NovelToon NovelToon
El renacer de la esposa humillada

El renacer de la esposa humillada

Status: Terminada
Genre:CEO / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:4
Nilai: 5
nombre de autor: Santi Suki

Astrid lo tenía todo: un matrimonio con el exitoso doctor Lucas Morgan, una hija pequeña llamada Ariana y una vida que parecía perfecta. Pero detrás de la fachada, Lucas la traiciona con otra mujer y su propia suegra, Marta, la humilla sin piedad, convencida de que Astrid nunca fue lo suficientemente buena para su hijo.

Cuando la verdad sale a la luz, Astrid pierde mucho más que un esposo. Pierde la dignidad, la seguridad económica y casi la voluntad de seguir adelante. Con Ariana apenas en brazos, se ve obligada a empezar de cero en un mundo que le dio la espalda.

Lo que nadie anticipó fue la transformación de Astrid. Con inteligencia, trabajo implacable y una determinación que nadie le conocía, reconstruye su vida paso a paso. En el camino se cruza con Mateo Romano, un empresario íntegro y reservado que no busca rescatarla sino caminar a su lado. Lo que comienza como respeto mutuo se convierte en un amor profundo que redefine lo que significa ser pareja.

Pero las sombras del pasado no se rinden fácilmente. Lucas enfrenta las consecuencias legales de sus actos y termina en prisión. Marta, consumida por el arrepentimiento, busca a Astrid en sus últimos días para pedirle perdón. La familia que Astrid construyó con Mateo —incluyendo a los pequeños Emiliano y Gael— se ve amenazada cuando Lucas sale libre y reaparece en sus vidas.

La historia da un giro inesperado cuando Ariana, ya adulta y estudiante de medicina, se enamora de Noel, un joven brillante cuyo hermano gemelo murió en una operación fallida realizada por Lucas años atrás. El amor entre Ariana y Noel queda atrapado entre la culpa heredada y un odio que ninguno de los dos eligió cargar.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Ahora Lucas lo entendía. Si su relación se descubría, no solo su matrimonio y su reputación estarían en problemas. La carrera de Stella también podía irse a pique. El contrato podía cancelarse. El futuro por el que esa mujer había luchado podía desaparecer de un plumazo.

—Lo voy a resolver lo antes posible —dijo Lucas finalmente.

Pero Stella negó de inmediato.

—No —su tono fue tajante—. Ya estoy harta de escuchar esa frase.

Lucas cerró el puño.

—Confía en mí.

Stella sonrió con amargura.

—El problema es que ya confié demasiado tiempo.

Esa frase tan simple dejó a Lucas sin palabras. Él mismo se dio cuenta de que la paciencia de Stella se había agotado por completo.

Stella desvió el rostro. Los ojos se le empezaron a enrojecer. Pero no lloró. Ya había llorado sola demasiadas veces. Había sacrificado demasiado tiempo. Había tragado demasiado orgullo para sostener esa relación. Y ahora, su futuro también pendía de un hilo.

—Mejor terminemos con esto. Quiero que cortemos —dijo Stella con firmeza.

Lucas se quedó en shock. Jamás imaginó que esas palabras saldrían de la boca de la mujer que estaba loca por él.

—¿Qué quieres decir? Tú me amas. Y yo te amo de verdad —la voz de Lucas sonó más fuerte que antes.

Stella volteó. Una sonrisa amarga le asomó en los labios.

—Si de verdad me amaras —dijo en voz baja—, ¿por qué sigo siendo tu secreto?

Lucas se congeló. La pregunta golpeó mucho más fuerte que un grito. Porque conocía la respuesta. Todo este tiempo había elegido el camino que más lo beneficiaba. Retenía a Astrid por sus bienes y sus intereses. Retenía a Stella porque no quería perderla.

Durante el último año, Lucas esperó que ambas se mantuvieran sin obligarlo a elegir. Pero esa noche, todo empezaba a derrumbarse.

Stella lo miró directo a los ojos. Una mirada que ya no contenía paciencia.

—Quiero una certeza.

Lucas sintió algo incómodo reptándole por el pecho. Un mal presentimiento.

—Esta vez voy en serio —continuó Stella.

—Stella...

La mujer levantó la mano para detenerlo.

—No. Escúchame primero.

Lucas calló.

Stella respiró hondo, como reuniendo el valor que nunca antes había usado. Y pronunció la frase que llevaba tanto tiempo atrapada en su interior.

—Si en tres meses no te divorcias de Astrid... —Stella hizo una pausa. La mirada no se le movió ni un milímetro del rostro de Lucas—. ...la que se va soy yo.

Lucas se petrificó. Como si el tiempo dejara de avanzar.

—¿Qué? —preguntó en voz baja.

Stella no apartó la mirada.

—No estoy bromeando.

—Stella...

—Llevo un año esperándote con paciencia —lo cortó Stella con la voz temblándole—. Y no voy a pasar el resto de mi vida siendo la segunda.

El corazón de Lucas latía cada vez más fuerte. La amenaza de aquella mujer sonaba real. No había lágrimas, ruegos ni dramas. Solo la decisión meditada de una mujer que por fin estaba cansada de esperar.

Stella lo miró por última vez esa noche.

—Tres meses. Ese es el plazo que te doy —la voz sonó firme e inamovible.

Lucas se quedó de pie, mudo. Stella se dio la vuelta y caminó hacia su habitación. No tenía nada más que decir.

El sonido de la puerta del cuarto al cerrarse retumbó por todo el apartamento. Lucas permaneció solo en su lugar. La mente le daba vueltas en un caos.

Astrid no había entregado la casa heredada. El divorcio no se había concretado. Stella exigía una certeza.

Lucas se restregó el rostro con brusquedad. Desde que todas esas mentiras comenzaron, ahora sí estaba verdaderamente aterrado. Porque al fin se daba cuenta de algo que nunca se había detenido a pensar: podía perderlo todo de golpe.

Esa mañana, Astrid estaba sentada en su escritorio de trabajo ordenando algunos expedientes que tenía que revisar. La luz del sol que entraba por la ventana le daba al espacio una calidez agradable. De vez en cuando tachaba unas notas antes de pasarlas a una carpeta diferente.

En medio de su concentración, se oyeron pasos acercándose por el pasillo. Astrid levantó la cabeza. Se sorprendió ligeramente al ver a Lucas de pie en el umbral.

Habían pasado varios días desde la pelea por los documentos que Astrid encontró en el estudio. Desde entonces, el ambiente entre ellos había cambiado. No hubo grandes discusiones. No hubo gritos. Pero la tibieza que aún quedaba entre marido y mujer pareció evaporarse sin más.

Seguían comiendo en la misma mesa. Seguían viviendo bajo el mismo techo, pero se sentían como dos desconocidos que por casualidad compartían una casa. Por eso Astrid se sorprendió cuando vio a Lucas entrar con dos tazas de café humeante.

El aroma del café inundó el espacio. Lucas se acercó y colocó una de las tazas sobre el escritorio de Astrid.

—Te preparé un café —dijo con una sonrisa leve.

Astrid frunció el ceño, extrañada. Tiempo atrás, Lucas solía hacer esto, pero desde que tuvieron a Ariana, dejó de hacerlo casi por completo. Se podían contar con los dedos de una mano las veces en los últimos años.

—¿Para mí? —preguntó Astrid señalándose a sí misma.

Lucas se rio entre dientes.

—Sí. ¿Hay alguien más aquí?

Astrid contempló la taza unos instantes antes de desviar la mirada hacia Lucas. La expresión de desconcierto todavía era evidente en su rostro.

Lucas entonces jaló la silla frente a Astrid y se sentó con naturalidad. Ese gesto terminó de convencerla de que venía a hablar de algo.

Pasaron unos segundos en silencio. Lucas miró su taza de café antes de romper el silencio.

—Astrid —dijo en voz baja—. Sobre lo del otro día.

Astrid se quedó inmóvil. La mano que estaba acomodando documentos se detuvo. Sabía perfectamente a qué se refería Lucas.

Lucas exhaló un largo suspiro y se reclinó en la silla.

—No me gusta que peleemos.

Astrid no respondió de inmediato. Esperó a que Lucas continuara.

Lucas pareció agachar la cabeza un momento, como buscando las palabras adecuadas.

—Los documentos que encontraste son del hospital.

Astrid levantó el rostro de golpe. La mirada atenta.

Lucas continuó con tono calmado.

—Un colega médico me pidió que le guardara unos expedientes importantes temporalmente.

El hombre hizo una breve pausa antes de proseguir.

—Resulta que hay un caso bajo investigación en el hospital. Yo solo estoy ayudando a resguardarlos.

La voz de Lucas sonaba absolutamente convincente. Serena, sin la más mínima vacilación.

Astrid lo miró sin pestañear. Le dieron ganas de reírse. Así que Lucas la creía estúpida.

"Quiero ver qué juego estás jugando", pensó Astrid. "Creo que mejor le sigo la corriente por ahora."

—Entonces, ¿esos documentos no son tuyos? —preguntó Astrid con cautela.

Lucas negó de inmediato.

—Claro que no.

Lucas esbozó una pequeña sonrisa, como si la acusación le pareciera descabellada.

—No tengo ningún motivo para ocultarte nada.

La frase sonó tan sincera, tan convincente. Al menos eso parecía desde fuera. Entonces Lucas extendió la mano y tomó la de Astrid que descansaba sobre la mesa.

El contacto la tomó ligeramente por sorpresa. Hacía mucho tiempo que Lucas no se comportaba así.

—Lo que me duele —continuó Lucas mirando a su esposa a los ojos— es que hayas pensado mal de mí de inmediato.

La mirada de Astrid seguía clavada en los ojos de Lucas. Ahora entendía cómo se ve una persona cuando miente.

"¿Pensar mal?", reflexionó Astrid. "Si no fuera por las pruebas que me dio Julio, habría caído en su discurso. Pero ahora es diferente. Ya sé toda la verdad."

Lucas lo explicó todo con una calma absoluta. La explicación sonaba lógica. No se veía ninguna fisura sospechosa.

"Tengo que ser más cautelosa y estar más alerta a partir de ahora. Lucas también parece estar planeando algo", pensó Astrid, esforzándose por mantener la compostura y aparentar que no sabía nada.

Lucas percibió el sutil cambio. Apretó la mano de Astrid un poco más fuerte. La mirada la puso intencionalmente cálida.

—Llevamos juntos muchos años —dijo con suavidad—. ¿En serio te parezco alguien capaz de hacer algo así?

Astrid bajó la mirada.

—Es que yo... —murmuró. Se mordió el labio inferior.

Lucas sonrió con ternura. Con lentitud, le acarició el dorso de la mano con el pulgar.

—Piensas demasiado.

Astrid no contestó.

Lucas creyó que las sospechas de Astrid empezaban a desmoronarse. Notó un cambio sutil en su expresión. La duda en el rostro de la mujer parecía ir desvaneciéndose. Su mentira, según él, había logrado penetrar en el corazón de su esposa.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play