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Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20: EL PRECIO DE LA CIMA

EL PRECIO DE LA CIMA

El viento en los pasillos de emergencia de la Torre de Cristal Negro aullaba como una bestia hambrienta.

El ascenso hacia la azotea fue una carnicería a contrarreloj. Las alarmas de Neópolis teñían las paredes de un rojo intermitente mientras la Guardia de élite intentaba cerrarnos el paso en cada descanso de la escalera. Eren marcaba la vanguardia con una ferocidad implacable; a pesar de la carne viva en su hombro, su fusil no fallaba un solo disparo. Kaelen cubría el flanco derecho con una precisión quirúrgica, y Valen, respirando con dificultad, mantenía al Sujeto Uno a salvo a nuestras espaldas.

Ya no éramos la muestra de laboratorio y sus guardianes. Éramos una tormenta coordinada bajo una sola voluntad.

Rompimos la última escotilla de seguridad y salimos a la azotea.

Una lluvia ácida y gélida caía en picada sobre la cima de la megaciudad, azotando la plataforma a más de quinientos metros de altura. Los relámpagos iluminaban el cielo oscuro de Neópolis, dejando ver la mole del helicóptero blindado de transporte que ya mantenía los rotores encendidos en el centro del helipuerto.

El Doctor Vance estaba en la rampa de acceso, resguardado tras una barrera de energía electromagnética de color azul brillante que aislaba la nave por completo.

—¡Es tarde, Lian! —gritó Vance sobre el estruendo del viento y los motores—. ¡La red central de la ciudad está a punto de ejecutarse!

A los lados de la plataforma, dos enormes Drones de Pulso Pesado emergieron de los trampolín subterráneos, desplegando cañones automáticos que apuntaron directamente hacia nosotros.

—¡Cubran a Lian! —ordenó Kaelen, lanzándose hacia la cobertura de un contenedor de carga mientras abría fuego contra el dron de la izquierda.

—¡Valen, abrenos la barrera! —gritó Eren, arremetiendo a pecho descubierto contra el segundo dron para atraer la ráfaga de plasma lejos de mi posición.

El aire en la azotea explotó en un infierno de disparos y chispas. Valen depositó con cuidado al Sujeto Uno tras la estructura del elevador y corrió hacia la consola externa del helipuerto, tecleando desesperadamente entre la lluvia para interceptar el código del campo de fuerza.

Un disparo de plasma pesado rozó el costado de Kaelen. El golpe de la onda expansiva lanzó al general contra el piso de polímero, haciendo que su arma saliera volando por el borde del edificio.

—¡Kaelen! —el grito se me escapó de la garganta, sintiendo una punzada de terror helado en el pecho.

Kaelen tosió sangre sobre la superficie mojada, pero alzó la vista hacia mí con los ojos ámbar brillando en medio del dolor.

—¡Sigue... Lian! —rugió Kaelen, sacando su hoja táctica del cinto para frenar a uno de los cazadores de la Guardia que irrumpía en la plataforma.

Eren encajó un proyectil directo en el núcleo del primer dron, haciéndolo estallar en una bola de fuego que iluminó la noche, mientras Valen lograba sobrecargar el terminal.

La barrera electromagnética de la nave parpadeó y se colapsó con un chasquido sordo.

No lo pensé. No esperé. Corrí atravesando el charco de agua y sangre, saltando sobre la rampa del helicóptero justo cuando las compuertas automáticas comenzaban a sellarse para el despegue.

Caí en el interior de la cabina de mando. El Doctor Vance se giró bruscamente, trastabillando contra el panel principal mientras desenfundaba una pequeña pistola de agujas anestésicas con manos temblorosas.

Le encañoné la cabeza con mi arma antes de que pudiera alzar la suya.

El científico se congeló. Su rostro, siempre calculado y frío, era un mapa de desesperación pura.

—Espera... Lian, escucha —suplicó Vance, alzando una mano para detenerte—. No me mates. Si yo muero, te llevarás la fórmula del Proyecto Anomalía a la tumba. Puedo ayudarte... Puedo diseñar un suero que neutralice la dependencia de esos tres Alfas. Puedo devolverte una vida normal, lejos de las castas, lejos de la guerra...

Lo miré fijamente a los ojos. Las gotas de lluvia ácida corrían por mi rostro, mezclándose con el calor de mi propia determinación.

—No quiero una vida "normal", Vance —respondí con la voz más helada que había emitido en mi vida—. Una vida normal significaba seguir siendo una víctima en sus salas de ensayo.

—Lian... soy tu creador... —susurró con el hilo de voz que le quedaba.

—Mi vida no te pertenece a ti —sentencié—. Le pertenece a la gente que sangró afuera para traerme hasta esta puerta.

Apreté el gatillo.

El disparo resonó en la cabina cerrada. El Doctor Silas Vance cayó sin vida sobre la consola central, apagando de golpe el sistema de purga continental.

El silencio que siguió en la azotea fue monumental, roto únicamente por el zumbido de los rotores y la lluvia cayendo sobre el fuselaje.

Bajé de la rampa con la pistola aún humeante en la mano. La tormenta comenzaba a ceder sobre los rascacielos de cristal negro de Neópolis.

Eren estaba de pie junto al dron destruido, respirando agitadamente con la mano presionada contra la herida de su hombro, mirándome con una devoción sin límites. Kaelen, apoyado contra la pared con el costado sangrante, me dedicó una leve inclinación de cabeza cargada de orgullo y respeto absoluto. Valen ayudaba a ponerse de pie al Sujeto Uno, cuyos ojos grises ahora reflejaban la luz limpia de la ciudad.

Me acerqué a los tres Alfas. Ninguno habló; no hacía falta. Las palabras sobraban en un espacio donde la lealtad se había pagado con sangre y fuego.

Eren dio un paso hacia mí, rozando con el dorso de su mano mis dedos húmedos por la lluvia. Kaelen puso su mano sobre mi hombro con un agarre firme y protector, mientras Valen me dedicaba una mirada cálida que sellaba el fin de nuestra pesadilla de origen.

Me giré hacia la terminal de la nave blindada de Vance, que aún parpadeaba con las transmisiones satelitales del continente. Un holograma táctico se desplegó frente a nosotros.

Las coordenadas de huida de Vance no estaban programadas para un refugio privado. La nave estaba sincronizada para volar directamente hacia las montañas del sur, hacia el corazón de la cuarta y más despiadada megaciudad del continente: Vulcano.

Allí operaba el mando militar supremo que financió cada laboratorio y cada collar de contención en Arcadia y Neópolis.

Miré el mapa, luego miré al Sujeto Uno que apretaba los puños junto a nosotros, y finalmente a los tres hombres que habían jurado dar la vida por mí.

—Tienen el transporte listo —dijo Eren con una sonrisa peligrosa, limpiándose la sangre de la comisura de los labios—. ¿A dónde vamos ahora, Comandante?

Ajusté el seguro de mi arma y contemplé el horizonte del continente que empezaba a despertar.

—A Vulcano —dije con voz firme—. Vamos a terminar de quemar el imperio.

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Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
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