Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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PUEDE EVITAR MATAR A SU ESPOSO
NARRADOR
Rebeca llegó a su trabajo. Fabián la había dejado en esa calle aunque ella le había pedido que no lo hiciera.
--¿Tienes algún problema en que te traiga hasta aquí?-- Él bloqueó los seguros impidiéndole bajar
--¿En este costoso automóvil que grita mírenme?-- Preguntó con sarcasmo-- Agradezco que la doctora Aguirre no vea muy bien porque pensaría que estoy con un idiota egocéntrico y probablemente millonario, aunque daltónico
Fabián gruñó frustrado. Si su orgullo y dignidad en algún momento tuvieron oportunidades de supervivencia, en ese momento las perdió por completo. ¿Rebeca avergonzada de él? Eso era nuevo. ¡Ninguna mujer quería no ser vista a su lado!
--Eres insoportable-- Dos palabras breves. Las únicas que pudo formular, siendo tan temprano por la mañana
--Fabián, ¿Quieres acompañarme en mí segundo trabajo?-- Preguntó solamente para fastidiarlo. Funcionó
--¡No me gustan esos bichos que tu llamas perros! Son... criminales peludos-- El quitó el seguro y ella bajó sin siquiera despedirse tan rápido como pudo para no ser vista
Cuando regresó a la mansión, su abuela tenía una nueva solicitud para él. ¿Aquel día podía acaso empeorar? Ciertamente, sí.
--Irás con Arthur a comprar un traje. Ya le di a él las instrucciones. Puede ser un matrimonio sin amor, pero será tradicional-- Margaret lo miró con absoluta seriedad
--¿Tengo que ir con Arthur? No lo dices en serio. Soy perfectamente capaz de comprarme un traje-- Se quejó
--Arthur también necesita un traje. Será un evento importante
--Es usted muy generosa, señora Black-- Arthur rompió el silencio
--¿Generosa? Doscientos dólares diarios por semanas-- Se quejó de nuevo, incapaz de mantenerse callado
--Arthur confío en tu buen gusto. Fabián, escúchalo
Él comenzó a caminar hacia la puerta. Sentía que se desmayaría de rabia. Todos estaban en su contra y era ridículamente temprano para tener que soportar tanta tensión.
Comprar un traje no fue difícil. Arthur tenía buen gusto y rápidamente le había escogido uno que le favorecía. Lo difícil fue tener que esperar a que con su paciencia escogiera uno para sí mismo porque afirmaba que sería su primera vez desempeñando un rol tan importante.
--Solamente seremos cuatro personas en una simple iglesia-- Puso los ojos en blanco
--Y yo estoy dentro de esas cuatro personas. Le pediré al sacerdote que luego de que diga que puede besar a la novia, diga "puede evitar matar a su esposo"-- Fabián estuvo a punto de irse de la tienda sin Arthur. La idea le resultó más que tentadora, pero su abuela lo mataría
--Rebeca es afortunada
--Lo dudo, señor. Considero que la joven Rebeca no tiene mucha paciencia y es lo que necesita para estar con usted
--Traidor. Al menos mi matrimonio será interesante. Rebeca dormirá conmigo-- Fabián sonrió, pero Arthur dentro del probador hizo lo mismo
Para Rebeca su último día laboral con la doctora Aguirre fue aún peor que el de Fabián con Arthur. Solamente soportaba porque no debería volver.
La nutricionista le había dado un abrazo y le había dicho que podía volver cuando quisiera, algo que no haría en su sano juicio. Esa mujer podía acabar sacándole canas de colores.
El segundo empleo fue agotador. Los perros se portaron horrible. Mora había querido pelear, de nuevo. ¿Lo peor? Casi lo consigue. Benito había querido perseguir a un repartidor...
--Será el último día que te vea, aunque me caes mejor que mi futuro marido-- Le habló a Benito cuando casi llegaba a casa de sus dueños
Ella recibió una llamada cuando entregó al último perro. Era Margaret. Mandaría al chófer a buscarla.
Mientras el hombre llegaba a recogerla, Rebeca llamó a su madre. Le transferiría dinero y le daría una noticia que seguro le alegraría: tendría una responsabilidad menos.
--Prometo que en unos días te lo explicaré todo, pero muchas veces me dijiste que el tren pasa una sola vez en la vida, mamá. Recuerda eso-- Dijo con melancolía antes de colgar
Estaba casi segura de la tristeza y también de la desilusión que sentirían sus padres al saber que se había casado, porque sabía que se enterarían. Su madre había comentado varias veces que algún día la acompañaría a comprar un vestido de novia y que su padre la llevaría al altar. Sobre Sofía, ni siquiera sabía si le importaría y eso era lo que más le dolía pensar.
Al regresar a la mansión se sorprendió por ver la sala convertida en una tienda de vestidos de novia.
Margaret estaba tomando un té con dos mujeres desconocidas y demasiado elegantes.
--Rebeca querida, ellas son Elizabeth y Fiorella-- Margaret hizo las presentaciones
Ella fue a ducharse y al regresar, usando el baño de invitados empezó a probarse distintos vestidos blancos.
Fabián estaba encerrado en su habitación con Arthur a pedido de su abuela porque al querer una boda tradicional, pese a las circunstancias, él no tenía que ver previamente el vestido de novia seleccionado.
Rebeca salió del baño usando uno a uno de los vestidos. Con algunos sentía que no podía respirar, otros no le entraban en la zona del busto porque sentía que acabaría mostrándole los senos al sacerdote y otros simplemente eran demasiado grandes para poder caminar con ellos.
Margaret observaba como ella caminaba, así como sus facciones.
El décimo primero fue el elegido, uno que no la hacía sentir demasiado expuesta y que además era lo suficientemente cómodo para soportarlo.
--Creo que ese es el correcto-- Opinó y Rebeca soltó el aire contenido
--Gracias al cielo-- Suspiró ganando una mirada indescifrable de esas elegantes vendedoras
--Su prometido estará encantado. No creímos que él se casara pronto-- Dijo una de ellas ayudándola a quitarse el vestido
--¿Por qué lo dice?
--Olvídelo. No debí decir eso. Por favor perdone mi indiscreción-- La mujer de pronto se veía incómoda y ella llegó a pensar que estaba a punto de sudar por los nervios
--Es que... luego de lo ocurrido con ese hombre... creo que usted me entiende...
Rebeca fingió comprenderla, aunque en verdad no había entendido media palabra. Finalmente llegó a una conclusión, equivocada.
"-Entonces si es tan dramático, se preocupa por cosas banales... tiene que ser gay. ¿Cómo no se me había ocurrido? Eso explicaría muchas cosas...-" Pensó para si misma
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.