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Invierno De Cristal

Invierno De Cristal

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Yaoi / Completas
Popularitas:21k
Nilai: 5
nombre de autor: maite lucía

Javier Müller, heredero de una de las corporaciones más poderosas de Europa, siempre fue educado para ser perfecto: elegante, obediente y fuerte ante el mundo. Pero cuando la estabilidad financiera de su empresa se ve amenazada, su padre toma una decisión cruel: unir su fortuna con el imperio criminal más temido del continente.

Así, Javier es obligado a casarse con Damián Moretti, el mafioso número uno, un hombre sin corazón

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Capítulo 19: La jaula de cristal

El rugido de los motores del jet privado de los Moretti era el único sonido que llenaba el espacio entre Damián y Javier durante el vuelo de regreso a Italia. El lujo de la cabina —cuero cosido a mano, acabados en madera de nogal y una bodega de cristalería fina— se sentía como una celda de alta tecnología suspendida a diez mil metros de altura.

Damián no había dejado de beber desde que despegaron de París; el tintineo del hielo contra el cristal era un metrónomo que marcaba el ritmo de su creciente inestabilidad. Su mirada estaba clavada en Javier, una fijeza depredadora que buscaba una grieta, un rastro de miedo en el hombre que, legalmente, era su esposo.

Javier, por su parte, mantenía la vista fija en las nubes que se extendían bajo ellos como un océano de algodón sucio. Su rostro era una máscara de absoluta indiferencia, una escultura de hielo que desafiaba el fuego de Damián. Sin embargo, por dentro, su mente trabajaba a una velocidad frenética, procesando cada palabra que el misterioso Augusto le había susurrado en la penumbra de aquella biblioteca parisina. "La verdad te encontrará cuando seas lo suficientemente fuerte". Javier apretaba los puños bajo el regazo. ¿Cuánta más fuerza necesitaba un hombre que ya lo había perdido todo, salvo su apellido y una sed de justicia que bordeaba la locura?

—¿Vas a decirme qué buscabas en ese barrio, o tengo que arrancarte las palabras de la garganta al aterrizar? —la voz de Damián rompió el silencio, pastosa por el coñac pero cargada de una amenaza que hacía vibrar el aire.

Javier ni siquiera giró la cabeza. Su voz salió plana, gélida, como un veredicto.

—Ya te lo dije, Damián. No todo el mundo se mueve por impulsos primarios como tú. Algunos planeamos el futuro. Otros simplemente reaccionan como animales heridos ante cada sombra.

Damián soltó una carcajada amarga y dejó el vaso de cristal sobre la mesa plegable con un golpe tan seco que por poco rompe la madera.

—El futuro... Qué palabra tan bonita para alguien que no puede ni ir al baño sin mi permiso a partir de ahora. Disfruta de tu libertad de pensamiento, alemán, porque físicamente vas a aprender lo que significa ser un Moretti. Eres mi esposo, y en mi mundo, eso significa que eres el brazo extendido de mi voluntad. Y mi voluntad ahora mismo dicta que vivas en una caja de cristal hasta que yo decida qué hacer contigo.

Javier finalmente lo miró. Sus ojos grises estaban desprovistos de miedo, reemplazado por un desprecio tan puro que Damián sintió una punzada de algo parecido a la envidia.

—Tu voluntad es un barco a la deriva, Damián. Marsella fue la prueba. Si no fuera por Luca, ahora estarías explicando al Consejo por qué la Interpol está registrando las cuentas de tu padre. Tu arrogancia es el agujero por el que se desangra tu imperio.

Damián se inclinó hacia adelante, invadiendo el espacio de Javier, su aliento cargado de alcohol y rabia.

—Luca hizo su trabajo. Y yo voy a hacer el mío: asegurarme de que no vuelvas a ponerme en evidencia. A partir de hoy, tu mundo se reduce a las cuatro paredes de la mansión.

Mientras tanto, en las sombras de París

A kilómetros de allí, en una suite de lujo que el clan Moretti pagaba sin saberlo, la atmósfera era radicalmente distinta. El champán más caro de Francia burbujeaba en dos copas de cristal de Baccarat. Ángel Blanca, el hombre que Damián consideraba su "posesión más pura", se reclinaba en los brazos de Adriano Moretti, el primo de Damián.

Ángel dejó escapar una risa melodiosa, una que nunca mostraba frente a Damián. Sus dedos recorrían el borde de la copa con una elegancia depredadora.

—Deberías haber visto su cara cuando se enteró de lo de Marsella, Adriano —dijo Ángel, sus ojos brillando con una malicia exquisita—. Estaba tan desesperado, tan fuera de control... Es patético. Se cree un rey, pero es solo un títere que baila cuando nosotros cortamos los hilos.

Adriano sonrió, besando el hombro de Ángel con una familiaridad que denotaba meses, quizás años, de una traición cuidadosamente cultivada.

—Damián siempre ha sido el músculo, nunca el cerebro. Al enviarlo a Marsella basándose en tu "información", le dimos la soga para que él mismo se colgara. Ahora, el Consejo lo ve como un riesgo diplomático. Mi primo es un fracaso andante, y lo mejor de todo es que todavía cree que tú eres su refugio.

Ángel se giró para mirar a Adriano a los ojos.

—El alemán, Javier Müller... es un problema. Él ve cosas que Damián ignora. En la cena en Italia, casi me descubre. Tenemos que movernos rápido antes de que convenza a Damián de que yo soy la rata.

—No te preocupes por el alemán —murmuró Adriano, su voz volviéndose sombría—. Damián lo tiene encerrado. Y mientras Damián se obsesione con castigar a su esposo, nosotros terminaremos de desmantelar sus rutas. Para cuando Damián se dé cuenta de que el enemigo duerme en su cama y se sienta a su mesa, yo ya tendré la corona.

Ambos brindaron, burlándose de la ceguera de un hombre que creía poseerlo todo, mientras su imperio se deshacía entre las sábanas de una traición compartida.

Cuando el jet aterrizó en la pista privada de la mansión en Sicilia, el aire cálido y denso de la isla los recibió como una bofetada húmeda. No hubo tiempo para descansos. Al bajar de la escalerilla, un hombre alto, de complexión hercúlea y rostro marcado por una cicatriz que le cruzaba el labio superior, los esperaba al lado de un SUV blindado. Su sola presencia irradiaba una violencia contenida, una eficiencia mecánica.

Damián se detuvo y puso una mano pesada y posesiva sobre el hombro de Javier, obligándolo a encarar al extraño.

—Javier, te presento a Silvio. A partir de este momento, él es tu sombra. Comerá cuando tú comas, dormirá en la puerta de tu habitación y te acompañará incluso cuando decidas mirar por la ventana. Es el mejor rastreador de la familia.

Javier observó a Silvio. El hombre tenía los ojos vacíos de un ejecutor, el tipo de mirada que no ve a un ser humano, sino a una serie de puntos vulnerables.

—¿Un guardespaldas, Damián? ¿O un carcelero con sueldo? —preguntó Javier, su tono metálico cortando el viento cálido.

—Llámalo como quieras —respondió Damián con una sonrisa cruel que no llegó a sus ojos—. Pero si Silvio pierde de vista tu nuca por más de diez segundos, su orden es disparar a tus piernas. No quiero que mueras, Javier. Solo quiero que dejes de correr hacia fantasmas en París.

Silvio asintió levemente hacia Javier, un gesto carente de cualquier cortesía. Javier sintió la opresión en su pecho aumentar. Esto dificultaría sus comunicaciones con Mateo en Berlín y sus movimientos financieros. Estaba rodeado, no solo por las paredes de mármol de la mansión, sino por un muro de carne y hueso leal únicamente al heredero Moretti.

Más tarde esa noche, tras una cena tensa donde Vittorio Moretti no dejó de expresar su decepción por el desastre de Marsella, Javier se encontraba en su despacho. Silvio permanecía apostado junto a la puerta, inmóvil como una gárgola de piedra. Javier intentaba concentrarse en las auditorías, pero su mente volvía constantemente a Luca Ferretti.

Había algo en la forma en que Luca manejaba a Damián que no cuadraba con la simple lealtad de un subordinado. Luca parecía saber demasiado, ocultar demasiado. Javier recordó haberlo visto en el jardín, recibiendo un sobre negro que parecía quemarle las manos.

Aprovechando que Silvio se movió un momento para recibir un informe de otro guardia en el pasillo, Javier salió al pequeño balcón de su oficina. En la penumbra del patio inferior, divisó la silueta de Luca fumando. Sus miradas se cruzaron por un breve segundo. No hubo palabras, pero Javier detectó una chispa de... ¿advertencia? Luca sabía que Javier había estado con Augusto en París. Luca sabía quién era ese "fantasma".

Javier regresó al interior antes de que Silvio volviera. La sospecha ya había echado raíces profundas. Luca estaba protegiendo un secreto que involucraba a Vittorio directamente, un pacto que se remontaba a la muerte de su madre, Elena.

Horas más tarde, Javier estaba encerrado en su habitación. La noche siciliana era ruidosa con el canto de las cigarras, pero el interior de la suite era un ataúd de silencio. De repente, la puerta se abrió con un estrépito. No fue Silvio. Fue Damián.

Entró tambaleándose, el olor a whisky precediéndolo como una advertencia. Cerró la puerta con llave y se quedó mirando a Javier, que estaba de pie junto a la ventana, bañado por la luz plateada de la luna. No hubo gritos esta vez, solo un silencio pesado, cargado de una tensión tan espesa que se podía cortar con un cuchillo.

—¿Por qué no puedes simplemente rendirte? —susurró Damián, su voz quebrada por la frustración y la ebriedad—. ¿Por qué tienes que ser tan gélido, tan... perfecto en tu desprecio? He intentado todo para que entiendas que aquí yo mando, pero me miras y me haces sentir como si yo fuera el prisionero.

Javier no retrocedió cuando Damián se acercó hasta acorralarlo contra el marco de la ventana.

—Porque no soy una de tus posesiones, Damián. Puedes ponerme cadenas, puedes darme un guardián, pero nunca serás dueño de lo que pienso. Me odias porque represento la verdad que no puedes controlar.

Damián puso sus manos a ambos lados de la cabeza de Javier, atrapándolo. Su respiración era agitada.

—Ángel me daba lo que tú me niegas ahora —gruñó Damián, tratando de convencerse a sí mismo—. Él me adoraba. Él es leal.

Javier soltó una risita gélida que cortó a Damián como una navaja.

—Ángel te engaña con la misma facilidad con la que respiras, Damián. Y lo sabes en el fondo de tu alma negra, pero tienes tanto miedo de estar solo que prefieres una mentira hermosa a una verdad que te obligue a actuar. Me encierras a mí mientras el verdadero traidor se ríe de ti en París.

Damián apretó los dientes, su rostro a milímetros del de Javier. La lucha por el dominio era palpable, una danza de odio y obsesión. Por un segundo, la máscara de Damián se deslizó, revelando a un hombre desesperado por ser validado, por ser amado. Pero la debilidad fue pasajera. El monstruo regresó, más oscuro que antes.

—Si vuelves a mencionar a Ángel, te juro que... —Damián no terminó la frase. En lugar de eso, apoyó su frente contra la de Javier, cerrando los ojos con fuerza. Era un gesto de rendición disfrazado de agresión—. Te odio, Javier Müller.

—Entonces finalmente estamos de acuerdo en algo —respondió Javier, su voz apenas un susurro que vibró en el pecho de Damián—. Porque yo también me odio por tener que compartir este aire contigo.

Damián se apartó bruscamente, recuperando su frialdad. Salió de la habitación sin mirar atrás, cerrando la puerta con un golpe que resonó en toda la mansión.

Javier se quedó solo. Se acercó a su escritorio y, oculto bajo una baldosa floja que Silvio no había detectado, sacó un pequeño dispositivo de comunicación encriptado.

—Mateo —susurró al aparato—. Acelera la compra de las deudas en Sicilia. Damián está perdiendo el control. La jaula de cristal se está agrietando, y cuando se rompa, quiero ser yo quien sostenga el martillo.

Mientras tanto, en París, Ángel y Adriano seguían brindando, ajenos al hecho de que el "alemán gélido" estaba a punto de incendiar el mundo que ellos pretendían heredar.

Continuará...

1
LAQJ
Sólo espero que le dediquen 42 capítulos al sufrimiento de Damian, así como van 42 de tortura a Javier
LAQJ
Ahora si te odio Luca.
Jesica Hernandez
felicidades me gustó la trama estubo estupenda
marcela Gimenez
muy buena es una historia que te mantiene en vilo todo el tiempo me encanta gracias
Obdulia Contreras
Mucho sufrimiento y Damián y Angel nada de castigo.
Michica Omegavers: Más adelante tendrán sus castigos
total 1 replies
Zlahi Magica
Recomendado.
Zlahi Magica
Muy buena historia, bueno ya he comentado lo que me ha parecido a lo largo de los capítulos.
El final me encanta, es lo que se necesita para este tipo de historias.
Bueno no se que comentar más, muy buena historia.
Zlahi Magica
¡Eeeehh, se festeja! 🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎊🎉🎉 Por fin llegué al capítulo final.
Zlahi Magica
plácidamente va bien.
Michica Omegavers
Que parece el final de la novela 🥰
Michica Omegavers: Hay verdad no has llegado al final me confundí 🤭
total 1 replies
Michica Omegavers
Javier Le casarse con Damián tenía 25 años y Emilia 20 Alessia 23 Javier es el mayor de los Müller y Alexander tiene 30 años y Damián 27
Zlahi Magica
Me confundí, ¿Cuántos niños tiene Müller y Volkov? ¿3?
Michica Omegavers: Lo entenderás en el capítulo 59
total 4 replies
Zlahi Magica
Me encantaron las fichas de los personajes.
Zlahi Magica
Aún no entiendo ésto ¿A qué te refieres,m
Zlahi Magica: Ok, ok, ok.
total 2 replies
Zlahi Magica
Una buena ficha de personaje, se lo extrañaba.
Zlahi Magica
¿Cómo que continuará?
Zlahi Magica
¡¿Y me terminas aquí?! La con....
Zlahi Magica
El peor nombre para una alemana jajajajajajajajaja.
Zlahi Magica
Ouh, hija de Damián.
Michica Omegavers: Siiiii 🤭
total 5 replies
Zlahi Magica
¡Al fin llegó! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH.
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