Evelyn Bellamy ha vivido toda su vida bajo un nombre que quizá nunca le perteneció. Cuando una antigua fotografía, una cinta azul y una serie de muertes inexplicables despiertan recuerdos que creía perdidos, descubre que su pasado esconde una verdad capaz de destruirlo todo. Ahora deberá descubrir quién es realmente antes de que alguien silencie la verdad para siempre.
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Capítulo 23: Lo que Isabelle dejó para ellas
La biblioteca privada de Isabelle permanecía en silencio.
Evelyn estaba frente a la puerta, con la carta de Eliza todavía entre las manos.
La dirección seguía escrita en el papel.
Pero ya no pensaba en ir directamente allí.
Primero necesitaba entender por qué Isabelle había dejado aquel lugar registrado a su nombre.
Isa cerró la puerta detrás de ellas.
—¿Crees que mamá sabía que algún día encontraríamos esto?
Evelyn observó las estanterías.
—Creo que lo esperaba.
Alistair recorrió la habitación con la mirada.
—Entonces no busquemos a ciegas.
Evelyn asintió.
No había decenas de personas persiguiendo respuestas.
Solo estaban ellos tres.
Y, por primera vez, eso le parecía suficiente.
Comenzaron a revisar la biblioteca.
Los libros estaban organizados por años.
No por autores.
Evelyn pasó los dedos por los lomos hasta encontrar una sección marcada con una pequeña estrella.
Sacó un volumen.
No era un libro.
Era un registro.
En la primera página aparecía el nombre de Isabelle.
Después, una lista de fechas.
Nacimiento.
Matrimonio.
Cambio de apellido.
Y finalmente, una fecha que Evelyn reconoció.
El año en que ella e Isa fueron separadas.
Evelyn pasó la página.
Había una anotación escrita por su madre.
“Hoy tomé la decisión más cruel de mi vida.”
Isa se acercó.
—¿Qué dice después?
Evelyn continuó.
“Separarlas no era mi deseo.
Era mi única forma de asegurar que ninguna de las dos pudiera ser utilizada contra la otra.”
Isa bajó la mirada.
Durante años había pensado que la separación significaba que alguien había elegido a una de las dos.
Ahora comprendía que había sido exactamente lo contrario.
Isabelle había intentado protegerlas a ambas.
Evelyn siguió leyendo.
“Una conservará mi apellido.
La otra llevará un nombre diferente.
No porque una sea menos hija que la otra.
Sino porque juntas serán imposibles de controlar.”
Isa tomó la mano de Evelyn.
—Lo hizo por nosotras.
Evelyn asintió.
—Sí.
Pero todavía quedaba una página.
La última.
En ella había un dibujo.
Una estrella dividida en dos.
Alistair observó el símbolo.
—Es el mismo que aparece en sus medallones.
Evelyn sacó el suyo.
Isa hizo lo mismo.
Los acercaron.
Las dos mitades encajaron perfectamente.
Una pequeña sección del medallón se abrió.
Dentro había una tira de papel.
Evelyn la sacó.
Solo contenía unas palabras.
“Blackthorn.
El lugar donde comenzó todo.
El lugar donde encontrarán lo que no pude entregarles.”
Isa respiró lentamente.
—Entonces ya sabemos adónde ir.
Evelyn guardó el papel.
—Sí.
Alistair observó el registro.
—Hay algo más.
Señaló una anotación al final de la página.
“Cuando mis hijas estén juntas, no necesitarán a nadie para interpretar mis palabras.”
Evelyn sonrió débilmente.
—Mamá nos conocía demasiado bien.
Isa soltó una pequeña risa.
—O sabía que seríamos tercas.
Evelyn cerró el registro.
Por primera vez, no sentía la necesidad de abrir otra caja ni buscar otra puerta.
Habían encontrado una respuesta concreta.
Isabelle las había separado para protegerlas.
Había dejado la pista de Blackthorn para que ellas mismas pudieran continuar.
Y no había nada más que interpretar aquella noche.
Alistair tomó su abrigo.
—¿Vamos?
Evelyn miró una última vez la biblioteca.
—Mañana.
Isa se acercó a ella.
—Juntas.
Evelyn asintió.
Las tres salieron de la habitación.
Antes de cerrar la puerta, Evelyn volvió la mirada hacia las estanterías.
Durante años había pensado que su madre había dejado un vacío.
Ahora entendía que había dejado un camino.
Y por primera vez desde que comenzó aquella búsqueda, Evelyn no sintió que estuviera persiguiendo el pasado.
Estaba avanzando hacia él.
Al día siguiente, ella y Alistair partirían hacia Blackthorn.
Esta vez, sin huir.
Esta vez, para terminar de descubrir la verdad.