La rivalidad entre un mafioso y una reportera provoca una serie de eventos que se complican de maneras inesperadas a medida que nuevos secretos salen a la luz.
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Capítulo 6
Llego a la casa de Sandy. No parece haber señales de Leonardo cerca, así que voy directo a su puerta. Al tocarla ella me abre y la saludo tendiendo la mano, mostrando el primer papel.
Sandy lo toma y lo lee. Después dice: “veo que llegaste temprano. ¿Te dieron permiso en el trabajo?”
Digo: “Digamos que las circunstancias en la oficina cambiaron antes de lo previsto, Sandy. Necesitaba hablar contigo de frente y sin pantallas de por medio. Ambos sabemos lo peligroso que es esta situación con Frederick. Sin embargo, siempre pueden haber eventos que cambien la perspectiva de una situación…”
Y entonces le doy el segundo papel.
Al leerlo, veo que Sandy se sorprende, pero con la mano le hago señas de que actúe con normalidad, pues no debe olvidar que podría haber un micrófono.
Sandy entonces se calma y dice: “Ya veo. ¿Deseas que te prepare algo de beber?”
Digo: “No. No espero quedarme mucho tiempo. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien y supieras que debes ser precavida.”
Sandy: “Entiendo. Creo que tú también debes de saber que Leonardo está apoyándome con todo lo que tiene para asegurar mi bienestar.”
Digo, aceptando la realidad: “Me alegro que tengas su apoyo. De hecho, creo que es buena idea que converses con el sobre lo que te mencioné….” Y digo esto último señalando los papeles que le entregué.
Entonces termino diciendo: “Eso es todo lo que tenía que decirte. Ya estaremos hablando otro día.”
Entonces nos despedimos y me retiro a mi departamento que alquilo. Pensando en ese detalle, el saber que no tengo casa propia alimenta la idea de dejar todo atrás. Sin embargo, estoy muy estresado por el día de hoy y creo que es mejor comer algo ligero y dormir. Mañana será otro día.
Después de una cena ligera, soy consciente de que mañana mi jefe no me exigirá que vaya temprano a vaciar mi oficina. Incluso podría no ir mañana sino otro día y dudo que quiera hacerme problema tomando en cuenta lo que sé de él. Esto es particularmente bueno para mí en este instante, porque no tengo ganas de madrugar mañana.
Al día siguiente, me despierto algo tarde y agarro mi celular. Tengo que leer 2 veces para asegurarme de que lo que leo es correcto, pero definitivamente lo es. La noticia del momento es que Sandy, reconocida periodista, ha sido secuestrada.
Obviamente, se quién es Leonardo y el sabe quién soy yo. No somos grandes amigos pero tengo su contacto. La noticia ya lleva 2 horas desde que salió y al parecer, Sandy fue secuestrada en su propio apartamento. Así que inmediatamente llamo a Leonardo y le pregunto sobre Sandy y la noticia que acabo de leer, aparte de aclarar que sé que él era a quien Sandy le confiaba su seguridad.
Ante esto, Leonardo dice: "Le di a Sandy una pulsera que en realidad era un rastreador. Además habían cámaras en varios sitios para captar todo lo que ocurriera así como también maneras de alertar a la policía si algo así llegaba a pasar. Trabajé en la seguridad de Sandy muy bien."
Digo: "No sabía nada de eso. Pero entonces, ¿Como es que fue secuestrada?"
Leonardo suspira y dice: “Fue secuestrada ayer de noche. La policía reaccionó a la alarma que tenía Sandy para emergencias, pero no llegaron a tiempo. Las cámaras captaron a tres tipos encapuchados que en mitad de la noche se la llevaron. Sandy tenía el rastreador, pero lo encontraron tirado en el camino a pocas cuadras de su casa. Las cámaras captaron la placa del vehículo y hace poco, ese vehículo ha sido encontrado incendiado y sin ocupantes en las afueras de la ciudad. Todo indica que los secuestradores cambiaron de vehículo y se llevaron a Sandy, de momento, con rumbo desconocido.”
Digo: “¿Crees que Frederick tenga algo que ver? Sandy es mi amiga y si hay algo que pueda hacer para ayudar, me gustaría hacerlo.”
Leonardo: “¿Amiga? Sí, claro. Mira, no quiero que te esfuerces por conseguir algo que al final no obtendrás. Desde mi perspectiva todo aquí apunta a Frederick, pero probarlo es prácticamente imposible. Sin embargo, Sandy me confío su seguridad a mí y yo seré quién la rescate.”
No puedo evitar pensar en la situación actual y siento la imperiosa necesidad de decirle: “Sí, Sandy te confío su seguridad… y te estás luciendo.”
Leonardo enojado dice: “Pues tú sí que buscaste lucirte ayer. Seguro crees que ganaste un punto con Sandy al mencionar el cáncer terminal de Frederick. Pero ya hablando en serio, esta partida termino hace rato… y perdiste. Una lástima que no te des cuenta. Ahora has algo que seguramente será muy útil... No estorbes.”
Y la llamada se cuelga.