PRIMER LIBRO DE LA SAGA.
Luciana reencarna en el cuerpo de Abigail una emperatriz odiada por su esposo y maltratada por sus concubinas.
Orden de la saga
Libro número 1:
No seré la patética villana.
Libro número 2:
La Emperatriz y sus Concubinos.
Libró número 3:
La madre de los villanos.
( Para leer este libro y entender todos los personajes, hay que leer estos dos anteriores y Reencarne en la emperatriz divorciada.
Reencarne en el personaje secundario.)
Libro número 4:
Mis hijos son los villanos.
Libro número 5:
Érase una vez.
Libro número 6:
La villana contraataca.
Libró número 7:
De villana a semi diosa.
Libro extra:
Más allá del tiempo.
Libro extra 2:
La reina del Inframundo.
NovelToon tiene autorización de abbylu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 20
El emperador, nada más entrar en su estudio, se sirvió un whisky y se sentó en uno de sus sillones. Comenzó a pensar en todo lo que Abigaíl pudo haber estado haciendo la noche anterior, y por eso terminó caminando de esa forma. Se abrazó a la botella de cristal y empezó a tomar trago tras trago. No podía dejar de imaginarla teniendo relaciones con otro hombre que no fuera él.
Luego de terminar la segunda botella, decidió ir a pedir explicaciones. ¿Por qué le estaba haciendo esto?
Salió decidido de su oficina, tambaleándose por los pasillos hasta llegar a la oficina de la emperatriz. Los sirvientes que pasaban no entendían qué le estaba sucediendo al emperador; jamás lo habían visto tan borracho.
Finalmente llegó a la oficina de Abigaíl, donde se encontró con dos guardias en la puerta. Al verlo, se miraron entre sí y bloquearon la entrada para que no pasara.
—A un lado, tengo que hablar con mi mujer.
—La emperatriz se encuentra ocupada en este momento, majestad. Vuelva más tarde.
—Este es mi palacio y se hace lo que digo. ¿Me escucharon? Ahora se corren o los corro.
Los guardias se miraron nuevamente, sorprendidos de ver al emperador en ese estado y con esas fachas, especialmente cuando sabían que la emperatriz se encontraba encerrada con Gilbert desde hacía unos cuarenta minutos, y de esa oficina solo salían gemidos y ruidos obscenos.
—Lo siento, pero como ya le dijimos, vuelva más tarde.
—Bueno, tocó correrlos.
Empezó a forcejear con ambos guardias hasta que, finalmente, los superó. Abrió la puerta y se encontró con una escena extremadamente bochornosa.
—¿Pero qué carajos?
—Eso mismo digo yo. ¡Lárguense ahora mismo! —dijo cubriendo a la emperatriz con su cuerpo desnudo. Ella estaba encima del escritorio, con las piernas abiertas, el vestido por la parte superior a la altura de los hombros, dejando sus pechos al aire.
—(El emperador quedó en estado de shock. En ese instante se le pasó la borrachera y se enfureció.) ¡Maldito infeliz! ¿Qué le estás haciendo a mi esposa?
—¡Lárgate que no escuchaste! ¡Y llévenlo con ustedes!
—Sí, majestad, perdón. No vimos nada. —Ambos caballeros tomaron a los brazos al emperador y lo sacaron del estudio.
---
Minutos antes, Abigaíl, después de desayunar con su hermano en su oficina, se despidió para ir a ver cómo iban las contracciones de las cabañas para los soldados. Luego, continuó con su trabajo, atendiendo algunos asuntos que le había dejado el señor Milton. Pasado un rato, alguien golpeó su puerta.
—Pase.
—Hola, esposa. Vengo a terminar lo que empezamos esta mañana.
—(Lo miró con el ceño fruncido y respondió.) Ah... No, querido, ya fue suficiente para mí. ¡Me vas a dejar sin piernas!
—(Se acercó a ella, rodeó el escritorio y se sentó frente a ella. Se cruzó de brazos.) Me lo prometiste, ¿o ya lo olvidaste?
—¿Cuándo hice yo semejante promesa?
—Vamos, cariño, no volveremos a estar juntos hasta dentro de 15 días, eso es un montón para mí. Sé buena y compláceme, por favor.
—(Sonrió al ver a su concubino suplicar.) No sé, convénceme.
Esto bastó para que Stefan la besara con fervor, apretando con una mano su trasero. Abigaíl, aunque lo negara y tuviera el cuerpo adolorido, estaba disfrutando las caricias de este hombre. En un rápido movimiento, Stefan la cambió de lugar, la subió al escritorio y, con calma, subió su vestido.
—Veo que a mi esposo le encanta jugar en este lugar —dijo, señalando su intimidad.
—Es que sabes... eres exquisita, nena.
Sin darle tiempo de reaccionar, Stefan se inclinó entre sus piernas y comenzó a darle placer con su lengua. Abigaíl se dejó llevar por las sensaciones, hasta que, de repente, él empezó a masajear su otro agujero.
—Ah... ¿Qué... mmm...? ¿Qué haces...?
—Anoche me quedé con ganas de probar este punto.
—Pero... mmm...
—Shh... tranquila, cariño, seré cuidadoso, te gustará.
Ella no dijo nada más y se entregó por completo a las sensaciones que él le provocaba. Stefan, al ver que Abigaíl no puso objeción alguna y se mostró receptiva a nuevas experiencias, se encendió aún más. Su miembro, firme, ya pedía a gritos entrar en su interior. Introdujo un dedo mientras seguía succionando su punto más sensible. Al sentir la respuesta de ella, sacó sus dedos, los lubricó con sus propios jugos y liberó su miembro, listo para continuar.
—Esto dolerá solo un poco, pero prometo que te gustará.
—Mmm... hazlo con cuidado.
Él asintió, se acomodó y comenzó a entrar lentamente. Observó cómo ella se contenía para no gritar, entendiendo que su miembro era bastante grande. Luego de unos movimientos cuidadosos, él comenzó a moverse con más pasión, y Abigaíl, ya sin dolor, comenzó a disfrutar de la experiencia. Stefan la bajó del escritorio, la apoyó contra él, separó sus piernas y, con una sola estocada, volvió a entrar en ella. Los gemidos de ambos llenaban la oficina.
Cuando estaban a punto de llegar al clímax, las puertas de la oficina se abrieron de golpe, dejando expuestos sus cuerpos desnudos. Abigaíl, sobre el escritorio con las piernas abiertas, y Stefan, en medio de ella, con su camisa abierta y pantalones bajos.
Al ver la escena, Stefan se cubrió rápidamente, protegiendo a la emperatriz, mientras los tres hombres se quedaron congelados, mirando la situación con furia.
—¡Lárguense ahora! —gritó el emperador.
Una vez fuera, Abigaíl, en silencio, tomó a Stefan del cuello y lo besó apasionadamente.
—(Al separarse, le susurró.) No dejaré que me dejes con las ganas, terminemos esto después y lo matamos.
—(Sonrió, sorprendido por la actitud de ella.) Por supuesto, diablita, lo que tú digas...
Y sin más, retomaron lo que estaban haciendo.
entonces es Bastian Stone Ajax 🤷🏻♀️
es un promiscuo 🤮