He visto a los ojos del diablo, su nombre es Alessandro Russo y ha vuelto dispuesto a arrastrarme al infierno. El no se ira sin saldar las cuentas pendientes, y el y yo tenemos una que me ha atormentado por años. El legado de mi familia esta en juego, todo por lo que he sacrificado cada parte de mi vida. El esta dispuesto a salvarnos, pero quiere algo a cambio. Yo.
Al contrario de lo que pensaba el no quiere que muera para pagar por mi pecado, el quiere que viva, por el, para el, convertirme en su esposa, su posesion, el quiere castigarme, y talvez quiero lo mismo, talvez creo que me lo merezco.
No se supone que deba caer de nuevo en este espiral de deseo sin control, que deba mostrarle mis mas oscuros confines a mi captor. Mi esposo es mi mayor enemigo me repito todos los dias, pero no termino de creerlo. No cuando me mira como lo hace, no cuando me toca como si no pudiera tener suficiente, estoy atrapada en su red y no creo que me deje ir nunca.
Talvez no quiero que lo haga
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Capitulo 19: La Razón de tu Odió
La reunion se acaba despues de muchos tragos, Destiny esta visiblemente borracha, Alessa la trae casi cargada hasta el auto, Belian no ha dejado de reir y Leonardo parece molesto, ha estado demasiado callado, me subo el en asiento del conductor, ya que fui la unica que no bebio, Leonardo se sienta a mi lado, comenzamos el viaje y el mueve la pierna impaciente, a mitad del viaje los tres detras de nosotros estan dormidos y el silencio se siente pesado.
—¿Que pasa? —pregunto y el ni siquiera voltea— Leonardo.
—¿Me estas hablando a mi? —dice como si no lo supiera.
—¿A quien mas?
Voltea su rostro hacia el otro lado, cruzando los brazos en su pecho, siempre lo hace, como si se abrazara a si mismo, como si necesitara protegerse.
—No pasa nada.
—Claro que pasa, has estado inquietamente callado.
—No tengo nada que decir.
—Mas bien creo que tienes demasiado que decir y te lo guardas.
El gruñe, voltea todo su cuerpo hacia mi, es inmensamente grande, incluso mas que Alessandro.
—Sabes que si, hay muchas cosas que quisiera decir, me parece gracioso que todos a tu alrededor esten tan seguros de que tu eres la victima, que eres la buena en esta historia.
Suspiro, nos detenemos delante de un semaforo y entonces volteo, clavando mi mirada en esos ojos oscuros.
—¿Cual es la verdadera razon por la que me odias tanto? —pregunto.
Y el rie burlon.
—¿Es eso una pregunta? Por dios, es obvio, tu nos jodiste, lo perdimos todo, tuvimos que huir de nuestras vidas y volvernos criminales para poder sobrevivir.
—Eso no paso exactamente asi.
—Entonces como paso —replica— Iluminame princesa.
El semaforo cambia y tengo que volver la mirada hacia la carretera, mis dedos tiemblan contra el volante y suspiró nerviosa.
—Yo no di la orden, no comencé el golpe contra ustedes. Mi padre se entero de lo que estaba haciendo Viviane y creyó que ustedes la influenciaba, el sabia que lo hacia por Alessandro. Y hizo lo que siempre se hace, intentar eliminar la raiz del problema.
—¿Y como se entero? No fuiste corriendo a decirle, a encerrar a Viviane antes de que hiciera caer a tu preciada organización.
—Eres mas inteligente que eso. Escondi a Viviane porque la organización lo sabia, fue por ellos que me entere de lo que hacia. ¿Por que querría yo lastimarlos? Amaba a tu hermano, a ustedes...
—¡Mientes! —explota en un grito que me hace saltar en mi lugar— Tu lo destruiste, lo estabas enloqueciendo al igual que mi padre lo hizo con mi madre. ¡Eres igual a el! Ustedes son un maldito cancer que consume desde a dentro. Nos hicieron creer que teníamos una familia, amigos de verdad, que no estabamos solos y luego ustedes solo… Nos abandonaron, nos destruyeron. ¡Tu no sabes lo que es amar a alguien joder!
Miro por el espejo, su grito los ha despertado, Belian se inclina hacia adelante.
—Tulipan… —susurra intentando tocarlo, pero el se aleja.
—No me toques joder. Tu… No… solo, dejame en paz —Leonardo esta agitado, rojo de la furia, aleja su mirada al otro lado, el silencio nos embarga por solo segundos.
—Entonces se trata de eso, crees que los abandonamos.
—¡¿Creo?! —jadea— Ustedes lo hicieron. Nos quitaron la oportunidad de tener la vida que deseábamos.
—No, no lo hicimos. El dia en que su casa se incendio… Estuvimos ahi —confieso en un suspiro, entonces el voltea, clava su mirada en mi— Tenia gente vigilando lo que hacia mi padre, sabia que no se quedaría quieto como antes dijo, yo le dije que yo lo resolvería, y el acepto, pero era mentira, armo todo eso a mis espaldas y envio a su gente a quemar su casa mientras dormian, ustedes pudieron salir de ahi porque le dije a Roman que les avisara.
—El dijo que tu… —su voz es baja, sus labios tiemblan.
Tomo su mano y el no aleja.
—El mentia. Crei que podia confiar en el, pero siempre estuvo conspirando en mi contra. El fue ahi porque yo lo envie, cuando llegamos ya se habian ido, pero el… No lo dijo, nos dijo que llego tarde asi que nosotros… Entramos a la casa, fue… Horrible —los recuerdos pasan por mi mente como un rollo de pelicula y tengo que parpadear y alejarlos— Pero en fin —suspiro— Nunca quise que les pasara nada, Leonardo. Yo no los abandone, ustedes se fueron y no supe a donde, los busque por mucho tiempo, pero no pude encontrarlos, asumi que huían de mi, de mi familia… Tienes razon en eso, lo acepto, conocer a mi familia los puso en peligro, nosotros… No debimos acercarnos, meternos en sus vidas sabiendo el peligro que nos acompaña siempre, pero todos queriamos estar con ustedes… Viviane, Belian… yo. Nuestra vida siempre estuvo llena de crimen, de violencia, marcados por ser los hijos del capo, con ustedes, solo… Era diferente, podíamos solo ser… Nosotros.
Su mano tiembla contra la mia, baja la mirada, parece un cachorrito herido.
—Entonces… Estabas en nuestra casa cuando Viviane…
No termina la oracion, mi mano aprieta la suya y el dolor se clava en mi pecho como un puñal que nunca he podido sacarme, una herida abierta que nunca cerrara.
—Si, lo estaba… Llegue tarde, a ustedes, a ella, no pude salvarlos, puedes culparme por eso. Incluso yo lo hago —bufo y el aprieta mi mano— Pero no los abandone, en ese tiempo yo… No fui completamente transparente con mis sentimientos. Pero ustedes… eran importantes para mi… Puedes odiarme por traer esta oscuridad a sus vidas, por no haber sido transparente con mis sentimientos, pero no quiero que creas que los abandone, porque no es verdad.
—Yo… Crei en todo lo que Roman dijo, esos hombres estaban ahi incendiando nuestra casa y eran los mismos que siempre estaban contigo… Todo… todo cuadraba —dice apretando mi mano entre las suyas— Nos dejaste y Alessandro estaba mal, estaba deprimido, no queria hablar, no queria nada y me recordó a mi madre, Kiran se volvio mas callado y yo sentia que queria explotar. Estabamos cayendo tan profundo y no habia nadie, no teníamos nada.
Llegamos a casa y estaciono el auto en la entrada, volteo y nos miramos a los ojos, esos ojos oscuros inyectados en sangre.
—No quiero que me odies —susurro
Y el sonrie burlon— Nunca quise odiarte, pero no es como si uno pudiera controlar sus sentimientos ¿No?
Suelta mi mano y se voltea, abre la puerta y se baja del auto y estoy haciendo lo mismo, corriendo hasta su lado, tomando su mano y evitando que se escape de mi.
—¿Que tengo que hacer para que me perdones? —pregunto casi en una suplica.
El no voltea, no responde, los segundos pasan y se siente eterno hasta que voltea, se acerca, estamos frente a frente, tiene el rostro serio, aprieta la mandibula, pero hay un brillo tan vulnerable en su mirada cuando lo dice.
—Solo no… No nos abandones, no nos mientas, no nos traiciones… No le rompas el corazon a mi hermano Violet, porque si lo haces te juro que te matare con mis propias manos asi tenga que morir en el proceso.
Asiento repetidas veces, puedo hacerlo, quiero hacerlo.
—No me ire, no voy a alejarme, somos una familia, de verdad. Yo lo amo, Leonardo.
—¿Aunque el te odie? —pregunta, hay un deje de nerviosismo en sus palabras, aleja la mirada.
—No me importa —el voltea de nuevo y le sonrio— Tengo suficiente amor para los dos.
—¿Y si el nunca deja de hacerlo?… ¿Te iras?… ¿Que pasa si el no puede dejar de guardar rencor? Si el esta consumido por la ira, si los recuerdos lo atormentan lo suficiente como para no poder pensar con claridad, te cansaras de vivir asi, de insistir, de cargar con el peso y... —esta frenetico, vomitando palabras una tras otra, lo atraigo hacia mi, abrazándolo, es mas alto que yo, mi rostro descansa en su pecho, mis brazos se enredan en su torso.
—No lo hare. No voy a irme.
—Nadie puede cargar con ese peso, te consumirá, igual que lo hizo con mi madre —replica.
Y suspiro, Leonardo tiene una evidente herida de abandono, un trauma por la niñez que su madre le robo, por pasar años viendo a su madre consumirse asi misma por el amor del hombre que los abandono.
—Yo no soy tu madre, y Alessandro no es para nada como tu padre, tampoco al revés. Soy fisica y emocionalmente incapaz de alejarme de tu hermano, siempre vuelvo, lo hice hace años y lo seguiré haciendo siempre… Ustedes… marcaron mi vida. Nunca voy a irme.
—El nunca te dejara irte —responde en un susurro, sus brazos que estaban antes a cada lado de su cuerpo, me abrazan, se inclina hacia abajo y me abraza con fuerza— Nunca quise odiarte —susurra.
—Nunca quise lastimarlos.
—Supongo que hay cosas que no podemos controlar —responde en un suspiro.
—Entonces… ¿Me perdonas?
Su risa vibra en su pecho.
—Tampoco asi, pero… pasos de bebe. Talvez algun dia yo… Pueda hacerlo. No es facil —se aleja y me mira— ¿Lo entiendes verdad?
Asiento y le sonrio.
—Lo hago, gracias.
—¿Por que abrazas a mi esposa? —Alessandro aparece como un tornado, lo toma del hombro arrancandolo de mis brazos— No toques a mi esposa, mocoso, alejate.
Alessandro me atrae hacia el, enredando sus brazos en mi cintura como un fuerte cinturon. Leonardo rie, levanta las manos y sonrie.
—Era un abrazo fraternal, hermano. Calma. Solo… hacíamos las pases.
Alessandro lo mira sorprendido, luego voltea hacia mi y le sonrio, el parpadea, parece sorprendido, pero luego vuelve a estar serio.
—Puedes hacer las pases desde ahi, no toques a mi esposa.
—Eso es excesivo y obsesivo tambien —tararea Leonardo— Pero quien soy yo para juzgar su matrimonio —suspira y se aleja entrando a la casa.
Volteo hacia el auto y me doy cuenta de que esta vacio, supongo que en algun momento entre nuestra acalorada conversacion nuestros acompañantes se fueron.
—¿De verdad hicieron las pases? —pregunta Alessandro llamando mi atencion— Leonardo es la persona mas rencorosa que conozco.
—Solo… hablamos, no creo que me ame ahora mismo, lo mas probable es que me siga odiando, pero… Talvez ahora me permita intentar ganarme su corazon —respondo, dejando caer mis manos en su pecho.
—¿Por que querrías ganarte su corazon? —replica y sonrio.
—Porque es mi familia y me importa. Todos ustedes lo hacen, de verdad me importan.
Una emocion brilla en su mirada, pero asi como aparece se va.
—Se tardaron mucho.
—Todos se pusieron a beber y se hizo mas tarde.
—¿No bebiste? —pregunta
Y niego.
—Yo no bebo.
El sonrie y niega.
—Eso es mentira, princesa.
—No lo es —replico— De verdad no bebo. No me gusta ese sentimiento de perder el control de tu cuerpo, de tus emociones y todo eso.
Alessandro no dice nada, pero me observa, me analiza y luego carraspea.
—En el entierro de Viviane…
—¿Estuviste ahi? —pregunto sorprendida
El asiente, me acaricia la espalda, me acerca mas a su pecho y sigue
—Estabas muy ebria, tu padre te estaba regañando y le gritaste —suelta una risa, pero no suena divertido, parece melancolico— Le dijiste que por una vez en tu vida te dejara en paz, parecia que iban a pelearse... Y el discurso que diste… pff
Suelto una risa recordándolo, fue patetico, demasiado patetico.
—Fue patetico —susurro
Y el me sonrie— Viviane lo hubiera adorado.
Un suspiro nervioso escapa de mis labios y de repente me siento tan triste, mis labios tiemblan, me arde el pecho y yo simplemente… no puedo.
—No pude salvarla, lo siento, yo… Te prometi que la cuidaría, que no dejaría que nadie la lastimara, pero no pude… No pude salvarla, lo siento, lo siento tanto.
Alessandro suspira y niega, me sonrie aunque estoy sollozando.
—No debi pedirte eso, no debimos cargarte con todo. Hiciste todo lo que pudiste.
—No hice nada —replico— Ese es el problema, que no hice nada.
—No es tu culpa —susurra
Y niego— Mientes, tu tambien crees que es mi culpa.
—No es verdad —afirma— Nunca te culpe por la muerte de Viviane.
Niego con mi cabeza y lo miro seria— La ultima vez que hablamos me dijiste que la sacara de ahi, estabas furioso y dijiste que si Viviane moria seria mi culpa
Suelta un suspiro y niega con su cabeza, limpia las lagrimas de mi mejillas.
—Solo estaba molesto, no creia ni creo que sea tu culpa —suspira ofuscado— En el pasado dije y hice cosas que en realidad no sentia, Violet. No te odio por la muerte de Viviane —afirma.
—Entonces… ¿Por que me odias?
Su mirada se oscurece, esta serio y no responde, solo me mira.
—Creo que tengo… Demasiadas razones por las que deberia odiarte.
—Lo que dijo Roman no es verdad, nada de lo que el dijo es verdad —replico— Yo nunca…
—Lo se —responde— Yo se que no fuiste tu quien incendio nuestro hogar, ni quien me enviaba amenazas.
Mis labios se entreabren temblorosos, mi corazon late con fuerza en mi pecho.
—Entonces… ¿Por que? —pregunto en un suspiro tembloroso.
—Porque me abandonaste, tu nunca me elegiste, pero me mantuviste ahi, te ibas y volvías, me entregaste tu cuerpo… pero nunca me diste tu corazon… Eso era todo lo que queria, pero me lo negaste ¿Era tan malo admitir que me querias? —el ni siquiera me deja responder— Me hiciste sentir que estaba enloqueciendo Violet. Estaba dispuesto a todo por ti, puse a mi familia en peligro por ti. Si yo pude aceptar que te amaba sin importar la oscuridad de tu alma… ¿Por que tu no? ¿Por que estaba mal que me quisieras? ¿Porque no era como tu? ¿Porque no era un millonario criminal? ¿Porque simplemente era un hombre normal?
—No, no es asi. Eso no es verdad —respondo desesperada.
Pero el se aleja, me toma de los brazos y no me deja acercarme.
—Solo estaba confundida, luchando, no fue facil para mi. Por todo, por mi vida, mis obligaciones. ¡Por Viviane!
—No la uses de excusa —replica en un gruñido.
—¡No es una excusa! Viviane te amaba, soñaba con ser tu esposa. ¿Como querias que le dijera que yo…? No debías gustarme, no debía quererte como lo hacia, porque estabas prohibido, nunca debi cruzar esa linea.
—¡Pero lo hiciste! —exclama en un grito— La cruzaste una y otra vez solo para alejarte corriendo. ¡Te he amado desde que era un tonto niño adolescente! ¡Y tu lo sabias! Te aprovechaste de eso, jugaste conmigo.
Sus palabras me atraviesan. Me abren, me parten.
—No lo sabia —susurro— Yo no lo sabia.
—Mientes
—¿Como podria saberlo? —replico— Nunca lo dijiste. Nunca me dijiste que tu... Me querias.
Su agarre en mis brazos se vuelve fuerte, se inclina hacia mi furioso.
—Elegiste a la organización sobre mi. Elegiste huir de nuevo. Quedarte con ellos. Con quienes intentaron matarme.
—No podia alejarme —insisto.
—Mientes. Si podías, elegiste no hacerlo. Enterraste la verdad en lo profundo de esa tumba donde enterraste a Viviane, y seguiste tu vida como si todos esos recuerdos nunca hubieran existido, como si yo nunca hubiera existido. Y por eso… Nunca voy a perdonarte.
Me suelta y se aleja, dejándome atrás, enterrando mas profundo esta astilla en mi piel, me abrazo a mi misma sintiendo el frio calar en mis huesos, los recuerdos me consumen, no es verdad, nada de lo que dijo es verdad, pero el no lo sabe, el no sabe la forma en la que me enloquecio perderlo, el no sabe que no he podido respirar bien desde que se fue, que lo busque como loca, que nunca me rendi aunque deje que todos pensaran lo contrario, no sabe todo lo que he hecho por llegar a el.
El no tiene idea de lo que soy capaz por el.