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CORAZONES REBELDES

CORAZONES REBELDES

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Triángulo amoroso / Colegial dulce amor / Melodrama / Chico Malo
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

Entre los secretos de un pasado enterrado que la marcó para siempre y las manipulaciones de una élite dispuesta a devorarla, Ángela deberá descubrir si es capaz de romper los hilos de su propia dinastía antes de que la obliguen a vender el resto de su vida al mejor postor.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Pánico

...CAPÍTULO 17...

...----------------...

...ANGELA SALLES...

Sarah se sentó en el borde del sofá de lino blanco, cruzando las piernas con elegancia, y me miró con seriedad.

—A ver, Ángela, esa tipa es una bomba de tiempo —comenzó Sarah, bajando la voz como si alguien pudiera escucharnos—. En la barra, después del segundo trago de champaña, la lengua se le soltó por completo. Me di cuenta de inmediato de que vive en un estado de paranoia constante. Se pasó la mitad del tiempo justificándose, diciendo que Asher es demasiado guapo para ella y que la facultad de Medicina está llena de chicas "insinuadoras" que se la pasan buscándolo.

Me quedé de pie junto al ventanal, escuchando con atención, fingiendo desinterés mientras me frotaba los brazos por el frío del aire acondicionado.

—¿Y qué más? —presioné, intentando que mi voz no sonara tan ansiosa.

—Básicamente me confesó que su día a día consiste en marcar territorio —continuó Sarah, soltando una risita cínica—. Dijo que casi todo el tiempo tiene que estar espantándole a las compañeras de clase y a las enfermeras del hospital porque, según ella, son unas regaladas. Obviamente, por culpa de esa actitud, Verónica no le cae bien a casi nadie en su entorno. Está completamente aislada, así que siente que tiene que estar cuidándolo y vigilándolo veinticuatro siete para que ninguna se le acerque.

Me pasé una mano por el cabello, tocando con cuidado la zona sensible de mi cuero cabelludo, procesando la información. Así que el futuro cirujano brillante vivía en una jaula de oro y celos.

—Me imagino las peleas que han de tener —comenté, con una mueca de ironía.

—¡Exacto! Ella misma admitió que han discutido muchísimo por cuestiones de celos y por los reclamos constantes que ella le hace —asintió Sarah, inclinándose hacia adelante—. Pero lo más patético de todo, Ángela, fue el final. Me miró fijamente, con los ojos ya medio vidriosos por el alcohol, y me dijo que a pesar de todo el drama, ella está segura... o bueno, que eso quiere creer, de que Asher la quiere y que nunca le sería infiel. Es una lástima, es muy linda para tener tan baja autoestima, de verdad. Está muerta de miedo de que él se dé cuenta de que puede aspirar a algo muchísimo mejor.

Las palabras de Sarah resonaron en mi cabeza, conectándose de inmediato con lo que Asher me había dicho en la playa minutos antes de que todo explotara: "Supongo que estoy feliz de cierto modo... pero me falta algo que no logro descifrar".

Me quedé mirando la noche a través del cristal. Sabía perfectamente lo que era vivir en una prisión emocional; lo experimentaba todos los días en Londres con la sombra de mi madre y los reclamos de Max.

—Mira, Sarah, no me voy a meter en esos asuntos —le corté de golpe, cruzándome de brazos y clavándole una mirada que no admitía réplicas—. Y ya no sigas con el tema. Eso a nosotras no nos debe de importar en lo más mínimo; es la relación de esos dos, ¿ok?

Sarah me miró con una ceja levantada, pero mantuve la expresión firme. No iba a dejar que me viera vulnerable.

—Ya dejas de molestarme con Asher. No me creas tonta, conozco perfectamente tus intenciones, Sarah —sentencié, dejando en claro que sabía que todo esto había sido un retorcido plan suyo para buscar entretenimiento a mi costa.

Sarah soltó una carcajada limpia, levantando las manos en señal de paz mientras se ponía de pie.

—Como digas, capitana —respondió con tono burlón, caminando hacia el baño para empezar a desmaquillarse y prepararse para dormir.

Me senté en el borde de la cama, quitándome finalmente los tacones que me estaban destrozando los pies. El silencio de la suite solo era interrumpido por el eco lejano de la fiesta en la playa y el sonido del agua en el baño.

Unos minutos después, Sarah salió ya en pijama, secándose la cara con una toalla pequeña. Se detuvo a un lado de su cama y me miró de reojo.

—¿Y bien? Al menos... ¿conociste a alguien más en la fiesta antes del colapso de la futura pediatra? —preguntó, intentando aligerar el ambiente.

Dejé escapar un suspiro pesado, masajeándome las sienes con cansancio.

—No, Sarah. No tengo cabeza para eso ahora —respondí con la voz apagada, sintiendo el peso real de los últimos meses cayendo sobre mis hombros.

Sarah dejó la toalla en la mesa de noche y se sentó frente a mí, perdiendo toda la chispa de burla que había tenido durante la noche. Su rostro se volvió completamente serio, y en sus ojos apareció una honestidad y una preocupación que rara vez mostraba al mundo.

—Qué aguafiestas eres, Ángela... De verdad deberías aprovechar —dijo en un hilo de voz, mirándome con genuina ternura—. Por fin saliste de ese infierno. Por fin saliste del sufrimiento de estar con Max, amiga.

Me quedé estática, mirando un punto fijo en el suelo de madera.

—No sabes cuánto sufrí verte así por ese hombre —continuó Sarah, y su voz se quebró un poco por la frustración acumulada de haber sido testigo de mi vida en Londres—. Y más cuando... aunque no lo digas en voz alta y te lo guardes todo, te maltrataba de esa forma, Ángela. No te merecías eso.

No podía quedarme ahí encerrada escuchando los ecos de mi propia desgracia en Londres. Necesitaba salir, moverme, dejar que el viento me limpiara el rastro de todo.

—Voy a salir a caminar un rato por los jardines, necesito aire fresco —le dije a Sarah antes de que pudiera protestar.

Me puse unas sandalias planas, me solté el cabello por completo para disimular los estragos de la pelea y salí a la terraza de la villa, bajando hacia los senderos de piedra iluminados que bordeaban la playa. La noche estaba más fresca, y el bullicio de la fiesta ya casi había desaparecido.

Caminé sin rumbo hasta una zona apartada, cerca de unas palmeras donde el sonido del mar era lo único que llenaba el espacio. Me apoyé en una barandilla de madera, cerrando los ojos.

—Ángela...

Me sobresalté de inmediato y me giré. Asher estaba parado a unos metros de mí, bajo la luz mortecina de un farol del jardín. Ya no llevaba la camisa de lino tan abierta; se la había cambiado por una camiseta oscura que hacía que sus hombros se vieran aún más imponentes. Su rostro reflejaba un cansancio absoluto y una profunda vergüenza.

Dio un paso hacia adelante, con las manos abajo, completamente desarmado.

—Vine a buscarte... Quería pedirte una disculpa por lo que sucedió en la pista. De verdad, no tengo palabras para justificar lo que hizo Verónica. Fue una completa locura y me siento terriblemente mal por ti.

Apreté los brazos contra mi pecho, manteniendo la distancia.

—No te preocupes, Asher —le respondí, forzando un tono de voz maduro y desinteresado—. Entiendo perfectamente que estaba ebria. El alcohol hace que la gente pierda los estribos. Ya pasó.

Asher suspiró, visiblemente aliviado de que no le gritara, e intentó dar otro paso para acortar la distancia, buscando recomponer el ambiente.

—Sí, pero aun así... no debió pasar. De verdad lamento que tu noche de celebración terminara así. ¿Cómo está tu...?

—Asher —lo corté de golpe, levantando una mano para detenerlo. No iba a dejar que entráramos en terrenos peligrosos otra vez—. Agradezco tus disculpas, de verdad. Pero no quiero más problemas con tu novia. Ella está en una posición muy insegura y, después de lo de hoy, lo mejor sería que de verdad no habláramos mucho. Cada quien tiene su vida. Es lo mejor.

Asher se detuvo en seco. Sus ojos se entrecerraron, fijos en los míos, y una mezcla de frustración y terquedad masculina se dibujó en su mandíbula.

—Entiendo tu punto, Ángela, de verdad —dijo, con esa voz grave—. Pero no veo la necesidad de que dejemos de hablarnos por completo solo por los malentendidos de Verónica. Nos conocemos desde hace años. Fuiste... eres alguien importante. No tenemos por qué actuar como dos malditos extraños.

Estábamos tan cerca que podía oler el aroma de su piel. Él me miraba con una intensidad que me exigía respuestas, y yo estaba a punto de ceder, de gritarle que su vida era una farsa y la mía también, cuando un sonido metálico y unos pasos firmes sobre la madera rompieron el silencio de la noche.

—Vaya, vaya... Pero qué conmovedora escena me encuentro .

Una voz fría, arrastrada, con un acento británico impecable y cargada de una peligrosa ironía resonó a nuestras espaldas.

Sentí que el corazón se me detenía por completo y el color se me escapaba del rostro.

Conocía esa voz maldita en cualquier parte del mundo.

Asher se giró de inmediato, poniéndose sutilmente un paso delante de mí en una postura de protección automática.

Caminando desde las sombras del sendero, impecablemente vestido con un traje sastre oscuro que contrastaba de forma ridícula con el ambiente playero, estaba él.

Maximilien Cavendish.

Tenía el cabello rubio ligeramente despeinado por el viento, una mano metida en el bolsillo del pantalón y esa sonrisa torcida, sádica y posesiva que tantas noches me había quitado el sueño.

—Te tomó menos de cuarenta y ocho horas cruzar el Atlántico para buscarte un sustituto, ¿no es así, mi amor? —soltó Max, clavando sus ojos azules y gélidos directamente en mí, ignorando por completo la presencia imponente de Asher.

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Maria Elena Martinez Lazaro
Por favor Yazz , que la historia de Sofía y Nathan no se repita en ellos porfis
Maria Elena Martinez Lazaro
Vuelvo y digo ya esto no me está gustando Angela se encuentra a Mark hasta en la sopa, mientras que Asher se está alejando que será lo que irá a pasar entre ellas
Maria Elena Martinez Lazaro
Ya esto no me está gustando, le va a llegar competencia a Asher. Será que Angela le va pasar lo mismo que Sofía ella también se tropezó con Alari en la universidad . ojalá que no se repita la historia
Maria Elena Martinez Lazaro
excelente que buena está la historia , gracias querida Dios te bendiga
Maria Elena Martinez Lazaro
Pero como cambia la plata a las personas si Sofía también era una muerta de hambre que trabajaba con el cuñado si no fue porque conoció a. Alarith no hubiera conseguido lo que tiene ahora y eso que no digo de lo soberbia y altiva que es porque eso siempre lo ha sido creyéndose más que otros y que Nathan
Yausmira Alvarez Herrera
sofia que triste ver en lo que te convertiste mas con tu hija y ese hombre que tanto te amado solo por apariencias
😜 Betsy 🇻🇪
Q le pasa a Sofía ps' no puedes llegar con esa soberbia no joda así se habla Ángela un peo con los errores del pasado 😡
😜 Betsy 🇻🇪
Jajajaja Sarat tu y tus locuras 😜 menos mal q es una novela 😉 porq mi mamá me decía q si me tragaba el chiche se me quedaba pegado del culo 🤣😂🤣😂🤣😂
😜 Betsy 🇻🇪
No joda se te tenía que decir y se dijo 👏👏 así se habla Alaric
😜 Betsy 🇻🇪
Entiendo tus miedos Sofía pero asfixia a Ángela todos cometemos errores pero cada quien como sus propios errores eso es inevitable
😜 Betsy 🇻🇪
Hay Sofía tu cómo siempre 😵‍💫😵‍💫 cuando te enteres q serás abuela te va a dar un soponsio y q vas hacer un coño 😡
😜 Betsy 🇻🇪
A bueno ahora falta Sofía 🫣🫣
😜 Betsy 🇻🇪
Así es mi Nathan 🥰 jajajaja como q raro vas hacer un excelente abuelito 😜 al caracolito no le faltará amor ❤️❤️
😜 Betsy 🇻🇪
Excelente palabras Chloe 👏👏👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Bueno no va hacer facil lo q les esperan pero pa' Lante es paya 💪💪
😜 Betsy 🇻🇪
Hay q bellos 🥰 y con su futuro caracolito 🥰
😜 Betsy 🇻🇪
Muy bien dicho Ángela 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
Me encanta Nathan siempre un padre comprensivo 😜
😜 Betsy 🇻🇪
No joda así se habla carajo 👏👏👏👏 ahora sí tienes los pantalones bien puesto 👏👏👏
😜 Betsy 🇻🇪
No joda Ángela te tardaste en hablar y ya se te adelantaron 😬😬
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