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Casada Con El Cruel CEO

Casada Con El Cruel CEO

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / CEO / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:535.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Mi nombre es Daniela Stevens, pero para el mundo —y para mi familia— soy invisible. Siempre viví a la sombra de Erika, la hija perfecta que todos adoraban y que los hombres más poderosos codiciaban. Pero la perfección tiene un precio, y cuando llegó el momento de pagarlo, mi familia decidió que no sería Erika quien cayera. Así comenzó mi infierno: siendo el sacrificio para que el sol de mi hermana nunca dejara de brillar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pacto de sangre

Mientras mi vida transcurría entre libros y el refugio efímero que me brindaba Alan, en la mansión Stevens ya se orquestaba el plan para deshacerse de mí.

—No tenemos otra opción —la voz de Guillermo retumbaba en la sala, cargada de una preocupación genuina que rara vez mostraba conmigo—. Sabes bien que esa familia no perdona deudas. Si no cumplimos con lo que piden, nos arruinarán.

—Tienes razón, pero no podemos simplemente entregar a nuestra hija —respondió Elena, fingiendo una angustia maternal—. Ella es mi mayor tesoro, Guillermo. Además, su corazón ya le pertenece a alguien más.

—Ellos fueron claros: exigen que nuestra hija se case con su heredero. No entiendo qué ocurre en esa familia, pero deben estar desesperados para forzar un matrimonio por contrato con tanta urgencia.

Erika, que hasta entonces había permanecido en silencio, intervino con la voz temblorosa:

—Sabes bien la reputación de Arturo. Dicen que es un hombre despiadado, que arremeterá contra cualquiera que lo obligue a encadenarse. Además... —hizo una pausa, bajando la voz— dicen que es un monstruo, que está deforme y que por eso es tan agresivo. Yo no pienso casarme con una bestia. Amo a mi novio y no lo dejaré por nada ni por nadie.

—Tranquila, mi vida —la consoló Elena, rodeándola con sus brazos—. Yo no permitiré que eso pase. Jamás.

Justo en ese instante, crucé la puerta principal cargando el peso de mi mochila y la fatiga de un día largo, completamente ajena a la red que estaban tejiendo a mi alrededor. El silencio cayó de golpe sobre la sala.

Vi cómo Erika y Elena intercambiaban una mirada. En sus rostros floreció una complicidad fría y calculadora que me heló la sangre. Ya no había rastro de lágrimas en Erika, solo una chispa de alivio perverso.

—Bueno —murmuró Elena, sin apartar sus ojos de los míos—, después de todo, el contrato solo especifica que debe ser "una hija de los Stevens", ¿no es así?

No quise prestarles atención. Evité sus miradas y subí las escaleras hacia mi habitación con la firme idea de que aquella complicidad que creí ver era solo producto de mi imaginación cansada. Quería creer que, a pesar de todo, había límites que mi propia sangre no se atrevería a cruzar.

Me equivoqué.

Abajo, en la sala, el destino de mi libertad se decidía entre susurros cargados de veneno.

—Tienes razón, madre —dijo Erika, con una sonrisa que ya no ocultaba su alivio—. Daniela también es una Stevens. Ella puede ser quien se case con la bestia de Arturo. De esa manera, matamos dos pájaros de un tiro: cumplimos el contrato y nos libramos de ella para siempre.

Por un breve instante, el rastro de la duda cruzó los ojos de Guillermo. Un vestigio de conciencia que, sin embargo, fue borrado por la ambición y el desprecio.

—Tienen razón —asintió él, endureciendo el gesto—. Es la solución perfecta. Daniela saldrá de esta casa y de nuestras vidas, y al mismo tiempo, nuestro apellido quedará consolidado ante los socios.

El plan se había puesto en marcha. El siguiente paso era el más difícil: doblegar mi voluntad.

—Mañana por la mañana le informaré mi decisión —concluyó Guillermo con frialdad—. Ahora, vayan a descansar y dejen todo en mis manos.

Se dio la vuelta y se encerró en su despacho, sellando bajo llave el destino de la hija que acababa de vender.

En mi habitación, la soledad era mi única compañía. Le envié varios mensajes a Alan, pero el silencio fue su única respuesta. Suspiré, dejando el teléfono a un lado con una amargura que ya conocía bien: parecía ser mi destino ser ignorada por aquellos a quienes amaba.

Cerré los ojos y caí en un sueño profundo y turbio. En él, vi el rostro de mi madre; lloraba desesperadamente mientras intentaba alcanzarme, como si tratara de protegerme de una oscuridad densa que se cernía sobre mí. No podía escuchar sus palabras, pero su angustia era tan real que me asfixiaba.

Desperté de golpe, bañada en un sudor frío. Afuera, el cielo se mostraba de un gris plomizo a través de la ventana, como si el mundo se vistiera de luto por lo que estaba por venir.

Bajo el chorro de agua fría de la ducha, intenté borrar el rastro del miedo. Al verme en el espejo, pálida y con ojeras marcadas, me hice una promesa silenciosa: esta pesadilla acabaría pronto. Nadie volvería a humillarme. Jamás.

Bajé las escaleras con la intención de escapar hacia la universidad, pero el comité de bienvenida ya me esperaba al pie de los escalones.

—Qué hermoso recibimiento —solté con sarcasmo, aunque por dentro mi pulso se aceleraba.

—Al estudio. Tu padre te espera —ordenó Elena. Su voz me hizo estremecer.

Miré a Erika. Ella lucía una sonrisa de satisfacción pura, una expresión de triunfo que me erizó la piel. Supe entonces que lo que había escuchado la noche anterior no era mi imaginación. Intenté esquivarlas, necesitando desesperadamente el aire de la calle.

—Llegaré tarde a clase. Hablaré con él después —dije, tratando de avanzar, pero Erika se interpuso en mi camino.

—Mi padre dio una orden. Irás a ese despacho aunque tenga que llevarte a rastras.

—¡Daniela Stevens! —El rugido de mi padre retumbó desde el pasillo. Salió del estudio con el rostro encendido de furia—. Entra ahora mismo, a menos que quieras que sea yo quien te arrastre al interior.

Sin más opción, y con el miedo a un nuevo golpe atenazándome el pecho, caminé hacia el despacho. Ese lugar era su santuario, un sitio al que solo se nos permitía entrar para asuntos de extrema gravedad.

—Siéntate —ordenó, cerrando la puerta tras de él con un clic definitivo.

—¿Qué está pasando? ¿A qué viene tanto protocolo? —pregunté. Mi voz sonó más firme de lo que me sentía.

Guillermo me miró con una frialdad que me caló los huesos. No había amor en sus ojos, solo negocios.

—Esta noche vendrán a pedir tu mano. Espero que te comportes a la altura de la familia que te ha solicitado y que no me hagas pasar vergüenza.

El terror me golpeó con la fuerza de un rayo. Me estaba entregando en matrimonio sin mi consentimiento, como si los siglos no hubieran pasado, como si yo no fuera una persona, sino un mueble viejo del que podía deshacerse vendiéndolo al mejor postor.

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Lourdes Masa Quintal
Para nada es lo que dices, aún si ella no le dijo de su madre. Es él el que se exhibe con su ex. así de simple.
Andrea M. Suarez Vallejo
pero si le dijo eso, palabras mas, palabras menos🤣🤣
Gladys Dona
Realmente hermosa novela lo único que falta es ponerle rostro a los protagonistas después todo de diez Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Realmente tienes mucho talento para redactar tus novelas lo único que te falta es ponerle rostro a los protagonistas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Fuiste por lana y saliste esquilado Alansito /Sob//Sob/
Gladys Dona
Ahora Erika sácate los anillos porque vas a tener que refregar pisos baños se te acabo lo dulce ahora te toca lo amargo el que ríe último ríe mejor
Gladys Dona
Se te acabó tu estrategia Melisa ahora realmente conocerás Arturo
Gladys Dona
Hay abuelo que susto me diste pero menos mal que la pusiste en línea a la putizorra de Melisa y no podrá hacer nada en contra de Daniela👏
Gladys Dona
Ese abuelo lo habrán manipulado la zorra de Erika y el Mal Parido de Alan para que vuelva la Gorreadora de Melisa
Gladys Dona
Eso te pasa por no contarle la verdad del principio cuando las cosas mejoraron que por eso te casaste porque el HDP de tú padre no iba a pagar la internacion de tú mamá
Gladys Dona
Tú ambición llego muy lejos y ahora no puedes tener hijos propios para colmo se junto el hambre con las ganas de comer pero la mentira siempre salen a la luz y la venganza es un plato que se come frio espera sentado ya llegará la hora para todos ustedes incluyendo a tú suegrito suegra y la putizorra
Gladys Dona
Ahora más que nunca Daniela cuéntale todo a Arturo el infierno que pasaste en esa casa lo de tú madre si realmente no te diste cuenta que Arturo ya sabe algo es tú momento para hablar
Gladys Dona
Donde esta el palo esta la astilla si la vieja bruja 🧙‍♀️ se metió con un hombre casado con la mujer internada y no tiene ni un poco de vergüenza qué esperar de la putizorra de la hija
Gladys Dona
Ahora Daniela tendría que contarle a Arturo porque se tuvo que casar con el y también el trato que le hacía ese viejo MISERABLE que se hace llamar padre y la BRUJA DE ESPOSA Y LA HIJA DOS VÍBORA
Gladys Dona
Siempre cuando te obsesionas en quedar embarazada 🤰 no resulta menos mal que ella solo piensa que la utiliza no es que esté obsesionada y puede quedar y se va tener que cuidar de las arpía porque van a buscar por todo los medios si esta embarazada que lo pierda
Gladys Dona
Espero que todo cambie entre Daniela y Arturo y realmente terminen enamorados y que a Alan y Erika le salga el tiro por la culata
Gladys Dona
Realmente el padre la vendió porque no le cuenta porque se casó su madre edta internada y el padre la amenazó si no se casaba no pagaba más la internacion y su madre moriría y también como la trataban eso Realmente no entiendo si ya más mal no puede recibir
Gladys Dona
Ahora tendría que tener carácter para que no la pasé por arriba no es ninguna Ignorante ella tiene estudio y nadie es más que nadie por más dinero que tenga tendría que ponerle los punto
Mary Cabrera
que hablen eso es horrible tener una idea equivocada 😏
Mary Cabrera
eso siempre me irrita nunca hablar la verdad o decir lo que pasá y sacar congeturas que no son🫤
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