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Olvidada Por Mi Marido

Olvidada Por Mi Marido

Status: Terminada
Genre:CEO / Pérdida de memoria / Embarazo no planeado / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:268k
Nilai: 4.6
nombre de autor: 1x.santx

Ella se casó por amor.
Él, un poderoso CEO, perdió la memoria… y con ella, el corazón.
Después de un accidente, empieza a creer que solo lo quisieron por su dinero y la expulsa de casa sin piedad. Sola, embarazada y traicionada por quien más amaba, lucha por sobrevivir… hasta descubrir que lleva tres vidas en su vientre. Entre habitaciones baratas, trabajos extenuantes y noches frías en pasillos de hospitales, ella elige resistir.
Cuando la verdad finalmente sale a la luz y los recuerdos regresan, tal vez ya sea demasiado tarde para pedir perdón.
Porque algunas heridas no se borran… ni siquiera con amor.

NovelToon tiene autorización de 1x.santx para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Luísa

Tres meses después...

Tres meses han pasado desde que mi vida decidió ponerme a prueba hasta el límite. Y, por primera vez en mucho tiempo, podía decir que no solo estaba sobreviviendo, sino que estaba siguiendo adelante. Me despertaba temprano todos los días, incluso antes de que sonara el despertador. El cuerpo aún se quejaba, principalmente por la gestación, pero había algo diferente ahora: rutina. Estabilidad. Un suelo firme debajo de mis pies. Me levanté despacio aquella mañana, pasando la mano por la barriga ya ligeramente redondeada.

“Buenos días, mis amores”, murmuré, aún somnolienta acariciando mi vientre.

En la cocina, Ana ya estaba de pie, removiendo el café en la olla.

“No aprendes, ¿verdad?”, dijo sin mirarme. “Embarazada de trillizos e insistes en despertarte antes que yo”.

Sonreí, acercando una silla. “Es costumbre. Y hambre. Pero hoy, por algún milagro, te despertaste primero”.

Reímos y ella se giró hacia mí, apoyó la mano en la cintura y me encaró. “¿Hambre de embarazada o hambre de quien olvidó cenar de nuevo?”

“Los dos”, respondí, riendo.

Ana colocó un plato con pan, frutas y huevos delante de mí. “Come. Tu trabajo comienza solo dentro de una hora”.

Asentí comenzando a comer. El empleo aún parecía un milagro. Había conseguido una plaza administrativa en una pequeña empresa de logística. No era glamuroso, no era cerca de lo que ya había tenido al lado de Arthur, pero era digno, fijo y mío.

“¿Crees que ayer el jefe preguntó si quería efectividad en el próximo trimestre?”, conté, entusiasmada.

Ana abrió una gran sonrisa. “¿Ves? Te lo dije. Solo necesitabas a alguien que viera tu valor”.

“O que no le importara mi barriga creciendo”, toqué el vientre, medio insegura.

Ella se sentó frente a mí. “Lu, quien no entiende eso no te merece. Ni como funcionaria, ni como persona”.

"Sabes, estaba pensando y todavía no he recibido los papeles de divorcio. Pensé que los recibiría."

"Nuestra, es verdad. Pero no pienses en eso ahora, enfócate en tus logros de ahora. Él no te merece." dijo y se sentó a la mesa conmigo para tomar el desayuno juntas.

Después del café, ayudé a Ana a organizar la casa. Yo hacía por gusto. No quería ser solo un peso allí. Lavaba los platos, doblaba la ropa, barría el patio cuando podía.

“Sabes que no necesitas”, dijo, viéndome colgar una camisa.

“Lo sé”, respondí. “Pero quiero”.

El trayecto hasta el trabajo era simple. Autobús, audífonos, una playlist tranquila. Las personas no sabían mi historia. Allí, yo era solo Luísa. No la esposa olvidada. No la mujer descartada. Apenas alguien comenzando de nuevo. Aunque Arthur era bien conocido en la ciudad, siempre hice por no exponerme para no dar ciertos problemas. En la oficina, saludé a Clara, que trabajaba conmigo.

“Buenos días, futura mamá”, dijo animada. “¿Cómo están los bebés hoy?”

“Agitados”, reí. “Creo que no les gustan mucho las reuniones”.

Ella soltó una carcajada. “Ya salieron a la madre”.

El día pasó rápido. Papeles, planillas, conversaciones ligeras. En algunos momentos, hasta olvidaba todo lo que había perdido.

A la hora del almuerzo, me senté con Clara y otro colega.

“¿Y el padre?”, preguntó, sin maldad. “¿Está animado?”

Mi estómago se hizo un nudo por medio segundo. Respiré hondo. “Ahh... Nosotros estamos separados”.

Clara cambió de tema rápido, lanzándome una mirada comprensiva. Agradecí en silencio.

A la noche, volví a casa cansada, pero con aquella sensación buena de quien hizo algo útil.

“Llegué”, anuncié a Ana.

Ella apareció en la puerta de la cocina. “Perfecto. Estaba pensando en salir a dar una vuelta después de la cena. ¿Te animas?”

Dudé. “¿Una vuelta?”

“Sí. Aire libre. Lo necesitas”.

Acabé aceptando, realmente lo necesitaba. Después de comer, me cambié de ropa, un vestido ligero que ya marcaba la barriga. Me miré en el espejo por un instante. Estaba diferente. Más cansada, tal vez. Pero también más fuerte. Fuimos hasta una plaza próxima, bien concurrida. Niños corrían, parejas conversaban, gente paseaba con perros. Vida aconteciendo.

“¿Te diste cuenta?”, comentó Ana.

“¿De qué?”

“De que estás viviendo de nuevo”.

Sonreí de lado. “A veces duele”.

Ella sujetó mi brazo. “Pero no te paraliza más”.

Caminé algunos pasos adelante, respirando hondo. Fue cuando vi. Primero fue la silueta. Alta. Demasiado familiar. Mi corazón reconoció antes de que mi mente aceptara.

Arthur.

Él venía caminando por el otro lado de la plaza. El cabello del mismo modo. La postura. El paso firme. Al lado de él, Alice. Ellos conversaban. Ella sonreía, inclinada levemente en dirección a él. Arthur reía de algo que ella decía. Una risa que yo conocía. Que ya fue mía.

Mis piernas se trabaron.

“¿Lu?”, llamó Ana.

Tragué saliva. “Es él”, digo ya con los labios temblorosos.

Ella siguió mi mirada y se puso rígida. “Hijo de—”

“No”, sujeté el brazo de ella. “No hagas una escena”, digo respirando hondo para no dejar que las lágrimas caigan.

Arthur pasó más cerca. Por un segundo, nuestras miradas casi se cruzaron. Mi corazón se disparó. Pero él no me reconoció. Pasó directo. La mano de él tocó levemente el brazo de Alice mientras caminaban. Un gesto simple. Pero suficiente para rasgar algo dentro de mí.

Ana me tiró hacia un banco. “Siéntate”.

Obedecí, respirando con dificultad. Mis manos fueron instintivamente hacia la barriga.

“Él está feliz”, murmuré, más como constatación que acusación. "Él está feliz, pero no soy yo el motivo de esa felicidad..."

“Él está perdido”, respondió Ana seca. “Y siendo manipulado”.

Miré de nuevo. Ellos se alejaban, riendo. Una pareja cualquiera, a los ojos de quien no sabía.

“Pensé que estaba preparada”, susurré. “Pero ver cara a cara duele. Duele mucho”.

Ana sujetó mi mano con fuerza. “Duele porque amaste de verdad. Eso no es debilidad”.

Las lágrimas vinieron, silenciosas. No de desesperación. De luto.

“Él no sabe”, hablé. “No sabe que tiene tres hijos”.

“¿Y cuando lo sepa?”, preguntó con cuidado.

Miré hacia mi barriga, sintiendo un leve movimiento.

“Cuando lo sepa…”, respiré hondo. “Será tarde para fingir que no perdió nada”.

Me levanté despacio. “Vámonos”.

Mientras nos alejábamos, no miré hacia atrás. Porque, por primera vez, yo entendí: aquella parte de mi vida estaba quedando en el pasado. Y yo tenía tres razones mucho mayores para seguir adelante.

1
Bienaventurada
Pobre Marcos!.. Debería de quedar con una nueva mujer 🙏
Bienaventurada
Me da cosita con Marcos😔
Bienaventurada
jajaja 😂😂
Maru
Ella le faltó iniciativa: si están en la casa matrimonial y el se muestra renuente pues! mija es tu territorio tu lid, muestra la habitación 🛏️ matrimonial, los mensajes del cel, las fotos, una caricia una mirada
Maru
Jummmmm 🤔💭 Muy extraño
Maru
🙂Existe comunicación entre ellas pero ella sólo se enfoca en la casa debería tener otros intereses
Maru
🙂😊Buen comienzo sencillo fluida fácil de entender una linda pareja me gusta
Antonia Pulido
será que no se dan cuenta como escriben?
Antonia Pulido
no está bien escrita
Bienaventurada
Ojalá y todo le salga bien!🙏
Bienaventurada
Interesante la novela 🥰 ahora se le viene la nuvecita negra a Lu😔
AYA
Primera novela que leo que el hombre no tiene un amigo que hable con el, aburrida la trama.😒
AYA
Un gran CEO se deja manipular, por muy amnesia que tenga,🙄
Andrea Pupo
la hecho como un perro y lo peor es que ilegalmente porque fueron bienes adquiridos dentro del matrimonio
Andrea Pupo
un estupido
Ruth Camargo
que hombre más estupido y según es el Ceo de una empresa pero para ignorante y estupido el.
Mary Ney
Pensé que colocaría Ana que siempre la ha apoyado
Valeria Molina
muy bella historia, me encantó
Patry Perez
es una novela.no es la realidad.
Alexandra Ortiz Posada
Este hombre no perdió la memoria, más bien se convirtió en un completo idiota
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