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Entre Dimensiones Y Destino.

Entre Dimensiones Y Destino.

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Aventura
Popularitas:129
Nilai: 5
nombre de autor: Rosearia

En un mundo donde la magia determina el valor de una persona, Eryan ha aprendido desde pequeño que sobrevivir es más importante que vivir.
Abandonado cuando apenas era un bebé, terminó en el Orfanato Santa Lucía, un lugar que aparentaba proteger a niños sin familia. Pero detrás de sus enormes puertas se escondía una realidad mucho más cruel: los niños eran vendidos como esclavos a nobles, mercenarios y organizaciones clandestinas.
Eryan creció entre golpes, hambre, miedo y trabajos que ningún niño debería conocer.
Sin embargo, desde que tiene memoria, hay algo extraño en él.
Cuando siente miedo, las sombras se mueven.
Cuando se enfada, el espacio parece romperse.
Y algunas noches escucha una voz que le susurra:
«Este mundo no es tu hogar.»
A los diez años, Eryan descubre accidentalmente un secreto que cambiará su vida para siempre.
Existen otras dimensiones.
Durante años creyó que el mundo en el que vivía era el único que existía. Ahora sabe que hay incontables mundos....

NovelToon tiene autorización de Rosearia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 — El segundo

La noche en Varelon parecía no terminar nunca.

El cielo verde permanecía inmóvil sobre las montañas negras, iluminando débilmente el campamento.

Eryan seguía despierto.

La imagen del niño de cabello plateado no abandonaba su mente.

«Soy el segundo.»

¿Qué significaba?

¿Segundo de siete?

¿Segundo en aparecer?

¿Segundo en despertar?

No lo sabía.

Y lo que más le preocupaba era que el niño parecía estar encerrado.

Eryan miró la pequeña piedra azul que sostenía entre sus dedos.

La Llave de Varelon había dejado de brillar.

—¿Sigues despierto?

Eryan levantó la mirada.

Arkan estaba sentado al otro lado de la fogata.

—Sí.

—Deberías dormir.

—No puedo.

Arkan observó la piedra.

—¿Sigues pensando en él?

—Sí.

—Es normal.

—¿Tú sabes quién es?

Arkan permaneció callado unos segundos.

—No personalmente.

—Pero sabes algo.

—Sé que existen otros seis.

Eryan se incorporó.

—¿Cuántos años tienen?

—No lo sabemos con exactitud.

—¿Son como yo?

—Algunos sí.

—¿Y los demás?

Arkan miró las llamas.

—Cada uno nació con una conexión diferente.

Eryan frunció el ceño.

—¿Conexión?

—Tú puedes conectar dimensiones. Otros pueden manipular elementos, recuerdos, tiempo o incluso espacio.

Eryan pensó en el niño.

—¿Y el segundo?

Arkan negó.

—Su habilidad es desconocida.

—¿Por qué?

—Porque nunca llegó a despertar completamente.

Eryan bajó la mirada.

—Entonces tenemos que encontrarlo.

Arkan sonrió ligeramente.

—Sabía que dirías eso.

---

Cuando amaneció, el cielo no cambió demasiado.

En Varelon no existía un amanecer como el que Eryan conocía.

La luz simplemente aumentaba poco a poco hasta que las montañas podían verse con claridad.

Eryan se levantó.

Lina todavía dormía.

Kael estaba recogiendo sus cosas.

Neria revisaba el mapa.

—¿Hacia dónde vamos?

Neria señaló una región al norte.

—Hay una antigua puerta dimensional.

—¿Nos llevará a Nyxara?

—Sí.

Eryan se acercó.

—¿Cuánto tardaremos?

—Si todo sale bien, unas seis horas.

Lina abrió un ojo.

—¿Seis horas caminando?

Kael sonrió.

—Probablemente.

—Odio este viaje.

Eryan soltó una risa.

—Aún puedes volver.

Lina se incorporó.

—Ni loca.

—Entonces deja de quejarte.

—No.

Eryan sonrió.

Por unos segundos, todo parecía normal.

Pero Neria no sonreía.

Observaba el horizonte.

—Tenemos que irnos.

—¿Por qué? —preguntó Kael.

—Porque Varek probablemente ya está detrás de nosotros.

---

El camino hacia el norte atravesaba un bosque.

Los árboles eran enormes.

Sus troncos tenían una corteza casi negra y sus hojas eran transparentes.

Cuando el viento soplaba, producían un sonido parecido a campanas.

Eryan caminaba en silencio.

Cada cierto tiempo tocaba la Llave de Varelon.

No volvía a aparecer la imagen del niño.

Hasta que, varias horas después, la piedra volvió a brillar.

Eryan se detuvo.

—Otra vez.

Neria se acercó.

—¿Qué ves?

—Todavía nada.

La luz aumentó.

Entonces una voz salió de la piedra.

—¿Me escuchas?

Eryan abrió los ojos.

—Sí.

La voz era la del niño.

—¿Quién eres?

—Ya te lo dije.

—Solo dijiste que eras el segundo.

Silencio.

—¿Cómo te llamas?

La voz tardó en responder.

—No recuerdo.

Eryan frunció el ceño.

—¿Cómo puedes no recordar tu nombre?

—Me lo quitaron.

Eryan sintió un escalofrío.

—¿Quién?

—Los hombres que me tienen aquí.

Neria se acercó.

—Pregúntale dónde está.

Eryan obedeció.

—¿Dónde estás?

—En una torre.

—¿En qué dimensión?

—Nyxara.

Eryan miró a Neria.

Ella asintió.

—¿Sabes dónde?

—No.

—¿Puedes salir?

—No.

—¿Por qué?

La voz se volvió más débil.

—Porque hay algo conmigo.

Eryan sintió miedo.

—¿Qué cosa?

Silencio.

Después:

—Mi sombra.

La piedra se apagó.

---

Nadie habló durante varios segundos.

Lina fue la primera.

—¿Su sombra?

Kael frunció el ceño.

—Eso no tiene sentido.

Arkan miró a Neria.

—Sí lo tiene.

Eryan lo observó.

—¿Qué significa?

Arkan respondió lentamente:

—En Nyxara existen criaturas capaces de separarse de su huésped.

—¿Separarse?

—Una sombra puede convertirse en una entidad independiente.

Eryan recordó las palabras.

—Entonces quizá su sombra esté viva.

Arkan asintió.

—Y quizá sea peligrosa.

Eryan apretó la piedra.

—Tenemos que encontrarlo antes que Varek.

Neria miró hacia el camino.

—Sí.

---

Llegaron a la puerta dimensional al caer la tarde.

Era diferente a la puerta de Asteria.

No tenía siete círculos.

Solo uno.

Y estaba construida sobre un lago.

El agua era completamente negra.

No reflejaba el cielo.

Ni las montañas.

Ni sus rostros.

Eryan se acercó.

—No me gusta.

Lina respondió:

—A mí tampoco.

Neria colocó un cristal en el centro de la puerta.

Nada ocurrió.

—Está bloqueada.

Arkan sacó la Llave de Varelon.

—Utilízala.

Neria negó.

—No funcionará.

—¿Por qué?

—Porque la llave pertenece a Eryan.

Todos miraron al niño.

Eryan respiró profundamente.

Se acercó.

Colocó la mano sobre la puerta.

El agua comenzó a moverse.

Pequeñas ondas aparecieron.

Después, una luz violeta salió desde su palma.

La puerta comenzó a abrirse.

Pero algo ocurrió.

El lago empezó a agitarse.

Una mano negra emergió del agua.

Lina gritó.

—¡Eryan!

Eryan retrocedió.

Otra mano apareció.

Después una cabeza.

Una criatura salió lentamente del lago.

Era completamente negra.

No tenía rostro.

Solo dos ojos blancos.

Arkan desenvainó su espada.

—¡Atrás!

La criatura avanzó.

Eryan sintió algo extraño.

No parecía querer atacarlo.

La criatura señaló la puerta.

Después señaló a Eryan.

Y finalmente...

señaló su propia sombra.

Eryan bajó la mirada.

Su sombra estaba moviéndose.

—¿Qué...?

La sombra se separó lentamente de sus pies.

Eryan retrocedió.

—¡¿Qué está pasando?!

Neria levantó su arma.

—¡No la mires!

Pero Eryan ya lo había hecho.

Su sombra levantó la cabeza.

Y sonrió.

---

Eryan cayó hacia atrás.

La criatura de la sombra se levantó.

Era idéntica a él.

Mismo cabello.

Mismos ojos.

Mismo rostro.

Pero había algo diferente.

Sus ojos eran completamente negros.

—¿Quién eres?

La sombra respondió:

—Tú.

—No.

—Sí.

—No eres yo.

La sombra sonrió.

—Todavía no.

Eryan sintió un escalofrío.

—¿Qué quieres?

—Quiero volver.

—¿Volver a dónde?

La sombra señaló la puerta.

—A casa.

Eryan quedó inmóvil.

—¿Cuál casa?

La sombra se acercó.

—La que olvidaste.

---

De repente, la puerta dimensional se abrió completamente.

Una enorme fuerza absorbió el aire.

Eryan cayó hacia delante.

Neria intentó sujetarlo.

—¡Eryan!

Pero la sombra lo tomó primero.

Sus manos atravesaron el pecho de Eryan.

No sintió dolor.

Solo frío.

Un frío que le recorrió todo el cuerpo.

Entonces escuchó una voz.

La voz de su madre.

«Nunca confíes en tu sombra.»

Eryan abrió los ojos.

La sombra desapareció.

La puerta comenzó a cerrarse.

—¡Tenemos que entrar ahora! —gritó Arkan.

Todos corrieron.

Neria tomó a Lina.

Kael siguió detrás.

Eryan cruzó el umbral.

La puerta se cerró.

Y el mundo cambió.

---

Nyxara era completamente diferente.

No había cielo.

Sobre sus cabezas se extendía una enorme oscuridad.

El suelo estaba cubierto de árboles blancos.

Sus ramas parecían huesos.

No había viento.

No había sonidos.

Ni siquiera insectos.

Eryan sintió inmediatamente algo extraño.

—No escucho nada.

Neria asintió.

—Aquí los sonidos son absorbidos.

—¿Por qué?

—Nyxara es la dimensión de los recuerdos.

Eryan miró alrededor.

—¿Y qué tiene que ver el silencio?

Neria respondió:

—Aquí los recuerdos pueden convertirse en realidad.

Lina se acercó a Eryan.

—Entonces no pienses en cosas malas.

Eryan sonrió ligeramente.

—Lo intentaré.

Caminaron.

Cada árbol que tocaban mostraba una imagen.

Una casa.

Una familia.

Un niño.

Una batalla.

Eryan vio el orfanato.

Se detuvo.

—No.

La imagen desapareció.

Lina lo miró.

—¿Qué viste?

—Nada.

Ella sabía que estaba mintiendo.

Pero no insistió.

---

Después de varias horas encontraron la torre.

Era gigantesca.

Estaba construida sobre una montaña.

Tenía cientos de ventanas.

Pero ninguna tenía luz.

Eryan miró hacia arriba.

—Está ahí.

Neria asintió.

—Sí.

Entraron.

El interior estaba completamente vacío.

No había muebles.

No había puertas.

Solo una escalera que descendía.

—Pensé que estaba en una torre —dijo Kael.

Arkan negó.

—En Nyxara, las cosas no siempre están donde deberían.

Bajaron.

Una escalera.

Diez.

Cincuenta.

Cien escalones.

Hasta llegar a una enorme habitación.

En el centro había una jaula.

Dentro estaba el niño.

Cabello plateado.

Ojos dorados.

Estaba sentado con las piernas contra el pecho.

Eryan corrió.

—¡Te encontramos!

El niño levantó la cabeza.

Sus ojos se abrieron.

—No...

—¿Qué ocurre?

—¡Vete!

Eryan se detuvo.

—¿Por qué?

El niño miró detrás de él.

—Ya viene.

Un sonido apareció en la oscuridad.

Toc.

Toc.

Toc.

Eryan se giró.

Una sombra caminaba por la pared.

No tenía cuerpo.

Solo una silueta.

El niño comenzó a temblar.

—Ella viene.

Neria levantó su arma.

—¿Quién?

La sombra se detuvo.

Entonces una voz femenina llenó la habitación.

—La madre de las sombras.

Eryan sintió un escalofrío.

Una figura apareció detrás de la jaula.

Era una mujer alta.

Vestía completamente de negro.

Su cabello era largo.

Y sus ojos eran dorados.

Iguales a los del niño.

—¿Quién eres? —preguntó Eryan.

La mujer sonrió.

—Yo soy quien guarda los recuerdos de este mundo.

El niño gritó:

—¡No la escuches!

La mujer levantó una mano.

La habitación cambió.

De repente Eryan estaba nuevamente en el orfanato.

Tenía cinco años.

Estaba solo.

Lloraba.

La directora se acercaba.

—Nadie vendrá por ti.

Eryan sintió un dolor profundo.

La imagen cambió.

Tenía siete años.

Estaba trabajando.

Después ocho.

Después nueve.

Cada recuerdo aparecía.

Hasta llegar a aquella noche.

El bebé.

Su madre.

La separación.

Eryan cayó de rodillas.

—¡Basta!

La mujer sonrió.

—¿Quieres saber la verdad?

Eryan levantó la cabeza.

—Sí.

—Entonces recuerda.

La habitación desapareció.

Y Eryan vio algo que nunca había visto.

Un lugar sin cielo.

Sin tierra.

Sin estrellas.

Un mundo completamente blanco.

En el centro había siete niños.

Uno era él.

Los otros seis estaban a su alrededor.

Y frente a ellos estaba su madre.

Ella lloraba.

—Perdónenme.

Eryan observó horrorizado.

—¿Qué es esto?

La mujer de las sombras respondió:

—Tu primer recuerdo.

—Yo no recuerdo esto.

—Porque te lo quitaron.

Eryan miró a los otros niños.

Uno de ellos era el muchacho de cabello plateado.

El segundo.

Pero había algo más.

Los siete niños estaban conectados por una enorme cadena de luz.

Y detrás de ellos...

había una puerta.

La Séptima Puerta.

La mujer sonrió.

—Ahora sabes por qué te buscan.

Eryan sintió que la sangre se le helaba.

—¿Por qué?

La mujer respondió:

—Porque ustedes siete no fueron elegidos para salvar las dimensiones.

Una pausa.

—Fueron creados para abrirlas.

Eryan abrió los ojos.

La visión desapareció.

El niño de cabello plateado lo observaba desde la jaula.

—Ahora lo sabes.

Eryan se levantó lentamente.

—¿Cuál es tu nombre?

El niño bajó la mirada.

—No lo recuerdo.

Eryan extendió la mano.

—Entonces encontraremos uno.

El niño lo miró.

—¿Qué?

—Si te quitaron tu nombre, puedes elegir otro.

Por primera vez, el niño sonrió.

—Entonces quiero llamarme...

Pensó durante unos segundos.

—Kaien.

Eryan asintió.

—Kaien.

El nombre pareció resonar por toda la habitación.

La jaula comenzó a abrirse.

Pero antes de que Kaien pudiera salir...

una voz apareció detrás de ellos.

—Qué conmovedor.

Eryan se giró.

Varek estaba allí.

Y junto a él...

Seris.

Varek sonrió.

—Gracias por encontrarlo.

Eryan comprendió demasiado tarde.

Habían seguido su rastro.

Y ahora los tres estaban atrapados en Nyxara.

La mujer de las sombras observaba desde el fondo.

Sonreía.

Como si todo hubiera ocurrido exactamente como había planeado.

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