Cuando aún era estudiante de medicina, Cassandra, soñó con un hombre, un matrimonio y un bebé de ojos claros. Convencida de que el destino ya estaba escrito, aceptó una boda impuesta por el escándalo y el poder, creyendo que el amor llegaría después.
Pero su esposo nunca la amó.
Nunca la tocó.
Nunca la eligió.
Atrapada en un matrimonio perfecto de puertas afuera y vacío en la intimidad, Cassandra soportó el desprecio, el silencio y la humillación, aferrándose a un futuro que solo existía en sus sueños… hasta que la verdad la despierta de la peor manera.
Aunque siempre confió en sus premoniciones, nada la preparó para morir repentinamente, pero ella volvería a la vida con una nueva misión que podría cambiar su destino soñado para siempre.
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CONFRONTACIÓN ACUSATORIA
NARRADOR
Lucian se había encerrado para estudiar. Le había ordenado a las empleadas no hacer ruido que pudiese molestarlo. Quedarle tan poco tiempo para culminar su carrera lo tenía en máxima tensión sin contar a las que su matrimonio de apariencias y enamoramiento imposible le agregaban.
Cassandra cenó sola esa noche. Entendía que había llegado tarde y que así sería su vida. Ella, mientras cenó leyó lo que debía aprender para prepararse para un nuevo examen que tendría en poco tiempo.
Al ir a la cama lo hizo con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Recordaba lo bien que se había sentido ayudando en los partos. Se sentía realizada por completo, al menos profesionalmente aunque aún no fuera definitiva en la clínica.
Lo único que le pesaba era la negatividad de su familia referente a su matrimonio y también la falta de afecto de su esposo, pero lo demás para ella era perfecto.
Ella se quedó dormida con la lámpara de su mesa de noche encendida y el libro en su mano.
Por la mañana, ella hizo su rutina de los últimos días, lo que incluía preparar el desayuno que compartiría con su bello esposo.
Lucian nuevamente se despertó con un aspecto cansado, pero ella ya tenía su café cargado esperándolo, gesto que él agradeció. Había notado ciertos cambios en sus últimos desayunos, pero favorables sin saber que ella los preparaba. Lo que sabía que ella preparaba era su café.
-¿Descansaste bien?- Preguntó él para tener una convivencia armoniosa
-Si, me dormí leyendo. Llegué cansada ayer- Él hizo un asentimiento acompañado de una sonrisa
-¿Qué tal tus prácticas?- Fue curioso al respecto
-Fue magnífico, presencié dos partos- Respondió con orgullo y una radiante sonrisa que opacaba su cansancio
-Me alegro por ti. Probablemente, te ofrezcan trabajo permanente allí. Además, eres muy conocida ahora por nuestro matrimonio- Aunque eso era cierto debido a que su "perfil bajo" había terminado, le molestó
-No me importa el conocimiento que me otorga ser tu esposa. Yo quiero obtener trabajo por mis propios méritos, por ser buena en mi profesión, no por ser la nuera del vicepresidente de la nación- Lucian escuchó en silencio sorprendido. Aquella era la primera respuesta firme e inflexible que ella le daba
-No pretendía insultarte. Me disculpo si pensaste eso, no fue mi intención- Hablo con sinceridad. Para él ser hijo de un político importante tampoco tendría que abrirle puertas en la medicina porque si no hacia bien su trabajo podría tener problemas serios, por eso la entendía perfectamente
-Hoy iré en mi automóvil, así cuando salga de mis prácticas no te molesto para ir a recogerme ni pido un taxi- Él aceptó eso, tenía mucha lógica y era lo mejor
Al llegar a la universidad, los dos aparcaron en lugares contiguos y luego fingieron el enamoramiento que debían frente a quienes los observaban.
Al salir de sus clases, Cassandra se fue apresurada a la clínica sin haber visto a su esposo. No tenía tiempo que perder.
Mientras trabajaba su teléfono estaba dentro de su bolso en un casillero que le habían otorgado, por lo que no vio las notificaciones que allí había, ni un mensaje de Lucian, más frío que su matrimonio.
Cuando llegó a casa su felicidad se vio empañada por la molestia que su esposo no podía disimular. Ella no sabía qué le había ocurrido en su ausencia, pero inevitablemente se preocupó. Había creído que al llegar él estaría estudiando.
-¿Está todo bien? ¿Me esperaste para cenar?- Preguntó para aligerar la tensión evidente en Lucian
-¿Todo bien? ¿En verdad preguntas eso?- Él estaba molesto y con ella, aunque estaba segura de no haber cometido algo que pusiera en duda su matrimonio
-Sí, no entiendo por qué usas ese tono conmigo. Recién salí de la clínica- Defendió su inocencia de lo que fuera que él estuviese acusándola
-¿Te casaste conmigo para que me hiciera cargo del niño de otro? ¿Fue por eso que aceptaste esta unión?- Ella no fue capaz de fingir desconcierto, realmente no entendía nada
-¿Cuál niño? No entiendo nada, Lucian. Si no vas a decirme lo que quieres hablar conmigo voy a cenar- Se sentía lo suficientemente cansada hasta para discutir
-Fui a la universidad y hay un rumor de que estás embarazada. Si lo estás y por eso te casaste conmigo...- La risa de Cassandra detuvo sus palabras acusatorias- ¿Qué te hace tanta gracia?
-¿Qué? Eso es un rumor. Ayer dije que me sentía descompuesta y sacaron esa conclusión absurda. ¿Crees que soy inmoral? Así no me conozcas deberías preguntarme antes de acusarme de esta manera- Ella se había enfadado y él lo notó. Su sonrisa había desaparecido y sus ojos se veían con un brillo diferente
-Quiero una prueba de que lo que dices es cierto- Pidió poco convencido
-La tendrás. No tengo nada que esconder- Él hizo un gesto afirmativo con un plan en mente y luego fue a su habitación
Cassandra se sentó a cenar, aunque sentía un nudo en el estómago. Estaba molesta, pero aún más triste. Matilde le dedicó una mirada de pura lástima y quiso hablar, pero ella la detuvo.
-Matilde, tu sabes bien por qué nos casamos. Yo no estoy embarazada ni lo estuve nunca. Tampoco planeo ser infiel, pero su manera de hablarme no tiene justificación porque primero debió preguntarme directamente y no acusarme por un rumor. Si vas a justificar su accionar voy a pedirte que me dejes sola- La mujer se retiró sabiendo que había pretendido cruzar un límite que no debía
Las empleadas hablaron entre sí después, sintiendo pena por Cassandra. A ellas les parecía una joven agradable y respetuosa. Tampoco dudaban de su palabra aunque no la conocían lo suficiente y finalmente, ella tenía razón en molestarse por la actitud de Lucian.
Por la mañana, Cassandra hizo la misma rutina aunque se quedó en silencio respecto a su esposo. Se sentía herida por su desconfianza y consideraba que él no había intentado conocerla en ese tiempo. Además, de haber compartido habitación con ella se hubiese dado cuenta de que su periodo había llegado y también se había ido.
NEEEXT.......
qué ternura!!!!!!
díganme si es una pareja real, p. f.
o quiénes son?🥰🥰🥰🥰🥰🥰
😋😋😋😋😋😋😋😋😂😂😂😂😂
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
digo, hasta un ciego se daría cuenta de que Cassandra no tiene ninguna oportunidad de que él la "mire"...
y he leído varias donde la protagonista sí que es tonta...