Después de una noche entera terminando el arreglo de un traje de exhibición, Julia se fue a la cama por la madrugada. Su cabeza apenas había tocado la almohada cuando su alarma sonó, y se dió cuenta de que no estaba en su habitación, ¡y alguien se había llevado el traje que tanto se había esforzado en reparar!
Un momento... ¿Quién, en nombre de su santo internet, era esa persona en el espejo?
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22.
Actualmente, su Wiki tenía tres pestañas: Descripción, Historia y, ahora, Relaciones.
La había abierto una sola vez, cuando recién descubrió el sistema. Usualmente, solo entraba a marcar las notificaciones como leídas y luego no revisaba nada.
Era habitual que cada vez que encontraba algún fragmento nuevo, la notificación sonaba, pero nunca leyó de qué se trataban y lo dejó acumularse.
Así que después de terminar con la visita, marcó la dirección en su poco confiable aplicación de navegación y dejó el lugar antes del anochecer.
Durante el viaje de vuelta, decidió leer un poco lo que se había perdido durante un tiempo.
La pestaña de Descripción tenía una frase que decía:
"Prometida de Meyer J. Andrew."
Y abajo detallaba más información personal:
"Segunda hija de la familia Dolce. Hermana menor de Javier Dolce, hija de (...)"
Había una corta lista de familiares nombrados. No tenía nombre de su padre, su madre o su hermana menor. Ni siquiera estaba su abuela, la mujer que la crió. Lo extraño era que aparecían nombres de personas que parecían irrelevantes, como el sastre que hizo el vestido de compromiso.
Detallaba su Apariencia de forma muy vívida, desde el color de sus ojos, su cabello, incluso si tenía marcas de nacimiento. Había muchas fotos que la propia Julia había tomado en su estudio improvisado, la mitad eran fotos sin sus trajes, cuando estaba probando la calidad de la iluminación. Otras eran cuando le había gustado un maquillaje y se había sacado selfies. Una pequeña parte eran fotos que tomó el fotógrafo profesional en su fiesta de compromiso.
También su Personalidad parecía haber sido analizada, detallaba el comportamiento del que ella sacó conjeturas y hasta había fragmentos del primer diario que leyó, citados entre grandes comillas. En cuanto a Menciones y Apariciones, no encontró ninguna. Julia supuso que era porque todavía no empezó la trama.
Al abrir la siguiente pestaña, el chófer ya estaba entrando a la casa y tuvo que detener la lectura.
Mirando la hora, pensó que llegó unos momentos antes de la hora de la cena. No había nadie todavía en el comedor cuando entró, así que caminó directamente hacia las escaleras. Tenía tiempo suficiente para subir, asearse un poco y bajar a tiempo antes de comer.
Hizo precisamente eso.
Su padre ya estaba en la cabecera, y cuando escuchó sus pasos, levantó la mirada y le sonrió. Otra vez, la extraña sensación de que la imagen se quedó congelada y el sonido del ping del sistema se escuchó desde el bolsillo de su pantalón.
Se acercó a su asiento y revisó su celular a escondidas. En las notificaciones que se había perdido antes, estaban ya dos que decían lo mismo.
"Se ha agregado un nuevo personaje en la galería de Relaciones."
Ambas correspondían a la vecina y a su padre. Así fue que recordó que no había desactivado la habilidad en ningún momento. No había tenido tiempo de ver todas las pestañas y se seguían agregando nuevas cosas.
Cada vez más, comenzaba a parecerse a la Wiki que había visto en internet en ambas vidas. Solo que era muy raro ver en vivo y en directo cómo se hacía una, y más que nada, cómo esos detalles eran sacados de su propia mente.
Desactivó la habilidad y cenó en paz. La comida estaba deliciosa, que hasta las miradas molestas de su hermano las ignoró con facilidad.
Cuando todos se comenzaron a retirar, su padre le hizo un gesto para que espere un momento, así que se quedó sentada hasta el final.
Preguntándose las razones, lo siguió directo a su oficina cuando ambos se levantaron. Su hermanita la miró desde un costado cuando subieron las escaleras al tercer piso. Su padre le acarició el cabello de pasada y la adolescente se quejó por destruir su peinado. Julia miró y no dijo nada, pero lo anotó en su mente.
—Perdona a Jimena. Realmente no creo que quiera ser así contigo. —Le dijo cuando ambos se sentaron uno frente al otro en su escritorio.
Julia asintió. Realmente había visto a la niña rondar de vez en cuando, en los momentos que ella y Javier jugaban brusco, mirándolos con ojitos de querer hacer lo mismo. Pero usualmente la chica estaba con su madre, quien demostraba una aversión abierta hacia Julia. No sabía lo que había pasado antes de que ella llegara, pero sí parecía que era demasiado apegada a su madre y la obedecía en todo, como si hubiera tenido que ponerse en el campamento de su madre en una guerra que ella no tenía nada que ver.
Lo máximo que la niña había hecho era ignorarla. Y estaba bien, pero Julia pensaba que no debían meter a los niños en peleas de adultos.
—Lo sé, no me importa mucho. —Se acomodó cuando sintió un pitido de una notificación. —No creo que hayas llamado para hablar de Jimena.
—No, no, tienes razón. —El hombre sacó una carpeta de un cajón del escritorio y se lo pasó. —Vas a cumplir veintiún años en dos semanas, —le dijo mientras abría la carpeta. Había varios títulos de propiedad y algunos papeles de un banco. —Esto es lo que te corresponde por derecho, ahora que serás mayor de edad. No pude darte todo lo que hubiera querido, pero te hice una promesa. Nada te faltaría de ahora en adelante.
Julia tomó la carpeta y le echó una ojeada más cómodamente.
Detallaba un fideicomiso mensual que se liberaba desde los 21 años. Algunas propiedades y tierras intraurbanas. Bonos y acciones de la empresa familiar. Y por último, varios currículums de posibles empleados.
—Elegí a un abogado y a un contador para que te ayuden a administrarlo. Todo esto es de tu propiedad ahora, es algo que te doy en vida, para que aprendas a manejarte si quieres ser independiente, y para que nunca dependas de nadie.
El hombre le acercó un bolígrafo y le señaló los espacios en blanco.
—No te pediré que te quedes para siempre, ni te detendré si quieres irte, o si decides quedarte en casa, siempre tendrás a tu padre aquí contigo.