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Amarte No Estaba En Mi Venganza

Amarte No Estaba En Mi Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Reencarnación / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Ana Rosa Yosef Osca

Amarte no estaba en mi venganza.
Eliana Morel murió traicionada por el hombre que amaba y abandonada por la familia que juró protegerla. Hasta su último aliento creyó que su desgracia había sido solo mala suerte… sin saber que todo había sido cuidadosamente planeado.
Cuando despierta en el pasado, con los recuerdos intactos y el corazón sellado, Eliana entiende que la vida le ha concedido una segunda oportunidad. No para amar. No para perdonar.
Sino para vengarse.
Fría, inteligente y decidida, comienza a mover las piezas con precisión, dejando que quienes la destruyeron caigan por su propio peso. Pero su plan perfecto se tambalea con la aparición de Adrien Valtier, un hombre que no pertenece a su pasado y que parece ver más allá de su máscara de hielo.
Mientras la venganza avanza y los secretos salen a la luz, Eliana deberá enfrentar la única batalla que no había previsto:
la de un corazón que juró no volver a sentir.
Porque en esta segunda vida, amar…
no estaba en su venganza.

NovelToon tiene autorización de Ana Rosa Yosef Osca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La fractura del equilibrio

La noche había caído con rapidez, envolviendo la ciudad en un manto de sombras densas y silenciosas. La calma era solo apariencia. Ella lo sabía demasiado bien. Cada vez que Kael aparecía, el aire se volvía más pesado, cargado de una amenaza invisible que hacía que incluso respirar se sintiera como un esfuerzo titánico.

—No me dejaré intimidar —murmuró entre dientes, ajustando el medallón sobre su pecho con dedos temblorosos—. Ni hoy, ni mañana.

Él estaba a su lado, todavía débil, con la respiración irregular y la piel pálida bajo la luz fría de la luna. Ella lo observó por un instante, sintiendo un nudo apretado formarse en el estómago. El vínculo seguía latiendo con fuerza entre ellos, como si supiera que el verdadero desafío aún estaba por llegar.

—¿Estás lista? —preguntó él, con la voz aún ronca por la reciente prueba—. Porque cuando Kael aparece, no hay segundas oportunidades.

Ella asintió, apretando los dientes. Su cuerpo dolía, sus músculos estaban tensos hasta el límite, pero la determinación era más fuerte que cualquier miedo.

El sonido de pasos resonó en la distancia. Kael emergió de la oscuridad como un espectro, silencioso y letal. Sus ojos brillaban con un tono que no era humano.

—Ah, qué emoción verlos tan unidos —dijo Kael, con una sonrisa lenta y cruel—. Pero la unidad es solo una ilusión. Al final, cada uno se enfrenta a su propio poder… y a su propia elección.

Ella dio un paso adelante, protegiéndolo inconscientemente con su cuerpo.

—No te acerques —ordenó, con la voz firme a pesar del temblor que recorría su cuerpo—. No esta vez.

Kael sonrió, claramente divertido por su audacia.

—¿De verdad crees que puedes seguir dándome órdenes? —dijo—. No estamos jugando. Esto es una prueba. Y yo decido las reglas.

Antes de que pudiera reaccionar, levantó una mano y una onda de energía oscura surgió de él, golpeando directamente el medallón. La sacudida fue brutal. El vínculo tiró de ambos como si los envolviera en una fuerza invisible que los comprimía y estiraba al mismo tiempo.

—¡No! —gritó ella, aferrándose al medallón mientras el dolor le atravesaba el pecho como fuego líquido—. ¡Basta!

Él la miró con preocupación, pero no podía intervenir. La fuerza de Kael era demasiado intensa, y el vínculo los conectaba de una manera que amplificaba cada impacto. Cada latido era un recordatorio brutal de lo que estaba en juego: su fuerza, su voluntad, su amor y el riesgo de perderlo todo.

Kael avanzó, la sombra de su presencia cubriendo el callejón como una marea negra.

—Así que resistes —dijo, con un tono que mezclaba admiración y desafío—. Pero cada resistencia tiene un costo. Cada decisión deja huella.

El medallón ardió con fuerza y un sonido agudo, casi doloroso, recorrió la mente de ambos. Ella sintió cómo su energía comenzaba a flaquear, cómo el vínculo la drenaba. Cada segundo era un equilibrio delicado: un paso en falso y podría perderlo a él o a ella misma.

—¡Ya basta! —gritó ella, esta vez con todas sus fuerzas—. ¡No voy a dejar que me manipules!

Kael se detuvo un instante, sorprendido por su determinación.

—Impresionante —dijo, bajando ligeramente la mano—. Pero no es suficiente. No cuando aún no entiendes la verdadera naturaleza del vínculo.

Ella respiró con dificultad, el cuerpo temblando. Él la miró con preocupación profunda.

—No puedo seguir así mucho más tiempo —susurró él—. El vínculo… me está afectando físicamente. Si no encontramos una solución, esto podría matarme.

Ella lo sostuvo más cerca, la rabia y el miedo mezclándose en su pecho.

—No voy a permitirlo —dijo con voz quebrada pero firme—. No ahora, no nunca.

Kael, viendo su determinación, dio un paso atrás.

—Entonces hagamos esto más interesante —dijo—. Una elección parcial. Una que mostrará cuán fuerte es tu control sobre él… y sobre ti misma.

De repente, el suelo del callejón se iluminó con símbolos antiguos. Runas que empezaron a girar lentamente, formando un círculo perfecto alrededor de ellos. Una energía oscura se levantó, tirando de cada uno en direcciones opuestas, probando la fortaleza del vínculo.

—¡Resiste! —gritó él, temblando—. No cedas.

Ella cerró los ojos y concentró toda su voluntad en mantener la conexión estable. Cada segundo que pasaba, sentía cómo el vínculo se tensaba, cómo el dolor físico se intensificaba. Kael observaba, sonriendo con satisfacción: sabía que el límite estaba cerca.

—¿Ves? —dijo—. Cada decisión, cada resistencia, cada movimiento… deja marcas. No solo en ti, sino en él. En ti. En todos.

Ella apretó los dientes, bloqueando cada impulso de ceder al dolor.

—No voy a fallarte —susurró, sintiendo cómo su corazón y el de él latían al unísono—. Ni ahora, ni nunca.

El medallón brilló intensamente, y por un instante, el torbellino de energía pareció detenerse. Kael se inclinó ligeramente, evaluando la situación.

—Tal vez… —dijo con una ligera incredulidad—. Tal vez eres más fuerte de lo que esperaba.

Pero no hubo tiempo para celebraciones. El vínculo había dejado marcas profundas, y su cuerpo estaba al límite. Cada músculo le dolía, cada respiración era un esfuerzo, y la presión sobre su pecho aumentaba. La energía que Kael manipulaba estaba comenzando a desbordarse.

—No puedo… —susurró ella, con la voz temblando—. Esto… me está… destruyendo.

Él la sostuvo, compartiendo el dolor a través del vínculo, sintiendo cada tirón, cada latido, cada pulso de energía oscura.

—No estás sola —dijo él, con la voz rota—. Resiste. Yo estoy contigo.

Ella inhaló profundamente, cerrando los ojos y centrando toda su voluntad. El dolor alcanzó un pico insoportable, y en ese instante, comprendió la verdad: romper el vínculo no solo los afectaría emocionalmente, sino físicamente. Podría matarlo primero… o matarla a ella.

—No puedo —dijo con voz firme, aunque las lágrimas corrían por su rostro—. No puedo arriesgarte así.

Kael, viendo su determinación, asintió lentamente.

—Entonces lo entiendes —dijo—. El vínculo no es solo un arma ni un regalo. Es un puente. Y romperlo… es un sacrificio que podría destruirnos a ambos.

El aire alrededor del callejón se calmó lentamente. Kael desapareció nuevamente, dejando tras de sí un silencio pesado y cargado de amenaza. La energía del medallón disminuyó su intensidad, pero todavía latía con fuerza, recordándoles que la batalla no había terminado.

—Lo logramos —dijo él, respirando con dificultad—. Por ahora.

Ella lo sostuvo contra su pecho, sintiendo cómo su propio cuerpo temblaba de agotamiento. La fractura emocional y física era evidente. Cada uno de ellos estaba marcado por la experiencia, pero también más consciente del peligro que se avecinaba.

—No podemos seguir así mucho tiempo —dijo ella, con la voz quebrada—. Necesitamos entender el vínculo completamente antes de que Kael regrese.

Él asintió, apoyándose contra ella con debilidad.

—Y no solo Kael —añadió—. Hay otros. Más antiguos, más poderosos. Y todos saben que estás despertando.

El medallón latió suavemente, como si reconociera la gravedad de la situación.

—Entonces debemos prepararnos —dijo ella—. No solo para resistir, sino para decidir cuándo y cómo usar lo que somos.

Ambos caminaron juntos, todavía exhaustos, comprendiendo que la guerra apenas comenzaba. Kael había mostrado solo una fracción de su poder, y el vínculo había demostrado que cada elección era un riesgo.

Pero lo más importante: habían sobrevivido. Y eso les daba algo que Kael nunca podría arrebatarles: la certeza de que podían enfrentar cualquier desafío mientras estuvieran juntos.

El medallón brilló una última vez antes de calmarse. La ciudad parecía tranquila, pero ella sabía que era solo un espejismo. La verdadera batalla aún no había empezado, y cada paso que dieran hacia adelante sería decisivo.

Porque, al final, la guerra no era solo externa.

Era dentro de ellos.

Y la fractura del equilibrio apenas comenzaba a definirse.

1
Claudia Kassar
Necesito las razones del porque esta pasando todo esto
Alondra BMY
me encanta esa trama
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