Matías Wilson hijo de Logan y Sabrina tenía 2 años cuando llegó a su casa Salomé, hija de su tío reinaldo, ellos se llevaron muy bien desde el principio, pero todo cambio cuando estos pequeños llegaron a la adolescencia, ¿qué harán con lo que sienten el uno por el otro?, ¿lucharán aún en contra del que dirán? o solo guardarán ese sentimiento en un baúl, dónde no los atormenten.
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Capitulo 18
Salomé ya tiene a su escolta que es Reimond, eso me tiene tranquilo, pero me causa no sé, algo de desconfianza, o celos la manera en que trata a Salomé, la cuida está pendiente de todo, le trae a mitad de mañana un jugo, en la tarde.
¿Sera que le gusta? Pero por si acaso ya le dejé bien claro que ella es mi mujer.
A mí me importa muy poco que todo el mundo se entere de nuestra relación. Es más eso me facilita las cosas con Salomé.
Saray ya tiene dos meses lejos, Salomé se ha sentido un poco deprimida con eso, la extraña, claro ella no es la única aunque Lorenzo no lo admita también la extraña.
Dentro de un par de semanas será la cita con el obstetra para chequear que todo esté bien con nuestro hijo, y es lo que más deseo de verdad.
Mis padres aún no regresan de viaje y Camila me ha estado llamando todos estos días, pensé las cosas estaban claras entre ambos pero parece que ella quiere seguir insistiendo.
Salomé no sabe nada al respecto, ya tiene mucho con el malestar del embarazo como para darle otra preocupación más.
—Señor el joven Arias acaba de entrar a la oficina de la señorita Salomé—Me avisa Corina, ya se estoy muy paranoico pero no me gusta para nada.
—Gracias Corina, avísame cuando se valla por favor
—Como usted diga—Cuelga la llamada
¿Quiero saber que carajos es lo que se trae ese joven con ella? Salomé también se ve muy a gusto cuando está con él, y si se enamora de él y me deja.
No, no eso no puede ser yo sé que ella me quiere a mi, pero que tanto hace en su oficina.
De tanto pensar estupideces me levanto y voy a su oficina, abro la puerta y entro sin tocar ni nada.
Salomé está riendo quien Sabe de qué, no puedo ni disimular mi enojo.
—¿Todo bien amor?—Llego hasta ella y le doy un beso fogoso en los labios, ¡Dios! quería marcar mi territorio.
—¡Amor!—Dice sorprendida, y algo ruborizada—Que fue eso no estoy sola.
—Señorita Salomé, me retiro cualquier cosa que necesite no dude en llamar—Se levanta y sale de la oficina.
—¿Matias Wilson me vas a explicar en este momento que fue todo eso?—Se cruza de brazos y entorna los ojos para mirarme.
—¿No puedo besar a mi mujer?—Digo como si eso lo explicará todo.
—Claro que lo puedes hacer, pero no delante de nuestros empleados —Miro a otro lado por qué ahora me siento culpable por lo que hice.—Matias no me digas—Se levanta y coloca sus brazos en mi cuello—Estas celoso de Reimond—Sonrie.
—Como voy a estar celoso de ese niño—Ruedo los ojos
—¿Y por qué no me miras a los ojos? no seas bobito—Me da besitos por toda la mejilla
La tomo de la cintura y la pego a mi—Tu eres mía, y no voy a permitir que otro hombre venga a coquetear contigo delante de mi.
—Estas alucinando, el no está coqueteando conmigo—Arruga la nariz—es solo un chico atento y agradecido.
—Si bueno ojalá sea así, de lo contrario—Aprieto mis puños en su cintura
—¿De lo contrario que?—Me dice alejándose de mi.
—Nada amor solo son cosas mías—Le digo para que no se moleste de lo contrario me tocará pedir disculpas por una semana.
—¿Como te has sentido hoy?—La tomo de la mano y la siento en mi regazo sobre el sofá.
—La verdad me he sentido muy bien, hoy he tolerado más la comida.
—Que bueno, amor me alegro mucho que ya te sientas bien—Le acaricio la mejilla y ella cierra los ojos ante mi tacto.—Sabes que me tienes castigado todos estos días—Le acaricio la pierna por debajo del vestido.
—Matias, amor deja la mano tranquila—Suspira al sentir mis dedos debajo de sus bragas—¡Matias!—Dice en medio de un jadeo y yo me apoderó de su cuello.
—Dime, si querés puedo parar en este momento—Me encanta cuando ella está así, jadeante.
—Como pares te castigo hasta después del parto—Muerde su labio inferior.
Sonrió triunfante—Como usted ordene me levanto y le coloco el seguro a la puerta, la acomodo en el sofá, que por cierto es muy cómodo.
La complazco con mi boca como a ella tanto le gusta y a mí también, hasta que llega a su punto de ebullición.
—¡Matias, amor!!—lo está pidiendo a gritos, me quiere dentro de ella.
Me quito los pantalones y el boxer termino de subir su vestido hasta quedar en su cintura, y me introduzco en ella.
Eran casi dos semanas que no la sentía de esta manera, no podía soportar un día más sin tenerla a mi Merced.
Terminamos después de un largo rato, con la respiración y el corazón a toda marcha.
—Amor, estás loco ahora como le voy a mirar la cara a Corina, que vergüenza.
—Normal amor, ella no dirá nada, ella sabe que nos amamos—La vuelvo a besar, con pasión yo quiero seguir, lastima que no es el lugar.
—Te salvas por ahora por qué no estamos en casa pero deja nada más que lleguemos—Le guiño un ojo.
Me levanto y me arreglo, ella hace lo mismo.
—Eres un loquito celoso—me da un toque con el dedo por la nariz.
—No estoy celoso—Le digo aparentando seriedad—No me gusta las atenciones que tiene contigo, es solo eso.
—Celoso.
.
Los días pasaron y llegó el día de ir a la consulta con el doctor.
—Buenas tardes. ¿como se ha sentido señora Wilson?
—Ahora muy bien, ya ha quedado atrás todos esos horribles malestares, y las pastillas que me envió me ayudaron bastante.
—Me alegra mucho, vamos a realizar el ultrasonido.
Ella se acomoda en la camilla y el doctor comienza a ver las imágenes en el monitor, casi muero de emoción se puede ver una imagen casi nítida del bebé aunque es muy pequeño.
El doctor nos explica una serie de cosas, pero en un punto veo como frunce el ceño.
—Pasa algo doctor—mi preocupación es notoria
—Realmente, no lo sé, esperemos hasta la semana 20 para volver a repetir el ultrasonido—Limpia el abdomen de Salo que ya tiene los ojos enrojecidos—No se vayan a Matar la cabeza con supuestos, eso no le hace bien al bebé, mejor esperemos un poco más.—Nos da aliento y supongo que si fuera algo malo nos lo hubiera dicho.
Salimos de la clínica.
—Amor, ya escuchaste al doctor no debemos preocuparnos por algo que no sabemos—Le beso la frente.
—No me gustaría pensar en eso pero es algo imposible, quiero ir a casa, no quiero ir a la empresa.
—Amor, pero ir a encerrarte en casa no te va ayudar, vamos a la empresa y...
—No quiero ir, me quiero ir a casa—Me responde agresiva.
Suspiro porque se que para ella no debe ser fácil saber que nuestro hijo, puede estar en peligro.
—Esta bien amor—La abrazo a mi pecho, llegamos a la empresa y le pido a Reimond que la lleve a casa, tengo una reunión con unos clientes y debo atenderla si no me hubiera ido con ella de una vez.
Me despido y entro a mi oficina, atiendo a los clientes y salgo para ir al apartamento, pero la persona que menos me imaginé conseguir llega.
—Camila—Le digo cortante, cuando la tengo de frente.
—Matias quiero hablar contigo, podemos ir algún lugar—Dice altiva
—Lo siento mucho, Camila en este momento no puedo, estoy apurado tengo algo importante que hacer—Doy un paso adelante para irme.
—Matias, te amo, no puedo vivir sin ti, todos esos meses han Sido horribles para mí—Dice en medio del llanto.
Me giro y quitó los lentes oscuros que tenía—Lo siento Camila pero te dije que este no es el momento para hablar—se que fui algo duro, pero Salomé me importa más, se que ella está mal. Y el drama de Camila no me va en este momento.
Subo al auto y nos vamos, Camila se queda allí parada sin poder creer lo que le dije.
Llegué al edificio y subí al apartamento lo más rápido, y entre, todo estaba en silencio seguro esta dormida.
La busque y no estaba, suspiro porque se que está en su apartamento, bajo rápidamente son dos pisos más abajo, tengo llaves asi que entró y la consigo acostada en el sofá con la cabeza sobre las piernas de Reimond y él le está acariciando el cabello.
—Interrumpo—Digo aguantando la rabia, para ello aprieto los puños de las manos.
Ella se levanta y la veo tiene los ojos hinchados supongo de llorar, en ese momento se me olvidó todo, solo me preocupe por ella.
—Amor ¿que paso, por qué estás así?—Me agachó frente a ella y se lanza a mis brazos, comienza a llorar.
—Amor, ya no te pongas así, el doctor dijo que no era nada, si hubiera Sido algo grave nos lo dice de una vez—Le beso el cabello.
Ella solo llora y no me dice nada, la llevo a la habitación y me quedo con ella hasta que se queda dormida—Salgo de la habitación y Reimond está en la sala.
—Reimond tenemos que hablar.