no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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desayuno familiar
El comedor principal de la mansión Quintana Montenegro era absurdamente grande para cuatro personas.
Bianca siempre lo había pensado.
La enorme mesa de madera perfectamente decorada, los ventanales altos y el silencio elegante del lugar hacían que cualquier conversación pareciera más incómoda de lo normal.
Y esa mañana no era la excepción.
Lorenzo revisaba unos documentos mientras tomaba café tranquilamente.
Isabella permanecía sentada frente a él observando su teléfono.
Yanet, como si ya perteneciera completamente a aquella familia, se veía demasiado cómoda sirviéndose fruta.
Bianca tomó asiento con evidente cansancio.
—Buenos días —murmuró sin mucho entusiasmo.
Lorenzo levantó apenas la mirada.
—Dormiste tarde.
—Qué observador.
Isabella suspiró discretamente antes de intervenir.
—Bianca…
—Estoy bien, mamá.
La respuesta salió automática.
Y todos parecieron notarlo.
Porque claramente no estaba bien.
El silencio volvió por unos segundos hasta que Lorenzo dejó finalmente los documentos sobre la mesa.
—Esta tarde habrá otra reunión importante.
Bianca cerró los ojos un instante.
—Claro. Porque aparentemente ya no tengo vida propia.
—Es parte de convertirte en directora ejecutiva.
—Y de estar casada —agregó Yanet mientras bebía café tranquilamente.
Bianca giró lentamente hacia ella.
—No ayudas.
Yanet apenas sonrió.
Y aquello consiguió que Isabella las observara discretamente.
Como si comenzara a notar algo extraño entre ambas.
—La reunión será en la empresa principal —continuó Lorenzo—. Quiero que Yanet acompañe a Bianca.
Bianca soltó inmediatamente un suspiro cansado.
—¿También será mi sombra en reuniones corporativas?
—Somos esposas ahora —respondió Yanet con falsa naturalidad—. Se supone que debo verte sufrir en vivo.
Eso consiguió una pequeña risa de Isabella.
Incluso Lorenzo sonrió apenas.
Y Bianca se quedó mirándolos confundida.
Era extraño.
Demasiado extraño.
Yanet llevaba menos de una semana dentro de aquella familia y ya parecía entender perfectamente cómo moverse entre ellos.
Como si siempre hubiera pertenecido ahí.
—Hay algo más —dijo Lorenzo de repente.
El ambiente cambió apenas.
Bianca lo notó enseguida.
—¿Ahora qué?
Lorenzo cruzó lentamente las manos sobre la mesa.
—La prensa sigue preguntando sobre Sasha.
El silencio fue inmediato.
Bianca sintió el cuerpo tensarse automáticamente.
Incluso Isabella apartó la mirada un instante.
—¿Qué dijeron? —preguntó Bianca.
—Nada importante. Solo rumores.
Pero Bianca ya comenzaba a reconocer cuándo su padre minimizaba las cosas a propósito.
—¿Qué clase de rumores?
Lorenzo sostuvo su mirada unos segundos antes de responder.
—Que Sasha regresó por dinero.
Aquellas palabras hicieron que Bianca frunciera inmediatamente el ceño.
—Eso es ridículo.
—Los periodistas viven de historias ridículas —respondió Lorenzo con calma.
Pero Yanet permaneció completamente en silencio.
Y eso llamó la atención de Bianca.
Porque normalmente siempre tenía algo que decir.
—¿Tú qué piensas? —preguntó Bianca de repente mirándola.
Yanet levantó lentamente la mirada.
El ambiente se volvió extraño otra vez.
—Creo que las personas no siempre regresan por las razones que esperamos.
La respuesta dejó un silencio incómodo sobre la mesa.
Porque nadie sabía realmente si Yanet hablaba de Sasha…
O de algo mucho más personal.
Y por la manera en que Bianca seguía mirándola…
Tal vez ella tampoco quería saber la respuesta.