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LAZOS DE AMOR Y REENCARNACIÓN

LAZOS DE AMOR Y REENCARNACIÓN

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Amor eterno / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:63.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Camila y Rafael viven un romance perfecto, entre tardes de complicidad, risas e historias compartidas, descubren un amor puro y profundo que avanza hacia el compromiso. Sin embargo, en las sombras, la envidia enfermiza transformada en amistad se vuelve una obsesión oscura.

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 5

Rafael había aprendido a leer a Camila como quien lee un libro abierto. Sabía cuándo estaba feliz por el brillo en sus ojos, cuándo estaba triste por la forma en que mordía su labio inferior, y cuándo algo la preocupaba por la manera en que jugaba con sus dedos. En las últimas semanas, notaba que jugaba con sus dedos cada vez más a menudo.

—Camila

dijo una tarde, mientras estaban sentados en su banco habitual, viendo cómo Yogo correteaba entre las hojas

—¿Qué te pasa?

Ella levantó la mirada, sorprendida.

—¿Qué quieres decir?

—Que algo te está pasando

insistió él, tomando sus manos entre las suyas.

—No me digas que no, porque te conozco. Estás distante, a veces te sobresaltas con cualquier ruido. Y anoche, cuando te llevé a casa, vi que no sonreias.

Camila sintió que el corazón se le encogía. Había sido tan cuidadosa, tan cuidadosa de no mostrar su miedo. Pero Rafael había aprendido a conocerla tan bien. Se odió a sí misma por no poder ocultarlo mejor, por hacer que él se preocupara.

—No es nada

dijo, forzando una sonrisa

—Solo es estrés. Los niños están revoltosos, los exámenes que tengo que calificar... ya sabes.

—No te creo

respondió Rafael, con una firmeza que la sorprendió

—He visto niños revoltosos y exámenes que calificar. Esto es diferente. Esto es algo que te está consumiendo por dentro, Camila. Y no soporto verte así sin poder hacer nada.

Camila sintió que las lágrimas amenazaban con brotar. Quería contarle todo, quería decirle que Fernando la acosaba, que aparecía en todos lados, que sus miradas la hacían sentir sucia, que sus palabras la llenaban de asco. Pero el miedo la paralizaba. Miedo de que Rafael no le creyera, miedo de que Fernando inventara algo y Rafael creyera más en el y terminara lastimado, miedo de destruir la amistad que él tanto valoraba.

—Rafael

dijo, con la voz quebrada

—confías en mí, ¿verdad?

—Con mi vida

respondió él sin dudar.

—Entonces confía en mí cuando te digo que estoy bien. Que voy a estar bien. Solo necesito tiempo.

Rafael la miró largamente, y supo que ella no le estaba contando toda la verdad. Pero también sabía que presionarla solo la alejaría más. Así que hizo lo único que podía hacer, la abrazó con fuerza, como si quisiera protegerla de todos los peligros del mundo.

—Está bien

susurró contra su cabello.

— No te presionaré. Pero quiero que sepas que estoy aquí. Pase lo que pase, siempre estaré aquí.

Camila se aferró a él como si fuera su única tabla de salvación, y por un momento, el miedo se disipó. Pero al regresar a casa, al ver a Fernando esperándola en la esquina de su calle, el miedo volvió con más fuerza.

—Hola, Camila

dijo él, con esa sonrisa que le helaba la sangre

—Te he estado esperando.

—¿Qué quieres?

preguntó ella, apretando la correa de Yogo, que gruñó al ver a Fernando.

—Solo quería saludarte

dijo él, dando un paso adelante

—¿No puedo saludar a la novia de mi amigo?

—Ya me saludaste

respondió Camila, dando un paso atrás

— Ahora vete.

—Qué fría eres

dijo Fernando, riendo

—Pero no importa. Me gusta que seas difícil. Me gusta el desafío.

Yogo comenzó a ladrar con furia, mostrando los dientes. Fernando dio un paso atrás, sorprendido.

—Controla a tu perro

dijo, con el ceño fruncido.

—Yogo es un excelente juez de carácter

 respondió Camila, con una frialdad que no sabía que tenía

—Si te ladra, es porque sabe quién eres realmente.

Fernando la miró con odio, pero no dijo nada. Se giró y se fue, pero antes de desaparecer en la esquina, se volvió y le lanzó una última mirada, una promesa silenciosa de que aquello no había terminado.

Camila entró a su casa temblorosa, y Yogo se quedó a su lado, protegiéndola. Don Teo la vio llegar pálida y le preguntó qué pasaba, pero ella solo negó con la cabeza y se encerró en su habitación.

Esa noche, mientras Camila intentaba dormir sin éxito, Rafael estaba en su apartamento, mirando el techo y dándole vueltas a la conversación que habían tenido. Algo no cuadraba. Camila no era de esconder sus sentimientos, siempre había sido abierta y sincera con él. Pero ahora parecía llevar un peso que la aplastaba, y él no sabía cómo ayudarla.

Decidió que necesitaba hablar con alguien, con alguien que pudiera darle una perspectiva diferente. Y aunque no quería involucrar a sus amigos, sabía que Fernando siempre había sido bueno dando consejos. Después de todo, era su amigo más cercano, el que lo conocía desde la universidad, el que siempre estaba ahí cuando necesitaba desahogarse.

Marcó el número y Fernando contestó al segundo tono.

—¿Rafa, Qué pasa, hermano? Llamas tarde.

—Necesito hablar contigo

dijo Rafael, con voz preocupada.

—Es sobre Camila.

Del otro lado de la línea, Fernando sonrió con malicia. No podía creer su suerte. Rafael, el ingenuo, el confiado, le estaba dando la oportunidad perfecta.

—Dime, ¿qué pasa con ella?

—Está rara, Fernando. Distante, asustada. No sé qué le pasa, pero sé que algo la está atormentando. Y no me dice qué es.

—Tal vez solo sea estrés

dijo Fernando, fingiendo preocupación

—Las mujeres son complicadas, ¿sabes?

—No, esto es diferente

insistió Rafael

—Siento que hay algo más. Algo que no me quiere contar.

Fernando guardó silencio por un momento, saboreando el momento. Luego, con voz calculadora, dijo:

—Mira, Rafa, no quiero meter cizaña, pero... ¿estás seguro de que Camila te está siendo completamente sincera? Las mujeres a veces ocultan cosas. Puede que esté arrepentida de algo, o que haya hecho algo que no quiere que sepas.

—¿Qué quieres decir?

preguntó Rafael, sintiendo un nudo en el estómago.

—Nada, nada

dijo Fernando, con falsa modestia

— Solo digo que no te confíes demasiado. A veces la gente no es lo que parece.

Rafael colgó la llamada sintiéndose peor que antes. Las palabras de Fernando habían sembrado una pequeña semilla de duda en su mente, y aunque trató de ignorarla, no pudo. ¿Y si Camila le ocultaba algo, Y si había hecho algo que no quería contarle?

Al día siguiente, Rafael fue a buscar a Camila a la escuela. La esperó en la entrada, como siempre, pero esta vez con el corazón apretado. Cuando ella salió, con su mochila al hombro y una sonrisa cansada, él supo que tenía que hablar con ella.

—Camila, necesito preguntarte algo

dijo, tomándola del brazo. Ella lo miró con sorpresa.

—¿Qué pasa, Rafa?

—¿Hay algo que no me estés contando?

preguntó, mirándola directamente a los ojos

—Porque si hay algo, necesito saberlo. No puedo ayudarte si no sé qué está pasando.

Camila sintió que el suelo se abría bajo sus pies. ¿Cómo podía saberlo, Acaso Fernando le había dicho algo, Acaso Rafael ya sabía la verdad y la estaba confrontando?

—No sé de qué hablas

dijo, evitando su mirada.

—Camila, por favor

insistió él

—Te conozco. Sé que algo te pasa. Dímelo. Lo que sea, pero hay que arreglar esto.

Ella abrió la boca para decirle la verdad, para contarle todo. Pero en ese momento, alzó la vista y vio a Fernando al otro lado de la calle, mirándolos con una sonrisa que le heló la sangre. Era una advertencia, un recordatorio de que él estaba allí, observando, esperando.

—No es nada, Rafa

dijo, con la voz quebrada

— Solo estoy cansada. Perdóname. ya se me pasará

Rafael la miró con frustración. Sabía que ella estaba mintiendo, pero no podía obligarla a hablar. Se rindió, y en silencio, la abrazó.

1
Francisca Letycia MirandaGarcia
me encantó su historia muy bonita, gracias
Francisca Letycia MirandaGarcia
no perdieron el tiempo, cinco retoños
Francisca Letycia MirandaGarcia
por fin hay paz
Francisca Letycia MirandaGarcia
por fin acabaron con el mal de raíz
Francisca Letycia MirandaGarcia
ni modo a pagar, con la vara que midas, serás medido
Francisca Letycia MirandaGarcia
ojalá que al padre también lo refundan en la cárcel
Francisca Letycia MirandaGarcia
solo que lo mande matar como a su hija
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre Rafael, pero él estará bien, al fin lle6la justicia
Francisca Letycia MirandaGarcia
lo malo es que su mismo padre ha alimentado su maldad
Francisca Letycia MirandaGarcia
cómo es posible que no lo pueden agarrar
Francisca Letycia MirandaGarcia
todavía tiene la esperanza de cobrarselas?
Francisca Letycia MirandaGarcia
por Dios no se supone que ya denunciaron?
Francisca Letycia MirandaGarcia
que pánico
Francisca Letycia MirandaGarcia
su papá sale ya que pasó la tormenta 🤣🤣
Francisca Letycia MirandaGarcia
pobre madre debe ser muy doloroso perder un hijo sobretodo en que forma
Francisca Letycia MirandaGarcia
ojalá ese desgraciado no se de cuenta que ya lo investigaron
Francisca Letycia MirandaGarcia
así es como debe de ser una entrega de amor, con mucho amor
Francisca Letycia MirandaGarcia
enmedio de tanto misterio habrá pasión?
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto está macabro
Francisca Letycia MirandaGarcia
loco enfermo
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