PARA ELLA LA VIDA LA HA CONDENADO A UN HOMBRE QUE LA DESTRUYE. PERO ESA MISMA VIDA LE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR SU DESTINO...
LO QUE ELLA NO SABE ES QUE EL DESTINO YA ESTABA ESCRITO...
¿Crees que si regreso al pasado cambio mi destino?
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19
Eva seguía acariciando mis manos con calma, tratando de apaciguar el torrente de mi llanto.
Pero mi mente era un caos, incapaz de procesar otra cosa que no fueran las cosas horribles que debió vivir Diego de niño para terminar cargando con la sombra y la personalidad retorcida de su abuelo.
Recordar el pasado era una tortura insoportable para mí, así que ni siquiera podía imaginar lo que debió significar para él llevar esa carga en silencio. De pronto, un fragmento de mis recuerdos con él me golpeó de lleno: en aquellos días oscuros de mi cautiverio, cuando el alcohol lo despojaba por completo de la razón, Diego solía desmoronarse en llanto. Repetía el nombre de Eva una y otra vez con desesperación, gritando cosas que en ese entonces no logré comprender. Temblaba de pánico, las lágrimas le brotaban sin control y suplicaba clemencia.
En ese momento yo no... no le entendía; era incapaz de comprender todo el dolor y la culpa que lo devoraban por dentro. Por eso mismo me exigía con tanta dureza que no le llevara la contraria, aterrorizado de que esa otra faceta suya terminara tomando el control absoluto...
El llanto en mi interior era inmenso, un dolor sordo que me desgarraba el pecho y que simplemente no podía contener.
—Él... —alcancé a articular entre sollozos.
—Su doble personalidad tiene cura, querida. El doctor dijo que Diego solo necesita tratamiento psiquiátrico constante. De hecho, había vuelto a retomar las terapias, solo necesita tiempo. Aunque si tú, al final de todo, decides que no quieres estar con él, solo tienes que decirlo. Nosotros te ayudaremos a alejarte de su lado.
Levanté la vista para verla directamente a los ojos. ¿Alejarme de él?
¿Por qué la simple idea de irme se sintió tan terrible y desgarradora? Era lo único que había deseado desde el primer segundo en que desperté en esta realidad, entonces, ¿por qué... ahora ya no estaba tan segura?
—No te estamos pidiendo que te quedes por lástima. De verdad, si te gusta y crees que puedes aprender a lidiar con esto y soportarlo, puedes hacerlo. Pero si no, tenemos la obligación legal y moral de poner distancia. No le hará bien ni a ti, ni a él.
Eva me ayudó con infinita paciencia a ponerme de pie y me acompañó hasta la habitación que me había preparado. Me quedé allí sentada al borde de la cama, devorada por el llanto, hasta que el sonido sutil de la puerta al abrirse me puso en alerta.
Era él. Su característico perfume invadió de inmediato el espacio.
Por un segundo, sentí una necesidad desesperada y visceral de correr a abrazarlo, pero me contuve con todas mis fuerzas. ¿Estaba verdaderamente segura de querer quedarme? No, necesitaba pensar con claridad, ordenar este desastre en mi cabeza.
Me puse de pie dispuesta a cruzar la habitación para encender la luz de la lámpara, pero él se adelantó con rapidez y me envolvió en un abrazo desesperado en plena oscuridad. En el segundo en que mi cuerpo chocó con el suyo, sentí una humedad helada: estaba completamente empapado por la lluvia de afuera.
—Diego, te has mojado por completo, debes cambiarte de ropa de inmediato... —le dije con la voz rota, intentando separarme de su agarre.
Pero sus manos se movieron con urgencia para acunar mi rostro. Me dio un beso tierno en la frente. Lo aparté un poco con torpeza y estiré la mano para encender el interruptor de la luz.
El corazón se me detuvo por completo al ver su aspecto bajo la claridad: estaba herido.