Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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UNA PERRA SIN CORAZÓN
LUCÍA BELÉN CARPENTER
Desde mi habitación podía escuchar las conversaciones que mantenían. Me coloqué los auriculares. No podía soportar una palabra falsa más ni tampoco escuchar como era injustamente criticada.
Le envié un mensaje a Cameron.
Mateo ya tiene una nueva prometida. Todo salió como ellos lo habían planeado.
La respuesta demoró más de una hora en llegar. Eso era extraño, pero sabía que probablemente él estaría ocupado. No le di gran importancia.
¿Estás bien? ¿Hay heridos?
Fue su respuesta breve después de un tiempo considerable de espera. ¿Acaso estaba bromeando o me lo preguntaba en serio?
Milagrosamente, aún mi hermana conserva su rostro intacto y también todos sus cabellos.
Bueno. Todo salió bien, entonces. Hoy dormiré temprano. Deberías hacer lo mismo. Tuve un partido y también filmé un comercial.
Debes de estar cansado. ¿Todo fue bien?
Ganamos. Tu obra de arte fue protagonista de un comercial de seguro automotor.
Allí sonreí. Entendí perfectamente por qué él solucionó todo lo del auto sin pagar dinero. Es increíble la suerte de este hombre.
Más tarde, él me envió la dirección del hotel al que tendría que ir mañana y me dijo la hora a la que iría una mujer a prepararme para la boda.
Cuándo salí de mi habitación, solamente para ir al baño, mi hermana acababa de llegar junto a mis padres. Habían ido a "elegir" un vestido de novia. Sabía que el mío no podría usarlo porque yo tengo una talla más de sostén que ella y la cintura unos pocos centímetros más pequeña.
Si hubiésemos sido exactamente iguales, estoy segura de que mi vestido sería con el que caminara al altar. Cómo no había tiempo para hacerle ajustes, intuí que eso no sucedería.
Lucía Carolina se acercó a mí para pretender hablarme dulcemente y con cierta "compasión".
--Sé que cometiste un error y no te juzgo por eso. Yo no debí permitir que te fueras sola anoche. ¡Me siento tan culpable!
--¿Es importante eso ahora?-- Pregunté sin emoción
--Se que es difícil, pero tienes que venir a la boda para guardar las apariencias. Mamá insiste en que tienes que venir-- La miré a los ojos
--Si no tengo más opción...-- Volví a la habitación sin darle oportunidad de que siguiera mintiéndome
Las horas pasaron lentamente. Demasiado lentas.
*-*
PRESENTE
Los murmullos y los pasos apresurados resonaban en cada habitación. Sabía que ellos se irían en breve y yo ya tenía mis maletas listas.
Mi madre me dijo que tengo que ir a la boda. A cada minuto sentí que me miraba con desaprobación. Me estaba culpando por el gran "sacrificio" que tendría que hacer mi hermana por traicionar al "inocente y dulce" Mateo.
Me quedé en la habitación hasta que todo estuvo en silencio. Sabía lo que tenía que hacer.
Cuándo me fui, dejé la llave en el sitio donde siempre había una de repuesto por si alguno extraviaba la suya, debajo de una maceta.
En el hotel debí ducharme. Sudaba por los nervios, ¿Quién en mi lugar no lo haría?
En cuanto la mujer llegó a prepararme y mis maletas fueron recogidas, todo se sintió mucho más real.
En poco tiempo daría inicio a la vida de casada con Cameron Alistair, a quien hasta hace días ni siquiera conocía.
Cuando la mujer acabó su trabajo y vi mi reflejo, supe que no podría retroceder. Estaba abrumada viendo cómo mi teléfono no dejaba de iluminarse por mensajes y llamadas de mis padres. No pensaba responderles. Incluso planeo cambiar mi número telefónico en poco tiempo.
Cuando Cameron llegó, no actuó como un esposo enamorado lo haría, aunque fue atento. Había pedido un hermoso vestido para mí, lencería y zapatos. Antes de abandonar la habitación, me colocó joyas que completaron mi atuendo, aunque hubiese podido asistir sin ellas. Me daba exactamente igual.
Mientras íbamos en el automóvil que nos llevaría a la celebración de la boda, una que yo planeé a detalle invirtiendo muchísimo tiempo para algo que jamás sería para mí, me sentí abrumada, tal vez paralizada.
Cuándo bajé del vehículo lo hice con su ayuda y nos dirigimos a las puertas del salón. Era increíble que hasta la música fuera la que yo había pedido.
La mano cálida en mi espalda fue lo suficientemente firme para alentarme a entrar a la celebración que poco me interesaba.
Avanzamos por el salón. Él me recordó que sonriera. Teníamos que comportarnos como los perfectos actores que no éramos.
--Felicidades-- Saludamos a la pareja
La tensión de Mateo fue más que evidente al tener que saludar a Cameron y más por verlo a él tomado de mi mano.
Pude ver la mirada desconcertada de mis madres y sentí que nos convertíamos en el centro de atención.
Ocupamos una mesa. Nos tomamos de la mano.
Vi que Emanuel Lavidy se acercaba a nosotros con la sonrisa más falsa que jamás había esbozado.
Él siempre fue amigo de mi hermana y mío. Si había alguien que no aprobaría todo este circo era él. Jamás debí dudarlo.
Él estaba comenzando a ser reconocido por su música. Iba poco a poco ganando popularidad y fans.
Pero, había un secreto que conocía perfectamente. Él había tenido una aventura con Lucia Carolina. Siempre supe que quería ser más para ella, pero quizás por no tener la riqueza que ella esperaba o por no poder dedicarle cada minuto del día... ella jamás lo tuvo en cuenta.
Él nos dijo que mi hermana tenía planes para nosotros. Eso era algo que no tenía previsto. Realmente ella no tenía límites cuando de crueldad se trataba.
--¿Qué fue eso?-- Cameron me preguntó con una sonrisa en los labios
Me acerqué a su oído.
--Mi hermana es una perra sin corazón y tiene pensado hacernos daño. Te lo explicaré cuando estemos solos, aunque intuyo que pudiste notar lo que está pasando
--¿Acaso ellos...?
--Sí. Exactamente eso. Emanuel cantaría con su banda hoy y ella no tuvo ni una pizca de empatía para cancelar eso
--¿Cómo te afecta eso a ti?-- Me dio un beso en los labios para simular que estábamos enamorados
--Lo verás más tarde-- Suspiré y esta vez me acerqué a darle un beso en los labios que no fue más que un roce
Lucía Carolina se va a arrepentir