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Amarte Es Mi Perdición

Amarte Es Mi Perdición

Status: Terminada
Genre:Casada Con Mi Ex's Familiar / Amante arrepentido / Venganza / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A solo tres semanas de pronunciar el «sí, quiero» ante el altar, la vida de Valery Lezcano vuela en pedazos. Su prometido, Adrián, se ha esfumado la noche anterior, escapando con quien solía ser su mejor amiga. Expuesta al escarnio público y con el orgullo roto frente a cientos de invitados, Valery se prepara para el peor colapso de su vida. Pero el desastre toma un giro inesperado cuando Marcos Sánchez da un paso al frente.
Marcos, el implacable, gélido y peligrosamente atractivo hermano mayor de Adrián, no está dispuesto a permitir que el apellido familiar se hunda en el fango. Con una mirada calculadora y una propuesta audaz, le ofrece un trato salvaje: casarse con él en ese mismo instante, unir sus fuerzas y orquestar una fría e implacable venganza contra los traidores.
El plan roza la perfección absoluta. Adrián se verá obligado a ver a su ex prometida del brazo del único hombre al que siempre ha temido y envidiado.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

El trayecto en el coche de Marcos había sido un viaje a través de un silencio cargado de electricidad estática. Las luces de la ciudad pasaban como ráfagas doradas sobre el rostro de Valery, iluminando por segundos las facciones serias y concentradas del hombre que ahora era su esposo. Nadie habló. El aire acondicionado apenas lograba disipar el calor residual de aquel beso en el altar que todavía le quemaba la boca.

Cuando el ascensor privado se abrió directamente en el recibidor del ático de Marcos, Valery contuvo el aliento. El lugar era exactamente como él: minimalista, imponente y sofisticado. Paredes de concreto pulido, enormes ventanales de piso a techo que ofrecían una vista panorámica de la ciudad iluminada y muebles de cuero negro que gritaban poder y control.

La tensión en el ambiente era tan densa que casi resultaba asfixiante.

Valery caminó unos pasos hacia el centro de la sala, sintiendo el roce de la seda de su vestido de novia contra sus piernas como un recordatorio constante de la locura que acababa de cometer. Se giró justo a tiempo para ver a Marcos despojarse del saco de su traje negro y arrojarlo sobre uno de los sofás con una elegancia desprolija. Se desabrochó los dos primeros botones de la camisa, revelando la base de su cuello bronceado y el inicio de su pecho.

—Bienvenida a tu nuevo hogar, Valery —dijo él, su voz barítona arrastrándose por el espacio vacío. Sus ojos oscuros la recorrieron sin prisa, deteniéndose en los hombros desnudos de ella, que brillaban bajo la luz tenue de las lámparas de diseño.

—Es... muy tú —atinó a decir ella, cruzando los brazos sobre su pecho en un intento de protegerse de esa mirada que parecía desnudarla—. Supongo que ahora que las cámaras no nos siguen, deberíamos poner las cartas sobre la mesa.

Marcos esbozó una sonrisa lenta, esa que siempre le daba un aire peligrosamente sensual. Se acercó a un minibar de cristal, sirvió dos vasos de whisky con hielo y le tendió uno.

—Directa. Me gusta —murmuró él, dando un sorbo a su trago mientras acortaba la distancia—. Tienes razón. Para que esto funcione, necesitamos reglas. No podemos improvisar como lo hicimos en el altar. Aunque, debo admitir, tu actuación de novia enamorada fue impecable.

—¿Actuación? —Valery arqueó una ceja, dando un paso al frente para encararlo. El perfume a sándalo y cuero de Marcos volvió a invadir su espacio, acelerando los latidos de su corazón—. Yo solo seguí tu ritmo, Marcos. Fuiste tú quien decidió que un beso de mentira debía sentirse como si quisiéramos devorarnos el uno al otro.

Los ojos de Marcos se oscurecieron un poco más. Dio un paso decisivo, quedando tan cerca que ella pudo sentir el calor irradiando de su cuerpo.

—Si vamos a engañar a mi hermano y a la prensa, el engaño tiene que ser absoluto, muñeca —dijo en un susurro ronco, sus ojos bajando por un segundo a los labios de ella—. Adrián te conoce. Sabe cómo te mueves, cómo reaccionas. Si ve una sola grieta de duda en nosotros, sabrá que es una farsa. Y dudo mucho que quieras darle esa victoria.

La mención de Adrián encendió de nuevo la chispa de la rabia en Valery, aplacando por un momento la agitación física que Marcos le provocaba.

—No se la daré. Redactemos ese contrato ahora mismo.

Se sentaron en la enorme mesa de madera rústica del comedor. Marcos sacó una libreta de cuero y un bolígrafo elegante. Durante la siguiente hora, la sensualidad latente se mezcló con una fría estrategia de negocios. Redactaron un contrato de "matrimonio por conveniencia" que estipulaba los términos financieros, la división de bienes temporales y, lo más importante, las cláusulas de fidelidad y exclusividad pública.

—Cláusula de contacto físico —leyó Valery en voz alta, sintiendo que la garganta se le secaba—. "Se permitirán demostraciones de afecto en público (besos, abrazos, caricias) siempre que la situación lo requiera para mantener la farsa. En privado, se mantendrá una distancia estrictamente profesional... a menos que ambas partes consientan lo contrario".

—¿Alguna objeción con esa última parte? —preguntó Marcos, apoyando los codos en la mesa y mirándola fijamente. El roce de su mirada se sentía casi físico.

—Ninguna. Me parece... justo —respondió ella, tratando de mantener la voz firme a pesar de la descarga eléctrica que le recorrió la columna.

Justo a la medianoche, el timbre del ascensor privado interrumpió el ambiente. Un hombre joven, de traje gris impecable pero con la corbata ya un poco floja, entró al ático cargando un maletín de cuero.

Era Thiago Méndez, el abogado de la familia y el mejor amigo de Marcos.

—Vaya, vaya. Los recién casados más famosos de la televisión —dijo Thiago con una sonrisa pícara, rompiendo un poco la asfixiante tensión de la sala—. Felicidades, Valery. Aunque desapruebo legalmente la locura que acaban de hacer, debo decir que la cara de Adrián cuando vio la transmisión en vivo desde el aeropuerto valió cada centavo de mi tarifa de medianoche.

—¿Saben algo de ellos? —preguntó Valery, apretando el vaso de whisky entre sus manos.

—Tomaron un vuelo privado hacia una isla del Caribe —explicó Thiago, adoptando un tono más serio mientras sacaba varios documentos de su maletín—. Pero la junta directiva de la constructora está que arde. El escándalo es enorme. Marcos, he redactado el acuerdo prenupcial y el contrato de fideicomiso mutuo tal como me lo pediste. Esto protegerá las acciones de Valery y blindará tu posición como director general frente a los intentos de tu madre de desheredarte.

Durante otra hora, Thiago guio a la pareja a través de los tecnicismos legales. Valery firmó los papeles con mano firme. Con cada firma, se alejaba más de la chica vulnerable que había sido plantada en el altar y se convertía en una aliada letal del hombre más poderoso de la familia Sánchez.

Al terminar, Thiago guardó los documentos y miró a la pareja con una mezcla de diversión y advertencia.

—Listo. Legalmente, están casados bajo todos los términos de la ley y de su propio... acuerdo privado. Solo recuerden una cosa: jueguen con fuego todo lo que quieran para quemar a Adrián, pero traten de no quemarse ustedes mismos en el proceso. Los conozco a ambos. Esto es una bomba de tiempo.

Tras despedir a Thiago, el silencio volvió a adueñarse del ático, pero esta vez con una cualidad diferente. Era más íntimo, más pesado. La medianoche había quedado atrás y el cansancio físico empezaba a pasar factura.

—Ven —dijo Marcos, tomándola suavemente del brazo. Su tacto, incluso a través de la tela del vestido, la hizo estremecer—. Es hora de dormir. Te mostraré tu habitación. O mejor dicho, nuestra habitación.

Valery se detuvo en seco en medio del pasillo que conducía a la zona privada del ático.

—Espera. ¿Nuestra? Pensé que el ático tenía varias habitaciones. El contrato dice que mantendremos la distancia en privado.

Marcos se giró lentamente. La luz del pasillo era aún más tenue, esculpiendo sus hombros y la línea de su mandíbula en sombras profundas. Dio un paso hacia ella, obligándola a retroceder hasta que su espalda chocó suavemente contra la pared de madera del pasillo. Marcos apoyó una mano a un lado de la cabeza de Valery, atrapándola en su espacio personal.

—El ático tiene tres habitaciones, Valery —dijo él, su voz descendiendo a un susurro magnético y posesivo—. Pero mi ama de llaves y el personal de seguridad del edificio son muy observadores. Si ven que la nueva y flamante señora Sánchez duerme en la habitación de invitados desde la primera noche, los rumores llegarán a oídos de mi madre en menos de veinticuatro horas. Y si ella se entera, Adrián lo sabrá.

Valery sintió que el aire se le escapaba. La cercanía de Marcos era abrumadora. Podía oler el sutil aroma a whisky en su aliento y sentir el calor de su pecho casi rozando el encaje de su escote.

—¿Estás diciendo que tenemos que...?

—Dormiremos en la misma cama —sentenció Marcos, sus ojos brillando con una chispa de desafío y deseo mal disimulado en la penumbra—. Mi cama es lo suficientemente grande. Yo no muerdo... a menos que me lo pidas, Sra. Sánchez. Mantendremos la distancia física, pero las apariencias se cuidan desde el primer segundo. Es parte del trato.

Valery tragó saliva, mirando esos labios que horas antes la habían hecho olvidar su propio nombre en el altar. El calor en su vientre, aquel que creía haber apagado con la discusión y los contratos, volvió a encenderse con una fuerza devastadora.

—De acuerdo —susurró ella, negándose a mostrarse intimidada—. Pero no te acostumbres, Marcos. Esto es solo un negocio.

—Por supuesto, muñeca —respondió él con una sonrisa oscura, apartándose para dejarla pasar—. Solo un negocio.

Mientras lo seguía hacia la enorme habitación principal, Valery supo que dormir al lado de Marcos Sánchez iba a ser la prueba más difícil de toda su vida. La farsa apenas comenzaba, y el peligro ya no estaba afuera con los traidores, sino justo dentro de esas sábanas.

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Susana
Me encantó la historia escritora!!! Excelente....😍😍😍😍
Susana
Que hermoso como la defendió 💖💖💖
Susana
Si viva el amor ♥️♥️♥️
Susana
WOW que hermoso capitulo 💖💖💖💖
Susana
Hermoso comienzo 💖💖💖
Nereida Hernández montes
🤣🤣😂😂 Muy bien dicho 👌 y hecho para cada parásito se tiene palabras ade cuadras 😭👿😈
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Nereida Hernández montes
Excelente 🤣🤣😂 así es que se trata a los hombres de poca monta es decir que no sirven😂😂🤣💚
Lourdes Iglesias calderon: y ahora cuando salen los otros capítulos
total 1 replies
Ese Marcos la tendrá en sus brazos
no fue un beso para nada fingido
otra nueva historia, escritora tu no esperas
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