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No Eras Parte De La Venganza

No Eras Parte De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La habitación

El segundo mes de embarazo llegó casi sin que me diera cuenta.

Había días en los que todavía me parecía imposible.

Dos meses.

Dos meses desde aquel resultado positivo.

Dos meses desde que mi vida había cambiado por completo.

Y, aunque todavía tenía náuseas algunos días y me cansaba más de lo normal, había algo que había cambiado también entre Knox y yo.

Ya no discutíamos por absolutamente todo.

Bueno…

Casi todo.

Seguíamos provocándonos.

Seguíamos teniendo esa costumbre de responderle al otro incluso cuando no era necesario.

Pero ahora había momentos en los que podíamos estar juntos sin querer asesinarnos.

Y eso era extraño.

Demasiado extraño.

Esa tarde estaba guardando unos apuntes cuando recordé algo.

La habitación.

La famosa habitación que Knox había decidido preparar aunque yo no hubiera aceptado nada.

Tomé el teléfono.

Abrí nuestra conversación.

Yo: ¿Terminaste la habitación?

La respuesta llegó unos segundos después.

Knox: Pensé que jamás preguntarías.

Fruncí el ceño.

Yo: No te emociones.

Knox: Demasiado tarde.

Yo: Quiero verla.

Esta vez tardó un poco más.

Knox: ¿En serio?

Yo: Sí.

Knox: ¿Hoy?

Yo: Si puedes.

Knox: Puedo.

Apareció otro mensaje.

Knox: ¿Quieres que vaya por ti?

Lo pensé.

Yo: No.

Knox: Está bien.

Un segundo después:

Knox: Aunque podrías dejarme ser caballero alguna vez.

Yo: No abuses.

Sonreí.

Y me levanté.

...⸻...

La casa de Knox era exactamente como la recordaba.

Grande.

Ordenada.

Demasiado silenciosa.

Cuando abrió la puerta, llevaba una camiseta negra y pantalones deportivos.

Me miró unos segundos.

—Hola.

—Hola.

Sus ojos bajaron brevemente hacia mi abdomen.

Todavía no había una barriga realmente visible.

Pero él parecía observarlo de todas formas.

—¿Cómo estás?

—Bien.

—¿Náuseas?

—Un poco.

—¿Cansancio?

—También.

—¿Dolor?

—Knox.

—¿Qué?

—Respira.

Sonrió.

—Estoy intentando.

Entré.

—¿Dónde está?

—Arriba.

—Vamos.

Subimos las escaleras.

Yo iba delante.

Él detrás.

Y durante todo el trayecto sentí su presencia demasiado cerca.

Cuando llegamos al pasillo, Knox se detuvo frente a una puerta.

—Antes de entrar…

Lo miré.

—¿Qué?

—No te rías.

Levanté una ceja.

—Ahora definitivamente voy a reírme.

—Blair.

—Abre.

Knox abrió la puerta.

Y me quedé quieta.

La habitación había cambiado completamente.

Las paredes estaban pintadas en un tono suave.

Había una cuna de madera clara.

Una pequeña cómoda.

Un sillón junto a la ventana.

Una alfombra.

Un estante con algunos libros infantiles.

Y, sobre una de las paredes, había pequeños dibujos de estrellas.

No era exagerado.

No estaba lleno de cosas.

Era sencillo.

Pero bonito.

Muy bonito.

Entré lentamente.

—Knox…

—Dijiste que no querías colores demasiado fuertes.

Lo miré.

—¿Cuándo dije eso?

—En la tienda.

—Eso fue hace semanas.

—Lo recuerdo.

Volví a mirar la habitación.

Había una pequeña caja sobre la cómoda.

La abrí.

Dentro estaban los calcetines que habíamos comprado juntos.

Los mismos.

Los diminutos.

Los tomé.

—Los guardaste.

—Claro.

—Pensé que los habías perdido.

—No.

Knox se apoyó contra el marco de la puerta.

—Los primeros.

Bajé la mirada.

No sabía qué decir.

Me acerqué a la cuna.

Pasé los dedos por la madera.

—Es bonita.

—¿De verdad?

—Sí.

—¿No demasiado?

—No.

—¿La cambiarías?

—No.

Knox sonrió.

—Eso es un progreso.

Lo miré.

—No significa que me vaya a mudar.

—Ya sé.

—Ni que vayamos a vivir juntos.

—También lo sé.

—Ni que te haya perdonado completamente.

—Eso también lo sé.

Me quedé callada.

Él parecía haber aprendido a no presionarme.

Y eso…

Era algo que empezaba a valorar.

—Pero…

Knox levantó la mirada.

—¿Pero?

Respiré profundamente.

—Podría venir algunas tardes.

Él sonrió.

—¿A la habitación?

—A verla.

—Claro.

—Y podríamos seguir comprando cosas juntos.

—Por supuesto.

—Y…

Me detuve.

No quería decirlo.

Pero ya había llegado demasiado lejos.

—Podríamos pensar cómo sería si algún día necesitáramos que yo me quedara aquí.

Knox no respondió inmediatamente.

Solo me miró.

—¿Estás diciendo que estás considerando mudarte?

—No.

—Pero…

—Estoy diciendo que podría considerarlo.

Su sonrisa apareció lentamente.

—Eso es bastante para ti.

—No te emociones.

—Imposible.

Rodé los ojos.

Me senté en el sillón.

Era cómodo.

Demasiado cómodo.

Knox se acercó.

—¿Te gusta?

—Sí.

—Puedes quedártelo.

Lo miré.

—¿Qué?

—El sillón.

—¿Por qué?

—Porque si vienes aquí, probablemente vas a ocuparlo.

—¿Estás intentando convencerme otra vez?

—No.

Se sentó en el borde de la cuna.

—Solo estoy siendo realista.

—Tú y tu obsesión con la practicidad.

—Alguien tiene que pensar en el futuro.

Lo miré.

—¿Y tú ya estás pensando en el futuro?

Knox sostuvo mi mirada.

—Sí.

—¿Y qué ves?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.

Él no respondió enseguida.

Miró la habitación.

Después volvió a mirarme.

—Una casa con ruido.

Sonreí apenas.

—¿Ruido?

—Mucho.

—Eso suena horrible.

—Probablemente.

—Entonces, ¿por qué quieres eso?

Knox se encogió de hombros.

—Porque antes mi casa estaba demasiado tranquila.

Mi sonrisa desapareció lentamente.

No sabía por qué aquella respuesta me había tocado tanto.

Nos quedamos en silencio.

Entonces Knox se levantó.

Pasó junto a mí para acercarse a la ventana.

Al hacerlo, su mano rozó accidentalmente la mía.

Ambos nos quedamos quietos.

Lo miré.

Él bajó la mirada hacia nuestras manos.

Después hacia mí.

Ninguno se apartó inmediatamente.

Fue apenas un segundo.

Pero esta vez…

Ninguno fingió que no había pasado.

Knox fue el primero en retirar la mano.

—Deberíamos bajar.

Asentí.

—Sí.

Me levanté.

Pero antes de salir de la habitación, miré una última vez la cuna.

Y por primera vez no imaginé solamente al bebé allí.

Me imaginé a mí.

A Knox.

A los tres.

Y eso fue mucho más aterrador que cualquier discusión que hubiéramos tenido.

1
Paula Giaccaglia
cómo se llama el bebé?
Iskka Amira
Excelente me encanta mucho esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🫂
Paula Giaccaglia
Nooooooo escritora, ésto es MUY imposible!!! cómo puede ser que ninguno se haya dado cuenta que tuvo sexo!!! y sí tuvieron conciencia de vestirse!!!! sí al menos hubiesen estado desnudos en la cama era un poquito más creíble 🤭
Iskka Amira
es muy buena la novela, reciba mis felicitaciones, por casualidad ellos pertenecen a algo místico ya que se le quedó impreso el nombre de la PATRONA. 🤭

Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono
Sole Amado
jajajajaja esta buenísima aaaa me reee engancho espero los próximos capítulos ansiosa
Paula Giaccaglia
los dos tienen 20 años? mmmmmm 😱
Paula Giaccaglia
ésta escritora me encanta, una pena que vaya a saber cuándo siguen los próximos capítulos 😭
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