Un día eres el soltero más cotizado, mujeriego y millonario y otro día te obligan a comprar una esposa.
Edward, pensó que lo tenía todo a sus veinticinco años pero le faltaba algo, una esposa, así que tendrá que comprar una o su fortuna se le irá de las manos.
NovelToon tiene autorización de Smiling_2.0_ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
17.
[WOODY]
Creo haberme quedado paralizada en cuanto crucé la calle después de despedirme del Sr Ferretti o mejor dicho, Leonardo. Él odiaba que me dirigiera a él cómo todo un señor cuando en realidad no pasaba los 27 años.
Cómo decía, estaba más que enamorada de él o eso creía. Sí creía y ya verán el porqué creí que estaba enamorada.
Woody: ¿Edward...?.- murmuré cuando llegué al otro extremo de la calle. Edward estaba ahí, una vez más. Con la única diferencia de que esta vez no iba ebrio cómo la última vez. El olor de su costosa loción inundó mis fosas nasales en cuanto me acerqué a él.
¿Qué quería esta vez?
La última vez no pasó nada interesante.
Sí, claro. ¿Te lo recuerdo, preciosa?
No.
Vale, si había pasado algo.
Él me había casi acorralado contra la puerta, se había inclinado para hundir su cara en mi cuello. Aún puedo sentir su calor corporal, su cercanía que me había puesto nerviosa, me había dejado sin palabras, sus labios estampándose en mi piel mientras yo me estremecía una y otra vez.
Woody: ¿Qué haces aquí?.- pregunté directamente.
Omití el repararlo.
No quería hacerlo, siempre venía igual que siempre, sus trajes impecables que se le ajustaban cómo si fueran hechos a la medida.
Edward: Quería verte.- confiesa.
Aprieto mis labios un segundo.
Woody: ¿Hasta cuándo vas a seguir con esto?.- le pregunté directamente.
Me había detenido a unos pasos de él, el cual estaba sentado en las escaleras del porche.
Se puso de pie y avanzó hacia mí. Sus ojos grises estaban más oscuros que nunca. Nuestras miradas se encontraron, él dió un paso hacia mí. Y entonces yo retrocedí. No quería tenerlo cerca, no cómo hoy en el almacén después de decir todo ese tipo de cosas que me juro no entender. Claramente entendí lo que él quiso decir, pero me niego a creerlo, me niego a entenderlo.
Edward: Woody...- volvió a avanzar hacia mí pero yo volví a retroceder.
Woody: No Edward, para con esto.- dije armándome de valor suficiente para rechazarlo.
Esto no estaba bien, ¿Mi jefe y yo? Un jefe que me había hecho estremecer cómo nunca nadie lo había hecho, alguien que dijo que sabía cómo solucionar mi vida con tan solo salir con él¿Eso qué era? ¿Acaso me estaba comprando? ¿Estaba comprando mis sentimientos que no tenía hacia él? Eso era estúpido. Y yo odiaba ese tipo de cosas.
Edward: ¿Por qué?.- no avanzó más. Pareció interesado en mi respuesta.
Woody: Esto no está bien.
Edward: ¿Qué? ¿Qué no está bien?
Woody: Esto de venir a mi casa y buscarme.
Edward: ¿A quién le importa si está bien o no?
Woody: A mí.- pausé un momento.___ A mí me importa.
Edward: ¿Por qué? ¿Por qué no quieres nada conmigo y no te gusto?.- preguntó directamente.
Woody: Si, Edward. No quiero nada contigo. No me gustas.- confesé.
Edward se quedó en silencio sin quitarme la mirada un solo segundo, puedo jurar que ni siquiera se atrevió a parpadear. Esos segundos sintiendo su mirada sobre mí, fueron eternos.
Mi corazón se aceleró.
No...
¿Por qué?
No debería.
Woody: Pero eso tú ya lo sabes.- respiré hondo tras mi comentario.
Edward: Sí. Lo sé.
Tragué con dificultad, mis palabras parecían no haberle afectado en lo más mínimo y eso me aterraba el doble.
¿Entonces...no había conseguido lastimarlo?
Parece que no.
Tiene que ser una broma.
Woody: ¿Y no te importa?.- tragué grueso. Él avanzó tras mi pregunta quedándose a dos pasos de mí. Esta vez yo no había retrocedido, esta vez no había podido hacerlo.
Edward negó.
Supe que eso era un "no" cómo respuesta, pero no me importó en lo absoluto.
¿O sí?
¿Eh?
Tu corazón está acelerado, Woody.
Lo traigo acelerado desde que Leonardo me recogió y me llevó a dar una vuelta antes de traerme a casa.
Sí, pero no puedes negar que se te ha acelerado el doble de lo que ya lo tenías y todo esto se resume a una sola persona, Edward.
Edward, Edward, Edward.
Ya no quiero escuchar su nombre.
Pues es tu jefe.
Jefe al cual le voy a poner las cartas sobre la mesa.
¿Eso qué significa?
Dejarle las cosas claras.
No puedes hacer eso.
¿Por qué no?
Eso podría lastimarlo.
No me importa.
Piensa en tu trabajo.
Me importa una mierda si me despide. Ya está.
Edward: No, no me importa.- dijo en un tono muy pero firme.
¿Es qué no le afecta? ¿No se rinde?
Está enamorado.
¿Eso qué significa?
Qué no se dará por vencido hasta lograr su objetivo.
¿Y cuál es el objetivo?
Tú, tú eres su objetivo.
Tragué con dificultad.
Edward ya solo estaba a un paso de mí.
Woody: ¿No te importa?.- dije intentando sonar lo más estable posible.
Edward volvió a negar. Parecía estar más que seguro.
Edward: No.
Woody: ¿Y por qué no?.- pregunté aun temiendo de una respuesta.
Edward: Porque cuándo yo deseo algo yo...- ladeó un poco su cabeza. Sus ojos estaban tan clavados en mí que me sentí desnuda ante él. La manera en la cual me miraba, no tenía precio, no había una explicación específica, solo diré que su mirada traspasaba mi piel de manera intensa.___ No descanso hasta obtenerlo. Jamás me rindo hasta lograr lo que quiero.
Woody: ¿Y qué es lo que quieres?.- pregunté tragando grueso con dificultad. Le temía a la respuesta, una que posiblemente ya sabía.
Edward: Te quiero a tí.- dijo cerrando el espacio entre nosotros. Su mano pasó por detrás de mi nuca. Su tacto volvió a arder bajo mi piel.
Woody: Edward...- le advertí casi desvaneciéndome de la angustia y esa sensación rara que no podía explicar, esa que sentía cada que lo tenía cerca.
¿Por qué tenía miedo? ¿Por qué mi estómago revoloteó cuando su mano pasó por detrás de mi nuca? ¿Por qué mi corazón parecía salirse de mi pecho?
En cámara lenta volví a ver cómo él se inclinaba hacia mí, mi instinto me recordó a lo que sucedió la última vez que había hecho esto. Así que, incliné mi cabeza hacia un lado para que volviera a meter su rostro en mi cuello pero esta vez fue diferente.
Edward: Ya no quiero besarte aquí.- dijo acariciando mi cuello con su pulgar mientras su mano se mantenía cerrada en mi nuca.
Woody: ¿Y dónde quieres besarme?.- tragué con fuerza y con gran dificultad cuándo se lo había preguntado.
¿Era posible adivinar su respuesta?
Sus manos fueron a mis mejillas, sus pulgares acariciaban mis frágiles y frías mejillas.
Una vez más mi instinto jugó conmigo.
Cerré mis ojos por un milisegundo, se sentía bien sus manos sobre mis mejillas, su respiración chocaba contra mi rostro y sus pulgares se seguían moviendo acariciando mis mejillas de manera sutil.
Edward: En todos lados, Woody.- musitó en una áspera y profunda voz que me hizo tragar saliva.
Sus ojos estaban tan fijos en los míos que la densidad de sus palabras y su mirada me traspasaba la piel.
Edward: Pero no lo haré.- musitó y se le apretó la mandíbula.
¿Eh? ¿Por qué no? ¡Pregúntale!
Woody: ¿Por qué no?.- murmuré con temor.
Edward: Porque si lo hago, no podré detenerme.
No importa, no te detengas...
¡Claro que no!
Woody: Entiendo.- fue lo que salió de mi boca mientras mi corazón se salía de mi pecho.
Edward: No, no lo entiendes.
Woody: Edward.- me saqué sus manos de encima.
¿Por qué de repente sentía un poco de decepción?
Porque tú también esperabas el beso...
¿Eh? No.
No te engañes a ti misma.
Joder que no.
Edward: ¿Acaso tienes idea de lo que pasará si tan solo yo te beso justo ahora?.- soltó con seriedad.
Negué.
Edward: Exacto, no lo sabes. Cómo tampoco sabes cómo es lidiar con esto. No lo sabes porque no lo sientes.
Woody: ¿Y qué es lo que no siento?
Edward negó con una sonrisa triste en sus labios.
Me quedé esperando su respuesta. Sí, volvió a alejarse, procedió a marcharse una vez más dejándome con miles de dudas, con la cabeza hecha un lío.
¿A qué se refería con eso que siente?
Te desea...
No.
Sí, ya te lo dijo en tu cara ¿Aún no te queda claro?