Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
NovelToon tiene autorización de Karenchus Cassy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
extra
Casa estaba más silenciosa de lo normal.
Era raro.
Generalmente siempre había alguien hablando, riéndose o discutiendo por algo tonto.
Pero esa noche no.
La mayoría ya se había ido a dormir.
En la cocina solo quedaba la luz tenue sobre la mesa.
Jisung estaba sentado ahí, moviendo distraídamente una cuchara dentro de una taza de té.
No estaba pensando en nada específico.
Solo… pensando demasiado.
—No sabés quedarte quieto, ¿no?
La voz lo hizo levantar la mirada.
Minho estaba apoyado contra el marco de la puerta, mirándolo con una pequeña sonrisa.
Jisung suspiró.
—No podía dormir.
Minho caminó lentamente hasta la mesa.
—¿Por qué?
—No sé.
Minho se sentó frente a él.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Jisung jugaba con la taza.
Minho lo observaba.
—Estás raro —dijo finalmente.
Jisung levantó la mirada.
—¿Raro cómo?
—Pensativo.
—Siempre pienso.
—Pero no siempre así.
Jisung dudó un momento.
Después habló más bajo.
—Estaba pensando en nosotros.
Minho levantó una ceja.
—¿Eso es algo malo?
—No.
Jisung negó con la cabeza.
—Es algo… importante.
Minho apoyó los codos en la mesa.
—¿Y qué estabas pensando exactamente?
Jisung lo miró unos segundos.
—Que pasaron muchos años.
—Sí.
—Y seguimos acá.
Minho sonrió un poco.
—Eso es bueno.
Jisung asintió.
Pero había algo más en su expresión.
Minho lo notó.
—Decí lo que querés decir.
Jisung suspiró.
—A veces tengo miedo.
—¿Miedo?
—De que algún día cambie.
Minho frunció un poco el ceño.
—¿Qué cosa?
—Esto.
Jisung hizo un gesto entre los dos.
Minho se quedó en silencio unos segundos.
Después estiró la mano sobre la mesa.
—Vení.
Jisung lo miró confundido.
—¿Qué?
—Vení acá.
Jisung se levantó lentamente y caminó hasta donde estaba Minho.
Minho tomó su mano y lo acercó.
—Sentate.
Jisung se sentó en sus piernas.
Era algo que hacían seguido, pero igual siempre lo ponía un poco nervioso.
Minho lo sostuvo por la cintura.
—Escuchame.
Jisung levantó la mirada.
Minho lo miraba muy serio.
—Nada de esto va a desaparecer.
Jisung parpadeó.
—¿Cómo estás tan seguro?
Minho levantó una mano y tocó suavemente su mejilla.
—Porque te conozco.
El silencio se llenó de algo más cálido.
Jisung bajó la mirada.
—A veces pienso demasiado.
Minho sonrió un poco.
—Siempre.
Jisung frunció el ceño.
—No te burles.
—No me estoy burlando.
Minho inclinó un poco la cabeza.
—Es parte de vos.
Jisung levantó la mirada otra vez.
Minho estaba muy cerca.
Demasiado cerca.
—Minho…
Pero Minho ya había acortado la distancia.
Sus labios se encontraron en un beso lento.
No fue apurado.
No fue brusco.
Fue uno de esos besos que empiezan suaves… y se quedan así por un momento.
Jisung apoyó una mano en el hombro de Minho.
Cuando se separaron, Jisung estaba sonriendo un poco.
—Siempre hacés eso.
—¿Qué cosa?
—Callarme.
Minho rió bajo.
—Funciona.
Jisung rodó los ojos.
—Idiota.
Minho lo abrazó más fuerte.
En ese momento se escuchó una puerta abrirse.
—¿Por qué siempre están despiertos ustedes dos?
Era Hyunjin, caminando hacia la cocina medio dormido.
Detrás de él apareció Felix, todavía con cara de sueño.
Felix miró la escena y sonrió.
—Otra vez.
Hyunjin cruzó los brazos.
—Literalmente es la una de la mañana.
Jisung se levantó rápidamente de las piernas de Minho.
—¡No estábamos haciendo nada!
Minho lo miró divertido.
—Eso sonó muy sospechoso.
Felix empezó a reír.
—Muy sospechoso.
Hyunjin abrió la heladera.
—Solo vine por agua.
Desde el pasillo apareció otra voz.
—¿Por qué están todos despiertos?
Era Seungmin.
Y detrás de él, Bangchan.
Changbin apareció también.
—¿Qué está pasando acá?
Jeongin bostezó.
—Quiero dormir…
Jisung levantó las manos.
—¡No es nuestra culpa!
Minho apoyó la barbilla en su mano, mirando la escena.
—Lo es.
Todos empezaron a hablar al mismo tiempo.
—Vuelvan a dormir.
—No hagan ruido.
—Hyunjin, cerrá la heladera.
—Changbin, callate.
—¡No estoy gritando!
La cocina volvió a llenarse de ruido.
Risas.
Quejas.
Comentarios.
Jisung miró todo eso y después miró a Minho.
Minho también lo estaba mirando.
Ambos sonrieron.
Porque incluso en medio del caos…
Todo estaba exactamente donde tenía que estar.