Cuando Lysandra Aster, la nieta olvidada de la Casa Aster, muere traicionada por sus propios familiares, cree que todo ha terminado. Sin embargo, despierta diez años en el pasado, cuando apenas tiene ocho años.
Con los recuerdos de su vida anterior, decide cambiar el destino de su familia. En lugar de buscar venganza, utilizará su inteligencia para fortalecer la casa Aster, proteger a quienes le fueron leales y descubrir el oscuro secreto que amenaza al imperio.
Mientras las demás familias nobles luchan por el poder, Lysandra teje alianzas, impulsa el comercio y se convierte en una estratega brillante. En el camino conocerá al reservado príncipe heredero Kael, un joven que también carga con un destino incierto.
Pero cambiar el pasado tiene un precio, y cada decisión acerca a Lysandra a una verdad que podría destruir el imperio... o convertirla en la mujer más poderosa de su época.
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Capítulo 18: La primera clase
Las enormes puertas de la Academia Imperial se abrieron lentamente.
Uno a uno, los nuevos estudiantes ingresaron al gran salón principal, donde los esperaba el director de la institución junto con varios profesores.
El lugar era imponente.
Columnas de mármol blanco sostenían un techo decorado con frescos que narraban la fundación del Imperio de Elarion. En las paredes colgaban los escudos de las familias nobles más importantes.
Lysandra levantó la vista.
Allí estaba el emblema de la Casa Aster: una estrella plateada rodeada de ramas doradas.
Por un instante, recordó el día en que ese escudo había sido retirado tras la caída de su familia en su vida anterior.
Apretó suavemente el puño.
"Eso nunca volverá a ocurrir."
—Bienvenidos a la Academia Imperial.
La voz del director resonó por todo el salón.
Era un hombre de cabello blanco, mirada firme y uniforme azul oscuro adornado con insignias doradas.
—Aquí no importa el apellido que lleven.
Importa el esfuerzo que demuestren.
Algunos estudiantes intercambiaron miradas incrédulas.
Todos sabían que los hijos de las grandes familias recibían un trato especial.
Sin embargo, el director continuó con la misma seriedad.
—Quien no estudie... fracasará.
Quien subestime a sus compañeros... aprenderá una valiosa lección.
Y quien crea que ya lo sabe todo... será el primero en caer.
Lysandra sonrió discretamente.
Aquellas palabras seguían siendo las mismas que recordaba.
Después de la ceremonia, los alumnos fueron divididos en grupos.
Como era de esperarse, Kael, Evelyne y Lysandra quedaron en la misma clase.
Pero también había otros rostros conocidos.
Lucien Veritas ocupó un asiento cerca de la ventana.
Al verla entrar, inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto.
Ya no la veía como una rival pasajera.
Quería demostrar cuál de los dos era realmente el mejor.
Unos asientos más atrás estaba Selene Drakov.
Apoyó el mentón sobre una mano mientras observaba a Lysandra.
—Así que tú eres la famosa heredera Aster...
Su sonrisa era desafiante.
La primera profesora entró pocos minutos después.
Era una mujer de unos treinta años llamada Lady Helena, una reconocida estratega militar que había servido durante años al ejército imperial.
Sin perder tiempo, escribió una frase en la pizarra.
"¿Qué convierte a una persona en un verdadero líder?"
Luego se giró hacia los alumnos.
—No busco una respuesta de los libros.
Quiero conocer su opinión.
Uno por uno, los estudiantes comenzaron a responder.
—La fuerza.
—La inteligencia.
—El prestigio.
—La riqueza.
Lady Helena escuchó cada respuesta sin hacer comentarios.
Finalmente dirigió la mirada hacia Lysandra.
—Señorita Aster.
¿Qué piensa usted?
Todo el salón quedó en silencio.
Lysandra se levantó lentamente.
Pensó en Cedric.
Pensó en Clara.
Pensó en el anciano comerciante que había salvado de la ruina.
Y respondió con calma.
—Un líder es la última persona en pensar en sí misma.
Primero protege a quienes confían en él.
Después busca el beneficio de todos.
Y solo entonces piensa en sus propios intereses.
Nadie habló durante varios segundos.
Lady Helena sonrió.
Era una sonrisa sincera.
—Excelente respuesta.
Muchos gobernantes olvidan precisamente eso.
Kael sonrió orgulloso.
Evelyne aplaudió discretamente.
Incluso Lucien asintió con respeto.
Solo Selene permanecía en silencio.
Pero en sus ojos apareció un brillo de interés.
"No responde como una niña."
Al finalizar la clase, los alumnos salieron al patio para el descanso.
Kael caminaba junto a Lysandra cuando una voz firme los detuvo.
—Aster.
Los dos se dieron vuelta.
Era Selene.
Cruzó los brazos y se detuvo frente a Lysandra.
—Quiero hacerte una pregunta.
—Claro.
—¿Tus logros son realmente tuyos... o solo tienes suerte?
El patio quedó completamente en silencio.
Varios estudiantes dejaron de hablar para escuchar.
Kael dio un paso adelante.
—Selene...
Pero Lysandra levantó una mano, indicándole que estaba bien.
Miró a la joven directamente a los ojos.
—Si piensas que es suerte...
Tendrás muchas oportunidades para comprobarlo.
Selene sonrió.
Era exactamente la respuesta que esperaba.
—Perfecto.
Entonces competiremos durante todo el año.
Veamos cuál de las dos merece estar en la cima de la Academia.
Antes de marcharse, añadió:
—No pienso perder.
Lysandra la observó alejarse.
En su vida anterior, Selene Drakov había sido una de las estrategas más brillantes del Imperio.
También una de las pocas personas que jamás se dejó influenciar por el poder o la riqueza.
"Así que este es nuestro primer encuentro...", pensó.
Y, por alguna razón, sintió que aquella rivalidad no estaría basada en el odio...
Sino en el deseo de superarse mutuamente.
Desde una ventana del segundo piso, Armand observaba la escena con una leve sonrisa.
—Excelente...
Los verdaderos rivales son quienes obligan a los grandes talentos a crecer.
Y la vida de Lysandra en la Academia Imperial apenas acababa de comenzar.