NovelToon NovelToon
Muestra Equivocada : Destino Perfecto

Muestra Equivocada : Destino Perfecto

Status: Terminada
Genre:Romance / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Laura Perez

Sinopsis Corta
Valeria Sterling lo tenía todo bajo estricto control: una fortuna corporativa en ascenso, una independencia feroz tras romper con un prometido que le costó cinco años de desilusión, y la certeza de que el amor es una pésima inversión de tiempo. Para fundar su familia sin intermediarios sentimentales, viajó en secreto a una prestigiosa clínica en Suiza buscando un donante anónimo que jamás se cruzaría en su camino. Seis años después, Valeria es la reina de las finanzas y la exhausta generala de tres torbellinos idénticos: Lucas, Mateo y Emma.

NovelToon tiene autorización de Maria Laura Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: La Fórmula del Éxito

—Si no bajan la oferta un cuatro por ciento antes de la apertura del mercado, diles que retiren sus barcos de mi muelle y que se busquen otro socio con menos neuronas y más paciencia —ordenó Valeria Sterling, sosteniendo el teléfono entre el hombro y la oreja mientras volteaba con una espátula de silicona una masa con forma vagamente similar a un tiranosaurio rex—. Y no aceptes excusas sobre el incremento del combustible. Tienen hasta las nueve en punto.

—Entendido, jefa. Pero si cierran la puerta en la cara... —titubeó su vicepresidente financiero al otro lado de la línea.

—No lo harán. Nadie con dos dedos de frente le cierra la puerta a cincuenta millones de dólares líquidos en liquidez inmediata. Llámame en cuanto firmen.

Cortó la llamada deslizando el pulgar con una precisión quirúrgica, justo a tiempo para interceptar con la mano izquierda un proyectil de cereal azucarado que volaba en dirección a su blusa de seda marfil.

—Mateo —advirtió con una ceja arqueada, sin perder la serenidad—. Si esa mancha de leche toca esta seda antes de mi junta de las diez, el despegue de tu nave espacial queda cancelado por todo el fin de semana.

Mateo, encaramado sobre una de las sillas altas de la isla de mármol con una capa improvisada con una toalla de cocina roja, detuvo su cuchara en el aire y le dedicó una sonrisa de dientes mellados tan desarmante como peligrosa.

—Era una prueba balística para proteger la cocina de los alienígenas, mamá. Estaba calibrando.

—Pues calibra tu puntería hacia el tazón. O te quedarás en tierra firme.

A su lado, sentado con una postura tan impecable que parecía haber nacido con un traje a medida, Lucas examinaba el panqueque que acababa de aterrizar en su plato de cerámica. Con apenas seis años, ajustó el puente de sus pequeñas gafas de montura redonda y frunció el ceño.

—La proporción de la cola está mal calculada —dictaminó Lucas con una gravedad impropia para su edad—. El centro de gravedad del velociraptor no le permitiría sostenerse en pie con esa masa tan pesada. Se caería hacia adelante.

—Es un panqueque, Lucas, no un fósil del Museo de Historia Natural —suspiró Valeria, sirviendo el jugo de naranja recién exprimido—. Cómetelo antes de que la física haga que se enfríe.

—Tiene setenta y cinco calorías más que el de ayer por culpa del exceso de chispas de chocolate —replicó el niño, aunque tomó el tenedor y comenzó a cortar con precisión geométrica.

—¡Mamá, mira! ¡Soy una princesa ejecutiva!

Valeria cerró los ojos por un segundo, inhaló el aroma a café tostado para convocar a todos los santos de la paciencia y se giró.

Emma acababa de hacer su gran entrada triunfal desfilando sobre los pisos de madera de roble claro. Llevaba puestas las zapatillas de tacón de aguja Louboutin de Valeria —que le quedaban como canoas—, una diadema con plumas de avestruz y la mitad de la barra de labios Rouge Allure de su madre esparcida no solo por su boca, sino en círculos concéntricos por sus mejillas y la frente del enorme gato persa que cargaba bajo el brazo.

—Por el amor de Dios, Emma... —Valeria no pudo evitar que se le escapara una carcajada seca, entre el horror estético y la fascinación—. Ese labial costaba noventa dólares y tardó dos semanas en llegar de París. Y Lord Byron parece una víctima de crimen pasional.

—Estaba pálido, mamá. Necesitaba rubor para su tono de piel —se justificó la niña con la barbilla en alto, pestañeando con una coquetería innata—. Y tus zapatos me quedan perfectos. Solo necesito que mis pies crezcan ocho tallas.

Valeria se inclinó, levantó a su hija en brazos esquivando hábilmente que el carmín tocara su ropa, y le plantó un sonoro beso en la coronilla perfumada a champú de fresa.

Este era su reino. Su imperio caótico, perfecto y blindado.

Seis años atrás, el mundo parecía muy distinto. Tras cinco años de relación con un hombre que prometía castillos en el aire mientras vaciaba sutilmente sus energías, sus expectativas y su tiempo con la excusa de «aún no es el momento adecuado para casarnos o tener hijos», Valeria había abierto los ojos. Descubrió que su prometido no solo tenía pavor a su éxito arrollador en las finanzas, sino que mantenía una vida paralela con una modelo que no le exigía madurez.

Aquel día, Valeria no lloró. Hizo cálculos.

El amor romántico era la peor inversión concebible: consumía capital emocional, exigía años de diligencia debida que casi siempre arrojaban pérdidas catastróficas, y el riesgo de quiebra personal era astronómico. Si quería una familia —y la deseaba con cada fibra de su ser—, la formaría bajo sus propios términos. Sin contratos prenupciales complicados, sin batallas por la custodia, sin egos masculinos que apaciguar.

Viajó a Ginebra, a una de las clínicas de fertilidad más exclusivas y discretas del planeta. Pagó una pequeña fortuna por el material de un donante anónimo con antecedentes genéticos intachables —un profesor de matemáticas o un médico suizo retirado, según las confusas descripciones del catálogo europeo— y regresó a Nueva York lista para ser madre soltera.

El destino, sin embargo, tenía un sentido del humor retorcido. En lugar de uno, la ecografía reveló tres latidos.

Sus hermanos, casados en matrimonios tradicionales que parecían telenovelas de disputas domésticas, le habían advertido que se volvería loca. Que una mujer sola al frente de una corporación multimillonaria no podría con tres bebés.

Se equivocaron. Valeria convirtió la maternidad en una ciencia exacta y el caos en su combustible. Lucas, Mateo y Emma eran su sol y sus estrellas. No necesitaba a nadie más. Nadie tenía derecho a intervenir en sus vidas. Jamás.

El sonido estridente del teléfono de la casa interrumpió la sesión de toallitas desmaquillantes con la que intentaba rescatar el rostro de Emma.

—Sterling —contestó Valeria con tono ejecutivo, cambiando de rol en un milisegundo.

—Valeria, soy tu padre —la voz grave y autoritaria de Richard Sterling resonó desde el altavoz—. Espero que los niños estén listos. La junta extraordinaria se adelantó una hora.

Valeria frunció el ceño, limpiando los últimos rastros rojos de la mejilla de su hija.

—La reunión con la naviera europea estaba pautada para el mediodía, papá. Tengo que dejar a los trillizos en el colegio y pasar por la sede legal primero.

—Pues cambia el itinerario. El presidente de Thorne Maritime Holdings aterrizó en Teterboro hace cuarenta minutos en su jet privado. No es un hombre que espere a nadie, y si queremos cerrar la alianza para la red de transporte del Atlántico, tenemos que estar en la mesa antes de que se arrepienta.

El apellido hizo que una extraña punzada de frialdad recorriera la nuca de Valeria.

—Bastian Thorne —musitó ella, recordando los informes financieros que había devorado durante el fin de semana.

Un hombre implacable, hermético, con fama de devorar competidores enteros antes del almuerzo y una fortuna que hacía que el patrimonio de los Sterling pareciera modesto. Había algo oscuro y legendario en torno a él: un lobo solitario que rara vez concedía entrevistas y que manejaba sus astilleros e imperios de carga desde una fortaleza en Ginebra.

—El mismo —confirmó su padre—. Es arrogante, intratable y tiene el monopolio de las rutas que necesitamos para duplicar el valor de nuestras acciones este trimestre. No llegues tarde, Valeria. Vístete para la guerra.

—Siempre estoy vestida para la guerra, papá —respondió ella con calma cortante antes de colgar.

—¿Vamos a una guerra, mami? —preguntó Mateo con los ojos brillantes, saltando de la banqueta con su capa roja ondeando—. ¿Puedo llevar mi espada láser?

—No, mi amor. A las guerras de mamá se va con contratos y números —dijo Valeria, arrodillándose para acomodar la corbata de Lucas, limpiarle la nariz a Emma y sostener las manos de los tres en un círculo cerrado—. Pero hoy, la misión de ustedes es conquistar el primer grado sin comerse el pegamento, sin interrogar a la maestra sobre sus impuestos y sin saltar desde los casilleros. ¿Trato?

—Trato —corearon al unísono, aunque el brillo travieso en las tres miradas idénticas decía exactamente lo contrario.

Tres pares de ojos grises, de un tono tormentoso, metálico y penetrante, la miraron fijamente. Eran unos ojos fascinantes, únicos, que jamás habían pertenecido a ningún miembro de la familia Sterling. Ojos que Valeria siempre había atribuido a la exótica genética de algún anónimo donante nórdico en Europa.

Se puso su chaqueta de sastre negra, tomó su maletín de cuero y las tres mochilas escolares. Se sentía invencible.

Ignoraba que, al otro lado de Manhattan, cruzando las avenidas en un convoy de camionetas blindadas, el dueño de esos mismos ojos grises estaba a punto de colisionar contra su mundo para reclamar lo que le pertenecía.

1
Cliente anónimo
Muy hermosa y romántica esta historia 👏👏
Flor Perez
como me gustaría que ya viniera un bebito a bordo 🤭🤭🤭🤭
Flor Perez
simplemente maravillosa 🥰🥰🥰🥰
Keyla M Borrero
😂😂😂
Flor Perez
una enorme felicitación, por tan preciosa novela tan diferente a todas las que se leen y esperemos que sigan más novelas como esta 🥰🥰🥰🥰
Maria Laura Perez: Gracias 🥰
total 1 replies
Keyla M Borrero
🔥🔥
Cliente anónimo
Me encanta el trama🥰
Cliente anónimo
Que bien Valeria 💕
Cliente anónimo
Al fin Valeria estás cayendo en los brazos de Bastian
Cliente anónimo
Parece que Valeria va entrando en razón
Flor Perez
😂😂😂😂😂😂😂
Cliente anónimo
Ya Valeria con sus inseguridades se la embarró, ahora que no se queje
Cliente anónimo
🥰que hermoso capítulo lleno de pasión, ternura y amor 👏👏👏te sobraste escritora te felicito
Flor Perez
😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Cliente anónimo
Ya casi está lista para aceptar que está enamorada 🥰
Flor Perez
me encanta como se va desarrollando la novela , deseo que siga asi
Cliente anónimo
La trama se vuelve más interesante en cada capítulo, felicitaciones 👏👏
Cliente anónimo
Excelente novela escritora 👏👏👏
Cliente anónimo
Al fin Valeria perdió el control🤣
Cliente anónimo
Esos trillizos se pasan, les hace falta disciplina
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play