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El Caos En Mi Refugio

El Caos En Mi Refugio

Status: En proceso
Genre:Escuela / Romance
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Lola vive bajo una regla de oro: su espacio personal es sagrado. Es inteligente, retraída y encuentra paz en el silencio. Su único error fue dejar entrar en ese refugio a Mateo, su mejor amigo, un torbellino de imprudencia que solo entiende de tácticas de fútbol y de cómo hacerla reír cuando más lo necesita.

Pero el equilibrio se rompe cuando el "Rey del Campo" se convierte en el objetivo de la chica más popular, y un rival inesperado decide que la brillante timidez de Lola es el trofeo que realmente quiere ganar

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Capítulo 19: El Beso Interrumpido

​La música de la fiesta retumbaba en las paredes de la casa de campo con un bajo sordo que hacía vibrar los cristales de las ventanas. El aire dentro del salón principal era denso, saturado por el vapor del sudor de decenas de estudiantes, el olor a alcohol barato y los perfumes dulces que se mezclaban en una masa sofocante.

El equipo celebraba la victoria en el partido de reclasificación, pero la atmósfera no era del todo festiva; había un matiz de descontrol, una euforia desesperada que impulsaba a todos a hablar demasiado alto y a reír sin motivo.

​En el centro del salón, envuelto en el bullicio, Mateo sostenía un vaso de plástico rojo que ni siquiera había probado. Llevaba una camiseta negra ajustada y los vaqueros gastados, pero su postura delataba una ausencia absoluta. A pesar del ruido a su alrededor, de las palmas en la espalda y de los felicites por su regreso a la alineación titular, Mateo mantenía la vista fija en el suelo, con la mente atrapada a kilómetros de allí.

​Desde aquella tarde en la biblioteca, la nota amarilla de Lola descansaba doblada dentro de su billetera. «Deja de intentar ser alguien que no eres». Las palabras le quemaban en el bolsillo, pero no sabía cómo cruzarse con ella sin que los fantasmas de Andrés, de Patricia y de sus propios errores volvieran a interponerse.

​A su lado, Patricia se movía con una energía calculada. Llevaba un vestido ajustado de tono borgoña que atraía las miradas de media sala, pero toda su atención estaba concentrada en Mateo.

Para ella, esa noche no era una simple fiesta de celebración; era el escenario perfecto para consolidar su victoria social. Había notado la distancia entre Lola y Mateo en los últimos días, y sabía que solo necesitaba un gesto definitivo para cerrar esa puerta para siempre.

​—¡Un brindis por el capitán que nos trajo de vuelta a la liga! —gritó Patricia, alzando su vaso y tomando a Mateo por el antebrazo con una presión firme, arrastrándolo suavemente hacia el centro del salón, donde la luz de la lámpara principal lo expuso a la vista de todos.

​Mateo intentó zafarse con un movimiento sutil de la muñeca.

​—Patricia, ya basta, no estoy para esto —murmuró con la voz ronca, sintiendo que la calidez del lugar lo ahogaba.

​—Vamos, Mateo, déjate querer un poco —sonrió ella, elevando la voz para que la multitud que los rodeaba se contagiara del entusiasmo—. Ganaron el partido. Te arriesgaste, volviste y demostraste quién manda. Es hora de celebrar como se debe.

​La gente alrededor comenzó a aplaudir y a corear el nombre de Mateo. El ritmo de la música cambió a un beat más pesado.

Patricia aprovechó el ambiente, acortando la distancia entre ambos hasta que no quedó espacio libre. Estiró los brazos y rodeó el cuello de Mateo, dejando que sus dedos se enredaran en su cabello castaño. Mateo se quedó paralizado por un segundo, confundido por el griterío y el peso de su propio cansancio.

​En ese preciso instante, la puerta principal del salón se abrió, dejando entrar una corriente de aire frío que hizo oscilar las cortinas del vestíbulo.

​Lola cruzó el umbral. Iba vestida con un suéter sencillo de lana gris y pantalones oscuros, manteniendo su postura reservada. A su lado, sosteniéndole el abrigo con un gesto natural y protector, caminaba Andrés.

Él venía hablándole al oído en un murmullo bajo, con esa calma característica que siempre parecía aislarlos del caos circundante. Lola venía sonriendo de forma tenue, inclinando la cabeza hacia Andrés para escucharlo mejor.

​El tiempo dentro del salón pareció ralentizarse.

​Patricia, que mantenía la vista atenta a la entrada para calcular su momento, vio el ingreso de la pareja. Una chispa de triunfo helado brilló en sus ojos. Sin dudarlo un segundo, apretó el agarre en la nuca de Mateo, se empinó sobre los tacones y se inclinó hacia su rostro, buscando sus labios con una firmeza deliberada frente a toda la fiesta.

​Mateo sintió el aliento cálido de Patricia rozarle la mejilla y el aroma a su perfume invadir su espacio. Pero antes de que sus labios se tocaran, un instinto primal de rechazo le recorrió la espina dorsal.

​Giro la cabeza bruscamente hacia la puerta.

​Sus ojos, guiados por un radar invisible que nunca fallaba, se clavaron directamente en la figura de Lola justo cuando ella levantaba la vista para escanear el lugar.

​El contacto visual se produjo en una milésima de segundo. Fue un choque seco, transparente y devastador.

​En ese brevísimo instante, Mateo reaccionó como si lo hubiera picado una serpiente. Echó la cabeza hacia atrás en el último segundo, esquivando el beso de Patricia. Levantó las manos con brusquedad y tomó a Patricia por los hombros, empujándola hacia atrás con la fuerza suficiente para romper el abrazo de golpe. Patricia tambaleó ligeramente sobre sus tacones, la sorpresa y la humillación dibujándose instantáneamente en su rostro perfectamente maquillado.

​—No —dijo Mateo en un tono cortante, seco, que resonó en medio del murmullo del grupo.

​Pero ya era tarde para ocultar la escena. Lola lo había visto todo.

​Lola se congeló en la entrada, a pocos metros de ellos. La pequeña sonrisa que llevaba en el rostro desapareció de un plumazo, reemplazada por una palidez repentina.

Su mano, que descansaba sobre la manga del abrigo de Andrés, se apretó instintivamente sobre la tela hasta que se le marcaron los nudillos.

​Andrés notó el cambio súbito en ella y se detuvo, siguiendo la dirección de su mirada.

Al ver a Mateo de pie en el centro de la sala, respirando agitadamente y rechazando a Patricia en medio de las miradas de todos, Andrés frunció levemente el ceño, comprendiendo de inmediato la tensión que atravesaba el aire.

​Mateo y Lola no se quitaron los ojos de encima. A pesar del volumen de la música, de la gente que bailaba a su alrededor y de las risas de los que no se habían percatado del drama, entre ellos dos se levantó un muro de silencio absoluto.

​El contacto visual lo dijo todo. No hicieron falta palabras ni reclamos.

​En la mirada de Mateo había un dolor desgarrador, una súplica desarmada que gritaba que todo era un malentendido, que él no deseaba a Patricia, que se sentía morir cada segundo que la veía a ella del brazo de Andrés. Se quedó allí, en medio de la pista, con los brazos caídos a los lados y la mandíbula temblando levemente por la contención emocional, expuesto y vulnerable como nunca antes.

​En los ojos de Lola, detrás de la solidez que intentaba mantener, se abrió una grieta profunda. El impacto de ver a Patricia tan cerca de él, sumado a la imagen de Mateo atrapado en ese circo social, le atravesó el pecho con un dolor insoportable.

Era la confirmación física de la distancia que se había creado entre los dos; la prueba viviente de que, al intentar "liberarse" y alejarse para no hacerse daño, solo habían logrado empujarse hacia las garras de personas que no los entendían.

​La amargura de verse rodeados de otros, de intentar encajar en vidas que no les pertenecían, se volvió una carga demasiado pesada para ambos.

​Lola dio medio paso hacia atrás. El aire de la fiesta le resultó irrespirable. Sintiéndose incapaz de sostener la mirada de Mateo por un segundo más sin que las lágrimas que amenazaban con salir traicionaran su compostura, bajó la cabeza.

​—Andrés, vámonos de aquí. Por favor —murmuró con la voz quebrada, sin mirar a nadie.

​Andrés la observó un instante, notando el temblor en sus hombros. No hizo preguntas. Con una caballerosidad silenciosa, le colocó la mano en la espalda baja y la guio suavemente de regreso hacia la puerta principal.

​—Lola, espera... —intentó decir Mateo, dando un paso impulsivo hacia adelante.

​Pero Patricia lo agarró con fuerza de la muñeca, con los dientes apretados por la furia del rechazo público.

​—¡Déjala ir, Mateo! —le siseó Patricia al oído, con la voz temblando de rabia—. ¡¿No ves que a ella no le importas?! ¡Vino con Andrés! ¡Déjala en paz de una vez!

​Mateo se zafó del agarre de Patricia con un movimiento seco, pero no corrió tras de Lola. Se quedó clavado en el centro del salón mientras veía la puerta principal cerrarse de nuevo. El frío de la noche volvió a quedar del otro lado, llevándose consigo la figura de la única persona que le importaba.

​Un silencio amargo se apoderó de su interior, anulando el ruido estruendoso de la fiesta. Mateo se pasó una mano temblorosa por la cara y luego se miró la palma, sintiendo que el dolor de esa noche no se borraría fácilmente.

El intento de beso, la mirada de decepción de Lola y la presencia constante de Andrés habían dejado claro que el juego de distancias y malentendidos había llegado a su punto más peligroso, amenazando con destruir de forma definitiva lo poco que quedaba de su historia juntos.

1
Carolina A²V
era no es el centro de su mente 🤔
Carolina A²V
te va a reventar tu linda carita opps 🫣🫢
celimar
me encanta 💯💯
Fernanda
cada capitulo es un aprendizaje para lola tiene que crecer más en ellos me encanta esta historia 💯💯
Betty Saavedra Alvarado
Hay personas en la vida que le gusta hacer daño no dejar a que sean felices meten cizaña para que una relación no prospere
Carolina A²V
nunca hubo hay ni abra lástima entre ustedes así que ya deja esos fantasmas que solo te atormentan y sobre todo no escuches a la venenosa de patricia que sólo tiene envidia de ti
Carolina A²V
tu apoyo de siempre Lola
Carolina A²V
todo lo contrario a lo que Lola esperaba 🤔😉
Carolina A²V
ayyy Lola y tus inseguridades 😟
Betty Saavedra Alvarado
Esa Patricia ves una bruja
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Celina Espinoza
firme lola no le agas caso
Celina Espinoza
que lindo capitulo 👍👍
Fernanda
patricia solo quiere hopacarte no le des el gusto
Fernanda
lola no caigas
Carolina A²V
Lo estás desarmando Lola, lo harás caer en un abismo de incertidumbres ese del cual salió anoche ya hoy vuelve a el
Carolina A²V
pregunta le a la bruja de patricia
Carolina A²V
ayyy‼️ no Lola 🤦🏻‍♀️
Carolina A²V
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️ Lola porqué le haces caso❓️😡
Carolina A²V
bruja desteñida no le creas Lola ella es una resentida
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