primera vez, ella no había vomitado nuevamente y él hasta pensó que el estómago de ella había creado resistencia, se había vuelto más fuerte.
Pero lo que no sabía era que Lúcia estaba medicando a Millie siempre que ella reclamaba que quería vomitar.
Así que Jeremy llegó a la escuela, encontró a Millie acostada en la enfermería, pálida y con lágrimas en los ojos.
—Papá, duele mucho —ella reclamaba, con la mano en la barriga.
Jeremy se quedó sin reacción, solo Clara acostumbraba a lidiar con esta situación.
—Cálmate, ¿está bien? Te voy a llevar al hospital —él dijo, tomando la mano de Millie.
—Papá, yo no quiero ir al médico. Llama a la tía Lúcia, ella me da un remedio que me hace curar.
—¿Cómo? —Jeremy quedó aturdido, pues no sabía que Lúcia estaba medicando a Millie.
—Sí, papá. La tía Lúcia sabe hacer parar de doler.
Él se quedó sin saber qué hacer, podría llevarla al hospital para ser consultada por especialistas o podría dejar que Lúcia cuidara de ella y así él volvería rápidamente a la empresa.
—Está bien, voy a llamar a Lúcia.
Él dijo y estaba digitando en el celular, cuando la enfermera de la escuela dijo:
—Sr. Ford, ¿no es mejor llevar a la pequeña al médico? Es muy peligroso tomar remedios sin prescripción, aún más una niña.
Jeremy quedó dividido, pero acabó ignorando a la enfermera y llamando a Lúcia.
Lúcia apareció rápidamente y sacó un comprimido de su bolso y le dio a Millie para tomar.
Jeremy asistió a todo, un poco desconfiado. Él comenzó a preguntarse si realmente era saludable para Millie seguir comiendo tantos dulces, industrializados y comidas grasosas.
Peor. ¿Será que era saludable que ella tomara aquellos comprimidos de Lúcia, que él ni sabía la procedencia?
—¿Lúcia? ¿Qué es eso que estás dando para que Millie tome?
—Ah, ¿eso? —Lúcia le mostró la tableta de comprimidos —Es solo un comprimido para mareo. Es inofensivo, yo siempre tomo cuando exagero un poco y como mucho. No te preocupes con los mareos de Millie, eso es normal. Niños son iguales a gatos, viven vomitando por ahí.
Jeremy asintió en positivo, un poco desconfiado.
Recordó que cuando Clara estaba en casa él nunca vio a Millie vomitar.
Y ahora, además de vomitar, él comenzó a percibir que comenzaron a aparecer algunas manchas rojas por los brazos y cuello de ella y casi siempre él observaba a Millie rascarse obsesivamente.
Al inicio él hasta pensó que podría ser una reacción normal, ya que Millie se estaba desacostumbrando de la superprotección de Clara, pero ahora, él comenzó a pensar que esto estaba durando demasiado tiempo y parecía que estaba hasta empeorando.
Al volver al trabajo, él descubrió que los accionistas no lo esperaron y se fueron.
Y eso no era una buena señal, eso podría significar la pérdida de buenas alianzas de negocio.
Después de pensar un poco, Jeremy llamó a su asistente:
—¿Encontraste aquel neurólogo especialista en pérdida de memoria?
—Sí, señor. Pero él está en una conferencia médica fuera del país. Así que vuelva él quiere ver a la señora Clara.
Jeremy apenas refunfuñó y asintió en positivo.
—Señor Ford, disculpe preguntar, pero ¿el señor comenzó a creer que la señora Clara realmente perdió la memoria?
Jeremy miró a su asistente y bufó:
—¡Es obvio que no creo! Yo solo quiero llevarla al médico para que él desenmascare esa farsa.
—Señor, ¿puedo hacer otra pregunta? ¿Cómo el señor tiene certeza de que ella no perdió la memoria realmente? Y si ella perdió y está relacionándose con el guardaespaldas? ¿El señor no teme que ella se enamore de él y cuando recupere la memoria deje al señor de una vez?
—¡Ah, no digas tonterías! Aún que Clara haya realmente perdido la memoria ella aún me amaría. Yo no tengo esas inseguridades con ella, ¿sabes por qué? Ella prometió que nunca me iba a traicionar y que me seguiría para siempre.
—Ella siempre cumplió su promesa, ¿por qué no cumpliría ahora?
En realidad, la última pregunta no era direccionada al asistente y sí, a él mismo.
Él se preguntaba, ¿por cuál motivo Clara dejaría de cumplir su promesa?
¿Será que es porque él no cumplió la de siempre protegerla?