Dolor, dolor puro y agonizante era lo que sentia mientras veia a mi compañero destinado, a quien se supone que me amaria para siempre, a quien habia sido mi mejor amigo por años, tomando como compañera y luna a otra mujer que no era yo y esa otra era nada mas y nada menos que Elaine Wood la hija del Gamma y mi mejor amiga.
En mi vida habian demasiados secretos, secretos que nunca me habia costado guardar, pero esos secretos se convertirían en mis enemigos y comenzarían a pensar en mi mente cuando llegara el, El rey Alfa.
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Capitulo 17: Temor
Subi a la habitación y Alec estaba dormido de nuevo, me acoste en sus brazos y el me apreto contra el.
— Mi reina, te tardaste.
— Lo siento, ya venia pero... Elaine y Jace peleaban.
— Lo imagino, no será fácil superar algo como esto.
Yo solo suspiré — Lo superarán.
Tenian que hacerlo
A la mañana siguiente desperte con Alec besando mi cuello, mi rostro, sus besos dejaban un cosquilleo en mi piel, me movi hacia un lado y el beso mis labios.
— Buenos dias, mi luna.
— Bueno dias, mi alfa.
Sus manos se metían entre mi ropa y acariciaban mi piel
— Todavia no puedo creer que estes aqui, que haya conseguido a mi compañera, la espera ha sido larga, pero ha valido la pena. Eres tan preciosa, mi dulce luna, ya quiero llevarte conmigo, quiero hacerte mi mujer, mi luna, mi reina.
— Yo tambien lo quiero mi alfa, lo deseo con todo mi corazon.
El se despego de mi y se levanto — Vamos a desayunar cariño, he mandado a un grupo de Guerreros a venir con mi beta, quiero resolver este problema de los picaros rapido para llevarte conmigo.
— Está bien, mi alfa, vamos
Me levanté de la cama y fui asearme, me vestí y bajamos, se escuchaban gritos, al parecer Elaine y Jace peleaban de nuevo. Llegamos a ellos y los dos se gritaban, los niños estaban a un lado de la sala mirándolos asustados.
Esto se estaba saliendo de control.
— ¡Basta!
Ninguno de los dos pareció escuchar seguían gritandose, los niños voltearon a mi y vinieron corriendo a donde nosotros.
— Señorita azula ¿Por que mis padres se gritan?
— ¿Ya no se quieren?
Me agache y los vi a los dos — Mis niños, sus padres se quieren mucho, solo tienen diferencias, los adultos no siempre estamos de acuerdo en todo, tus papis se quieren mucho.
Los niños se quedaron en silencio. Camine hacia Jace y Elaine
— Basta — hable con más fuerza, pero ellos seguían gritando, diciendo tonterías — ¡Ya dejen de pelear! — hable más fuerte y ninguno se inmutó los dos seguían gritando, vi a Jace a punto de rechazar a Elaine.
¿Que mierda les pasaba? ¿Por que no pensaban en sus hijos?
— Basta — grite y mi comando salio de mi haciéndolos retroceder — Basta de pelear. ¿Es que acaso no piensan en sus hijos?
Los dos subieron el rostro apenados y sorprendidos de que los hubiera hecho retroceder
— Azula.. lo...
— ¡Silencio! Los dos se van a callar la puta boca y van a ir a desayunar y cuando quieran hablar de sus putos problemas será solos y lejos de los niños.
Los dos se quedaron en silencio, camine hacia los niños y tome sus manos
— Vamos a desayunar mis niños.
Camine hacia el comedor con los niños seguidos por Alec, los ayude a sentarse y fui a la cocina, las criadas estaban todas asustadas.
— Que sirvan el desayuno ya por favor.
— Como ordene beta.
Sali de la cocina y fui a sentarme con mi compañero, Elaine y Jace ya estaban sentados, sirvieron la comida y comimos en silencio.
— Alfa Jace he enviado a traer a mi beta y algunos guerreros de mi manada, llegarán esta tarde.
— Está bien mi Rey, avisaré en la frontera para que los dejen pasar.
Después de la comida, invite a los niños a jugar en el jardín, salimos a jugar, corrimos y jugamos toda la tarde. De repente una contingencia de autos negros polarizados llegaron a la entrada de la casa. Alec salió por la puerta con Jace, los niños querían ir a ver así que nos acercamos, un hombre alto de pelo castaño y de complexión fuerte se bajó del primer auto seguido por otros dos chicos robustos y se acercaron a la entrada.
— Mi rey es un gusto volver a verlo.
— Chicos me alegro de que estén aquí, les presento al Alfa Jace Stronghold, alfa de la manada Luna nueva.
— Bienvenidos a mi territorio.
— Un gusto conocerlo Alfa Jace, esperamos ser de ayuda para el problema presente en estos momentos.
Alec volteo hacia mí — Mi reina ven.
Camine hacia ellos y me pare a su lado, los ojos de los tres chicos se posaron en mí, mirándome de arriba a abajo.
— Mi luna ellos son mi beta Daniel, Mi gamma Lacke y su Hermano Don.
— Mucho gusto señores. Soy Azula Rosseltod Beta de la manada Luna nueva.
— Y mí hermosa Reina Luna
Alec me abrazo y beso mi frente, lo miré sonriente por su muestra de cariño, toda mí piel cosquilleando con su toque.
— Un placer conocerla mi reina estamos a su servicio.
Todos desnudaron el cuello en sumisión, se sintió excesivamente raro, pero supongo que tenía que acostumbrarme.
— Gracias.
— Bueno pasen, vayamos a mi oficina.
— ¿Vienes? — Alec me miro preguntando.
— No, quisiera ir hoy a casa de mis padres, los extraño, sé de que estarás ocupado hoy así que nos vemos mañana, cariño
Alec torció los labios y dio un suspiro — Está bien entiendo, entonces desayunamos juntos mañana.
— Claro mi rey — besé sus dulces labios y Alec me apretó contra él, beso mis labios como solo él sabía hacerlo, haciendo mi corazón latir desbocado, el beso se prolongó por un rato hasta que me soltó, puso su frente en la mía.
— Te extrañaré mi luna.
— Y yo a ti, mi alfa.
Alec dio la vuelta y sé fue y yo fui hasta los niños que se habían quedado en él jardín. Elaine estaba ahí con ellos, me acerque a ella y me senté a su lado.
— Azula yo... Lo siento tanto, has tenido que meterte en nuestras peleas más de una vez y es tan vergonzoso.
Yo volteé hacia ella y tomé sus manos.
— Elaine puedo comprender que los dos están molestos, heridos, pero ustedes tienen que entender que estas son las consecuencias de las decisiones que tomaron y que sus hijos no tienen que pagar por eso, ustedes decidieron elegirse y elegieron tener a sus hijos, ámenlos y cuídenlos, es su deber cuidarlos hasta de ustedes mismo.
Ella dio un suspiro de cansancio — Lo sé, lo sé, pero es tan difícil azula. Allá afuera hay alguien que la diosa luna eligió para mí y yo... No lo elegí, lo deseché incluso antes de darle la oportunidad. No me había parado a pensar cuantas personas sufrirían por nuestros sentimientos, la manada esta desconfiada, las personas me ven mal, me juzgan, no sé si hice lo correcto. Alla afuera hay alguien que nació para ser la compañera de Jace, para ser la luna de esta manada y yo le arrebate su puesto, le quite lo que la diosa luna hizo para ella. Me siento como una mierda, lo peor es que creo que Jace la conoció y nunca me lo dijo, nunca hablo de eso y no sé qué hacer. Esta mañana le dije que me lo dijera y él se volvió como loco, tengo miedo Azula, me siento tan culpable, siento que esto es un castigo de la diosa luna.
Viendo a Elaine sufriendo de esta manera solo pensaba en que no quería por nada del mundo que Elaine supiera la verdad, si estaba sintiéndose culpable por alguien que no conocía, como se sentiría si supiera que yo había sido aquella persona que Jace había rechazado.
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Esa noche volví a casa, cene con mi familia y dormí con Aron. Lisa había ido a la casa de la manada a saludar a la gente de su manada que llego y se quedaría a cenar con ellos, estaba durmiendo tranquilamente abrazada a mi hermano cuando la puerta de la casa sonó fuerte, alguien tocaba la puerta, vi la hora en el reloj de la mesilla y era las tres de la mañana.
¿Quién tocaba la puerta a esta hora?
Me levante y Aron se movió despertándose, salí de la habitacion y baje las escaleras, mi madre estaba abriendo la puerta.
— ¿Luna? ¿Que haces está hora aquí? ¿Está bien?
— ¿Azula está aquí? Necesito hablar con Azula
Sus ojos miraban a mi madre con desespero y cuando me vio corrió hacía mi y me tomo de los brazos
— Dime que no es verdad Azula — dijo con desespero
— ¿Que está pasando Elaine? ¿Que tienes?
— Dime que es mentira, por favor, que las cosas no sucedieron así, que yo no... — un sollozo salió de sus labios y Elaine cayo a mis pies, se abrazó de mis piernas llorando.
— ¡Elaine! Levántate ¿Que está pasando?
— Dime que no es verdad, que no eras tú, que él no...
Me arrodille y agarre sus manos — ¿Que tienes Elaine? ¿Que te pasa?
— Dime que el no te rechazo por mi, que tu no eras su compañera, dime que todo es mentira.
El peso de sus palabras se instaló en mi pecho, uno de mis más grandes temores se estaba haciendo realidad.
Elaine lo sabia.