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LA ESPOSA QUE EL EMPERADOR NO QUERÍA

LA ESPOSA QUE EL EMPERADOR NO QUERÍA

Status: En proceso
Genre:Época / Matrimonio arreglado
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Cori222

Una antigua promesa. Dos reinos unidos por el destino. Una mujer que jamás debió formar parte de la historia… y un emperador que estaba destinado a amar a otra.

Pero el destino rara vez respeta los planes de los hombres.

NovelToon tiene autorización de Cori222 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una mujer con muy buenas intenciones 2

Conocí a Lady Evelyne aquella misma tarde.

Y entendí inmediatamente por qué alguien habría considerado que podía convertirse en esposa de un emperador.

Era hermosa.

No de una forma delicada.

De una forma evidente.

Cabello castaño claro perfectamente recogido, ojos color miel y una elegancia tan natural que parecía haber nacido sabiendo exactamente dónde colocar las manos al sentarse.

Yo todavía discutía con las dieciséis almohadas.

Claramente jugábamos en categorías diferentes.

La encontré junto a Lucrecia y su hija en uno de los salones principales.

El Anciano Severin estaba cerca de una ventana conversando con dos miembros de la corte.

Cuando entré, Evelyne me miró.

Primero el rostro.

Después el vestido.

Finalmente, la mano.

El anillo.

Todo ocurrió en apenas unos segundos.

Pero lo vi.

Lucrecia sonrió.

—Emilia. Qué oportuno que hayas decidido acompañarnos.

No recordaba haber sido invitada.

—Siempre intento aparecer en los momentos más oportunos.

Su hija desvió la mirada.

Evelyne, en cambio, se levantó.

—Lady Emilia.

Su reverencia fue impecable.

—Tenía mucha curiosidad por conocerla.

—Espero no decepcionarla.

—Al contrario.

Su mirada era amable.

Pero demasiado atenta.

—He oído muchas cosas.

—Eso suele ocurrir cuando nadie conoce la verdad. La gente se entretiene inventándola.

Tomé asiento.

—¿Ha visitado muchas veces el palacio?

—Desde niña.

—Entonces lo conoce mejor que yo.

—Probablemente.

Una pequeña pausa.

—Kael y yo crecimos viéndonos con frecuencia.

Ahí estaba.

El nombre.

No el emperador.

Kael.

Interesante.

—Debe conocerlo muy bien.

—Todo lo que él permite.

Su sonrisa cambió ligeramente.

—Que no suele ser demasiado.

Eso me hizo gracia.

—En eso coincidimos.

Evelyne me observó con más atención.

—Supongo que para usted debe haber sido difícil.

—¿Qué cosa?

—Casarse con alguien como él sin conocerlo.

Lucrecia levantó su taza.

Estaba escuchando.

Todos estaban escuchando.

—También debe haber sido difícil para él —respondí—. Ninguno de los dos pidió aquello.

Evelyne inclinó ligeramente la cabeza.

—Es una manera muy tranquila de verlo.

—Tengo dos años para desesperarme. Prefiero administrar bien el tiempo.

Un silencio extraño cayó sobre la mesa.

La hija de Lucrecia me miró.

Lucrecia también.

Evelyne fue la primera en hablar.

—Entonces es cierto.

—¿Qué cosa?

—Que el matrimonio tiene un plazo.

—Dos años.

No tenía motivos para ocultarlo.

Al parecer, todo Draken terminaría sabiéndolo de cualquier modo.

Algo casi imperceptible apareció en los ojos de Evelyne.

Esperanza.

Oh.

Ahora sí comprendía completamente.

Tomó su taza.

—Dos años pasan rápido.

—Eso espero.

La respuesta salió tan naturalmente que Lucrecia me miró como si acabara de cometer una herejía.

Yo no entendía por qué.

Era verdad.

Evelyne bajó la mirada para ocultar una sonrisa.

Definitivamente aquello tenía potencial.

________________________________________

La oportunidad llegó antes de lo esperado.

Al terminar el té, Lucrecia se retiró con su hija y el Anciano Severin fue llamado por uno de los consejeros.

Evelyne y yo terminamos caminando juntas por una galería.

—Espero que no le incomode mi presencia —dijo de pronto.

La miré.

—¿Por qué habría de incomodarme?

—Por mi cercanía con Kael.

Otra vez.

Kael.

—No.

Pareció sorprendida.

—¿No?

—¿Debería?

No supo qué responder.

Continué caminando.

—Lady Evelyne, creo que ambas comprendemos perfectamente la situación.

Se tensó.

—No sé a qué se refiere.

—Usted está enamorada de mi esposo.

Se detuvo.

Sus ojos se abrieron.

—Yo nunca…

—Tranquila.

Miré alrededor.

No había nadie cerca.

—No voy a arrojarla desde una torre.

Pareció debatirse entre sentirse ofendida o aliviada.

—No sé qué le han contado.

—Nada que no haya visto por mí misma durante el té.

La pobre mujer parecía genuinamente avergonzada.

Y aquello hizo que me resultara más simpática.

—Lo conozco desde hace muchos años —dijo finalmente—. Siempre supe que estaba comprometido con Anelis. Nunca interferí.

—Pero Anelis ya no está.

—No.

—Y yo estaré solo dos años.

Evelyne me observó.

—Habla de su matrimonio como si fuera un contrato.

—Porque lo es.

—Pero es su esposo.

—Legalmente.

Su expresión se volvió casi cómica.

—No entiendo.

—Es bastante sencillo. Dentro de dos años cada uno seguirá su vida.

—¿Y eso no le molesta?

Pensé en la pregunta.

—No.

Era verdad.

O al menos creía que lo era.

—Entonces…

Evelyne dudó.

—¿No le molestaría que yo intentara acercarme a él?

La miré.

Y ahí estaba.

La idea completa.

Tal vez aquello era exactamente lo que necesitábamos.

Kael tendría compañía.

Evelyne tendría una oportunidad.

Y yo podría cumplir tranquilamente mis dos años sin preocuparme por un esposo resentido por una mujer que lo abandonó.

Perfecto.

—¿Qué le gusta?

Evelyne parpadeó.

—¿Qué?

—A Kael.

Ahora sí parecía completamente perdida.

—No lo sé.

—¿No lo sabe?

—Le gustan los caballos.

—Eso le gusta a medio continente.

—Lee mucho.

—También yo. Eso no ayuda.

Evelyne empezó a sonreír.

—¿Está intentando ayudarme?

—Estoy reuniendo información.

—¿Para ayudarme?

—No se emocione todavía. Primero debemos descubrir si tiene alguna posibilidad.

Se quedó mirándome.

Después soltó una risa.

Una risa real.

—Usted no se parece en absoluto a lo que imaginaba.

—Escucho eso bastante.

—Pensé que sería…

Se detuvo.

—¿Qué?

—No importa.

—Ahora tiene que decirlo.

—Pensé que estaría desesperada por conservarlo.

Aquello me hizo reír.

—Lady Evelyne, tuve que conocer a mi esposo el día que me casé con él.

—Eso es terrible.

—Fue una semana complicada.

Ambas reímos.

Y entonces se me ocurrió algo.

—Necesito saber qué le gusta.

—¿Cómo pretende averiguarlo?

Sonreí.

—Observando.

Evelyne parecía encantada.

Yo también.

Aquello podía resultar incluso divertido.

________________________________________

No sabía que, desde el piso superior, alguien nos observaba.

Kael acababa de salir de una reunión cuando vio a Emilia caminando por la galería junto a Evelyne.

Ambas reían.

Aquello, por sí solo, ya era extraño.

Evelyne llevaba años intentando encontrar cualquier excusa para acercarse a él.

Y Emilia…

Kael todavía no comprendía qué hacía Emilia la mitad del tiempo.

Se detuvo junto a la baranda.

Vio cómo Evelyne decía algo.

Emilia respondió.

Las dos volvieron a reír.

—Majestad.

Uno de los consejeros esperaba detrás de él.

Kael no apartó inmediatamente la mirada.

—¿Qué relación tienen esas dos?

El hombre siguió la dirección de sus ojos.

—¿Lady Evelyne y su esposa?

Kael lo miró.

—Sé quiénes son.

—Mis disculpas. No sabía que se conocieran.

Kael tampoco.

Y por alguna razón…

no le gustó descubrirlo de aquella manera.

—Majestad, el Consejo espera.

Kael volvió la vista hacia la galería.

Emilia ya no estaba.

—Voy.

Continuó caminando.

Pero durante el resto de la reunión hubo una pregunta absurda que apareció varias veces en su cabeza.

¿Qué demonios estaban tramando esas dos?

________________________________________

Esa misma noche encontré a Elara preparando mi ropa para el día siguiente.

Entré en la habitación con una sonrisa.

Ella me miró.

Luego miró mi sonrisa.

—No.

Me detuve.

—¿No qué?

—No sé qué ha hecho, pero no.

—No he hecho nada.

—Todavía.

Me senté frente al espejo.

—Necesito averiguar algunas cosas.

Elara cerró los ojos.

—Por supuesto.

—¿Sabes qué comida prefiere el emperador?

Abrió los ojos.

—¿Por qué?

—Investigación.

—¿Qué clase de investigación?

—Importante.

Me miró con sospecha.

—No lo sé.

—¿Música?

—Tampoco.

—¿Algún lugar favorito?

—Señora…

—¿Qué?

—Es su esposo.

La miré a través del espejo.

—Y apenas lo conozco.

Elara dejó lentamente el vestido que sostenía.

—¿Está intentando conocerlo mejor?

Sonreí.

—Exactamente.

No era mentira.

Solo omitía un pequeño detalle.

Pensaba conocerlo mejor…

para entregárselo a otra mujer.

¿Qué podía salir mal?

1
Magda
ahhhhh siiiii porfin
emma santana
awwww😍😍😍😍
Carmen Remolcoy
me tiene atrapada está historia,muy buena, gracias autora,🙌🙌
Maria Arias
está está de pelos
Maria Arias
por lo visto la protagonista ni hacer anelis si no emilia
Jessye
se va enamorar jijiji eso va a pasar
Jessye
excelente
Jessye
fascinada con la historia🥰, hasta este momento muy divertida y entretenida jijijiji
Jessika
Wowww se puso buenoooo
Jessika
Empezó bien jijiji o sea ya me gancho, veamos como sigue jijiji
Ada Esprella
es hermosa 🥰
emma santana
cuando se morirá lucrecia🤨🙄
Ada Esprella
me atrapa mal... hermosa historia🥰
emma santana
se viene mi bueno🤭
emma santana
Se acabo en la mejor parte😭
Ada Esprella
me encanta la historia bien narrada los detalles todo ... no puedo esperar a que suba más por favor más rápido 🙏
Ada Esprella
no puedo esperar😭que agregues capitulos
Ada Esprella
es muuuy buena historia
Jessy Grey
Emilia no tiene culpa
Jessy Grey
que malo
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