NovelToon NovelToon
Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Arqueólogo Del Umbral El Gemelo Perdido Crónicas Del Eclipse — Libro I

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Mundo mágico / Reencuentro
Popularitas:152
Nilai: 5
nombre de autor: Benito Leal

Luciano creía ser un arqueólogo común, hasta que unas ruinas antiguas lo transportaron a un mundo de magia, monstruos y profecías. Allí, el Vigilante del Sello ve en él al gemelo perdido de una leyenda. Para sobrevivir, Luciano deberá dominar una magia ligada a sus emociones y forjar alianzas inesperadas. Pero su regreso ha despertado un viejo rencor: Blake Kane, su propio hermano gemelo, lo busca consumido por el odio y los celos. Mientras una antigua calamidad amenaza con destruirlo todo, ambos hermanos avanzan hacia un reencuentro que podría salvar el mundo... o reducirlo a cenizas. ¿Podrá Luciano reclamar su verdadero destino?

NovelToon tiene autorización de Benito Leal para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 18 - La trayectoria imposible

La corriente que conocía el nombre de Luciano no esperaba que la siguieran.

Tiró de Estrato hacia el puente prohibido y, cuando Nyra cortó el flujo con Huella y Eco, cambió de dirección. Rodeó la plataforma, pasó bajo los pies de Kargan y golpeó el recipiente de la pluma etérea como si quisiera abrirlo.

—No pertenece a Vaelun —repitió Nyra—. Pero lo está imitando.

El puente del norte conectaba las Agujas con una zona clausurada después de que varias monturas desaparecieran. Sellos rojos cubrían el primer arco y advertían sobre corrientes capaces de borrar la orientación.

Luciano escuchó su nombre otra vez.

No llegó como una voz. El Viento ordenó los sonidos del risco —alas, piedra y respiración— hasta formar las sílabas.

—No vamos a entrar —dijo Nyra.

La corriente respondió arrancando uno de los anclajes del puente.

La plataforma se inclinó.

Kargan desplegó Bastión, pero el suelo debajo de él empezó a desmoronarse. Vaelira aseguró Savia Carmesí a una columna. Luciano proyectó la hoja de Estrato hacia la aguja más cercana.

El cable siguió una línea recta.

El Viento la dobló.

La hoja rodeó una columna, atravesó un espacio que no coincidía con la distancia y se clavó al otro lado del puente prohibido.

—Esa trayectoria es imposible —dijo Luciano.

—Guarda la admiración para después de sobrevivir —respondió Vaelira.

La plataforma cedió. Los cuatro cruzaron utilizando el cable antes de que el camino desapareciera bajo ellos.

Al tocar el otro lado, Nyra marcó la entrada con Eco. La cuchilla proyectó tres rutas de regreso; las tres se deshicieron.

—Nos cerró la salida.

—Entonces avanzamos hasta encontrar otra —dijo Kargan.

El sendero prohibido ascendía entre rocas pulidas por corrientes circulares. Había restos de arneses, recipientes rotos y plumas que habían perdido toda esencia. Ningún cuerpo de montura.

Luciano utilizó Tierra para sondear la base. El atributo encontró piedra, pero las distancias cambiaban cada vez que intentaba fijarlas.

—La ruta se mueve —dijo.

—No —corrigió Nyra—. Se mueve nuestra percepción de la ruta.

Vaelira tocó uno de los arneses con Savia Carmesí.

—Conserva miedo. Las monturas estuvieron aquí, pero salieron vivas.

—¿Cómo lo sabes?

—El miedo termina en alivio, no en muerte.

Luciano observó los filamentos carmesíes sin interferir.

—¿Puedo acercar Estrato? Quizá Tierra permita separar las capas del recuerdo.

Vaelira evaluó la distancia y asintió.

Trabajaron juntos. Luciano estabilizó el arnés sin inmovilizar la resonancia; Vaelira leyó el pulso residual. Surgió la imagen de un corcel alado huyendo de una esfera transparente suspendida sobre el risco.

Dentro de la esfera giraba un cristal de aire.

—Un núcleo de Vaelun —dijo Nyra—. Alguien lo dejó expuesto. Está atrayendo corrientes y animales.

—Y a mí —añadió Luciano.

Llegaron a la cima cuando Edran apareció por el sendero detrás de ellos. Había utilizado Aetheryn para fijar durante unos segundos la ruta cambiante.

—No toques el núcleo —ordenó.

—Esta vez esperaba autorización.

Edran examinó la esfera. Una inscripción ajena rodeaba la base, pero había sido borrada con el mismo cuidado profesional que las huellas de Lethar.

—El núcleo está saturado. Si permanece aquí, romperá las rutas de las monturas.

—Podemos contenerlo en Estrato —dijo Luciano.

—Solo después de una Concordancia.

—Tengo el catalizador.

Luciano mostró la pluma etérea. Dorga había preparado el segundo recipiente antes de la expedición; faltaba el núcleo y la decisión de vincularlo.

Edran miró el sendero que continuaba deformándose.

—Nyra dirigirá tu respiración. Vaelira vigilará el cauce. Si cualquiera de ellas ordena detenerte, obedecerás.

—Sí.

Vaelira estudió su rostro.

—¿De verdad?

—Estoy intentando que esa palabra recupere valor.

Luciano abrió la esfera.

El mundo perdió peso.

Se encontró suspendido sobre Elyndra. No había suelo, fronteras ni caminos. Podía desplazarse con solo desearlo. Una corriente le mostró Puerto Sair, las ruinas de Aethra y la torre de Edran. Otra cruzó un espacio más lejano y reveló durante un instante una carretera terrestre bajo la lluvia.

Cava Rossa.

La emoción de Vaelun entró como una puerta abierta. Libertad. Curiosidad. La posibilidad de no pertenecer a ningún lugar el tiempo suficiente para quedar atrapado.

Luciano avanzó hacia la imagen de la Tierra.

La torre, Estrato y sus compañeros quedaron atrás.

Podía huir de la culpa por Vaelira, de las expectativas de Edran y del hermano que aún ignoraba. Podía regresar con los Grignani sin aprender qué había destruido Aethra.

Pero la carretera no contenía a su familia. Solo el deseo de escapar hacia ellos.

—Libertad no es desaparecer antes de que alguien pueda depender de mí.

La corriente abrió mil rutas.

Luciano no eligió la más corta ni la más segura. Eligió aquella que regresaba al risco, porque todavía tenía asuntos que enfrentar allí.

El Viento trató de cambiarlo de dirección.

Luciano permitió que lo desviara sin olvidar el destino.

La Concordancia se completó.

Despertó de rodillas. Nyra contaba respiraciones junto a él. Vaelira sostenía Savia Carmesí a pocos centímetros de su pecho, esperando permiso para intervenir.

—Ahora —dijo Luciano.

Los filamentos tocaron su cauce y estabilizaron la entrada de Vaelun. Luciano colocó el cristal de aire dentro del recipiente, añadió la pluma como catalizador y cerró la segunda ranura de Estrato.

El Anclaje recorrió el arma.

El cable nodal se volvió ligero y respondió a sus dedos como una corriente. Luciano proyectó la hoja. Nyra alteró el flujo con Eco y la trayectoria rodeó dos columnas antes de regresar a su mano.

—Eso sí fue rastreo —dijo ella.

Estrato había aprendido Viento.

No podía mantener Tierra y Vaelun activos al mismo tiempo sin enfrentar ambas emociones. Cuando intentó anclarse mientras recuperaba la hoja, el cable se sacudió fuera de control. Edran le ordenó separar las resonancias.

Luciano obedeció.

La corriente prohibida se debilitó al desaparecer el núcleo. Debajo de la esfera encontraron un pequeño recipiente azul que el Viento había mantenido suspendido. Parecía una muestra de Agua, quizá colocada allí por la misma persona que alteró la ruta.

Vaelira la examinó con Savia Carmesí.

El líquido se pegó al cristal como si temiera que fueran a abandonarlo.

—Esa emoción no nació en el material —dijo ella—. Alguien lo contaminó con un sentimiento ajeno.

Luciano sostuvo Estrato mientras el agua temblaba dentro del recipiente.

La muestra estaba llorando.

1
Milaidys Santana
Un inicio lleno de acción y drama... espero leer más /Ok/
Wilken Blanco
Interesante inicio, rápido y lleno de acción e intriga. Espero leer que más tienes para escribir.
Benito Leal: Muchas gracias por leer, espero que en los próximos capítulos puedas disfrutar de toda la magia que tiene este mundo
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play