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LAS REGLAS DE GREY

LAS REGLAS DE GREY

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Enfermizo / Mafia
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Natalia Moreno Sajonero

Me vendieron para pagar una deuda. Damián Grey dice que ahora soy suya. Tiene tres reglas: no escapar, no mentir, no dejar que otro me toque. Rompí las tres el primer día.

NovelToon tiene autorización de Natalia Moreno Sajonero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13: MITAD Y MITAD

Desde que vio el video de Anastasia con vestido de novia firmando _Anastasia Sterling Grey_ en el hospital. Tenía la pantalla negra, pegada con cinta transparente, y solo servía para recibir fotos que no quería ver.

La foto que le acababa de llegar era de Anastasia en casa de Sofía, abrazando a su madre Elena en un sofá pequeño, con una camisa blanca enorme de hombre, descalza con tenis enormes de hombre, y con la mano vendada quemada. Y abajo, un texto de un número desconocido: _Vidrio arreglado. Tienda a salvo. Contrato nuevo. - G._

G. Grey. Damián Grey.

—¡Contrato nuevo mis huevos! —gritó Luna en su tienda _Luna Negra Tatuajes_, que ahora tenía el vidrio nuevo, brillante, pagado por los Grey, sin que ella lo pidiera—. ¡La tiene secuestrada con camisa de él y me manda foto como si fuera romántico!

Sofía entró corriendo de la trastienda, con su suéter grande.

—¿Otra vez tiraste el celular, Luna?

—Sí. Y no se rompe. Como Ana. No se rompe por más que ese lobo la muerda.

Sofía recogió el celular roto del suelo. Miró la foto.

—Pero se ve... se ve mejor, ¿no? Ya no está pálida. Y está con su mamá. Y Damián la dejó ir a verla. Eso no lo hacía antes.

—Eso es lo que él quiere que creas, Sofi. Que ahora es bueno. —Luna se sentó en su silla de tatuar, con rabia—. Primero le rompe el vidrio, luego se lo arregla y cree que es un príncipe. Primero la encierra, luego la deja ver a su mamá una hora y cree que es libre. Es manipulación.

Sofía no dijo nada. Porque tenía miedo de que Luna tuviera razón y también miedo de que no.

Mientras, en la mansión negra, pasaron dos semanas.

Dos semanas desde el contrato nuevo. Desde que Anastasia quemó la mitad del contrato viejo y escribió ocho reglas con su letra temblorosa. Desde que firmó _Anastasia Sterling_ sin el Grey.

Anastasia a pasar las semanas ya para casarse va sintiendo sentimientos así por Damián.

Al principio, eran chiquitos. Casi invisibles.

Semana uno: Damián cumplió la regla uno. Pudo ver a su madre cuando quiso. Todos los días, Killian la llevaba a casa de Sofía, una hora. Sin cámaras, sin escuchar. Solo la dejaba ahí. Su madre estaba mejor, caminaba, comía. Le decía: "Ese Grey te mira raro, mi amor, como si tuvieras miedo de que te escapes". Y Anastasia no decía nada.

Semana uno también: Damián cumplió la regla cinco. Dormían en su cama sin llave por fuera. Él en un lado, ella en el otro. Sin tocarse. Pero a mitad de la noche, ella tenía frío y se pegaba, sin darse cuenta. Y él no se movía, para no despertarla. Se quedaba toda la noche sin moverse, con el brazo dormido, mirándola dormir con su camisa.

Semana dos: Damián cumplió la regla seis. No me besas si no digo que sí. Y no la besó. Ni en la frente dormida. Le preguntaba: "¿Puedo?" Y ella decía que no. Y él decía "ok" y se iba a trabajar con cara de perro regañado. Killian se reía: "Jefe, nunca te habían dicho que no tantas veces".

Semana dos también: Anastasia empezó a esperarlo.

A las seis de la tarde, Damián llegaba de trabajar con Vonn. Entraba con traje negro, cansado, con el tatuaje del lobo asomándose por el cuello. Y ella bajaba descalza, con su camisa blanca, no porque se lo pidiera, sino porque le gustaba cómo la miraba cuando la tenía puesta.

—¿Cómo estuvo tu madre hoy? —preguntaba él.

—Bien. Preguntó por ti —decía ella.

—¿Y qué le dijiste?

—Que eres mitad monstruo, mitad... —se callaba, roja.

—¿Mitad qué?

—Mitad... no sé.

Ese "no sé" era el sentimiento. No era amor. Todavía no. Era algo que no sabía nombrar. Era cuando él le curaba la mano quemada todas las noches con crema, sin decir nada. Era cuando él le dejaba la última fresa del desayuno, aunque a él le gustaban las fresas. Era cuando él le enseñó a manejar su camioneta negra en el jardín enorme y ella casi choca contra una fuente y él se rió, por primera vez de verdad, no de posesión.

Una noche, al final de la semana dos, faltaban siete días para la boda, Anastasia estaba en la biblioteca de la mansión, leyendo _Cumbres Borrascosas_, con la camisa de Damián. Damián entró, sin traje, solo con pantalón negro, con dos tazas de té.

—Regla cuatro nueva —dijo él—. Puedo decir la verdad si estoy triste. ¿Estás triste?

—No —dijo ella—. Estoy... rara.

—¿Rara cómo?

—Rara porque no quiero irme. Y hace tres semanas me quería escapar con Luna a las tres de la mañana con un cuchillo de cocina.

Damián se sentó a su lado. No la tocó. Le pasó la taza de té.

—¿Y ahora quieres quedarte?

—No sé si quiero quedarme —dijo Anastasia, mirando el libro—. Quiero... quiero que me preguntes otra vez si me quiero casar contigo. Pero que no sea por el contrato viejo quemado. Que sea ahora.

Damián se quedó helado. Con la taza de té en la mano.

—¿Me estás pidiendo que te pida matrimonio de verdad?

—No. Te estoy pidiendo que cumplas la regla ocho que yo escribí. Que nos casamos solo si yo digo que sí el día de la boda. Pero que me lo preguntes antes, no ese día. Que me lo preguntes ahora, sin Vonn, sin mi madre enferma, sin Luna tirando celulares contra la pared.

Damián dejó la taza. Se arrodilló frente a ella. En la biblioteca enorme, descalzo, con el tatuaje del lobo.

No tenía anillo. No tenía nada. Solo tenía las manos de ella, con la quemadura ya casi curada.

—Anastasia Sterling —dijo, con voz baja, no de Grey millonario, sino de hombre—. ¿Te quieres casar conmigo en siete días porque quieres? No porque firmaste. No porque te pagué la operación. Porque te gusta dormir en mi cama con mi camisa y porque yo no sé dormir si no estás al lado, aunque no me toques.

Anastasia sintió el sentimiento más grande de las dos semanas. No era miedo. Era calor en el pecho.

—Sí —dijo—. Pero mitad y mitad. Mitad Sterling, mitad Grey. No toda Grey. Todavía.

—Mitad y mitad —repitió Damián—. Me gusta más que todo Grey.

Y entonces, por la regla seis, le preguntó:

—¿Puedo besarte?

Anastasia, por primera vez , dijo que sí.

No fue un beso de secuestro. No fue un beso en la mejilla frente a su madre. Fue un beso en la biblioteca, con té frío y _Cumbres Borrascosas_ abierto en el suelo.

Fue corto. Suave. Y olía a té.

Arriba, Killian escuchó desde la puerta y le mandó un mensaje a Luna con el celular roto:

_Tu amiga acaba de decir que sí. De verdad. - K._

Y Luna, en su tienda con el vidrio nuevo, tiró el celular contra la pared otra vez. Y esta vez, por fin, se rompió del todo.

*[FIN DEL CAPÍTULO 13 -

Hey luna tiene un serio problema con su celular es resistente a tantos estrellonasos jajajaja

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Natalia Moreno Sajonero
🥰
Sunny
repite muchas palabras frases desespera leer así
Natalia Moreno Sajonero: gracias por tu opinión lo tendré en cuenta en los siguientes capítulos saludos
total 1 replies
Amparo Muñoz
ese man esta loco q la conquiste con cariño sonrisa y ternura asi podra naser un amor entre parejas 🥰
Natalia Moreno Sajonero: así es ☺️
total 1 replies
Amparo Muñoz
portate bien obedientd y te ira bien este trato es paea salvar a tu mami haslo por ella
Natalia Moreno Sajonero: saludos gracias por leer mi novela 👏
total 1 replies
Natalia Moreno Sajonero
espero que le den mucho amor a mi historia y la apoyen los amo gracias
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