Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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El retorno al origen
A las siete en punto de la mañana, la ciudad de Moscú aún despertaba bajo una capa de niebla densa y fría
Yuri bajó a la entrada del edificio sosteniendo con firmeza su maletín de diseño
Dmitry ya lo esperaba dentro del sedán negro, revisando una serie de informes en su tableta con la misma expresión imperturbable de siempre
Borís les abrió la puerta en silencio
Yuri subió al asiento trasero, manteniendo tanta distancia de Dmitry como el espacio del auto se lo permitía
El trayecto hacia el barrio industrial transcurrió sin una sola palabra solo el murmullo del motor y el chisporroteo de la garúa contra el parabrisas rompían el ambiente tenso
Cuando el vehículo se detuvo frente a los muros de ladrillo gastado del taller, a Yuri se le oprimió el pecho
El contraste entre el lujo helado del penthouse y la calidez rústica de su hogar era abrumador
Bajó del auto de prisa, sin esperar a nadie, y cruzó la puerta de entrada
El olor a aceite de máquina, vapor de plancha y retazos de lana lo envolvió al instante
Al fondo de la nave, su padre ajustaba una de las máquinas de coser viejas con el delantal puesto
—¿Yuri? —el hombre alzó la vista, sorprendido, dejando caer la llave inglesa sobre la mesa
—¡Hijo!
—Papá —Yuri avanzó rápido y lo rodeó con un abrazo apretado
Sentir los brazos cansados pero seguros de su padre le devolvió por un segundo la compostura que sentía perder día con día
Su padre se separó despacio, mirando por encima del hombro de Yuri
Dmitry acababa de cruzar el umbral, acompañado por Borís, quien cargaba los rollos de tela seleccionados la tarde anterior
—Señor Sokolov —dijo el hombre, adoptando una postura atenta pero visiblemente tensa
— El desembolso para el fondo de trabajo llegó ayer a la cuenta... le agradezco enormemente la confianza
—Agradézcamelo entregando la confección con la calidad exigida y dentro del plazo, señor Romanov —respondió Dmitry con voz formal, marcando una distancia profesional impecable
—Traemos la lana y el raso para los primeros tres prototipos Mi diseñador le explicará los detalles técnicos
Yuri trancó la mandíbula, conteniendo la rabia que le causaba ver a Sokolov actuar como el dueño absoluto del lugar, y desplegó los patrones sobre la gran mesa de madera central
Su padre se colocó las gafas de lectura para examinar las líneas trazadas
—Estas solapas son extremadamente complejas, Yuri... —comentó su padre, pasando los dedos por el papel
—Para mantener ese ángulo rígido sin que se venza la tela, necesitaremos una entretela doble de soporte
—Por eso vine en persona, papá —dijo Yuri, tomando las tijeras pesadas de sastre que conocía desde niño
—Vamos a marcar y cortar el primer lienzo juntos
Dmitry se hizo a un lado, cruzándose de brazos mientras observaba la escena
La agilidad y precisión con la que Yuri manejaba las herramientas en su propio terreno era casi hipnotizante
Sin embargo, la mirada fija del magnate no pasó desapercibida para el padre de Yuri
En un momento en que Dmitry salió a la entrada para responder una llamada telefónica, el hombre se inclinó hacia su hijo y habló en un susurro cargado de preocupación
—Yuri... ¿estás bien? —preguntó, apretándole el hombro con firmeza
— Ese hombre... la manera en que te vigila, cómo te exige... no me gusta la vibra de todo esto
Si este acuerdo es una trampa o una extorsión...
—No es nada de eso, papá —mintió Yuri rápidamente, obligándose a esbozar una sonrisa serena para tranquilizarlo
—Es solo un inversionista inflexible que cuida su capital
Vamos a confeccionar esta colección, el taller quedará completamente libre de deudas y todo volverá a la normalidad
Te lo prometo
La puerta de madera se abrió y Dmitry regresó, guardando el teléfono en el bolsillo interior de su abrigo
Sus ojos oscuros buscaron de inmediato a Yuri, registrando la proximidad entre padre e hijo y el repentino silencio que se apoderó del espacio
—El tiempo corre, Romanov —anunció Dmitry, consultando su reloj de pulsera
—Necesito revisar los cortes del primer saco antes de que termine la mañana
Borís y yo estaremos en la oficina del fondo
—No me apresures en mi mesa de trabajo, Sokolov —siseó Yuri cuando el magnate pasó rozando su lado
—No te apresuro —murmuró Dmitry al oído de Yuri, rozando apenas la tela de su hombro con la suya antes de seguir caminando
—Te recuerdo quién controla el reloj
Yuri no respondió
Sostuvo la mirada de Dmitry hasta que el magnate atravesó el pasillo hacia la oficina del fondo
En cuanto la puerta se cerró, Yuri volvió a la mesa, tomó la tiza y empezó a trazar sobre la lana
—¿Seguro que estás bien, Yuri? —insistió su padre en voz baja, sujetando el borde del textil
—Te noto tenso
Ese sujeto no te quita los ojos de encima
—Es solo estrés por la entrega, papá —respondió Yuri sin pausar el trazo
—Sokolov arriesgó mucho dinero en esto y quiere resultados perfectos
No te preocupes
—No me gusta cómo te habla
Tampoco cómo te mira —murmuró el hombre, frunciendo el ceño
—Parece que cree que le perteneces
Yuri se detuvo un segundo, apretando la tiza con fuerza antes de continuar
—Nadie es dueño de nadie aquí
Tiene un contrato firmado, eso es todo
Tú concéntrate en las costuras de los hombros yo me encargo de lidiar con él
—Si necesitas que cancelemos esto, lo hacemos —dijo su padre, mirándolo de frente
—Buscaré otra forma de saldar la deuda
No quiero que pases por esto
—Ya no hay marcha atrás —dijo Yuri, tomando las tijeras
—Además, este es mi proyecto
No voy a dejar que nadie me lo quite
Vamos a cortar
Continuará...