Una chica vive cada una de sus primeras veces con un completo desconocido:
su primer beso, su primera noche, su primera confianza, su primera ilusión real.
Para ella, él es solo alguien que llegó sin aviso.
Para él, ella se convierte en todo.
El problema aparece cuando el pasado del chico —oscuro, doloroso y nunca cerrado— regresa para reclamarlo.
Un pasado que amenaza con destruir no solo la relación, sino también la inocencia de todas esas primeras veces.
A veces, el primero en todo… no es el último.
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EL PRIMER ENCUENTRO PROFESIONAL
El día de la reunión llegó más rápido de lo que Lía había esperado. Desde temprano, el campus parecía un hervidero de actividad, aunque para ella y José, todo giraba en torno a un solo asunto: **CÁCERES GLOBAL TECHNOLOGIES**.
Lía permanecía en su oficina improvisada dentro de la universidad, observando a través de la ventana la ciudad que comenzaba a moverse bajo la luz del sol. Su corazón latía más rápido de lo normal, pero no por miedo. Era anticipación. La certeza de que algo cambiaría a partir de ese encuentro.
José entró con paso firme, sosteniendo la carpeta con los documentos necesarios para la reunión. —Todo listo —dijo, mientras Lía revisaba una última vez los datos de **NEXUS CORE TECHNOLOGIES**.
—Recuerda —advirtió Lía—, nada de nombres tuyos en la empresa. Tú eres la cara visible, yo sigo en las sombras.
José asintió. —Lo sé, siempre hemos funcionado así. Pero… ¿y si él sospecha algo?
Lía sonrió ligeramente. —Déjalo. Mientras tú hables de proyectos, cifras y resultados, nadie podrá imaginar que detrás de todo esto estoy yo.
A la hora acordada, José y Lía llegaron al elegante edificio de **CÁCERES GLOBAL TECHNOLOGIES**. La sala de reuniones estaba decorada con sobriedad: paredes de cristal, mesa de madera oscura y ventanales que ofrecían una vista completa de la ciudad. Allí estaba él.
**Daniel Cáceres**, CEO, fundador y dueño del imperio tecnológico, sentado al frente con su postura característica: firme, confiada, fría. Sus ojos castaño oscuro recorrían la sala con precisión quirúrgica, evaluando cada detalle antes de hablar.
José tomó la palabra de inmediato, presentando la información de **NEXUS CORE TECHNOLOGIES**. Los números, los proyectos, el crecimiento silencioso de la empresa. Daniel escuchaba con atención, pero su mirada no dejaba de recorrer la figura que permanecía discretamente detrás de José.
Cuando los informes terminaron, Daniel se reclinó levemente. —Interesante —dijo con su voz profunda y firme—. Su empresa ha crecido de manera sorprendente, especialmente considerando que mantiene un perfil tan bajo.
José asintió con profesionalismo, pero Daniel continuó. —Quiero conocer al fundador. Quiero saber quién es la mente detrás de todo esto.
Lía contuvo el aliento, como si una alerta interna le advirtiera que ese momento había llegado antes de lo previsto. Manteniéndose tranquila, permaneció en las sombras mientras Daniel hablaba, evaluando cada palabra.
—Él… es un amigo mío —dijo José, evitando el nombre de Lía—. Ha preferido mantenerse detrás de escena, pero todo lo que ves aquí es su trabajo.
Daniel la observó con detenimiento, y por un instante, algo cambió en su mirada. Reconoció la postura, el aura… algo que le resultaba inquietantemente familiar.
—Entiendo —dijo finalmente, inclinándose ligeramente hacia adelante—. Pero si alguna vez decide aparecer, quiero reunirme con ella.
Lía sintió cómo su corazón dio un pequeño salto. Él no lo sabía, pero la persona que había cambiado su vida una noche, la que le había dado tantas primeras veces, estaba exactamente ahí, en esa sala.
Mientras Daniel continuaba con la reunión, Lía comprendió algo importante: las decisiones, los secretos y los silencios habían comenzado a entrelazar sus mundos. Y que, tarde o temprano, ya no habría forma de separarlos.
El primer encuentro profesional con Daniel Cáceres no era solo sobre negocios. Era el inicio de una conexión que ningún imperio ni secreto podía detener.