NovelToon NovelToon
LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

19

Capítulo 19: La fuga de las futuras esposas

Parte 1

La mañana comenzó con una noticia que Richel no esperaba.

—Hoy iremos a probar los vestidos.

Richel levantó la mirada.

—¿Hoy?

Akemi sonrió.

—Sí. Ya tenemos que empezar a elegir.

Richel suspiró.

—Está bien.

Ren, que estaba sentado frente a ella, inmediatamente intervino.

—Yo iré.

Richel lo miró.

—No.

—¿Por qué?

—Porque es una prueba de vestidos.

—Precisamente.

—Ren...

Akemi soltó una pequeña risa.

—No puedes entrar a la zona de pruebas.

Ren frunció el ceño.

—Entonces esperaré afuera.

Richel negó con la cabeza.

—No quiero que estés vigilándome.

—No voy a vigilarte.

Ella lo miró fijamente.

Ren suspiró.

—Intentaré no hacerlo.

Richel se levantó.

—Déjame ir con tu mamá.

Ren la observó.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿No necesitas que vaya?

—No.

Richel se acercó y tomó su rostro entre las manos.

—No pasa nada.

Ren la miró.

—¿Me prometes que me llamarás si ocurre algo?

—Te llamaré.

—¿Y si necesitas ayuda?

—Te llamaré.

—¿Y si...?

—Ren.

Ella le dio un beso en la mejilla.

—Voy a probarme vestidos.

No voy a desaparecer.

Ren finalmente sonrió.

—Está bien.

---

Unas horas después...

Richel y Clara llegaron a la tienda.

Era enorme.

Había vestidos por todas partes.

Clara observó el lugar.

—Esto es precioso.

Richel sonrió.

—Sí.

Akemi caminaba detrás de ellas.

Pero había algo extraño.

Ren y Kaito estaban afuera.

No podían entrar.

Y eso parecía estar molestándolos.

Richel miró por la ventana.

—Míralos.

Clara se acercó.

—Siguen ahí.

Los dos hombres permanecían frente a la tienda.

Ren con los brazos cruzados.

Kaito hablando por teléfono.

Richel suspiró.

—¿Por qué pudieron dejarnos salir a un bar...

Clara continuó:

—...pero no pueden quedarse lejos durante una prueba de vestidos?

Ambas se miraron.

—¡Exactamente!

Akemi soltó una carcajada.

—Parece que sus hombres todavía tienen mucho que aprender.

Richel se cruzó de brazos.

—Es injusto.

Clara asintió.

—Muy injusto.

---

Una empleada de la tienda llevó varios vestidos.

—¿Cuál quieren probar primero?

Richel miró los modelos.

—Ese.

Clara señaló otro.

—Y ese.

Akemi sonrió.

—Perfecto.

Las dos desaparecieron detrás de los probadores.

Mientras tanto...

Ren recibió un mensaje.

"Estoy bien."

Sonrió.

Kaito lo miró.

—¿Richel?

—Sí.

—Clara también me escribió.

Ambos se quedaron mirando hacia la tienda.

—¿Entramos? —preguntó Kaito.

Ren negó.

—Nos matarían.

Kaito suspiró.

—Probablemente.

---

Dentro...

Richel salió con el primer vestido.

Clara abrió los ojos.

—Te queda hermoso.

Akemi también sonrió.

—Muy bonito.

Richel se miró al espejo.

—No sé.

—¿No te gusta?

—Es demasiado elegante.

Clara salió con el suyo.

—¿Y yo?

Richel sonrió.

—Te ves preciosa.

Akemi observó a ambas.

Pero de repente...

Su expresión cambió.

Se llevó una mano al pecho.

Richel lo notó.

—¿Akemi?

—Estoy bien.

—No pareces bien.

Akemi respiró profundamente.

—Estoy cansada.

Clara se acercó.

—¿Quieres sentarte?

Akemi asintió.

Se sentó.

—No sé qué me ocurre.

Richel se preocupó.

—Quizá deberíamos volver.

Akemi negó.

—No.

Después miró hacia la ventana.

Ren seguía allí.

Kaito también.

Akemi suspiró.

—Creo que necesito escapar.

Richel parpadeó.

—¿Escapar?

Akemi sonrió.

—Sí.

—¿De quién?

Akemi señaló discretamente hacia la ventana.

—De ellos.

Richel y Clara se miraron.

Después sonrieron.

—Me gusta la idea —dijo Richel.

---

Akemi se levantó.

—Tengo una idea.

—¿Cuál?

—Hay una salida trasera.

Clara abrió los ojos.

—¿Quieres escaparte?

—Por unas horas.

Richel sonrió.

—Estoy dentro.

Clara levantó la mano.

—Yo también.

Las tres comenzaron a caminar hacia la parte trasera de la tienda.

Pero antes...

Richel miró su vestido.

—¿Y los vestidos?

Akemi sonrió.

—Los elegiremos después.

---

Ren seguía esperando afuera.

Kaito se acercó.

—Ya pasó bastante tiempo.

—Lo sé.

—¿Crees que deberíamos entrar?

Ren miró la tienda.

—No.

—¿Por qué?

—Porque Richel me pidió que no lo hiciera.

Kaito asintió.

—Bien.

Pasaron unos minutos.

Luego otros.

Ren miró su teléfono.

Nada.

—¿No te escribió? —preguntó Kaito.

—No.

Kaito revisó el suyo.

—Clara tampoco.

Ren levantó la cabeza.

—Eso es raro.

—Quizá están ocupadas.

—Quizá.

Pero algo no le gustaba.

---

En ese momento...

Una empleada salió por la puerta principal.

Ren se acercó.

—Disculpe.

—¿Sí?

—¿Richel sigue dentro?

La mujer parpadeó.

—¿Richel?

—Sí.

—¿La señorita Richel?

—Sí.

La empleada miró hacia el interior.

Después sonrió nerviosamente.

—Creo que...

Ren entrecerró los ojos.

—¿Qué?

La mujer respiró profundamente.

—Creo que salieron.

Kaito se acercó.

—¿Salieron por dónde?

La empleada señaló hacia la parte trasera.

Los dos hombres se miraron.

—No puede ser.

---

Mientras tanto...

Un automóvil avanzaba por las calles.

Dentro iban Richel, Clara y Akemi.

Richel miró hacia atrás.

—¿Crees que ya se dieron cuenta?

Akemi sonrió.

—Seguro.

Clara se rio.

—Kaito estará furioso.

Richel sonrió.

—Ren también.

Akemi soltó una carcajada.

—Entonces tenemos que aprovechar nuestra libertad.

Richel levantó su teléfono.

Tenía varias llamadas perdidas.

—Oh...

Clara miró la pantalla.

—¿Cuántas?

—Siete.

Akemi arqueó una ceja.

—¿De Ren?

Richel asintió.

—Sí.

Clara soltó una carcajada.

—Estamos en problemas.

---

De regreso en la tienda...

Kaito miró a Ren.

—¿Tu mamá es peor que Richel?

Ren permaneció en silencio.

Luego tomó su teléfono.

—Sí.

Kaito soltó una carcajada.

—Entonces estamos perdidos.

En ese momento...

Ren recibió un mensaje.

Solo decía:

"No te preocupes. Estamos bien. Necesitamos unas horas para nosotras."

Ren cerró los ojos.

—Akemi.

Kaito miró su teléfono.

—¿Qué pasa?

Ren suspiró.

—Mi madre se las llevó.

Kaito levantó una ceja.

—¿Tu mamá?

—Sí.

Kaito guardó silencio unos segundos.

Después preguntó:

—Ren...

—¿Qué?

—Tu mamá es peor que tú.

Ren miró hacia el cielo.

—No sabes cuánto.

La fuga había comenzado como una idea brillante.

Había terminado siendo un desastre.

El bar estaba lleno de música.

Richel estaba sentada junto a Akemi.

Clara estaba al otro lado de la mesa.

Las tres habían prometido que solamente tomarían algo.

Pero nadie había calculado que Akemi terminaría diciendo:

—Una más.

Richel levantó su vaso.

—Una más.

Clara se rio.

—Una más.

---

Varias horas después...

Clara estaba abrazada a una botella vacía.

—¡Tú empezaste!

Richel la miró confundida.

—¿Quién?

Clara señaló la botella.

—¡Ella!

Akemi soltó una carcajada.

—Creo que ya es suficiente.

Clara intentó levantarse.

Se tambaleó.

—Estoy perfectamente bien.

Dio un paso.

—Perfectamente...

Y volvió a sentarse.

Richel comenzó a reír.

—Clara...

—¿Qué?

—Creo que necesitas agua.

Clara negó.

—No.

—Sí.

—No.

Intentó levantarse nuevamente.

Esta vez tuvo que sujetarse de la mesa.

—Bueno...

Tal vez sí.

---

La situación empeoró cuando Clara terminó mareándose y tuvo que inclinarse hacia un lado.

Richel se levantó rápidamente.

—¡Clara!

Akemi también se acercó.

—Tranquila.

—Creo que va a vomitar.

—Sí.

Clara cerró los ojos.

—No quiero...

—Está bien.

Richel le sostuvo el cabello mientras Akemi pedía ayuda.

Después de unos minutos, Clara quedó completamente agotada.

—Quiero dormir.

Richel suspiró.

—Claro.

Akemi miró a Richel.

—Quizá deberíamos llamar a alguien.

Richel negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque Ren va a matarme.

Akemi la miró.

—A mí también.

Las dos se miraron.

Y comenzaron a reír.

---

En ese momento...

La puerta del bar se abrió.

Ren entró.

Detrás de él estaba Kaito.

Y junto a ellos...

Un hombre mayor de presencia imponente.

El padre de Ren.

Había llegado a la ciudad inesperadamente y, al enterarse de la situación, decidió acompañarlos.

Ren miró alrededor.

—¿Dónde están?

Un empleado señaló una mesa.

Ren caminó hacia ella.

Y se quedó inmóvil.

Richel estaba sentada con una botella en la mano.

Tenía los ojos llorosos.

Akemi estaba a su lado.

Clara estaba prácticamente dormida.

Kaito corrió hacia Clara.

—¡Clara!

Ella abrió los ojos.

—Kaito...

—¿Qué hiciste?

—Nada.

—Estás cubierta de...

Kaito suspiró.

—Ven.

La ayudó a levantarse.

Clara intentó caminar.

—Puedo sola.

—No.

—Sí.

—No.

Ella se apoyó en él.

—Bueno...

Tal vez no.

---

Ren se acercó a Richel.

—Richel.

Ella levantó la mirada.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

—Ren...

Él vio la botella.

—¿Cuánto bebiste?

Richel negó con la cabeza.

—No sé.

—¿Quién te dejó beber tanto?

Akemi levantó la mano.

—Yo.

Ren la miró.

—Mamá.

Akemi sonrió.

—Fue culpa mía.

—Después hablaremos.

Ren volvió a mirar a Richel.

—¿Por qué no me avisaste?

Richel empezó a llorar más.

—Porque quería salir.

—Podías haberme dicho.

—¡Pero ibas a regañarme!

Ren perdió la paciencia.

—¡Porque me preocupas!

El bar quedó en silencio.

Richel bajó la cabeza.

Las lágrimas comenzaron a caer.

—No quería hacerte enojar.

Ren se quedó inmóvil.

Su expresión cambió.

—Richel...

Ella volvió a beber de la botella.

Ren se la quitó.

—Ya no.

—Dámela.

—No.

—Ren...

—No.

Richel comenzó a llorar todavía más.

—¡Dámela!

—No.

—¡Eres malo!

Ren suspiró.

—Puedes estar enojada conmigo mañana.

Pero esta noche vas a descansar.

Richel negó.

—No quiero.

—Lo sé.

Él se agachó frente a ella.

—Pero no voy a dejarte así.

---

El padre de Ren observaba todo desde unos pasos atrás.

Finalmente habló.

—Así que esta es Richel.

Richel levantó la cabeza.

—¿Quién eres?

El hombre sonrió.

—Tu futuro suegro.

Richel parpadeó.

—¿Mi qué?

Ren cerró los ojos.

—Papá...

El hombre soltó una carcajada.

—Quería conocerla.

Richel lo miró.

—¿Eres el papá de Ren?

—Sí.

Ella lo señaló.

—Tu hijo es muy mandón.

El hombre miró a Ren.

—Ya me di cuenta.

Richel volvió a llorar.

—Pero lo quiero.

Ren se quedó completamente quieto.

Su padre levantó una ceja.

—Eso fue rápido.

Ren tomó suavemente la mano de Richel.

—Yo también te quiero.

Richel apoyó la cabeza en su hombro.

—Entonces no me regañes.

Ren suspiró.

—No voy a regañarte ahora.

—Prometido.

—Prometido.

---

Kaito consiguió que Clara bebiera un poco de agua.

—¿Me odias?

Clara negó.

—Te quiero.

—Entonces deja de intentar pelear con una botella.

Clara miró la botella.

—Ella empezó.

Kaito soltó una carcajada.

—Claro.

---

Finalmente...

Ren tomó a Richel en brazos.

—Nos vamos.

Ella apoyó la cabeza sobre su pecho.

—No quiero ir.

—Sí quieres.

—No.

—Richel.

Ella cerró los ojos.

—Está bien.

Akemi se levantó.

—Creo que yo también debería irme.

El padre de Ren la miró.

—Definitivamente.

Akemi sonrió.

—¿Estás enojado?

—Un poco.

—¿Mucho?

—Bastante.

Akemi suspiró.

—Valió la pena.

Él soltó una carcajada.

---

El grupo salió del bar.

Ren llevaba a Richel.

Kaito ayudaba a Clara.

Akemi caminaba detrás.

Y el padre de Ren observaba a todos con una mezcla de diversión y cansancio.

—Nunca pensé que conocería a mi futura nuera de esta manera.

Ren suspiró.

—Yo tampoco.

Richel levantó ligeramente la cabeza.

—¿Me caes bien?

El padre de Ren sonrió.

—Muchísimo.

Richel sonrió.

—Entonces está bien.

Volvió a cerrar los ojos.

Ren la miró.

Aunque seguía molesto...

La abrazó con cuidado.

—Mañana hablaremos.

Richel murmuró:

—No quiero regaños...

Ren sonrió.

—Lo sé.

Y mientras el automóvil se alejaba del bar...

Los cuatro comprendieron algo:

La próxima vez que Richel y Clara quisieran una noche de chicas...

Definitivamente necesitarían supervisión.

Akemi levantó una mano desde el asiento trasero.

—Yo no prometo nada.

El padre de Ren la miró.

—Tú eres precisamente el problema.

Akemi soltó una carcajada.

Y por primera vez aquella noche...

Todos terminaron riendo.

1
Lariel Flowers
Exelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play