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Noventa Días Para Equivocarme

Noventa Días Para Equivocarme

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Amor eterno / Completas
Popularitas:100.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

10 años de trabajo. Un imperio millonario. Y solo 90 días de vida.
Para el mundo, yo era la ejecutiva perfecta; para mi familia, solo una tarjeta de crédito. Nadie me quería de verdad, hasta que un diagnóstico terminal lo cambió todo: me quedan tres meses.
Si voy a morir, romperé cada una de las reglas que me mantuvieron cautiva.
Sin pensarlo dos veces, caminé directo al despacho de mi mayor rival en los negocios: el hombre más arrogante, insufrible y provocador que conozco. Esta vez no vine a hacer negocios... vine a vivir aunque sea una farsa.
¿Qué tan lejos llegarías si supieras que no tienes nada que perder?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XII Un peso compartido

Punto de vista de Selene

Seguí a mi hermana y al hombre que me gustaba hasta la terraza, manteniéndome oculta tras la sombra de las cortinas del ventanal. Desde allí, lo vi todo. Pude ver cómo la “intocable” de Victoria se rodeaba con los brazos de Sebastián y cómo él la sostenía con una posesividad brutal mientras se besaban en medio de la penumbra del jardín.

Una ola de rabia hirviente recorrió cada célula de mi cuerpo, amenazando con ahogarme. Victoria había estado fingiendo un odio visceral hacia Sebastián durante años, pero todo era una mentira ridícula. Solo quería seguir vendiéndose ante el mundo como una mujer de hierro, una reina inalcanzable incapaz de sucumbir ante el atractivo del hombre más codiciado de la ciudad, mientras por la espalda se quedaba con lo único que yo deseaba.

Pero esto no se iba a quedar así. Yo misma me encargaría de arruinar su reputación. La derrumbaría del altar donde todos la tenían y la dejaría expuesta como lo que realmente era: una cualquiera que usaba su cuerpo para asegurar un contrato y mantener a flote su imperio.

Saqué el teléfono con las manos temblándome de pura ira. Ajusté el lente y tomé varias fotografías nítidas donde se apreciaba perfectamente el contorno de sus rostros, la chaqueta de él sobre los hombros de ella y la pasión desesperada con la que se besaban. La prensa de espectáculos y los buitres del sector financiero se darían un festín con esto. La incorruptible Victoria Valenzuela desaparecería esa misma semana.

Me tragué la rabia, guardé el móvil y fui a buscar a mi madre a la barra principal para salir de esa maldita fiesta de inmediato.

—Nos vamos. Ya me quiero ir —le dije a mi mamá, tomándola del brazo con brusquedad.

—¿Por qué? Si esto apenas empieza —protestó ella, acomodándose las joyas con fastidio y mirándome de arriba abajo—. Además, ni siquiera te he visto acercarte a Sebastián. ¿No se suponía que hoy llamarías su atención?

—Sebastián no vale la pena —siseé entre dientes, apretando el teléfono contra mi palma con una sonrisa envenenada—. Pero no te preocupes, mamá. Mañana a primera hora, la que va a estar en la boca de todo el mundo no voy a ser yo. Va a ser tu hija preferida.

Mi madre me miró desconcertada, pero no hizo más preguntas mientras la arrastraba hacia la salida. Al cruzar las puertas del salón, eché una última mirada hacia el jardín. Victoria creía que acababa de ganar el juego cerrando un trato secreto en las sombras, pero no tenía idea de que yo estaba a punto de incendiar su mundo entero con un solo clic.

Punto de vista de Victoria

—¡Victoria! ¡Mira lo que acaba de salir en las redes y en la prensa del corazón! —Adriana entró a mi oficina como un huracán, casi tirando la puerta de madera. Venía agitada, sujetando la tableta contra el pecho con una mezcla de conmoción y una sonrisa cómplice—. Explícame qué significa esto. ¡Por eso estabas tan extraña anoche!

Me pasó la tableta. En la pantalla se veía una fotografía de alta resolución tomada desde los ventanales del jardín: Sebastián sujetándome por la cintura, su chaqueta sobre mis hombros y la boca de ambos unida en un beso que respiraba un hambre feroz. El titular en letras rojas era un ataque directo a mi reputación: «¿Amor o estrategia? Victoria Valenzuela entrega el control corporativo en los brazos de su mayor rival».

—Esta gente no pierde el tiempo... —murmuré, devolviéndole la tableta sobre el escritorio sin que me temblara la mano—. No hay nada que explicar, Adriana. Si la prensa quiere decir que me estoy vendiendo por un contrato, que lo sigan diciendo. Me da exactamente igual.

Adriana borró la sonrisa de golpe. Dio dos pasos hacia mi escritorio y me miró fijamente a los ojos. Había algo en mi postura, un cansancio abrumador detrás de mi tono glacial, que encendió todas sus alarmas.

—Tú no eres así, Victoria —dijo en un susurro cargado de aprensión—. A ti siempre te ha importado tu imagen más que a nadie. Dime qué te está pasando. Por favor, confía en mí. Somos amigas antes que nada.

Esa palabra, amiga rompió la última defensa que me quedaba. El nudo de acero que llevaba apretado en la garganta desde la mañana anterior se deshizo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y la primera gota rodó por mi mejilla antes de que pudiera detenerla.

Adriana era la única persona en ese edificio, y en toda la ciudad, que me quería de verdad.

—Los resultados de los exámenes ya salieron... —dije, limpiándome el rastro de humedad con el dorso de la mano.

—¿De qué hablas? ¿Cuáles resultados? —preguntó ella, confundida, dando un paso más hacia mí.

—Los que me hice hace tres días. Fui al consultorio del doctor Rivas antes de la gala —hice una pausa, obligando a mi corazón a no detenerse al pronunciarlo en voz alta—. Me voy a morir, Adriana. Tengo cáncer de estómago en etapa avanzada... y me quedan tres meses. Noventa días.

Adriana se llevó las manos a la boca para ahogar un grito. El color se le fue del rostro de golpe, dejando sus ojos fijos en los míos en una mezcla de incredulidad, pánico y dolor puro.

—No... No, eso no puede ser verdad —empezó a negar con la cabeza, con la voz temblándole violentamente—. Eres la mujer más fuerte y sana que conozco. Tú no puedes estar muriéndote, Victoria. ¡Es un error de laboratorio!

—Ya ves que no soy tan fuerte —sonreí con una amargura que me desgarró el pecho—. No hay error. El deterioro es irreversible. Y no voy a pasar el tiempo que me queda encerrada en un hospital sometiéndome a quimioterapias agresivas que solo me darán un par de meses más de agonía. Quiero vivir, Adriana. Quiero sentir algo real antes de que esto se apague. Por eso he decidido que tú asumirás la dirección general de la empresa cuando mi cuerpo empiece a ceder. Necesito que seas mis pies y mis manos cuando la enfermedad me consuma.

—¡No! No digas eso, por favor —suplicó ella, rompiendo a llorar abiertamente mientras se acercaba para tomarme las manos con fuerza—. Buscaremos a los mejores especialistas del mundo, iremos a Estados Unidos, a Europa... Verás que vamos a lograrlo.

—No hay nada que hacer, mi querida amiga —le respondí, apretando sus dedos helados con todo el cariño que nunca me permití demostrarle—. Eres como mi hermana. Lo mejor que podemos hacer por mí es seguir trabajando como si nada estuviera pasando. No quiero compasión de nadie.

Adriana no dejaba de sollozar, pero no se alejó. Era la única persona en mi vida cuyo amor hacia mí no dependía de mis acciones ni de mis contratos.

Tenía derecho a saber la verdad para tener tiempo de despedirse.

—¿Y lo tuyo con Sebastián? —preguntó entre hipos, limpiándose el rostro con un pañuelo—. ¿De qué se trata todo esto?

—Es solo un contrato —expliqué, bajando la vista por un segundo—. Sebastián es el único hombre en esta ciudad del cual jamás me enamoraría, y él tampoco lo haría de mí. Es una transacción física, sin ataduras. Quiero sentirme viva el tiempo que me queda, y él... él es el único capaz de hacerme olvidar que me estoy desmoronando por dentro.

Adriana me miró largo rato. En sus ojos hinchados ya no había lástima; había un respeto profundo, una admiración dolorosa que me dio las fuerzas que me faltaban para ponerme de pie.

Nos quedamos trabajando durante las horas siguientes, repasando los detalles del acuerdo con Castañeda para desviar la atención de la tormenta mediática.

1
Carol Pineda
Excelente
Victoria
👏👏👏
Alicia Sague
hermosooooo 😛😛😛😛 están donde corresponde
Alicia Sague
que la metan en la cárcel, peroooo
. que le den una hermosa , larga y sufrida estadía.. los tubos pueden pagar,"" mano de obra"" para hacer el trabajito bien lento y certero
Alicia Sague
la envidia y la codicia mal compañeras... 🤔🤔🤔🤔 💥💣 nunca tienen un final feliz .. entes o después se descubre... y te quedas sin nada
susej orta
muy buena, felicitaciones 👏
Marisel Rio
💕💕💕Ya odio a Victoria tan soberbia y orgullosa 🤦🤦🤦🤦
Ana Rosa Chavez Vazquez
Escritora muchísimas felicidades gracias por tan hermosa novela!!!! Dios le bendiga y que sigan los éxitos! /Pray/
Rosa Carmina Ocaña Santos
100
Maigualida Barrios
y la Adriana , no habló con Sebastián 🤔
Maigualida Barrios
Este hombre que lento, no averiguó nada ☹️
Maigualida Barrios
Dijo que el padre no luchó fue cobarde, pero ella, hasta ahora, ha hecho lo mismo☹️
Maigualida Barrios
Debiste averiguarlo desde antes... 🤔
Norym
hermosa historia 😍
Irma Colmenares
si verdaderamente un duelo por esa inversión que parece grande....me atrapo el primer capítulo.... esperando que nuestra querida escritora nos mantenga en suspenso para saber qué sucede con estos dos...... solo espero que se mantenga ese agarre en el camino de la historia.... gracias escritora por entretenernos
Irma Colmenares
s
Susana
Excelente historia me encantó escritora 💖💖💖💖💖💖💖💖
Adriana Romero
Nuevamente un éxito escritora, espero que muchas personas lean esta novela, increíble con todos los ingredientes necesarios para demostrar el cariño y pasión que pones al escribir, me encantaron los personajes, el manejo de la secuencia, la incertidumbre, el miedo, las confabulación, las segundas oportunidades, el desafío, el reencuentro de dos almas, la sorpresa, el trabajo en equipo, la seguridad emocional, la fuerza y fortaleza de Victoria y Sebastian al luchar por su amor por encima de todos, por sobrevivir a las artimañas, y ser bendecidos con su bb Andres
Adriana Romero
Una noche super especial para los dos, bien merecido, ahora a prepararse para la boda 👰‍♀️🤵‍♂️ soñada junto a su bb Andres, en paz y armonía
Adriana Romero
Espero le corten la cabeza a la serpiente 🐍 Verónica, que la agarren y no la dejen salir nunca más de la cárcel, pero antes que Victoria le de con todo
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