NovelToon NovelToon
Operación: Corazón Blindado

Operación: Corazón Blindado

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Meghan Whitmore, hija del recién electo presidente de Estados Unidos y brillante abogada, siempre ha vivido entre poder y estrategia. Desde la muerte de su madre y su hermano, ella se convirtió en el mayor apoyo de su padre... y en su punto más vulnerable.

Cuando una amenaza logra infiltrarse en la Casa Blanca, su seguridad se refuerza con un nuevo jefe de protección: el capitán Ethan Cole, un militar frío y disciplinado que solo cree en el deber. Lo que comienza como una misión profesional pronto se convierte en una tensión imposible de ignorar.

Pero mientras las amenazas se vuelven más personales y secretos del pasado salen a la luz, Meghan y Ethan descubrirán que el mayor riesgo no está en los enemigos externos... sino en cuando los sentimientos comienzan a ganar terreno y todo el país los está observando.

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16

- NO SOY DE PIEDRA -

El cementerio está en silencio.

Demasiado silencioso para todo lo que llevo dentro.

Las flores blancas descansan frente a las lápidas. Las mismas de siempre. Mamá a la izquierda. Chris a la derecha.

Cinco años.

Me arrodillo frente a ellas, ignorando el frío que atraviesa la tela negra de mi ropa.

—Hola… —mi voz sale más frágil de lo que esperaba.

Trago saliva.

—Cinco años y todavía no sé cómo hacer esto bien.

Paso los dedos por el nombre de mamá.

Cristal Marie Ross De Whitmore

—Papá sigue trabajando demasiado —susurro—. Yo también.

Sonrío con tristeza.

—Chris, sigo siendo aburrida. Sí. Lo sé. No pongas esa cara.

Cierro los ojos un momento.

—Los extraño tanto que a veces duele respirar.

El viento mueve las hojas de los árboles.

Y entonces lo escucho.

Motores.

Más de uno.

Camionetas.

Cierro los ojos.

Claro.

Suspiro, me limpio las lágrimas con la manga y me pongo de pie antes de que me vean arrodillada.

Las luces se detienen a varios metros.

Puertas que se abren.

Pasos firmes.

No tarda ni diez segundos.

—¿¡En qué estabas pensando!? —la voz de Ethan rompe el silencio del lugar.

Está furioso.

Camina hacia mí con esa energía contenida que da más miedo que un grito descontrolado.

—¿Sabes lo que hiciste? ¿Tienes idea del operativo que activaste?

—Buenas noches, Ethan —respondo fría.

—No me saludes. Respóndeme.

—Estoy aquí.

—¡Sin seguridad! ¡Sin aviso! ¡Sin protocolo!

—Lo sé.

—¿Lo sabes? —se ríe sin humor—. ¿Y aun así lo hiciste?

Lo sostengo la mirada.

—Sí.

Se pasa una mano por el cabello, frustrado.

—Meghan, esto no es una universidad donde puedes saltarte clases. Eres un objetivo. Hay amenazas activas. Hay riesgos reales.

—¡Y yo también soy una persona! —mi voz se quiebra por primera vez—. No solo un “objetivo”.

Silencio pesado.

—Necesitaba venir —añado más bajo—. Hoy son cinco años.

Su expresión cambia apenas.

Pero sigue tenso.

—Podías haberlo dicho.

—¿Para qué? ¿Para que organizaras un convoy de diez vehículos y arruinaras el único momento íntimo que tengo en el año?

—Es mi trabajo protegerte.

—¡No necesito protección de mi propia tristeza!

Se queda callado un segundo.

Respira hondo.

—No se trata de tu tristeza —dice más controlado—. Se trata de que si algo te pasa… todo se derrumba.

—Siempre es lo mismo con ustedes. El país. La imagen. La estabilidad.

—No. —Su voz baja—. No hablo del país.

Lo miro.

Sus ojos están más oscuros que hace un minuto.

—No quiero perder mi trabajo —dice finalmente.

La frase suena mecánica.

Defensiva.

Pero no le creo del todo.

No respondo.

—Si algo te hubiera pasado esta noche… —aprieta la mandíbula—. Sería mi responsabilidad.

—No todo es tu responsabilidad.

—Mientras estés bajo mi protección, sí lo es.

Me cruzo de brazos.

—A veces necesito espacio, Ethan.

—El espacio no puede costarte la vida.

—¿Y qué me está costando vivir siempre vigilada?

Silencio.

El viento vuelve a mover las hojas.

Los agentes mantienen distancia prudente, fingiendo no escuchar.

Ethan baja la voz.

—No salgas sola otra vez.

—No prometo eso.

—Meghan.

—No puedo prometer algo que tal vez vuelva a necesitar.

Me observa largo rato.

Ya no está gritando.

Está intentando entender.

Se acerca un paso.

No invade.

Pero está cerca.

—Si necesitas venir —dice más despacio—, dímelo. Organizamos algo discreto. Te doy espacio. Pero no desaparezcas así.

Lo estudio.

—¿Me darías espacio?

—El máximo que pueda sin poner en riesgo tu seguridad.

—Eso no es mucho.

—Es lo que puedo ofrecer.

Miro las lápidas.

—No quería que nadie viera esto.

—¿Ver qué?

—Que todavía me duele como el primer día.

Su expresión se suaviza.

—Eso no te hace débil.

—En mi posición, sí.

—No —niega con firmeza—. Te hace humana.

Trago saliva.

Nos quedamos en silencio frente a las tumbas.

Por primera vez no está el comandante ni la protegida.

Solo dos personas de pie frente a una pérdida.

—Cinco años —murmura él.

Asiento.

—Cinco años.

El viento pasa entre nosotros.

—Vamos a quedarnos unos minutos más —dice finalmente—. Luego nos vamos.

No discuto.

Nos quedamos ahí.

Sin hablar.

Solo respirando el mismo aire frío.

Después de un rato, doy un último vistazo a los nombres grabados en piedra.

—Hasta pronto —susurro.

Comenzamos a caminar hacia las camionetas.

Antes de subir, lo miro.

—Gracias por venir.

—No vine por elección.

—Aun así… gracias.

No responde, pero sostiene mi mirada un segundo más.

Subo al vehículo.

Mientras nos alejamos, miro por la ventana hasta que las lápidas desaparecen en la oscuridad.

Y por primera vez en cinco años…

no me siento completamente sola frente a esa fecha.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play