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Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Mi Misión Es Eliminar A La Heroína

Status: En proceso
Genre:Romance / Fantasía / Timetravel / Aventura
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Luz de luma

Morir por un golpe en la cabeza no estaba en los planes de Elysia. Despertar en La Sangre de la Corona, el mahwa que leía en secreto, tampoco.

El problema es que no reencarnó como la protagonista. Reencarnó como la comandante del villano. Del hombre destinado a perder la guerra por el trono.

Aster es letal, frío y no malgasta palabras. También es, para su desgracia, exactamente su tipo, al menos hablando de su fisico.

Pero todo se complica cuando recibe una orden imposible: eliminar a Athena, la heroína de la historia, la chica que el guion protege.

Atrapada entre su lealtad, su instinto de supervivencia y un jefe que empieza a mirarla como ningún villano debería, Elysia deberá decidir si acepta el destino... o lo reescribe ella misma.

Porque si va a morir como villana, al menos lo hará peleando.

NovelToon tiene autorización de Luz de luma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 19 — PRIMER PASO AL INTERES

Los días empezaron a escaparse como agua entre los dedos.

El consejo conjunto se acercaba. Ya no era una fecha lejana en el calendario, una abstracción política que Aster manejaba con la frialdad de un estratega. Ahora era algo inminente. Algo real. Algo que olía a tinta fresca en las cartas que llegaban cada mañana y a madera recién cortada en las reparaciones del salón principal.

Elysia trabajaba desde el amanecer hasta el anochecer. Coordinaba los turnos de guardia, revisaba los protocolos de seguridad, ensayaba con los soldados las formaciones que adoptarían durante la llegada de los representantes. No había margen para el error. Aster se lo había dejado claro, y Elysia no necesitaba que se lo repitiera.

Pero lo que más le pesaba no era el trabajo.

Era el tiempo.

El tiempo que pasaba y que la acercaba al momento que conocía por el mahwa. El momento en que las alianzas se romperían, en que las espadas se alzarían, en que Aster caería. Lo había leído. Lo había visto dibujado en viñetas. Pero ahora esos dibujos tenían rostros. El rostro de Aster. El rostro de Lian. El rostro de Kael. El rostro de todos los que, sin saberlo, caminaban hacia un destino que ella conocía pero no podía revelar.

—Estás distraída.

La voz de Aster la sacó de sus pensamientos. Estaban en el despacho, revisando los planos del salón principal. Elysia parpadeó y se dio cuenta de que llevaba un minuto mirando el mismo punto del pergamino sin decir nada.

—Perdón. Estaba pensando.

—No pienses. Actúa. —Aster señaló el plano—. La entrada principal necesita más vigilancia. Si alguien quiere atentar contra el consejo, no será por las murallas. Será por las puertas que dejamos abiertas.

—Tienes razón.

—Siempre la tengo.

Elysia resopló. Aster levantó la vista del plano y la miró con esos ojos grises que tanto la desconcertaban.

—¿Te ocurre algo?

—No.

—Mientes.

—No miento. Solo... estoy cansada.

Aster la observó un momento más. Luego volvió a bajar la vista al plano.

—El cansancio es un lujo que no podemos permitirnos. Pero si necesitas descansar, hazlo. Prefiero una comandante descansada que una comandante agotada que cometa errores.

—No voy a cometer errores.

—Lo sé. Por eso te lo digo.

Era lo más parecido a un «cuídate» que Aster podía pronunciar. Elysia lo entendió y, por alguna razón, sintió un calor extraño en el pecho. Lo ignoró. Como siempre.

Esa tarde, Kael la encontró en el patio de entrenamiento.

Elysia estaba golpeando el poste de madera con la espada de práctica, repitiendo una y otra vez la misma secuencia de movimientos. Sudaba. Le dolían los brazos. Pero no se detenía. Porque cuando se detenía, pensaba. Y cuando pensaba, recordaba. Y cuando recordaba, el miedo se le instalaba en el estómago como una piedra fría.

—¿Puedo entrenar contigo?

Kael estaba allí, con su espada reluciente y su sonrisa tímida. Llevaba el uniforme un poco arrugado y el cabello revuelto por el viento. Parecía un cachorro ansioso por jugar.

—No soy buena compañía ahora —dijo Elysia, sin dejar de golpear el poste.

—No importa. Yo puedo ser buena compañía por los dos.

Elysia se detuvo. Lo miró. Kael le sostuvo la mirada con esa mezcla de determinación y timidez que lo caracterizaba.

—Está bien —cedió ella—. Pero no te quejes si te doy una paliza.

—No me quejaré. Probablemente me la merezca.

Empezaron a entrenar. Kael era bueno, mejor de lo que Elysia esperaba. Sus movimientos eran rápidos y precisos, aunque a veces se dejaba llevar por el entusiasmo y dejaba flancos descubiertos. Elysia se los señalaba. Kael asentía, corregía, volvía a intentarlo. Era aplicado. Era constante. Era todo lo que un buen soldado debía ser.

—¿Te ha dicho algo el señor Aster? —preguntó Kael en un descanso, mientras bebían agua de una cantimplora.

—¿Sobre qué?

—Sobre el consejo. Sobre mí. Sobre si estoy preparado.

—No me ha dicho nada. Lo cual es buena señal.

—¿Buena señal?

—Si no te dice nada, significa que no tienes que preocuparte. Preocúpate cuando te llame a su despacho.

Kael se relajó visiblemente.

—Es que... quiero hacerlo bien. No quiero defraudarlo.

—No vas a defraudarlo.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque te importa. Y los que se preocupan por hacerlo bien suelen hacerlo bien.

Kael sonrió. Una sonrisa amplia, sincera, que iluminó todo el patio.

—Gracias, Elysia.

—De nada. Ahora levanta la guardia, que te he visto el flanco izquierdo abierto otra vez.

Kael levantó la guardia y Elysia volvió a atacar.

Esa noche, Aster volvió a quedarse despierto hasta tarde.

No era inusual. Lo inusual era que, esta vez, no estaba solo. Lord Valdemar había vuelto a visitarlo, y ambos estaban sentados junto a la chimenea, con un tablero de ajedrez entre ellos.

—Estás jugando peor que de costumbre —comentó Valdemar, moviendo un alfil.

—Estoy distraído.

—Eso es peligroso. Un príncipe distraído es un príncipe muerto.

—Lo sé.

—¿Y por qué estás distraído?

Aster no respondió de inmediato. Movió un peón sin mucho entusiasmo y se reclinó en su sillón.

—Mi comandante ha cambiado.

—Sí, lo he notado. Es más habladora de lo que esperaba. Y mira a los ojos. Eso es raro en un subordinado.

—Antes no era así.

—La gente cambia. Los golpes en la cabeza aceleran el proceso. —Valdemar se encogió de hombros—. ¿Te preocupa que no sea leal?

—No. —Aster frunció el ceño—. Eso es lo extraño. Antes era leal porque era su deber. Ahora es leal porque... no sé por qué. Pero es más leal que antes.

—Entonces ¿cuál es el problema?

—No hay problema. Solo curiosidad.

Valdemar soltó una risa seca.

—La curiosidad es el primer paso hacia el interés. Y el interés, hacia el afecto. Ten cuidado, Aster. Los príncipes no pueden permitirse afectos.

—No siento afecto por ella. —La respuesta fue demasiado rápida. Demasiado tajante. Valdemar arqueó una ceja—. Es mi comandante. Nada más.

—Por supuesto. —Valdemar movió la reina—. Jaque mate.

Aster miró el tablero. Había perdido. Otra vez.

—Estás perdiendo facultades —dijo Valdemar—. Y no es por el ajedrez.

Se levantó, se despidió con una inclinación de cabeza y salió del despacho. Aster se quedó solo, mirando el tablero y pensando en lo que su antiguo tutor le había dicho.

La curiosidad es el primer paso hacia el interés.

El interés, hacia el afecto.

Los príncipes no pueden permitirse afectos.

Pero Aster no era solo un príncipe. Era un villano, al menos en la historia que Elysia conocía. Y los villanos, en las novelas, siempre perdían.

Quizá por eso no podía permitirse sentir nada.

O quizá por eso, precisamente, estaba empezando a sentir demasiado.

1
Noé sanchez
me muero por saber que pasa a continuación autora por favor continúe la historia!!
Elysia: muchas gracias 😭 hoy justo subi este cap, el prox es el domingo, peroooo a lo mejor sin confirmar nada, talvez subo otro antes
total 1 replies
Elysia
Me voy a autopuntear porque es mi creación favorita
Cliente anónimo
NECESITO MAAAAAAS
Cliente anónimo
y si tiene hambre?
Cliente anónimo
owwww
Cliente anónimo
soy yo
Cliente anónimo
lei pelon 😭
Cliente anónimo
Toco decirle chachorro
Cliente anónimo
aja
Cliente anónimo
curioso
Cliente anónimo
padres en común nomas
Cliente anónimo
se pueden ambas?
Cliente anónimo
ni los muertos andan en paz creo
Cliente anónimo
nah, la vecina
Cliente anónimo
como habrá crecido una comandante así?
Cliente anónimo
tons no era de los ovnis?
Cliente anónimo
bueno, al menos le sirve
Cliente anónimo
Detallitos....
Cliente anónimo
me robare el decir "no era un cumplido, era una observación"
Cliente anónimo
de chivo o como?
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