Un hombre con el corazón roto, el orgullo por los suelos y creando una coraza para que nadie más le vuelva a ver la cara y jamas se vuelvan a burlar de él, ya no entregará tan fácil el corazón.
Se encuentra con una amiga
de la adolescencia con la cual el siempre se llevo bien y le tenia un cariño de hermanos, ella se había ido a estudiar lejos, pero después de años decidió volver a su cuidad natal, se dedico a estudiar y nada mas, solo queria superarse, jamas pensó en novios ni nada que se le parezca, no sabe lo que es el amor.
El cree haber recuperado a su amiga casi hermana tras encontrarse con ella, comienzan a salir y a pasar tiempo juntos.. el no quiere saber de amores y ella no sabe lo que es enamorarse, lo descubrirá con el..?? el amigo que encuentra con el corazón herido??
Los 2 confundidos, no logran ver más allá de sus narices, veamos como transcurre esta historia y sigamos de cerca a estos 2 necios...
Gabriell Bustamante y Isabella Brow.
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Entregados al amor
El mundo se detuvo para aquella tierna pareja de enamorados, en ese momento solo existían ellos dos...
Y mientras la parejita seguía abajo en su mundo de amor, los cómplices arreglaban todo para una cena romántica.
Samanta había dejado todo listo en su departamento, para arreglar todo de modo que fuera lo más rápido posible.
Se llevaron todo al depa de Isa y alistaron el lugar, pusieron muchas velitas pequeñas por todos lados, también hicieron un camino de pétalos asta la mesa y Samanta coloco velas aromáticas en la habitación y esparció pétalos de rosas rojas por toda la cama, eso no se lo había pedido Gabriel... Eso era un regalo de parte de ella -Por si las dudas- dijo Sami con una sonrisa coqueta.
Cuando terminaron, se asomaron por la ventana y los mariachis ya se estaban retirando, la pareja no tardaria en subir así que era hora de marcharse.
-Bueno ya es hora de irnos- le dijo a Ernesto que ponía el vino en hielo.
-Vamos, solo afinaba los últimos detalles- y se acercaron a la puerta.
Echaron un último vistazo y sonrieron complacidos por lo rápido que lo hicieron.
-Perfecto, chocalas- dijo ella levantando la mano para que Ernesto la chocará con la de ella. Entraron a el departamento de Sami... Cuando la puerta se cerró, el puso el seguro y se acerco a ella.
-¿Porque no me das unos besitos?-
Dijo el con coquetería, pero Samanta levanto una ceja y lo miro incrédula sin responder nada. -¿Que tienes, estas molesta?- pregunto Ernesto sin entenderla.
-S: No, no estoy molesta
-E: Entonces... ¿Por qué estás tan sería?
Samanta no respondió, ella estaba emocionada por su amiga, pero pensaba por que Ernesto no era así de romántico.
-Mejor ven y te quito ese mal humor- dijo el...
-S: Y porque mejor no vas y te buscas a otra para descargar tus ganas, yo no soy tu p**a en turno Ernesto -dijo Samanta a punto de marcharse-.
Pero el la tomó de la muñeca y la acercó a él metiendo la cara en cuello de Samanta para olfatear su aroma.
-¡Sueltame Ernesto!- le dijo dándole unos pequeños golpesitos en el pecho.
-Así que es eso... crees que te estoy tratando como una cualquiera ¿Cierto?- dijo atento a la reacción de Samanta.
-No es eso, yo he aceptado estar contigo anteriormente... pero tu y yo no somos nada y no vas a venir a querer estar conmigo solo cuando a ti se te antoje-. dijo ella
-¿A no?- dijo el pegandola a la pared con fuerza, ella solo jadeo, el aprovecho para tomar sus labios en un apasionado beso que dejo a Samanta pidiendo más... asi Ernesto comenzó un camino de besos, paso por el cuello después sus pechos, y de hay callo arrodillado frente a ella, miró las piernas expuestas (ya que traía vestido) acaricio sus tobillos y subió por toda la pierna asta tocar sus muslos.
El estaba arrodillado, su pecho subia y bajaba con la respiracion hecha un desastre, nomas de pensar en lo que le iba a hacer... La recorria con la mirada como si fuera lo más hermoso que jamás había visto, levantó su vestido asta el abdomen deslizo la braga, la acerco a su nariz y despues la puso en la bolsa del pantalon.
Comenzó a besarla con una pasión que la volvió loca, el tomó su pierna y la coloco sobre el hombro para profundizar más, ella solo se sostuvo con fuerzas de él mientras acariciaba el cabello de Ernesto, sentía que sus piernas ya no la sostendrian mas, pero el no le dio tregua asta que sintió todo su cuerpo temblar de placer..
Ernesto se incorporo y la tomo en brazos, llego asta la sofá donde el se sentó y la coloco arriba de el con las piernas abiertas, Samanta procedió a quitarse el vestido y él se desabrocho el pantalón y lo bajo un poco.
Acercó a Samanta y se unió a ella, el solto un fuerte gruñido, tomo las caderas de ella y la empezó a mover.
Ella se encontraba hecha un desastre total, su respiración entrecortada y sus gemidos se oían fuerte por todo el departamento.
-Samanta...- dijo el con su voz increíblemente ronca por la exhitacion.
Ella no podía pronunciar palabra... -¿Si?- fue lo único que pudo decir
-¿Quieres ser mi novia?- dijo Ernesto sin una pizca de broma, mientras acariciaba sus pechos y se movia dentro de ella.
Ella se detuvo de la impresión, jamás pensó que el saldría con algo así en pleno momento.
-En serio, ¿Asi?- pregunto ella
Pensó que sería romántico, pero Ernesto era muy peculiar, y eso a ella le encantaba.
-No te detengas- dijo el ayudando a que agarrara el ritmo de nuevo, ella sintió que llegaría pues la pregunta de él la había puesto a mil...
-Así es la mejor forma de pedirlo, ¿no crees?-
Y empezó a moverse más rápido..
-Contéstame Samanta- dijo apunto de llegar.
-Si, si quiero ser tuya- dijo ella llegando de nuevo... Con esas palabras de Samanta el no pudo aguantar más, la abrazo fuerte y también terminó.
Sin separarse el la miro a los ojos y acomodo unos mechones rebeldes de la pelirroja que aún tenían encima... -Te quiero Samanta- dijo mirándola con devoción.
Ella no respondió nada solo se abrazo fuerte a él, tratando de calmar ese corazón que parecía que le iba a dar un ataque cardíaco.
Por otra parte, en el departamento de enfrente...
Gabriel guiaba a Isabella con los ojos tapados, se había quitado la corbata y la coloco en sus ojos, ella se encontraba muy nerviosa en parte por estar a ciegas y otra porque no sabía que otra sorpresa le esperaba esa noche...
Llegaron a la puerta y el abrió esperando haberles dado el suficiente tiempo a sus cómplices para arreglar todo, cuando entraron, destapó los ojos de Isa y la voltio para que viera el camino de rosas y pequeñas velas que brillaban por todas partes.
Gabriel suspiro al ver todo como el quería -les debo una- dijo en su mente.
-¡Por dios! Pero que bonito...-
dijo tocando su pecho impresionada por que hace un momento eso no estaba en su departamento.
Gabriel tomó su mano juntos siguieron el camino de pétalos rojos asta llegar a la mesa que estaba lista para una cena romántica,
ayudo a que Isa se sentará, se fue a abrir el vino y sirvió dos copas.
Se puso al lado de su novia le ofreció la copa de vino.
-G: Brindemos mi amor...
¡Por nosotros!
Porque esto que hemos comenzado nos dure para siempre.
-I: Porque nuestro amor supere todos los obstáculos que puedan aparecer a lo largo de nuestra relación.
-¡Salud!- dijeron al unísono y chocaron sus copas.
Cenaron delicioso Gabriel pidio la comida favorita de ella, penso asta en el mas minimo detalle, quería que fuera algo inolvidable para la mujer que amaba... Sin duda lo había logrado.
El amor se sentia en el aire, hubo muchos besos, caricias tiernas y sonrisas cómplices.
Se hicieron promesas de amor, y juramentos casi sagrados de que nada los separaría, se tendrían la confianza necesaria para preguntarse cualquier cosa, para aclarar cualquier problema y sobre todo... Si alguna vez uno de ellos dejaba de sentir amor por el otro, lo diría de inmediato.
Nada de engaños, nada de mentiras, era todo o nada.
Gabriel tomó la mano de ella para ayudarla a levantar, la abrazo fuerte y para sellar su amor y todas aquellas promesas que se hicieron... Saco de su bolsillo una cajita con un anillo de diamantes.
Te entrego este anillo para sellar nuestro pacto de amor, con esto te prometo cumplir todo lo que hemos hablado, y también prometo cuidarte y amarte como tú te lo mereces...
Nunca te lo quites, este anillo de promesa será el que nos recuerde que nuestro amor es más grande que cualquier cosa.
-G: ¡Te amo Isabella Brown!
-I: También te amo Gabriel Bustamante..
Dijo Isabella muy conmovida por todo lo que a vivido a lo largo de esa noche, todo a sido tan bonito que parece estar viviendo en un cuento de adas.
Gabriel se acerco, la abrazo y comenzó a rozar con la punta de la nariz el cuello de ella, inmediatamente su piel se erizó por completo... Beso sus labios con delicadeza, se tomó su tiempo, no tenia prisa, paso dejando besos por su rostro, su cuello, detrás de su oído, en sus pechos... Bajo los tirantes del vestido y siguió con su hombros. -Eres mas que perfecta- dijo incorporándose y mirándola a los ojos.
Ella lo tomó de la mano y lo guió asta la habitación, quería ser suya en cuerpo y alma...
Antes de que ella abriera la puerta, la detuvo. -¿Estas segura de esto? No tenemos prisa, no quiero que te sientas presionada-... dijo Gabriel y era verdad tenían todo el tiempo de él mundo para amarse.
-Estoy segura, quiero ser completamente tuya-. Dijo con un poco de vergüenza.
Gabriel abrió la puerta y quedó igual de sorprendido que ella.
-Pensaste en todo Gaby-... -No, estoy igual de sorprendido que tu- dijo el...
-Eso fue idea de mis cómplices, tendré que agradecer por esto mañana- sonrió.
Ya adentro, Gabriel se coloco detrás de ella comenzando a acariciar sus brazos, besaba su cuello mientras deslizaba los tirantes del vestido asta que callo a los pies de Isabella quedando solo en una pequeña braga... El se desvistio quedando completamente desnudo, cuando ella se giro se tomó su tiempo para admirar el escultural cuerpo de Gabriel y comenzó a quitar la braga, cuando quedó desnuda el la observo como la obra de arte más exquisita que pudiera existir.
Llegaron asta la cama entre besos apasionados y a la vez llenos de ternura, de devoción absoluta.
Esa noche se entregaron el uno al otro en mente, cuerpo y alma... Solo existieron ellos.
El la hizo suya como jamás pensó que se pudiera, con ella sentia tantas emociones.
La deseaba tanto que quería tomarla de muchas formas y no dejarla dormir en toda la noche, pero esa era la primera vez de ella y no podia pensar solo en el...
Ella se entrego de una forma total, el la cuido, la amo, y la llevo al cielo varias veces, fue tan delicado pero a la vez tan fuerte en la cama, sintió varias veces como el trataba de tranquilizarse y calmar esa fiera que lleva dentro.
La habitación se lleno de suspiros, gruñidos, respiraciones agitas y entrecortadas... gemidos de placer, besos, y el sonido de los cuerpos al chocar uno con otro.
Algo que se dejó de oír cuando el amanecer estaba por llegar.
Terminaron abrazados, con sus cuerpos entrelazados, llenos de sudor... Exhaustos de amarse con tal entrega.