Valentina Rossi llevaba años enamorada de Alexander Beaumont.
En silencio sin que nadie lo supiera.
El era 4 años mayor, heredero de una familia más poderosa en New York y mejor amigo de su hermano. Inteligente, elegante e imposible de ignorar.
Pero Alexander nunca la miro, no como ella lo quería.
Hasta que apareció Sofía Ferrer.
Hermosa y perfecta, su novia.
y mientras todos admiraban la relación perfecta de Alexander, Valentina aprendía a sonreír aunque le doliera verlo amar a otra mujer.
Cómo seguirá, el la vera con otros ojos? la amara en algún momento?
NovelToon tiene autorización de Camila Da Ponte para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El regreso
CAPITULO 1
EL REGRESO
La lluvia caía suavemente sobre Manhattan, New York cubriendo la ciudad con ese aire elegante y melancólico que Valentina Rossi siempre había amado.
Desde la ventana de su habitación, observó las luces del jardín iluminar la enorme mansión familiar mientras las gotas resbalaban lentamente por el vidrio.
Abajo, los empleados terminaban de preparar la cena que reuniría una vez más a las familias más importantes de la ciudad.
Los Rossi.
Los Beaumont.
Los Ferrer.
Negocios, sonrisas falsas y conversaciones vacías.
Lo de siempre.
Valentina suspiró mientras acomodaba el vestido color champagne que llevaba puesto. La tela satinada abrazaba delicadamente su figura, y su cabello castaño caía en ondas suaves sobre sus hombros.
A sus veintidós años, había aprendido perfectamente cómo actuar en ese mundo.
Sonreír cuando era necesario.
Guardar silencio cuando convenía.
Ocultar lo que realmente sentía.
Especialmente cuando se trataba de Alexander Beaumont.
—¿Lista? —preguntó Matteo entrando a la habitación sin tocar.
Su hermano mayor llevaba un traje oscuro impecable y la típica expresión relajada que siempre conseguía desesperarla.
Valentina rodó los ojos.
—No tengo opción.
Matteo sonrió apenas.
—Vendrá Alexander.
El corazón le dio un vuelco inmediato.
Y odiaba que todavía le pasara.
—No me interesa.
—Claro.
Matteo soltó una pequeña risa antes de acercarse.
—Valen… llevas años enamorada de él. Ya puedes admitirlo al menos frente a mí.
Ella apartó la mirada.
Porque sí.
Lo amaba.
Desde demasiado tiempo atrás.
Desde aquella fiesta cuando era apenas una adolescente y Alexander había sido amable con ella por primera vez.
Y desde entonces, absolutamente todo había empeorado.
Porque mientras más crecía… más imposible se volvía dejar de amarlo.
El sonido de autos llegando al frente de la mansión interrumpió sus pensamientos.
Habían llegado.
Valentina respiró profundo intentando ignorar el nerviosismo absurdo que siempre aparecía antes de verlo.
Pero fue inútil.
Porque apenas bajó las escaleras principales y levantó la vista…
Ahí estaba él.
Alexander Beaumont.
Alto. Elegante. Imposiblemente atractivo.
El traje negro parecía hecho exclusivamente para él, marcando la perfección de cada movimiento seguro y sofisticado. Su cabello oscuro estaba perfectamente acomodado y sus ojos celestes recorrieron el salón con calma hasta detenerse en ella.
Y entonces sonrió.
Solo un poco.
Pero suficiente para destruirle el corazón.
—Valentina —dijo Alexander acercándose lentamente.
Su voz grave seguía provocándole exactamente el mismo efecto.
—Alex.
Él la observó durante unos segundos.
—Ha pasado tiempo.
—Solo unos meses.
—Igual parecieron más.
Valentina sintió cómo el aire desaparecía lentamente de sus pulmones.
Alexander siempre había sido así.
Atento. Cercano. Naturalmente encantador.
Sin darse cuenta del daño que podía causar con apenas unas palabras.
Y entonces apareció ella.
Sofia Ferrer.
Hermosa. Perfecta. Elegante.
La mano de Sofia se entrelazó con la de Alexander mientras le sonreía con tranquilidad.
—Tenía muchas ganas de conocerte bien —dijo amablemente.
Valentina devolvió la sonrisa como pudo.
—Lo mismo digo.
Mentira.
Por qué verla junto a el era una tortura silenciosa.
Y lo peor era la forma en que Alexander miraba a Sofía.
Con amor verdadero.
Con una ternura que Valentina jamás había recibido.
Matteo apareció a su lado segundos después, notando inmediatamente el cambio en su expresión.
-¿Estás Bien?
-Perfectamente.
Pero no lo estaba.
Por qué mientras Alexander abrazaba a otra mujer frente a todos...
Valentina entendió que enamorarse de el había sido el peor error de su vida.
Y aún así...
Sabía que nunca iba a dejar de hacerlo.